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  • ¿Importa ser amigo de Dios?
  • ¡Despertad! 1987
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¡Despertad! 1987
g87 22/11 págs. 18-20

Los jóvenes preguntan...

¿Importa ser amigo de Dios?

UN AMIGO es una persona especial. La Biblia describe al amigo verdadero como alguien que se apega más que un hermano, cuya lealtad y amistad son constantes, alguien que acude en ayuda de su compañero en momentos de angustia, y que, por serle fiel, le da consejo. (Proverbios 17:17; 18:24; 27:6, 9.) ¿Pudiera haber alguna relación mejor que esta?

Muchos jóvenes creen sinceramente que el ser amigo de Dios puede ofrecer mucho más que eso. Sin embargo, quizás tú concuerdes con los que opinan que tal relación con Dios es imposible o poco práctica. Puede que digan: “Muchas personas afirman tener fe en Dios, pero hasta los creyentes sufren y pasan por la vida tal como los que no tienen fe en Él”.

Por lo tanto, ¿qué diferencia hay? ¿Importa realmente acercarse a Dios? ¿Puede resultarte de algún beneficio el ser Su amigo? Las experiencias de algunos adolescentes de hoy han mostrado que los beneficios de tener una relación íntima con Dios son incomparables y superan la intimidad que puedas llegar a tener con cualquier otro amigo. ¿Cómo es eso?

Al enfrentarte a presiones

Algunos jóvenes que ahora procuran tener una relación más profunda con Dios dicen que el ser Sus amigos les ha ayudado a reprimir sentimientos hostiles. Virginia, una joven de dieciocho años de edad que estaba profundamente afectada por la separación de sus padres, admite: “Guardaba rencor a mi padre. Siempre estaba enojada. Como resultado, empecé a odiar a otras personas. Trataba de hacer sufrir a mis amigos. ¡Quería que otros experimentasen lo que yo estaba padeciendo!”.

Ahora, después de estudiar la Palabra de Dios, Virginia reconoce felizmente: “¡Cómo he cambiado! Ya no desprecio a papá. He llegado a darme cuenta de que es solo una víctima de un sistema podrido respaldado por Satanás el Diablo. Ahora le respeto y me llevo mejor con todos”. Así es; el conocimiento de la Biblia ayuda a jóvenes como Virginia a entender la razón que existe tras las ansiedades actuales y a aprender la manera de enfrentarse a ellas.

El estar cerca de Dios te puede ayudar a enfrentarte a presiones que pudieran parecer abrumadoras. Juana es una muchacha de diecinueve años de edad cuyo padre es alcohólico. “A veces papá viene a casa borracho y nos golpea”, dice. ¿Cómo puede aguantar esa situación? “Cuando me siento deprimida, sé que puedo acudir a Jehová en oración y sentirme fortalecida.” El llegar a conocer a Dios y el imitar sus excelentes cualidades —como la mansedumbre y la gran paciencia— también le ha servido de ayuda para aprender a tratar a su padre. (Gálatas 5:22, 23.)

Es posible que no siempre te resulte fácil respetar a tus padres y darles la debida honra. Pero el que estés convencido del poder de la Palabra de Dios, la Biblia, te ayudará. El apóstol Juan dice que los “jóvenes” espiritualmente fuertes de la congregación a la que escribió hasta habían “vencido al inicuo” debido a que ‘la palabra de Dios permanecía en ellos’. (1 Juan 2:14.) A jóvenes como Juana y Virginia les han ayudado consejos bíblicos como el siguiente: “Cuando se nos injuria, bendecimos; cuando se nos persigue, lo soportamos; cuando se nos infama, suplicamos”. (1 Corintios 4:12, 13.)

Además, el apóstol Pedro dice que un buen ejemplo —“conducta casta junto con profundo respeto”— puede ganar a aquellos que ejercen presión sobre ti. (1 Pedro 3:1, 2.) Aunque Pedro dirigió estas palabras a las esposas cristianas, tú también puedes derivar beneficios de este consejo.

Por supuesto, no siempre es fácil soportar la presión, pero el derramar tu corazón a Jehová en oración con los motivos apropiados puede suavizarla. ¡Qué reconfortante es saber que Jehová quiere ayudar y tiene el poder “para hacer infinitamente más de todo cuanto podemos pedir, ni aun pensar”! (Efesios 3:20, Versión Moderna; Jeremías 9:24.) Además, la Biblia nos asegura que Dios “no está muy lejos de cada uno de nosotros”. (Hechos 17:27.) Efectivamente, tú puedes tener un amigo al que siempre puedes acudir.

Normas morales más elevadas

El ser amigo de Dios también ha ayudado a algunos jóvenes a cultivar normas morales más elevadas, que producen contentamiento y paz mental. (Mateo 6:13; Salmo 141:3, 4.) Sofía, quien ahora tiene dieciséis años, admite que tuvo relaciones sexuales con un muchacho cuando solo tenía catorce años. Hablando retrospectivamente, Sofía dice: “No fue sino hasta que empecé a estudiar la Biblia que decidí dejar de salir con él”. Desde entonces, Sofía ha ofrecido resistencia a la conducta inmoral, y dice que el conocimiento de la Biblia ha fortalecido su relación con Jehová.

En muchas partes del mundo son comunes las relaciones sexuales premaritales. Se dice que, tan solo en México, ¡el 90% de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales antes de casarse! Como resultado, muchos adolescentes han sufrido las consecuencias, como un matrimonio prematuro o un hijo ilegítimo. En un solo año, nacieron en México de madres adolescentes más de un millón de criaturas.

Hoy en día, muchas veces se ejerce una gran presión para que los jóvenes tengan experiencias sexuales a temprana edad. Pero en lugar de simplemente sumirte en la inmoralidad sexual, ¿por qué no examinas primero las consecuencias? Aparte de los resultados físicos inmediatos, considera cómo le afecta a Dios el que quebrantemos su ley. Satanás le ha desafiado, afirmando que los humanos no le serán fieles si se les somete a prueba. Por eso Jehová nos insta: “Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio”. (Proverbios 27:11.) Piensa en ello: ¿Quebrantarás la ley divina haciendo así feliz a Satanás y entristeciendo a Dios? (Compárese con Salmo 78:38-41.)

Para que tengas la mayor protección contra la inmoralidad, debes desarrollar una relación personal e íntima con Jehová.

Ninguna prueba que no sea humanamente soportable

Por otro lado, algunos jóvenes vacilan antes de relacionarse con Dios. “Tengo miedo —dice una muchacha de catorce años de edad— de que si acepto a Dios, Él me acapare totalmente. Yo soy muy mía, pero quiero abrir mi corazón. Estoy hecha pedazos y confundida. Solo quiero aprender y empezar despacio. Pienso que si me empujan, me asustaré y lo dejaré.” ¿Te sientes tú así?

En ese caso, te puede consolar el hecho de que Dios te ayudará con cualquier problema de la vida. “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable —dice la Biblia—. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no les dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.” (1 Corintios 10:13, Versión Popular.) ¿Qué más puedes pedir?

Pero no puedes orar por ayuda y luego leer publicaciones e ir a ver películas inmorales, dejar que la mente divague en lo sexual o flirtear con personas del sexo opuesto. Aunque la oración es lo que tiene mayor prioridad —tal como la comunicación es esencial para cualquier relación personal—, tienes que esforzarte por conseguir lo que pides en oración. (Lucas 11:9, 13.)

¡Un futuro brillante!

Sin embargo, el precio que tienes que pagar —el esfuerzo implicado en mantener tu amistad con Dios— es muy pequeño en comparación con las muchas bendiciones futuras que Dios promete. Noé, joven de diecisiete años de edad, dice: “Jehová nos ofrece un futuro brillante: ¡vida en felicidad eterna en un paraíso terrestre! ¡Esto es algo que ningún hombre puede ofrecer!”.

La Palabra de Dios promete que “solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será [...]. Los justos mismos poseerán la Tierra, y residirán para siempre sobre ella”. (Salmo 37:10, 29.) Jehová, como el Dador generoso de “toda dádiva buena y todo don perfecto”, se deleita en recompensar con bendiciones a sus jóvenes Testigos fieles. (Santiago 1:5, 17; Salmo 35:27; 84:11, 12; 149:4.)

De modo que el ser amigo de Dios sí importa. Dios se interesa en ti. Cuando tienes un problema, Él quiere ayudarte. Siempre está disponible. Tiene el poder para ayudarte con cualquier problema que te pueda surgir en la vida. Y solo Jehová te puede dar vida eterna... una posesión que es exclusiva de los amigos de Dios. (Revelación 21:3, 4; Mateo 25:46.)

[Fotografía en la página 18]

“Abrahán fue llamado ‘amigo de Jehová’. Jesús llamó a sus seguidores ‘mis amigos’... ¡Así que yo también puedo llegar a ser amigo de Jehová y de Jesús!”

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