El amor los impulsa a hacerlo
● En Malí, África Occidental, hay muy pocos testigos de Jehová. La mayoría de ellos camina hasta diez kilómetros para asistir a las reuniones cristianas. Profundamente interesados por el bienestar espiritual del pueblo, dos europeos y un africano se ofrecieron voluntariamente para servir allí. Cada uno de ellos dedica 200 horas por mes a la obra de proclamar la verdad bíblica. Aunque el calor es casi insoportable, a menudo sube hasta 49° C., ellos consideran que sus obras de amor merecen el sacrificio de su comodidad. Trabajadores comunes, médicos, funcionarios públicos y otras personas profesionales están ansiosos de estudiar la Biblia.