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  • g88 22/9 págs. 12-13
  • ¿Qué esperanza hay para los niños?

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  • ¿Qué esperanza hay para los niños?
  • ¡Despertad! 1988
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g88 22/9 págs. 12-13

¿Qué esperanza hay para los niños?

PARA millones de niños del llamado Tercer Mundo, ya es demasiado tarde. Los procedimientos considerados en esta revista podrían salvar a millones de ellos, si se pudiera llegar a sus padres y convencerlos para que aplicasen dichas medidas. Como eso es prácticamente imposible, sencillamente seguirán muriendo... lenta, callada e inevitablemente.

Los proyectos a gran escala de los que tanto se habla ofrecen poca esperanza. Por ejemplo: la ONU patrocinó la Década Internacional de Suministro de Agua Potable y Sanidad (1981-1990), con la meta de que haya “agua limpia y condiciones sanitarias adecuadas para todos antes de 1990”. ¿Qué se ha logrado?

“Entre 1980 y 1983 —informa la revista World Health—, en África se facilitó a 32 millones de personas adicionales su abastecimiento de agua, y otros 12 millones de personas recibieron mejores atenciones sanitarias.” Sin embargo, eso solo supuso un pequeño aumento en el porcentaje de personas que disponían de agua limpia y medidas sanitarias. El rápido aumento de la población eliminó casi por completo los impresionantes logros. No es de extrañar, por lo tanto, que la meta de “agua limpia y condiciones sanitarias adecuadas para todos antes de 1990” haya sido calificada de “una tarea casi imposible”.

No obstante, los esfuerzos por aliviar la situación a veces no topan con el impedimento de falta de fondos o mano de obra, sino con el de la avaricia, el poco juicio y las rivalidades personales. Los países en desarrollo invierten en armas y gastos militares cuatro veces más de lo que invierten en el cuidado de la salud. De lo poco que gastan en la sanidad, la mayor parte se dedica a suministrar atención médica de alta tecnología, de la que solo se benefician unos pocos privilegiados.

Considérese también la económica terapia de rehidratación oral. Es bien sabido que esta terapia podría salvar millones de vidas. Sin embargo, según la revista UN Chronicle, “la mayoría de los médicos siguen recetando medicamentos contra la diarrea por un valor total de 400 millones de dólares al año, aunque se sabe que en su mayor parte son inútiles o perjudiciales, o ambas cosas a la vez”.

Otro ejemplo es la devastadora enfermedad parasitaria llamada esquistosomiasis, que ahora afecta a 200 millones de personas, especialmente a niños. “La ciencia conoce la causa de la esquistosomiasis, ha probado los remedios en algunos pacientes, ha desarrollado una estrategia eficaz que podría reducir drásticamente esta infección en los próximos años”, escribe June Goodfield en el libro Quest for the Killers (La búsqueda de los asesinos). ¿Por qué persiste entonces esta enfermedad? “Ahora el problema es político”, escribe Goodfield.

En efecto, los niños no mueren solo porque el hombre carezca del conocimiento o los recursos para evitar su muerte, sino porque se da más valor a la conveniencia política y a la ganancia personal que a la vida humana. Las palabras de Jeremías 10:23 han demostrado ser muy ciertas: “Al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. La única esperanza para los niños del mundo —en realidad, para toda la raza humana— es que Dios tome las riendas del planeta Tierra. La Biblia nos dice que eso es precisamente lo que Él se propone hacer: “El Dios del cielo establecerá un reino [o gobierno] que nunca será reducido a ruinas. [...] Triturará y pondrá fin a todos estos reinos [gobiernos actuales], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. (Daniel 2:44.)

Bajo el Reino celestial de Dios, los niños del mundo nunca volverán a verse amenazados por la enfermedad o la muerte. Por eso los testigos de Jehová esperan con anhelo el día en que Dios asuma la dirección de los asuntos de la Tierra. Oran como Jesús les enseñó: “Venga tu reino”. (Mateo 6:9, 10.) La difícil situación de los niños del Tercer Mundo motiva a estos cristianos temerosos de Dios a orar por este Reino con aún más fervor.a

[Nota a pie de página]

a Para más información, vea el libro “Venga tu reino”, publicado por la Sociedad Watchtower Bible and Tract of New York, Inc., o escriba a los publicadores de esta revista. Con mucho gusto le pondrán en contacto con un testigo de Jehová.

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