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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1958
w58 1/7 págs. 409-413

La actividad ministerial de los testigos de Jehová

Informe tomado del “Yearbook” para 1958 (en inglés)

HONDURAS

En Honduras los hermanos se sienten verdaderamente felices debido a la rica bendición que fué la porción de ellos durante el año pasado. No sólo han juntado a muchas de las otras ovejas, sino que los mismos publicadores han progresado mucho en cuanto a madurez. Es verdaderamente interesante observar que hay personas que quieren aprender y aumentar en conocimiento, y realmente se puede hacer esto cuando se sigue el consejo sabio: “El corazón del justo medita para contestar.” (Pro. 15:28) Aunque se hace mejor progreso con un maestro, no obstante los que no tienen maestros con ellos todo el tiempo pueden lograr suficiente progreso para predicar las buenas nuevas del Reino, si meditan y estudian. A continuación se presentan unas cuantas experiencias que fueron incluídas en el informe de la oficina de Honduras.

“Mientras trabajaba un pueblito pequeño junto con otros misioneros uno del grupo se encontró en la calle con un hombre que dijo: ‘Usted es testigo de Jehová; pues, yo también lo soy.’ Pensando que era un evangelizador, puesto que muchos nos confunden con ellos, el publicador lo presentó al siervo de sucursal, que estaba trabajando en el mismo pueblo. Después que el hombre hubo hablado un rato mencionó el nombre de un siervo de circuito y luego el de un precursor especial. También mencionó que usaba el libro ‘Equipado para toda buena obra’ con buen éxito contra los adventistas y otros grupos. En vista de esto saqué el libro ‘Equipado para toda buena obra’ y él me dió una demostración de cómo lo hacía. Se había trasladado de un pueblito pequeño donde había un precursor especial y ahora está en un lugar más pequeño, trabajando en un cafetal. Habla a toda persona con quien se encuentra, y nosotros mantenemos contacto con él por correo. Mencionó que había tenido interés en siete diferentes religiones y que por fin encontró la verdad cuando leyó las publicaciones de la Sociedad y habló con los testigos.

“Tratamos de celebrar asambleas en pueblos pequeños durante el año de servicio, con muy buenos resultados. En cierto pueblito, plaza fuerte católica, el sacerdote realmente se excitó y durante toda la semana, con un equipo sonoro grande instalado en la iglesia, amonestó a la gente en contra de nosotros. La asamblea se efectuó sin incidente hasta la tarde del domingo. Después que más de 200 extraños vieron la película el sábado por la tarde, convocó una procesión especial para la tarde del domingo para rendirle honor a María. En esta ocasión sacan de paseo a la ‘santa’ y todos los hombres y mujeres llevan velas prendidas. Pasaron frente al salón justamente cuando se estaba pronunciando la última oración y gritaron: ‘¡Viva María, abajo los Jehová!’ Arrojaron unas cuantas piedras y siguieron su camino. Ese pueblo tardará largo tiempo en olvidarse de los testigos de Jehová.

“Un siervo de congregación escribe: ‘Un precursor que trabajaba de casa en casa entró en una prisión y tuvo la oportunidad de hablar con los presos. Más tarde comenzó un estudio con uno de ellos, pero otros tomaron parte también. Después de unos quince estudios uno del grupo expresó el deseo de bautizarse. Al conseguir permiso de parte de las autoridades de la prisión, se le permitió salir de la prisión bajo guardia para bautizarse en una piscina local. Otro fué puesto en libertad y ahora está predicando, mientras que el que se bautizó todavía está preso pero espera el día en que él también pueda predicar en libertad como hacen los otros testigos, lo cual prueba que Jehová sabe encontrar a la gente de buena voluntad.’

“Un misionero escribe una experiencia interesante acerca del buscar un lugar en donde celebrar el Memorial las dos congregaciones de la ciudad. Fué a un hermoso hotel que tiene una linda terraza en el techo. Mencionó al dueño lo que quería y para qué sería usada. El hombre preguntó: ‘¿Cuánto está dispuesto a pagar por su uso?’ El misionero mencionó la índole de nuestra obra y dijo que no se haría ninguna colecta y que toda la gente de buena voluntad de la ciudad sería invitada a asistir. Entonces el dueño dijo: ‘Pues, entonces, no le cobraré nada; el lugar es suyo para la tarde.’ Después de gentilmente darle las gracias él mencionó que él era quien sacaría provecho de ello, no nosotros. La concurrencia esa tarde fué de 545, esto en un pueblo de sólo unos cien publicadores.”

MÉXICO

La predicación de estas buenas nuevas del Reino se está llevando a cabo con verdadera energía en México, y muchas personas más están oyendo la verdad ahora y declarándose de parte del Reino; pero no sin enfrentarse a dificultades. Muchos de nuestros hermanos allí tienen presente este texto: “¿Quién nos separará del amor del Cristo? ¿La tribulación o la angustia o la persecución o el hambre o la desnudez o el peligro o la espada?” (Rom. 8:35) Lea usted algunas experiencias horripilantes de lo que ha acontecido en México y compare las acciones de los católicos romanos con el amor que le muestran a la gente los testigos de Jehová. El informe del siervo de sucursal es interesantísimo.

“Nuestras clases en el leer y escribir tuvieron mucho éxito este año. En su mayoría los 3,000 publicadores y personas de buena voluntad matriculados en febrero de 1956 terminaron el curso con éxito en diciembre, y ahora unas 1,500 personas se han matriculado desde febrero de 1957. Los oficiales del gobierno aprecian la obra que hace la Sociedad, como se manifiesta por una carta que un inspector de escuelas de Veracruz envió al siervo de congregación e instructor de escuela. En ésta expresó agradecimiento por la cooperación de la Sociedad y en nombre del gobierno del estado le comunicó las más sinceras enhorabuenas por la noble obra progresista que ella lleva a cabo a favor de la gente al traer la luz del conocimiento a los analfabetos.

“Un joven de veintitrés años aprendió la verdad hace alrededor de año y medio. En ese tiempo apenas podía leer y escribir, pero le impresionó tanto la verdad que estudió con ahínco y unos pocos meses más tarde, en agosto de 1956, simbolizó su dedicación a Jehová. Exactamente seis meses más tarde emprendió la obra del precursorado y ahora, después de seis meses del precursorado, ha mejorado su habilidad de leer y escribir y está conduciendo veinte estudios bíblicos cada semana.

“La educación de las personas de buena voluntad en México está progresando, lo cual le produce gran disgusto a la jerarquía católica, que se vale de todo medio para detener la obra docente efectuada por los testigos de Jehová. Cuando ella fracasa recurre a turbas, violencia y hasta asesinato. Acabamos de recibir información acerca de un hermano que fué asesinado brutalmente en el estado de Oaxaca. Otro hermano, siervo de congregación, informa que mientras él y otros tres publicadores trabajaban en un pueblecito una turba los atropelló desapiadadamente. Dijo que mientras testificaba oyó repiquetear continuamente por algún tiempo las campanas de la iglesia y luego vió gente que corría hacia la iglesia, pero como nunca había sido atropellado antes por una turba no sabía por qué había tanta agitación. Unos cuantos minutos más tarde vió a la turba acercándosele con palos y piedras en las manos, y un hombre con una soga. La turba lo venció y le puso la soga alrededor del cuello. Cuando estaban listos para colgarlo se dividió la turba; algunos no querían que se le colgara, mientras que otros sí. Varias veces le pusieron la soga alrededor del cuello y luego se la quitaron. Al fin decidieron no colgarlo. En lugar de eso hicieron que los publicadores se salieran del pueblo a pie, los golpearon severamente, les quitaron los maletines en que llevaban literatura, los despojaron de sus abrigos y su dinero y les dijeron que la próxima vez que los vieran en el pueblo los ahorcarían.

“Un siervo de circuito mandó el siguiente informe acerca de un grupo de publicadores aislado: ‘La Iglesia católica, igual que la serpiente original, ha inyectado su veneno mortífero profundamente en la mente de la gente. Debido a esto se obligó a los hermanos a abandonar un pueblo. La gente apedreó la casa donde se reunían para estudiar, quemó el platanal y el hogar de un hermano. . . . No podían comprar ni vender cosa alguna. Finalmente abandonaron ese pueblo, llevando los hermanos a lomo algunas de sus pertenencias y a sus hijos que no podían andar. . . . Perdieron sus hogares, terreno, cosechas, animales y herramientas agrícolas.’

“Estos hermanos se mudaron a un pueblo más grande, donde había unos veinticinco publicadores. Su gozo duró solamente veinte días, cuando el presidente municipal le dió libertad a la gente para echar del pueblo a los testigos de Jehová.

Una turba los atropelló brutalmente y los forzó a abandonar el pueblo y caminar hasta la congregación más cercana. Cuando procuraron volver a sus granjas para recoger la cosecha se enteraron de que éstas habían sido destruídas y sus hogares quemados. El informe del siervo de circuito dice que ‘un cafetal listo para la cosecha, y la casa, fueron completamente quemados.’ Algunos publicadores llevaron el caso a la jurisdicción del condado y recibieron un fallo favorable, pero nunca se hizo nada acerca de poner en vigor el fallo. Más tarde llevaron el asunto hasta la capital del estado y allí también recibieron fallo favorable. Sin embargo, no recobraron todo lo que se perdió. Unos ocho publicadores regresaron a sus hogares, y los demás se esparcieron a diferentes partes aisladas del estado, donde pudieran tener libertad para adorar a Dios. Un grupo que estos hermanos organizaron ahora tiene cuarenta publicadores y los hermanos dicen que están más determinados que nunca a probar que Romanos 8:35-39 aplica a ellos también.”

NICARAGUA

La obra que se efectuó en Nicaragua durante los doce meses pasados fué la mejor que se ha logrado en muchos años. Se alcanzaron nuevos máximos en seis diferentes ocasiones, y hubo un aumento muy bueno en el número de publicadores. Estos hermanos han salido a través del país y hasta han visitado una isla cercana, y pueden decir a una con los testigos de Jehová de todas partes: “Declaren entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillosas obras.” (Sal. 96:3) A continuación se citan algunas experiencias de nuestros hermanos en Nicaragua.

“Las vacaciones proporcionan una buena oportunidad para hacer que la Palabra llegue a lugares más distantes. Un misionero tuvo unas vacaciones maravillosas al ir a una parte aislada del país donde hacía años que no se había hecho ninguna obra de dar el testimonio. En sus viajes llevó consigo bastante “aceite y vino” espirituales, como hizo el buen samaritano. Un viaje de dos días en bote lo llevó a su destinación. Encontró a muchas personas que padecían de hambre y enfermedad espirituales y que necesitaban tratamiento. Especialmente animador fué el hecho de que muchas de estas personas están conscientes de sus necesidades espirituales y se dan cuenta de que esas necesidades no se están satisfaciendo en los sistemas religiosos ortodoxos. Prueba de esto: en el período de diez días se colocaron cien libros junto con más de 900 revistas, y se obtuvieron doce suscripciones nuevas.

“Durante el año tres misioneros visitaron la Isla Corn (Maíz), ubicada a unos 65 kilómetros de la costa oriental de Nicaragua. Aunque el viaje fué borrascoso y peligroso, debido a mal tiempo, bien valió la pena. Incidentemente, no se produce maíz en esta isla; está llena de cocos; el aceite de coco es la sangre económica de la isla. Se estableció contacto con una hermana aislada y se le ayudó; se efectuó una ceremonia bautismal para el beneficio de su esposo, y más de cincuenta vecinos escucharon el discurso y observaron el bautismo entre la espuma del océano. Los misioneros planeaban quedarse de tres a cinco días, pero el mal tiempo imposibilitó toda transportación por bote al continente por dos semanas. Luego colocaron toda la literatura que habían llevado con ellos, de modo que pasaron el resto del tiempo pronunciando sermones de casa en casa y mostrando una copia personal de La Atalaya; trabajando así, sin siquiera poder dejar con la gente un ejemplar de muestra, obtuvieron veinticinco nuevas suscripciones, además de los muchos libros encuadernados que dejaron. El siervo de circuito ya ha vuelto a visitar la isla e informa que hay mucho interés vivo allí, y se espera que en su próxima visita él pueda quedarse más tiempo y ayudar más a la gente.”

PANAMÁ Y LA ZONA DEL CANAL

En su obra de casa en casa, ¿cuántas veces ha oído usted a alguien decir: “Nunca antes había oído eso”? No es algo nuevo el que se diga esto, porque se decía respecto a la predicación de Jesús. Los sacerdotes principales y los fariseos habían enviado ciertos oficiales a prender a Jesús, pero estos oficiales escucharon a Jesús hablar, y cuando regresaron los gobernantes preguntaron: “¿Por qué no lo trajeron?” “Los oficiales respondieron: ‘Jamás ha hablado otro hombre como éste.’ En cambio los fariseos contestaron: ‘A ustedes no se les ha engañado también, ¿verdad?’” (Juan 7:45-47) Y así ha sucedido a través de los siglos, los hombres se asombran de lo que oyen cuando se pronuncian las verdades sencillas de la Biblia. La obra en Panamá y en la Zona del Canal progresa bien y se ha dado un testimonio excelente durante los pasados doce meses. A continuación se relatan algunas experiencias relacionadas con la obra.

“A medida que la obra se ha esparcido a las aldeas remotas se ha hecho patente que es en estos lugares aislados que se halla parte del terreno más fértil para la siembra de la verdad del Reino. Un siervo de circuito escribe: Un señor de buena voluntad se mudó a un remoto sector montañoso para trabajar en un cafetal y mientras estaba allí siguió predicando lo que había aprendido. Visitamos la congregación más cercana a él, y allí se nos dijo de él y de su deseo de casarse legalmente y bautizarse. De modo que hicimos el viaje, de más o menos cinco horas a caballo, y hayamos que él había interesado a un grupo de buen tamaño. No se le había dicho que íbamos a venir, así que no llegamos a conocer a muchos de ellos. Fué casado debidamente y bautizado. Unos meses más tarde hicimos otra visita, llegando alrededor de las diez horas y pasando el día y casi la mitad de la noche pronunciando conferencias, conduciendo un estudio de La Atalaya y contestando preguntas. Veintiuno de nosotros dormimos en una cabaña de dos habitaciones, que también tenía un pequeño desván. Cada uno trajo algo de alimento y en realidad tuvimos una pequeña asamblea. Temprano por la mañana el día siguiente salimos a visitar algunas casas cercanas, luego volvimos para otro estudio de La Atalaya, contestamos muchas preguntas adicionales, pronunciamos un discurso bautismal y luego sumergimos a cuatro personas en un frío riachuelo de la montaña. Entre los bautizados había cierto señor, su esposa y el hermano de él. Este señor había obtenido el libro ‘Sea Dios veraz’ cuando vivía en otra aldea, pero lo había guardado sin leer porque sus vecinos le dijeron que no era bueno. Cuando llegó el hombre de buena voluntad y le predicó otra vez él se acordó de su libro, lo sacó y descubrió el tesoro que había escondido. Su madre, su hermana y todavía otro hermano suyo habían hecho un viaje de más de cinco horas a caballo para venir y oír más, y expresaron su deseo de bautizarse pronto. De modo que dejamos atrás a un grupo feliz que había aprendido acerca del Dios feliz, Jehová.

“Los precursores han prestado mucha ayuda en cuanto a fortalecer a las congregaciones más débiles. Una congregación que tenía unos veinticinco publicadores antes que llegara un precursor en poco tiempo subió a treinta y seis. En otro lugar donde un precursor especial está trabajando entre indios nativos varias parejas se han casado legalmente durante el año y arreglado su vida, para que se les pueda considerar miembros de la sociedad del nuevo mundo.

“A pesar de que es población transeunte la que hay en la Zona del Canal, se está logrando la predicación de las buenas nuevas, y nuevos publicadores están emprendiendo la obra. Una misionera nos informa acerca del progreso allí y nos relata una experiencia que bien ilustra la importancia de trabajar el territorio regularmente. Ella dice: ‘Seis semanas antes se había trabajado este territorio en particular. Era Día de revistas y salió a saludar a la misionera una pequeña y delicada señora, algo sorda, que en el acto la hizo pasar adentro. “¿Es usted testigo de Jehová?” preguntó. Su respuesta afirmativa produjo esta contestación: “Pues, ¿cómo sabía usted que yo estaba aquí? ¿Quién le dijo?” La publicadora explicó que estaba visitando de puerta en puerta, pero el ama de casa parecía entender todo eso y siguió: “Acabo de llegar de Long Island, Nueva York, y estudiaba con Margarita. Ella me dijo que alguien me visitaría, pero no esperaba que viniera usted tan pronto. Quiero decirle que aprendí mucho con la ayuda de Margarita. A propósito, ¿ha asistido usted alguna vez a una asamblea de los testigos de Jehová? ¡Son maravillosas! ¿Y ha visto alguna vez un bautismo?” La misionera comenzó entonces a preguntarse quién estaba dando el testimonio a quién, ya que la pequeña ama de casa continuó: “¡Tengo aquí un libro tan maravilloso! ¿Lo ha visto usted alguna vez? Sé que me va a gustar muchísimo.” (Sacó “Esto significa vida eterna”.) Se hicieron arreglos para continuar el estudio con ella, y después de tres semanas empezó a venir al Salón del Reino. Parece estar en su casa con su “familia” aquí y sigue maravillándose de la unidad y organización de la sociedad del nuevo mundo.’”

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