Cómo enseñar otro idioma a sus hijos
PUESTO que vivimos en un mundo en el que la gente está de acá para allá, bien podría suceder que mañana sus vecinos de al lado sean personas que hablen lo que para usted sea una lengua extranjera. Por razones políticas, económicas y sociales, como también para favorecer su educación, personas de todas partes del mundo se están mudando. Quizás donde usted vive ya haya una población de personas de habla extranjera. Verdaderamente, el este, el oeste, el norte y el sur se están juntando como nunca antes. Por eso, si sus hijos vienen corriendo a casa con la siguiente noticia entusiástica: “¡Papá! ¡Mamá! Tenemos un nuevo compañero de juego que ni siquiera habla como nosotros”, quizás usted debería empezar a considerar en serio el enseñar a sus hijos a hablar otro idioma.
‘¿Quién? ¿Yo? —objeta usted—. ¡Si apenas puedo hablar mi propio idioma!’
Pero antes de descartar por completo dicho proyecto, considere el siguiente hecho: El hablar con las personas en su propio idioma nativo es uno de los mejores “profesores”. A medida que usted se familiarice con ellas y les extienda su hospitalidad, usted también podrá aprender algo en cuanto al idioma de ellos, y esto le capacitará a usted para enseñarlo a sus hijos. ¡Cuántas personas aficionadas a los idiomas, que viven en regiones aisladas, aprovecharían la oportunidad de estar en la situación de usted! Muy a menudo, estudiando a solas, se les hace difícil llegar a tener un conocimiento intuitivo del idioma como lo tienen los nativos.
Por eso, muy bien podría ser que el primer paso para enseñar a su hijo sea...
Familiarizarse con las personas que lo hablan
El relato bíblico dice que cuando el barco que llevaba al apóstol cristiano Pablo y a otras 275 personas naufragó en la isla de Malta, las “personas de habla extranjera nos mostraron extraordinaria benignidad humana” (Hechos 27:37; 28:1, 2). Aunque no hablaban griego, que era la lengua franca del Imperio Romano, aquellos malteses sabían lo que necesitaban las personas que hubieran naufragado. De igual manera, un deseo sincero de proporcionar las necesidades de la vida a extraños podría cerrar la brecha lingüística y hasta resultar en una lección de idioma para las personas de ambos lados. ¿Se trata de gente que ha llegado recientemente del extranjero? Tal vez necesiten sábanas, frazadas, toallas, ollas y sartenes hasta que lleguen las de ellos. Ésta es una oportunidad para que usted aprenda las palabras para estos artículos en el idioma de dichas personas y les enseñe a ellas las palabras correspondientes en su propio idioma, si aún no las conocen.
Al principio usted y sus nuevos vecinos, junto con los niños, pueden hallar verdadero placer en identificar mutuamente objetos corrientes, cada uno en su propio idioma. Puerta. Ventana. Sombrero. Zapato. Libro. Después, cuando la familia de usted se reúna, probablemente puedan repasar las palabras que hayan aprendido. Su vocabulario sigue creciendo; ustedes se van convirtiendo en maestros que van aprendiendo junto con sus hijos. Es igualmente importante el que usted vaya teniendo mayor aprecio del hecho de que Dios “hizo de un solo hombre toda nación de hombres” (Hechos 17:26). Bastan tan solo unos cuantos intercambios para convencerle de que todos los seres humanos tienen necesidades físicas parecidas y el mismo deseo ardiente de que otros seres humanos respeten su dignidad. Ésta es una lección inestimable que usted puede enseñar a sus hijos como resultado secundario de aprender otro idioma.
Por supuesto, si ya existe una población de personas de habla extranjera en su comunidad, puede que otras personas de la propia nacionalidad de ellas hayan proporcionado a la nueva familia las cosas esenciales que le hacían falta. Por consiguiente, quizás usted tenga que usar algo de ingenio para llegar a conocer a dichas personas. Pero tal vez en las escuelas, su empleo, mediante las diversas organizaciones de la comunidad o en las tiendas, usted pueda llegar a conocer a alguien cuya lengua vernácula sea diferente. Los testigos de Jehová y sus hijos frecuentemente encuentran a personas de otros idiomas cuando visitan los hogares de ellas para considerar la Biblia.
Aprendiendo a encajarlo todo
Para dominar otro idioma de manera práctica usted necesita más que una lista de nombres (o sustantivos) y unos cuantos verbos. Necesita comprender (llegar a saber intuitivamente) cómo todas las partes componentes del idioma encajan entre sí para formar un todo. Usted querrá aprender a percibir qué combinaciones de palabras suenan naturales y cuáles suenan cómicas, o hasta ridículas, al oído de los nativos. Sería práctico sazonar su conversación con expresiones idiomáticas; éstas son un reto como también un estímulo para la mente. Una expresión idiomática es propia de cierto idioma y no se puede comprender si se traduce literalmente o palabra por palabra. Tiene que relacionarse con una expresión que comunique el mismo sentido en el otro idioma.
También es importante recordar lo siguiente: En el caso de muchos idiomas, se espera que los jóvenes empleen ciertas formas de los sustantivos, pronombres y verbos que reflejen respeto para con la otra persona de acuerdo con su edad y posición en la vida. Es necesario que usted imparta esta lección a sus hijos de manera amorosa, si tales formas no existen en su propio idioma. El joven que no muestra dicha cortesía sería calificado de irrespetuoso.
A medida que intensifique sus estudios, usted sin duda querrá conseguir libros de gramática básica y posiblemente un juego de discos o cintas para aprender el idioma. Muchos de sus vecinos de habla extranjera apreciarán los esfuerzos que usted haga para aprender el idioma de ellos y gustosamente le animarán por medio de conversar con usted. En cambio, quizás usted pueda ayudarles a dominar el idioma de usted. Las personas que hablan el idioma que usted esté aprendiendo pueden suministrarle un importante estímulo para llegar a dominarlo... la oportunidad de practicarlo. El lingüista Mario Pei escribe: “Se aprende a hablar por medio de abrir la boca y hablar, no por medio de sentarse, dar vueltas al asunto y quedarse pensando al respecto. Se aprende a comprender mediante escuchar con los cinco sentidos, estando atento a toda clave posible y esforzándose vez tras vez si no tiene éxito al principio, hasta que finalmente pueda descifrar todo mensaje”.
Se aprende a hablar por medio de hablar. Aunque los discos pueden ser muy útiles, una grave desventaja que presentan es el que no pueden responderle. Para participar en una conversación animada usted tiene que hablar con personas de la vida real. Por eso, si usted tiene vecinos que hablan otro idioma, no se retraiga de hablarles.
Oportunidades para practicar
Mientras tanto, tal vez sus hijos jueguen con niños que hablen diferentes idiomas. Parece que los hijos de los inmigrantes tienden a aprender a hablar el idioma principal de cierto país con un mínimo de acento extranjero, mientras deliberadamente abandonan el idioma de sus padres o hacen caso omiso de él. También, a menudo los que residen temporalmente en cierto país prefieren hablar el idioma de dicho país a fin de practicarlo lo más que puedan antes de regresar a su hogar. La rapidez con la que ellos adquieren fluidez (con la ayuda de los nativos) puede darle una idea de lo rápidamente que sus propios hijos pudieran aprender un idioma extranjero con semejante ayuda.
Si usted ha enseñado a sus hijos a respetar a personas de toda nacionalidad y lengua, ellos no pensarán que su propio idioma es superior debido a que la mayoría de las personas de la comunidad lo hablan. Así podrán animar a sus condiscípulos y compañeros de juego a que les ayuden a aprender el idioma de ellos. Algunos estudiantes de idiomas se han puesto de acuerdo para hablar el idioma del uno en una ocasión y el del otro en la próxima ocasión. De esta manera ambas personas sacan provecho del arreglo.
Si esto sucede, la situación misma llega a ser, en cierto sentido, el maestro. El papel que usted desempeña como padre cobra importancia con relación a las oportunidades que usted proporcione para asociación sana. Las ocasiones en que la familia se reúne pueden convertirse en ocasiones para comparar lo que cada cual ha estado aprendiendo, a fin de repasar y practicar.
Hay algo más que puede ayudar a mantener el interés de la familia a un nivel alto.
Proyectos relacionados con el idioma
Después de haber aprendido el abecedario del idioma extranjero, la familia puede participar en juegos de deletreo. El dominar los números da a los niños la oportunidad de desplegar su destreza en la aritmética. Si a la familia le gusta la música, las canciones sencillas de tipo folklórico que tengan ritmos pegadizos pueden hacer que sea más animado el proceso de aprender otro idioma. El aumentar su vocabulario según categorías de palabras ayuda a la memoria y también sirve de estímulo para entablar conversaciones. Quizás usted quiera clasificar las palabras como sigue: las partes del cuerpo, la ropa, las emociones y cualidades abstractas, tamaños, formas, texturas, colores, direcciones, animales y pájaros conocidos, partes de la casa y mobiliario, y medios de transportación comunes. Es cierto que los buenos libros de gramática presentan muchas de estas palabras. Pero su familia sin duda querrá compilar su propio vocabulario, uno que resulte de sus propios intereses y experiencias en la vida.
A medida que los niños vayan haciéndose más diestros en la conversación, usted podrá hacer que participen en charlas relacionadas con experiencias personales y noticias. Las personas a quienes les gusta la Biblia podrán pasar muchas horas agradables leyendo y considerando las Escrituras. La familia se sentirá estimulada a lograr mayor progreso si visita restaurantes donde se pueda hablar con el propietario y los mozos en el idioma que ustedes estén aprendiendo y si van de compras en tiendas donde se hable y se oiga dicho idioma. No hay duda de que si usted invita a sus amistades de habla extranjera a su casa para una cena, se sentirá feliz de haber decidido extender sus fronteras lingüísticas.
Queda claro que el enseñar otro idioma a sus hijos ofrece varios beneficios. Sirve de estímulo intelectual para toda la familia y le ayuda a profundizar su convicción de que todas las personas constituyen realmente una sola familia humana. A la misma vez, llegan a estar más allegados los unos a los otros debido a estar participando juntos en un proyecto prolongado. Se abre un campo enteramente nuevo de amistades. Aprenden a apreciar una cultura diferente cuyos antecedentes son distintos. Aumentan su sentido del humor a medida que aprenden a reírse de los errores que ustedes mismos cometen. Éstos son tan solo unos cuantos de los deleites que usted experimenta como resultado de enseñar otro idioma a sus hijos.
[Ilustración en la página 20]
Los niños generalmente aprenden otro idioma con facilidad