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  • ¿Cómo puedo evitar los sinsabores del flirteo?
  • ¡Despertad! 1991
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¡Despertad! 1991
g91 8/12 págs. 17-19

Los jóvenes preguntan...

¿Cómo puedo evitar los sinsabores del flirteo?

“¿ERES de piedra? ¿No tienes corazón?” Herida y confusa, Michelle quiere saber cómo ha podido Eduard darle esperanzas de esa manera. Después de haberle colmado de atenciones románticas, ¿cómo puede decirle ahora que no quiere comprometerse con ella? Eduard alega que no ha sido su intención herirla, pero no hay excusas que valgan para Michelle. Piensa que Eduard ha flirteado cruelmente con ella.

El flirteo es un juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso. Puede hacer mucho daño aunque los que flirteen sean jóvenes en edad escolar que solo quieren atraer la atención a sí mismos o ensoberbecer su ego. Y cuando los que juegan con los sentimientos de otros son jóvenes adultos en edad casadera, el flirteo puede provocar dolor y angustia insoportables.

Algunas personas hieren las emociones de otros a propósito, hasta con malicia, y provocan trastorno emocional a una víctima inocente tras otra. Cabe mencionar, sin embargo, que muchos de los que flirtean lo hacen más por falta de experiencia que por malicia. Suele suceder que los jóvenes sencillamente no entienden cómo pueden sus acciones afectar los sentimientos de otros. O quizás se dejan descarriar por su ‘corazón traicionero’ y tratan de justificar su flirteo. (Jeremías 17:9.)

Piensa en el caso de Eduard y Michelle. Eduard le explicó muy bien a Michelle desde el mismo principio que aunque le gustaba como amiga, no tenía la intención de formalizar ningún compromiso con ella. Aun así, salía con ella, hacían cosas juntos, le telefoneaba y se hacían regalos. Hasta iban de la mano. Pero Eduard razonaba que no tenía ninguna responsabilidad mientras no se comprometiese. Así que se quedó sin palabras cuando Michelle le confesó sus profundos sentimientos hacia él.

De todos modos, es obvio que Eduard dejó que su corazón lo engañase. ¿Qué puedes hacer tú para no cometer el mismo error? ¿Existe alguna manera de evitar los sinsabores de un flirteo?

El flirteo también hiere al que lo practica

En primer lugar, debes reconocer que tratar a una persona como si estuvieses interesado en casarte con ella cuando en realidad no lo estás es mentir, así de sencillo. El que flirtea es cruel, rige su vida según dos criterios. Espera que los demás sean sinceros respecto a sus intenciones para con él, pero él se rige según otras reglas. Es como el comerciante de tiempos bíblicos que tenía “dos suertes de pesas” para su balanza: una exacta y la otra para estafar a los clientes. Semejante engaño era, y es, “detestable” a Jehová. (Proverbios 12:22; 20:23.) También puede arruinar tu reputación ante otros.

En un artículo publicado en la revista Seventeen, la autora Kathy McCoy también advierte que el flirteo puede “afectar tu capacidad de compartir y obstaculizar bastante la intimidad. Al cabo de un tiempo, el flirteo sin lazos emocionales puede convertirse en una experiencia aturdidora”.

Cómo evitar el flirteo

Para lograrlo, debes examinar cuáles son tus motivos cuando te sientas tentado a mostrar interés en alguien del sexo opuesto. ¿Estás interesado de verdad en el matrimonio? Si no es así, ¿por qué tener demasiadas atenciones con esa persona? Y aunque pienses en el matrimonio, has de autodisciplinarte para ser honrado, veraz y franco en tus tratos. La Biblia habla de la sana relación entre un joven pastor y una doncella. No había ninguna ambigüedad ni violación de confianza en esa relación. Ambos eran honrados y francos con respecto a lo que sentían el uno por el otro. (El Cantar de los Cantares 2:16.)

El aplicar esos principios en la vida también produce buenos resultados hoy día. Juan y Anaeli llevan ya más de dos años casados. Juan dice: “Lo que más nos ha ayudado a ser verdaderamente felices puede resumirse con una palabra: HONRADEZ”. El ser honrados el uno con el otro les ha ayudado a poner un fundamento sólido sobre el que puede edificarse el amor verdadero. Leo Buscaglia dice lo siguiente en su libro Loving Each Other—The Challenge of Human Relationships (El amor mutuo es el reto de las relaciones humanas): “No podemos correr el riesgo de edificar una relación sobre mentiras, aunque se digan con buenas intenciones. [...] Solo la verdad puede darnos la confianza necesaria para que las relaciones sean duraderas”. Hace mucho tiempo, la Biblia vinculó la honradez al amor, cuando dijo: “Hablando la verdad, por el amor crezcamos en todas las cosas”. (Efesios 4:15; compárese con Proverbios 3:3.)

Por supuesto, hasta alguien que trata de ser honrado y serio puede descubrir que su relación con la otra persona no va bien. Lo honrado sería exponer con claridad la situación y, si es necesario, poner fin a la relación.a Erik no hizo eso. Llevaba más de un año saliendo con Ingrid cuando se dio cuenta de que no sería sensato casarse con ella. En lugar de expresar con franqueza sus sentimientos, trató de romper la relación poco a poco. Una vez que por fin salió a la luz la verdad, Ingrid se lamentó: “Todo este tiempo he estado esperando que se decidiera, y ahora me viene con estas”. Alargar un idilio imposible es una forma equivocada de mostrar bondad. Y puede que te tachen de ser una persona a la que le gusta flirtear.

No obstante, muchas veces pueden evitarse tanto el intento infructuoso de iniciar una relación romántica como muchos malentendidos aplicando el consejo bíblico: “Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino la de la otra persona”. (1 Corintios 10:24.) La escritora Kathy McCoy expresa este punto con estas palabras: “Sé consciente y responsabilízate un poco de las reacciones que produces en otros”. Sí, aplica en tus relaciones con otros la Regla Áurea: “Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros”. (Mateo 7:12, Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia.) Ten presente que los demás también tienen sentimientos. Evita dar una impresión equivocada en lugar de culpar a otros de interpretar mal tus intenciones.

Evita los sinsabores del flirteo

Ahora bien, ¿qué puedes hacer para no dejarte seducir por los flirteos de nadie? En primer lugar, no tomes demasiado en serio las atenciones que recibas del sexo opuesto. No llegues a la conclusión de que toda sonrisa afectuosa implica un interés romántico.

Algunos jóvenes adultos también cometen el error de enamorarse de alguien demasiado pronto. Jonathan se interesó en Deborah aunque ella tenía la reputación de flirtear. Se comprometieron en seguida. Después, Deborah puso fin a la relación de golpe y sin ninguna explicación. Jonathan trató de disimular su dolor fanfarroneando: “Ella no me importa. Pienso seguir divirtiéndome igual que antes”. Pero luego se cubrió el rostro con las manos y rompió a llorar. ¿Qué fue de Deborah? Se comprometió dos veces más y rompió su compromiso las dos veces, igual que había hecho con Jonathan.

Aunque es obvio que Deborah tenía más culpa, Jonathan también era culpable en parte. Se había ganado la reputación de andar siempre flirteando. Así que tuvo que experimentar el principio bíblico de que ‘cada uno siega lo que siembra’. (Gálatas 6:7.) No cometas el mismo error. En vista de que las personas que coquetean tienden a atraer a los que son como ellas, hay más probabilidades de que evites ser víctima de un flirteo si siempre tratas con respeto a las personas del sexo opuesto.

Jonathan tampoco mostró sabiduría y buen juicio. Proverbios 14:15 dice que “el sagaz considera sus pasos”, o, como reza el dicho, “Hombre prevenido vale por dos”. Antes de enamorarte de alguien, entérate por boca de adultos responsables y maduros si se dan buenos informes de tal persona o no. (Compárese con Hechos 16:2.) Si Jonathan hubiese hecho eso, podría haberse enterado de que Deborah tenía la reputación de ser muy egocéntrica al tratar con sus amigos.

Aprende también a distinguir la diferencia entre amor verdadero y encaprichamiento. Deborah era una muchacha voluble, que se “enamoraba” con facilidad de otros hombres. Conocer esto tendría que haber ayudado a Jonathan a darse cuenta de que el interés que ella le mostraba era solo temporal. El amor verdadero no es voluble. (Compárese con El Cantar de los Cantares 8:6.)

Cómo sanar la herida

Puede que sea casi inevitable sufrir algunas contusiones y arañazos antes de encontrar el amor verdadero. Pero si alguien ha herido tus sentimientos flirteando contigo, no pienses que todo se ha acabado. Michelle (mencionada al principio) rehusó amargarse o guardar rencor egoísta a Eduard. En lugar de insistir en un amor no correspondido, siguió viviendo su vida y ha disfrutado de varios privilegios en el servicio cristiano. Además, hace poco se comprometió con un joven de muy buenas cualidades.

Mantén tu dignidad hasta que te cases. No tienes que flirtear ni permitir que nadie flirtee contigo para conocer al sexo opuesto ni para encontrar el amor verdadero. No te asocies con aquellas personas del sexo opuesto que sean superficiales o que solo se interesen en fomentar su ego. Sé cortés, honrado y altruista tanto de palabra como en acciones. Así podrás evitar los sinsabores del flirteo.

[Nota a pie de página]

a Véase el artículo “¿Deberíamos romper?”, publicado en el número del 22 de julio de 1988 de ¡Despertad!

[Fotografía en la página 18]

El flirteo puede conducir a malentendidos y congojas

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