¿Están diseminando muerte?
“ADVERTENCIA: El inspector general de Sanidad dictamina que el fumar es peligroso para su salud.” Los fumadores empedernidos de Estados Unidos no hacen caso de esta siniestra advertencia que aparece impresa en las cajetillas de cigarrillos. A su modo de ver, el cáncer de pulmón no es más que, en el peor de los casos, una remota amenaza. “Además —razonan—, se trata de mi cuerpo.”
No obstante, la Sociedad Americana contra el Cáncer informa: “Los fumadores no solo ponen en peligro su propia salud, sino también la de aquellos que los rodean”. La publicación holandesa Roken welbeschouwd (El fumar... todo lo que implica) concuerda con esa declaración al afirmar que un no fumador que trabaje junto a un fumador de término medio puede absorber la misma cantidad de sustancias peligrosas que una persona que fume cinco cigarrillos al día. No es de sorprender, por lo tanto, que los no fumadores que han trabajado en alrededores llenos de humo por más de veinte años sufran a menudo de problemas bronquiales... igual que si hubiesen estado fumando entre uno y diez cigarrillos al día.
¿A qué se debe eso? A la sidestream smoke (corriente secundaria de humo). Así es como llaman los investigadores al humo que emana de la punta de un cigarrillo encendido. Lejos de ser inocuo, ¡ese humo tiene más alquitrán y nicotina que el que se inhala! Por consiguiente, los investigadores afirman que los fumadores estadounidenses bien pueden ser responsables de la muerte todos los años de entre 5.000 y 50.000 no fumadores.
Cigarrillos, mujeres y bebés. También existe una creciente preocupación por el efecto adverso que el tabaco produce en los niños. “El que una madre fume —advierte el folleto Facts and Figures on Smoking (Hechos y cifras sobre el fumar)— tiene un efecto directo en retardar el crecimiento del feto, y a largo plazo puede afectar adversamente el crecimiento, el desarrollo intelectual y el comportamiento del niño.” Las mujeres embarazadas que fuman introducen grandes cantidades de sustancias perjudiciales en la corriente sanguínea del hijo que está en su vientre. Los cálculos varían, pero hay quienes afirman que al nacer, los bebés de estas madres pesan, como promedio, 200 gramos menos que los de las que no fuman.
Un estudio llevado a cabo en Dinamarca indica que el fumar cigarrillos también puede perjudicar la capacidad de amamantar de una mujer. “Es probable que la nicotina sea la causa —dicen los investigadores daneses— de que las fumadoras empedernidas tengan niveles inferiores de prolactina, una hormona que estimula la producción de leche.”
Resulta irónico, sin embargo, que hoy día más mujeres estén fumando, y que fumen más cigarrillos que nunca antes. Como resultado, el folleto Facts and Figures on Smoking dice que en Estados Unidos, el cáncer de pulmón ha sobrepasado al de mama y se ha convertido en el tipo de cáncer que causa la muerte de más mujeres. Tan solo en 1985 reclamó la vida de unas cuarenta mil mujeres.
Cambios en el modo de pensar. No obstante, en la problemática del tabaco, se ven resquicios de esperanza. Según la Asociación Americana contra el Cáncer, está surgiendo un creciente antagonismo contra el tabaco. Tres de cada cuatro americanos ahora opinan que los que fuman no deberían hacerlo en presencia de otros. También está aumentando la cantidad de personas que han dejado de fumar. El consumo total de cigarrillos en Estados Unidos y Europa occidental está menguando. Adele Paroni, portavoz de la Sociedad Americana contra el Cáncer, dice: “Las mejores noticias son que en la actualidad fuman menos del 30% de los americanos adultos”.
Todavía hay unos cincuenta y cuatro millones de estadounidenses que fuman. Pero según la Asociación Americana del Pulmón, de cada diez fumadores actuales, nueve dicen que quieren dejar de fumar. Quizás encontrarán un acicate en las advertencias más recientes y positivas que se imprimen en las cajetillas de cigarrillos. Una de ellas dice: “ADVERTENCIA DEL INSPECTOR GENERAL DE SANIDAD: El dejar de fumar ahora reduce en gran manera los graves riesgos a los que está expuesta su salud”.
[Fotografías en la página 15]
La corriente secundaria de humo de un cigarrillo tiene más alquitrán y nicotina que el humo que el fumador inhala
Las mujeres embarazadas que fuman introducen grandes cantidades de sustancias perjudiciales en la corriente sanguínea del hijo que está en su vientre