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  • Singapur suprime a minoría cristiana
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1972
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  • DEPORTADO DESPUÉS DE VEINTITRÉS AÑOS
  • LUGAR DE ADORACIÓN CERRADO
  • LITERATURA BÍBLICA PROSCRITA
  • MODO DE VIVIR BÍBLICO: ¿PERJUDICIAL O PROVECHOSO?
  • MISIONEROS TRISTES SE VAN
  • ¿QUÉ PUEDE HACER PARA AYUDAR?
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1972
w72 15/10 págs. 629-637

Singapur suprime a minoría cristiana

CUANDO se forma una “nueva nación,” la gente en todas partes del mundo por lo general se pregunta qué derrotero trazará el gobierno para su pueblo. ¿A qué grado mostrarán los caudillos de la nueva nación sabiduría y a qué grado se contendrán en su ejercicio de poder y autoridad? ¿Habrá libertad para todos? ¿O sufrirán los grupos minoritarios? La gente se pregunta: “¿Me gustaría vivir allí, visitar allí o efectuar negocios allí?”

Entre las “nuevas naciones de la Tierra” está Singapur, una república isleña cerca del extremo meridional de la península Malaya. La ciudad capital, llamada también Singapur, es uno de los puertos más bulliciosos del mundo, pues maneja unos 40.000 barcos al año. Al separarse de la Federación de Malaysia, Singapur llegó a ser un país independiente en 1965. Tiene una población multirracial, aproximadamente tres cuartas partes siendo de descendencia china, aproximadamente una sexta parte malasios, y los demás siendo de grupos minoritarios de indios, paquistaníes y europeos. Escuche, ahora, declaraciones hechas por algunos de los caudillos de Singapur allá en 1967. Parecían dar seguridad de que el nuevo gobierno de veras no presentaba ninguna amenaza a la libertad de su pueblo.

Bajo los titulares “Éxito . . . eso es cuando una minoría no se siente como minoría: Lee,” The Straits Times del 16 de marzo de 1967 citó al primer ministro de Singapur, el Sr. Lee Kuan Yew, cuando dijo al parlamento de la nación que ‘si a 10 años a contar desde ahora Singapur todavía estaba haciendo exhortaciones de tolerancia religiosa y de las virtudes de una sociedad multirracial, entonces el Gobierno habría fallado.’ El primer ministro dijo que ‘nadie temía persecución o supresión racial, religiosa o lingüística en Singapur.’

Dos meses más tarde (24 de mayo de 1967) el mismo periódico publicó los titulares: “SINGAPUR A VANGUARDIA MUNDIAL: LIBERTAD RELIGIOSA.” Informó que “el Ministro del Trabajo, el Sr. Jek Yeun Thong, pidió hoy a los budistas y otros, sin importar cuál sea su religión o raza, que desempeñaran su papel para asegurar que Singapur siga siendo un baluarte de tolerancia multirracial y multirreligiosa para darle fuerza y propósito.” Entonces el Sr. Jek dijo, según lo citó el periódico: “Nuestra fuerza no yace en circunscribir a los ciudadanos a creer en solo una religión estatal, sino en permitir que todos crean en cualquier religión para que todos estén felices y contentos de contribuir al país a su grado más pleno. . . . Nadie ha sido o jamás será perseguido o discriminado a causa de su fe.”

Todo esto estaba en completa armonía con los principios ilustrados que se manifiestan en el Artículo 11 de la Constitución Federal de Singapur, garantizándole a toda persona el derecho de profesar y practicar su religión.

Por lo tanto, quizás les llegue como sacudida a muchos el enterarse de que menos de cinco años después Singapur de súbito ha llegado a ser escena de supresión gubernamental de una minoría religiosa, los testigos cristianos de Jehová.

Actualmente hay más de 27.000 congregaciones de los testigos de Jehová por toda la Tierra en unos 207 países. Aparte de las que están en países dictatoriales y en muchos países comunistas, estas congregaciones pueden ejercer libremente su religión. Por lo tanto, obviamente surge la pregunta: ¿A qué se debió tal acción de parte del gobierno de Singapur? ¿Son los testigos de Jehová diferentes allí de sus hermanos en otras partes de la Tierra? ¿Enseñan alguna otra doctrina o difieren en su conducta?

Aquí está un informe directo de lo que sucedió según lo relató Norman D. Bellotti, quien, junto con su esposa, hasta recientemente sirvió de misionero en Singapur.

DEPORTADO DESPUÉS DE VEINTITRÉS AÑOS

Empieza su relato:

“El 12 de enero de 1972 amaneció como cualquier otro día en el trópico y, realmente, era una mañana deleitable en Singapur. Mi esposa Gladys y yo sabíamos que, al avanzar el día, pronto haría más calor y posiblemente se llegara a una temperatura de 32,2 grados centígrados. Después de todo, habíamos vivido aquí durante veintitrés años. Singapur era nuestro hogar. Y entre las ciudades orientales es una de las más bonitas, limpia y verde. Un visitante rápidamente puede notar que la sociedad de personas que viven aquí es opulenta.

“Mi esposa y yo habíamos llegado a Singapur a principios de 1949 como misioneros de los testigos de Jehová. Sabiendo de las buenas cosas que se enseñan en la Biblia y la maravillosa esperanza que ofrece la Biblia para las personas de corazón sincero y honrado de toda raza, habíamos dedicado nuestra vida a ayudar a otros a aprender acerca de las buenas nuevas del reino de Dios. Estas son las buenas nuevas abarcadas en el padrenuestro, de que el reino de Dios vendrá y la voluntad de Dios se hará en la Tierra como se hace en el cielo.—Mat. 6:9, 10.

“Esa mañana del 12 de enero, Gladys tenía citas para conducir estudios bíblicos de casa gratis y pronto se puso en marcha para visitar a la primera familia. Yo me puse a trabajar en la oficina de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract, para la cual servía de representante de sucursal en Singapur. Estaba ocupado en enviar correspondencia a las congregaciones de los testigos de Jehová cuando sonó el teléfono y el Sr. Huan Tzu Hong quiso hablar conmigo. Identificándose como oficial del Ministerio de Asuntos Nacionales, me pidió que fuera a su oficina inmediatamente para verlo. El asunto parecía urgente. Puesto que no tenía transportación disponible en ese momento, se hicieron arreglos para que la cita fuera a las 2 de la tarde.

“Unos veinte minutos después, un auto policíaco se deslizó por la entrada para los autos de la oficina sucursal en el Núm. 11 de Jalan Sejarah, y me fue entregada una carta de parte del Sr. Huan, confirmando la cita que acababa de hacer por teléfono. Firmé el libro de recibos al recibir la carta. El asunto de veras parecía urgente.

“A las 2 de la tarde llegué a la oficina del Ministro para Asuntos Nacionales y se me hizo pasar. El Sr. Huan me saludó después de haber sido presentado por el Sr. Woon, otro funcionario del departamento. Sin demora el Sr. Huan expresó el propósito de la llamada. Dijo que había recibido instrucciones del Ministro de Asuntos Nacionales, el Dr. Wong, para expedir una Orden, cuyo contenido estaba en una hoja escrita a máquina que ahora me entregó. Era una Orden de Expulsión, expedida bajo el Acta de Deportación del Gobierno, capítulo 109. La Orden decía:

Yo, WONG LIN KEN, el ministro actualmente encargado de la responsabilidad de deportar, ordeno por la presente de acuerdo con las estipulaciones de la sección 8 del Acta de Deportación que NORMAN DAVID BELLOTTI que nació el 13 de octubre de 1919 en AUSTRALIA salga de SINGAPUR antes de que expire un período de catorce días a partir de la fecha de entregarle una copia de esta orden, y de allí en adelante permanezca fuera de SINGAPUR.

Y por la presente especifico el día 19 de enero de 1972 como la fecha en o antes de la cual el dicho NORMAN DAVID BELLOTTI otorgará la fianza que se especifica en la subsección (5) de la dicha sección por la suma de mil dólares con garantía.

Y al ejercer las facultades que me otorga la subsección (3) de la dicha sección, por éstas ordeno además que usted NORMAN DAVID BELLOTTI, antes de salir de Singapur, se presente al Inspector de Inmigración, en Singapur.

Extendida bajo mi mano este día 12 de enero de 1972.

Firmada

por: Wong Lin Ken

Ministro de Asuntos Nacionales, Singapur.

“Leí la orden y quedé estupefacto. No se daba razón alguna en cuanto al porqué se me estaba deportando. Le pregunté al Sr. Huan por qué se había emprendido esta acción. Dijo que él no sabía los detalles ya que el Ministro solo le había pedido que me entregara la orden. ‘El Ministro sabría por qué.’ Le pregunté si podría ver al Ministro. ‘No,’ contestó él. Entonces, ¿podría hacer una cita para verlo? Dijo que esto era ‘imposible.’ La ley no requiere que se dé una razón por la deportación. El Sr. Huan estaba deseoso de que yo firmara la copia de la orden y así quedara terminado su trabajo.

“Pero yo insistí más en el asunto y señalé que era una mancha sobre la reputación de un hombre el ser deportado de un país, especialmente un lugar bien conocido como Singapur. ¿Se me estaba acusando de alguna actividad subversiva? ¿O estaban clasificándome con los comunistas? La persona que es deportada por lo general es de mala reputación y ciertamente me gustaría tener algo de información en cuanto al porqué yo estaba recibiendo una orden de expulsión.

“El Sr. Huan no ofreció ningún comentario. De modo que dije: ‘Entonces esto significa que he podido vivir en este país por veintitrés años, durante el cual tiempo nadie se ha quejado contra mí que yo sepa, ningún representante del gobierno jamás ha venido a hablarme acerca de mi trabajo de educación bíblica, ningún oficial ha sido lo bastante hombre para entrevistarme o acusarme de algún mal que yo haya hecho, sea verdadero o supuesto, y sin embargo se me entrega una orden de deportación y no se me da el privilegio de saber de qué se trata y poder hacer alguna clase de explicación.’ El Sr. Huan contestó que no tenía más información que comunicarme y que ‘tenía un trabajo que hacer igual que cualquier otra persona.’

“Firmé la orden para indicar que la había recibido. Habiendo terminado esa parte de su trabajo, el Sr. Huan procedió a leerme la porción de la ley que tiene que ver con personas que tienen una orden de expulsión y que no la acatan.

“Le aseguré que yo había sido una persona observante de la ley durante los pasados veintitrés años y que continuaría obedeciendo la ley. El gobierno no tenía por qué temer a un amador de la Biblia temeroso de Dios. En el transcurso de los años tuve el privilegio de tratar con muchos oficiales del gobierno y hablar con ellos acerca de las promesas de la Biblia. Se arreglaban asambleas anuales y en su mayor parte usábamos auditorios del Gobierno. A menudo usábamos el Salón de Conferencias, el Centro Cultural, el Salón Conmemorativo Victoria, numerosos centros de comunidad y salones de funciones sociales de Singapur. Mis tratos con los oficiales en estos edificios siempre fueron cordiales. Los oficiales no tuvieron quejas y jamás rehusaron dejarnos usar los salones. En 1963 la Sociedad Watch Tower arregló una asamblea internacional grande en el Teatro Victoria y visitantes vinieron de todas partes del mundo. A fin de celebrar todas estas asambleas solicité y obtuve permisos de la policía. Oficiales de los diferentes departamentos policíacos siempre me trataban respetuosamente. Además, muchos de estos hombres creían en la Biblia. De modo que verdaderamente estuve muy sorprendido y ofendido cuando se me expidió una orden de deportación.

“El Sr. Huan dio instrucciones para que S$1.000 se depositaran con él, el 19 de enero o antes de esa fecha, como garantía de que saldría del país al tiempo señalado. Antes de salir de su oficina le dije que había quedado pasmado de que tal acción se había adoptado contra un hombre de la Biblia, sin dar una razón. Las palabras finales del Sr. Huan ese día fueron: ‘Cuando usted regrese para el 19 a pagar los S$1.000, posiblemente el cuadro se habrá hecho un poco más claro.’

“Regresé a casa y le comuniqué la mala noticia a mi esposa. Ambos nos sentamos para tratar de forjar algunos planes. ¿Adónde iríamos? ¿Qué empacaríamos y qué dejaríamos? ¿Podríamos despedirnos de todos nuestros buenos amigos? Habíamos estado aquí durante veintitrés años y teníamos amigos en todo Singapur y no solo aquí sino a través de toda Malaysia. ¿Y qué había detrás de aquella declaración: ‘El cuadro se hará un poco más claro para el 19’?

“Comenzamos a empacar, sin necesidad de decir que fue con corazones tristes. Amigos y vecinos llamaban y querían saber de qué se trataba. ‘¿Por qué?’ ‘¿Por qué?’ ‘¿Por qué?’ Pero no se podía contestar esta pregunta. El Ministro de Asuntos Nacionales, el Dr. Wong Lin Ken, no lo dijo en su Orden de Deportación. Jamás había hablado conmigo y no estaba preparado para tener una audiencia conmigo cuando se la pedí. La orden era ‘¡váyase y no vuelva!’ Pero ninguna razón, ninguna explicación. Dos días después, para el 14 de enero por la mañana, los planes de partir estaban casi finalizados. Sin embargo, antes de terminar el día, sucedieron cosas que nos sorprendieron a todos. Habría de ser un día tenebroso para Singapur.

LUGAR DE ADORACIÓN CERRADO

“Precisamente antes del mediodía, la policía vino al Salón del Reino de los Testigos de Jehová en el Núm. 8 de Exeter Road, que está situado enfrente de un mercado muy bullicioso. Colocaron una orden de disolución en la puerta del frente.

“Ese día, el 14 de enero de 1972, el Ministro de Asuntos Nacionales, el Dr. Wong Lin Ken, había derregistrado la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur. La congregación se había registrado unos diez años antes bajo el Acta de Sociedades y el Salón del Reino era su central registrada. Durante todos esos años se habían celebrado allí con regularidad clases bíblicas en inglés y chino.

“¿Eran secretas estas reuniones? No, sino que todas las reuniones estaban abiertas al público, y en años recientes el salón siempre estaba lleno los domingos. Cada año se celebraba debidamente una reunión general y el informe de negocios y el informe financiero se devolvían al Registrador de Sociedades en los formularios provistos. Todos los oficiales de la congregación registrada eran ministros de religión, ninguno era extranjero. Eran ciudadanos observantes de la ley, hombres que trabajan bien, muchos de ellos trabajando en oficinas gubernamentales.

“Esta congregación de testigos de Jehová, con la cual mi esposa y yo nos habíamos asociado durante veintitrés años, celebraba reuniones ordenadas, sin música fuerte ni griterío que perturbara a los vecinos. No estaban siguiendo alguna llamada ‘cultura occidental.’ La mismísima Biblia que usan como su guía es un libro oriental, escrito y preservado por hombres del Oriente Medio. Ni un solo miembro de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur fue jamás arrestado o acusado de un delito criminal, ni de ningún otro delito tratándose de eso. La congregación había efectuado su predicación de manera pública y no se había recibido queja alguna. Muchos millares de personas disfrutaban de leer con regularidad los números de las revistas La Atalaya y ¡Despertad! en sus diferentes idiomas.

“Sin embargo, ahora el gobierno de Singapur había actuado para proscribir esta congregación de cristianos. Estos hombres y mujeres y niños honrados ya no pueden reunirse para adoración cristiana en el Salón del Reino. Ha sido declarado ilegal esto. Ya no existe libertad de religión para ellos.

“Ahora oficiales de la ley se prepararon para entrar por la fuerza en el Salón del Reino y robar lo que no les pertenecía. Si solo le hubieran pedido la llave del salón al presidente, vicepresidente o secretario-tesorero de la congregación registrada, se les hubiera suministrado. Una llamada telefónica es todo lo que se hubiera necesitado. Pero prefirieron forzar dramáticamente la puerta del frente. Se llevaron todo lo de valor, particularmente decomisando todas las Biblias, la literatura bíblica y los libros de la biblioteca.

“El conserje del apartamiento de arriba había salido. Entraron en su apartamiento y le robaron su propiedad personal, ¡hasta llevándose su copia personal de la Santa Biblia! Ahora el salón fue cerrado con candado. Cuando regresó el conserje por la tarde ni siquiera pudo entrar en su propia casa. ¡A un ciudadano se le prohibió entrar en su propia casa por estar cerrada con candado y tuvo que quedarse afuera con solo la ropa que llevaba puesta! No pudiendo pasar por la puerta cerrada con candado para darse un baño de ducha y cambiarse la camisa y los pantalones, se vio obligado a pedir prestada una muda de ropa.

“La cuenta bancaria de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur también fue embargada por las autoridades. Todo este dinero había sido contribuido sobre una base voluntaria, habiendo sido donado por personas de buen corazón que deseaban ver que la obra de educación bíblica se ensanchara en Singapur. Nada de éste se obtuvo haciendo colectas o solicitándolo de la gente. La congregación no había participado en ninguna clase de negocio comercial.

“Aquel viernes por la noche, el 14 de enero, estaba programada una reunión bíblica regular para que comenzara a las 7 de la noche en el Salón del Reino. Porque estaban preparándose para esta reunión, muchos de los Testigos y sus amigos no oyeron una transmisión por radio de la acción del gobierno. Al llegar al Salón del Reino, se sorprendieron al ver un candado grande en su puerta. Entre éstos estaban el presidente y el vicepresidente de la congregación registrada. Nadie les había hablado de la proscripción. Ningún oficial había mostrado la consideración caballerosa de notificar a sus conciudadanos de la acción gubernamental contra su religión y su libertad de adoración y estudio de la Biblia. Desilusionados, estos varones y sus familias tuvieron que volver a sus a casas.

LITERATURA BÍBLICA PROSCRITA

“Ese mismo día se recibió otro golpe. El Ministro de la Cultura, el Sr. Jek Yeun Thong, dio pasos contra la literatura impresa por la Sociedad Watch Tower Bible and Tract. Publicada en la Gazeta del Gobierno de aquel día, la notificación decía:

Ejerciendo las facultades otorgadas por la subsección (1) de la sección 3 del Acta de Publicaciones Indeseables, el Ministro de la Cultura prohíbe por la presente la importación, venta y circulación de todas las publicaciones publicadas o impresas por la Sociedad Watch Tower Bible and Tract.

“El Sr. Jek era el mismo hombre que, cinco años antes como Ministro del Trabajo, había instado a toda la gente a ayudar a Singapur a permanecer como ‘baluarte de tolerancia multirracial y multirreligiosa.’ En ese entonces su promesa fue que ‘nadie ha sido o jamás será perseguido o discriminado a causa de su fe.’ Sin embargo, ahora se le estaba quitando la libertad religiosa por la fuerza al grupo minoritario de testigos de Jehová, y el Sr. Jek estaba envuelto en esta acción.

“Finalmente, el 14 de enero por la noche, se hizo alguna declaración en cuanto a la justificación del gobierno por su acción contra esta minoría cristiana. La Radio y Televisión Singapur, al anunciar la disolución de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur y la proscripción de la literatura de la Watch Tower, presentaron la declaración dada a la prensa por el Ministro de Asuntos Nacionales. Decía como sigue:

Hoy el Gobierno derregistró la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur por razón de que la continuación de su existencia es perjudicial para el bienestar y buen orden públicos de Singapur. La doctrina de la secta y la naturaleza de su propaganda se basan en su alegación de que ‘Satanás’ y su administración son responsables de todo gobierno y religión organizados. El resultado del ‘Armagedón’ inminente será la destrucción de todos salvo los Testigos de Jehová que heredarán la Tierra. En virtud de esta doctrina la secta afirma que es neutral la posición de sus miembros en tiempo de guerra. Como resultado de esto varios Testigos de Jehová en el Servicio Nacional han rehusado efectuar cualquier servicio militar. Algunos de ellos hasta rehúsan llevar uniformes.

El cuerpo ‘madre’ de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur es la Sociedad Watch Tower Bible and Tract incorporada en los Estados Unidos de América. Esta Sociedad tiene a un misionero australiano (el Sr. N. D. Bellotti) en Singapur, cuya tarea es encargarse de la importación de la literatura de la Sociedad y de su distribución a la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur y a otras. Con la disolución de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur, ya no se necesitará dicha literatura ni será necesario que él permanezca en Singapur. Por lo tanto el Gobierno ha proscrito la literatura de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract y le ha pedido al Sr. Bellotti que abandone el país.

MODO DE VIVIR BÍBLICO: ¿PERJUDICIAL O PROVECHOSO?

“El día siguiente, 15 de enero, los periódicos informaron la proscripción. Reporteros y fotógrafos locales y representantes de la prensa extranjera asediaron la oficina sucursal por más información; dijeron que el asunto no estaba claro. Yo no podía dar más información de la que suministró la declaración a la prensa por parte del gobierno. Me estaban deportando porque importaba Biblias y literatura bíblica a la República, tal como lo había estado haciendo durante los pasados veintitrés años. A los oficiales de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur no se les había dicho nada. Evidentemente su ‘crimen’ era que estaban leyendo la Biblia y estas publicaciones afines.

“Note la declaración a la prensa por el gobierno de que la existencia continuada de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur ‘es perjudicial para el bienestar y buen orden públicos de Singapur.’ ¿Qué prueba, qué hechos había para apoyar semejante declaración? Ciertamente, porque una minoría pequeña cree que Dios pronto le pondrá fin a toda la iniquidad y restaurará esta Tierra a una condición paradisíaca, y que los ‘mansos heredarán la tierra,’ esto no va a trastornar el buen orden de ninguna nación, grande o pequeña. Considere cualquier país sobre esta Tierra hoy día y usted no hallará evidencia alguna de que los testigos de Jehová han sido alguna vez una fuerza desbaratadora en cuanto al buen orden de cualquier país. Lo mismo que el apóstol Pablo, han ‘renunciado a las cosas solapadas de las cuales hay que avergonzarse, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por medio de poner de manifiesto la verdad [recomendándose] a toda conciencia humana a la vista de Dios.’ (2 Cor. 4:2) Solícitamente tratan de obedecer la siguiente exhortación del apóstol Pedro: ‘Mantengan excelente su conducta entre las naciones, para que, en la cosa en que hablen contra ustedes como de malhechores, ellos, como resultado de las obras excelentes de ustedes de las cuales ellos son testigos oculares, glorifiquen a Dios en el día para la inspección por él.’—1 Ped. 2:12.

“Por veintitrés años mi esposa y yo habíamos usado la literatura de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract en nuestra obra de educación bíblica en Singapur. Tal como Jesús y el apóstol Pablo pudieron decir, así nosotros pudimos decir que nada se hizo ‘en secreto,’ ‘en un rincón,’ sino abiertamente, ‘públicamente.’ (Juan 18:20; Hech. 26:26) Participábamos en distribuir la Biblia en inglés, chino y tamil y ofrecíamos nuestros servicios gratis para ayudar a las personas amadoras de la Biblia a obtener un mejor entendimiento de ella. En un mundo que se ha alejado y está alejándose cada vez más de las normas elevadas de conducta que se hallan en la Biblia, los testigos de Jehová encuentran que hay muchas personas deseosas de saber lo que Dios dice acerca de esto en su Palabra. No estábamos tratando de imponerle una nueva religión a nadie, sino que ayudábamos a los que querían saber más acerca de la Biblia y qué esperanza da ésta para el futuro.

“Lejos de favorecer o fomentar el desorden o la anarquía, los testigos de Jehová enseñan lo correcto que es la sumisión a la autoridad. Reconocen que es arreglo de Dios permitir que funcionen los gobiernos humanos en el sistema de cosas actual y que por lo tanto ‘el que se opone a la autoridad [gubernamental] se ha puesto en contra del arreglo de Dios.’ (Rom. 13:1, 2) Ellos, por supuesto, creen en la enseñanza de la Biblia de que Dios en breve va a reemplazar toda forma humana de gobierno con el régimen perfecto de su propio Hijo, Cristo Jesús, desde el cielo. (Dan. 2:44) Pero los testigos de Jehová saben que esto se hará por poder divino, no por medio de tratar ellos mismos de efectuar este cambio. Por eso, ellos tienen cuidado de no intervenir en el funcionamiento de los gobiernos existentes.

“Su posición de neutralidad en cuanto a los conflictos mundanos y en cuanto a participar en las actividades militares no se basa en algún dogma o propaganda sectario, sino en declaraciones sin ambages de la Biblia. Fue Jesucristo quien dijo a sus seguidores: ‘Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia. . . . El esclavo no es mayor que su amo. Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán; si ellos han observado mi palabra, también observarán la de ustedes.’—Juan 15:19, 20.

“Los testigos de Jehová están viviendo en armonía con las palabras que se hallan en una pared de la Plaza de las Naciones Unidas, palabras tomadas de la Biblia en Isaías 2:4 (Authorized Version): ‘Batirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas: nación no levantará espada contra nación, ni aprenderán más la guerra.’ Singapur es una nación miembro de la Organización de las Naciones Unidas. Es verdad, hoy las naciones no viven de acuerdo con esas palabras. Continúan almacenando armas y aprendiendo guerra. Pero, ¿es correcto condenar como ‘perjudicial para el bienestar y buen orden públicos’ a los que sí viven de acuerdo con esas palabras, sí, que hasta están dispuestos a sufrir persecución más bien que violarlas? En un mundo que constantemente está llenándose de violencia, ¿cómo puede decirse que las personas que viven así están poniendo un mal ejemplo por su modo de vivir pacífico y apacible? ¿Verdad que toda esta Tierra sería un lugar más seguro, más bueno, más agradable en el cual vivir si todos, o siquiera la gran mayoría de personas, siguiera el ejemplo de estos cristianos sinceros?

“Durante los años que viví en Singapur hubo varios motines en los cuales muchas personas perdieron la vida. Pero ni un solo testigo de Jehová jamás estuvo envuelto en esos desórdenes. Ni una sola publicación de la Sociedad Watch Tower ha abogado jamás por dicho uso de violencia.

“Por otra parte, ¿se considera perjudicial para un país el que los testigos de Jehová señalen lo que la Santa Biblia dice en Revelación 16, versículos 14 al 16, que la gran guerra de Dios viene y que se llama ‘Armagedón’? La persona que advierte a su vecino de un desastre que se acerca y le señala el camino a la seguridad es considerada un buen amigo. Los testigos de Jehová dan una advertencia de esta clase, haciéndolo por amistad a la gente de todos los países. Por supuesto, solo pueden dar la advertencia. En cuanto a si la gente la cree o no, esto queda de ella.

“El 18 de enero regresé al Ministerio de Asuntos Nacionales para pagar los S$1.000. Las palabras del Sr. Huan, ‘El cuadro se hará un poco más claro para el 19,’ ya se habían cumplido. Una comunidad pequeña de cristianos ya no podía reunirse para adorar. Su lugar de reuniones religiosas había sido invadido y la propiedad se había decomisado y sellado; su cuenta bancaria fue congelada.

“Ahora, cuando le ofrecí al Sr. Huan el dinero, pidió disculpas, diciendo que me había informado mal. Lo que realmente se requería era que alguna persona local viniera y firmara una fianza o garantía, garantizando que yo abandonaría el país al tiempo designado. Si yo no cumplía, entonces este hombre perdería su dinero y yo podría ser arrestado y procesado. Puesto que había hecho muchos buenos amigos en Singapur, no tuve problema alguno al conseguir que alguien firmara la fianza.

MISIONEROS TRISTES SE VAN

“Ya se estaba acabando el tiempo. El despedirse fue una experiencia que arrancó lágrimas, sin embargo la fe en el Dios verdadero Jehová todavía era fuerte. La verdad no es simple ‘propaganda,’ sino algo que consuela y fortalece la mente y el corazón. Da a las personas de corazón sincero y honrado un propósito en la vida. Las hace mejores hombres y mujeres.

“Tanto al Sr. Huan, en la oficina del Ministerio de Asuntos Nacionales, como al Inspector Delegado de Inmigración, el Sr. Tan Han Tuan, que detuvo mi pasaporte hasta justamente antes de partir, les expliqué que no abrigaba sentimientos de venganza para con el gobierno de Singapur. Había entrado en el país como huésped respetuoso y saldría como huésped respetuoso. Había gozado de mi estancia en el país. Pero me sentía muy triste al ver que algo terrible había sucedido: el quitar la libertad de cultos a ciudadanos de Singapur, un esfuerzo por suprimir el ejercicio de su propia conciencia y el dar expresión a su fe. Es una lástima que se haya dado trato tan severo a un grupo minoritario de cristianos sinceros observantes de la ley, cuyo único deseo es vivir pacíficamente en armonía con las enseñanzas de la Biblia. Otros países progresistas han hablado muy favorablemente acerca de la excelente conducta cristiana de los testigos de Jehová. De veras es una vergüenza que estos testigos cristianos de Jehová no puedan reunirse para adorar en Singapur, miembro del Commonwealth Británico de Naciones, y que hasta las diversas traducciones de la Biblia que usan, y que se imprimen en las prensas de la Sociedad Watch Tower, estén proscritas por el Gobierno junto con la literatura que usan para anunciar el reino de Dios.

“En la noche del 25 de enero de 1972 mi esposa y yo salimos de la República de Singapur. Dejamos a nuestros amados amigos de toda la vida de la Congregación de los Testigos de Jehová de Singapur.”

¿QUÉ PUEDE HACER PARA AYUDAR?

Elevamos nuestras oraciones a favor de este grupito de cristianos en Singapur. Quizás usted también desee expresar su interés en ellos en oración a Jehová Dios, pidiendo la seguridad de los que lo aman y que prospere la proclamación de su palabra de verdad aun bajo dificultades severas. (2 Cor. 1:8-11; 2 Tes. 3:1, 2) Como declaró el apóstol Pablo cuando era prisionero por predicar las buenas nuevas del reino de Dios: “Sin embargo, la palabra de Dios no está encadenada.”—2 Tim. 2:9.

Probablemente usted también desee expresar su preocupación al gobierno de la República de Singapur, expresándoles su súplica de una reconsideración sensata e imparcial de la acción adoptada. Ciertamente la “nueva nación” de Singapur no tiene nada que temer de personas que se adhieren a las elevadas normas de la conducta cristiana que se manifiestan en la Biblia. El hecho de que insisten en mantenerse neutrales en los conflictos mundanos ciertamente no es razón para que les cierren la puerta de modo que hombres, mujeres y niños cristianos no puedan entrar en su lugar de adoración.

Que los titulares de periódico de 1967, “SINGAPUR A VANGUARDIA MUNDIAL: LIBERTAD RELIGIOSA,” todavía resulten ser ciertos en 1972. Sí, que los caudillos gubernamentales de la República de Singapur pongan un ejemplo culto y se dignifiquen como hombres de juicio sabio al restaurarle a esta minoría pequeña, los testigos cristianos de Jehová, su libertad religiosa. A continuación están los nombres y direcciones de los miembros del gobierno de la República de Singapur a los cuales quizás desee usted escribir:

Su Excelencia Dr. B. H. Sheares

Presidente de la República de Singapur

The Istana

Singapur 9

República de Singapur

Sr. Lee Kuan Yew

Primer Ministro de la República de Singapur

Oficina del Primer Ministro

City Hall

Singapur 6

República de Singapur

Dr. Goh Keng Swee

Ministro de la Defensa

Ministerio de la Defensa

Pearl’s Hill

Singapur 2

República de Singapur

Dr. Wong Lin Ken

Ministro de Asuntos Nacionales

Ministerio de Asuntos Nacionales

Pearl’s Hill

Singapur 2

República de Singapur

Sr. Jek Yeun Thong

Ministro de la Cultura

Ministerio de la Cultura

City Hall

Singapur 6

República de Singapur

Sr. S. Rajaratnam

Ministro de Relaciones Exteriores

Ministerio de Relaciones Exteriores

City Hall

Singapur 6

República de Singapur

Sr. E. W. Barker

Ministro de Ley y Desarrollo Nacional

National Development Building

Maxwell Road

Singapur 2

República de Singapur

Sr. Michael Chai

Inspector Interino de Inmigración

Departamento de Inmigración

Empress Place

Singapur 6

República de Singapur

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