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ad págs. 592-593

FÉLIX

(“Feliz”).

Procurador de la provincia romana de Judea que tuvo prisionero a Pablo por dos años después de la última visita que este hizo a Jerusalén en el año 56 E.C. Se cree que Félix fue procurador, junto con Cumano, del año 48 al 52 E.C., y posteriormente, él solo, del 52 al 58 E.C. Por lo tanto, y debido a sus ocho años de servicio, Pablo pudo decir a Félix en el año 56: “Hace muchos años que esta nación te tiene de juez”. (Hech. 24:10.)

Los historiadores dicen que Félix era un gobernante cruel e inmoral. Este gobernante había sido un antiguo esclavo, de nombre Antonio, liberado, junto con su hermano Palas, por el emperador Claudio. Tácito dice de él que, “seguro de la impunidad, no retrocedió ante ningún crimen”, y que, “entregándose a toda crueldad y libertinaje, ejerció la potestad de un rey con sentimientos de esclavo”. Según algunos registros, maquinó la muerte del sumo sacerdote Jonatán. Suetonio dice que se casó tres veces. Al menos uno de estos matrimonios fue adúltero, el que le unió a Drusila, la hija del rey Agripa I, puesto que ella era la esposa del rey Azizus de Emesa. Esta descripción concuerda con lo que la Biblia dice acerca de Félix.

Después del arresto de Pablo, Claudio Lisias, el comandante militar romano, temiendo por la seguridad de su prisionero en caso de que este permaneciese en Jerusalén, llevó apresuradamente a Pablo a Cesarea bajo fuerte guardia, ‘mandando a los acusadores que hablaran contra él’ ante Félix. (Hech. 23:23-30.) Cinco días más tarde, el sumo sacerdote Ananías, el retórico Tértulo y otros bajaron de Jerusalén con cargos absurdos contra Pablo. Félix presidió el tribunal, pero postergó el juicio. Ordenó que Pablo fuese mantenido en custodia, aunque con cierta libertad, y que a ninguno de los suyos se le impidiese atenderlo.

Más tarde, Félix “envió a llamar a Pablo y lo escuchó acerca de la creencia en Cristo Jesús”. Fue en esta ocasión, estando presente Drusila, la esposa de Félix, cuando Pablo ‘habló sobre la justicia y el gobierno de uno mismo y el juicio venidero’. Al oír estas cosas, “Félix se atemorizó” y dijo al apóstol: “Por ahora vete, pero cuando tenga un tiempo conveniente te enviaré a llamar otra vez”. Durante un período de dos años, Félix mandó llamar frecuentemente a Pablo y conversó con él, esperando en vano que el apóstol le diera dinero como soborno para obtener su liberación. (Hech. 24:24-27.)

La administración de Félix produjo mucho resentimiento entre los judíos, fue “un ejemplo de primera clase de desgobierno colonial”. (The Interpreter’s Dictionary of the Bible, vol. 2, pág. 264.) Tal vez fuese en 58 E.C. cuando “Félix tuvo por sucesor a Porcio Festo; y porque Félix deseaba ganarse el favor de los judíos, dejó a Pablo en cadenas”. (Hech. 24:27.) Sin embargo, este gesto de Félix no palió el daño hecho a los judíos, ni evitó que estos enviaran una delegación a Roma para denunciarle. Se cree que si Félix logró escapar del castigo después de haber sido llamado a Roma, fue únicamente debido a la influencia que tenía su hermano Palas sobre Nerón.

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