BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • w76 15/8 págs. 493-495
  • Éxodo... cuando Jehová Dios se dio a conocer

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • Éxodo... cuando Jehová Dios se dio a conocer
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1976
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • LOS ISRAELITAS EN EGIPTO
  • DE RAMESÉS AL MONTE SINAÍ
  • AL PIE DEL MONTE SINAÍ
  • Libro bíblico número 2: Éxodo
    “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa”
  • Conozcamos los caminos de Jehová
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2005
  • Puntos sobresalientes del libro de Éxodo
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2004
  • Moisés
    Ayuda para entender la Biblia
Ver más
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1976
w76 15/8 págs. 493-495

Éxodo... cuando Jehová Dios se dio a conocer

¡QUÉ caudal de información contiene el libro de Éxodo! Registra el nacimiento de una de las naciones más antiguas de la Tierra y relata cómo el pueblo de Israel fue escogido, librado de la esclavitud a los egipcios e introducido en un pacto con Jehová Dios. Contiene la legislación más pura que se le ha dado a un pueblo y el relato de muchísimos milagros asombrosos que tuvieron lugar. Y lo más importante es que revela cómo el Dios verdadero Jehová, el Creador, se dio a conocer como nunca antes. Además, está lleno de tipos proféticos y sombras de mejores cosas que habían de venir.

Todo está muy bien, quizás digan algunos lectores, pero ¿cómo podemos estar seguros de que Éxodo sea verdaderamente histórico y de que haya sido Moisés quien lo escribió? Entre otras cosas, en el resto de la Biblia hay muchas, muchas referencias que tratan como históricos los acontecimientos de Éxodo y que atribuyen el registro de estas cosas a Moisés.a Añade testimonio a la autenticidad de Éxodo su candor, pues Moisés no se perdona a sí mismo ni perdona a su pueblo. Y también hay el testimonio de la antigua tradición judía, que trata al Pentateuco, del cual Éxodo forma parte, como auténtico, y considera que fue escrito por Moisés.

Cronológicamente, Éxodo, que abarca unos 145 años de la historia de Israel, puede considerarse en tres partes: la morada de los israelitas en Egipto (Éxodo 1:1-12:36); su marcha de Ramesés en Egipto al monte Sinaí en Arabia (12:37-18:27); y su estancia en el desierto en el monte Sinaí (19:1-40:38). Durante cada uno de estos tres períodos Jehová verdaderamente se da a conocer —su nombre, sus propósitos, sus cualidades— tanto por palabras como por hechos. Parece que Moisés puso todo esto por escrito alrededor de 1512 a. de la E.C.

LOS ISRAELITAS EN EGIPTO

Los primeros dos capítulos cuentan las experiencias de los descendientes de Jacob en Egipto. Allí aumentan tan rápidamente que los faraones los esclavizan, pero todavía siguen aumentando. Por eso Faraón decreta la muerte para todos los varoncitos que nacen. Escapa de tal destino un infante a quien su madre coloca en un arca que pone a flotar en el Nilo. La princesa de Egipto descubre al nene, lo adopta y lo llama Moisés, que significa “salvado del agua.” Moisés es criado en la casa de Faraón. A los cuarenta años de edad se pone de parte de su pueblo oprimido al matar un egipcio y se ve obligado a huir a Madián. Allí se casa y vive como pastor por cuarenta años más.

Entonces, cierto día Moisés nota que un arbusto arde pero no se consume, y de en medio del arbusto oye al ángel de Jehová llamarlo. Se le dice que está en pie en suelo santo, y se le informa su comisión de volver a Egipto y librar a su pueblo de la opresión. Cuando Moisés pregunta quién debe decir que lo ha enviado, Dios contesta por medio de su ángel: “Esto es lo que has de decir a los hijos de Israel: ‘Yo RESULTARÉ SER me ha enviado a ustedes.’”—Éxo. 3:14.

Moisés pide credenciales que muestren que Jehová realmente se le ha aparecido. De modo que Jehová le da el poder de ejecutar tres milagros allí mismo. El primero de éstos es hacer que su báculo se convierta en serpiente y entonces vuelva a ser báculo, y el segundo es hacer que su mano se cubra de lepra y entonces sea sanada. Estos dos milagros, junto con el de cambiar agua en sangre, Jehová le manda a Moisés que ejecute enfrente de los ancianos de su pueblo. Pero Moisés se muestra extremadamente falto de confianza en sí mismo, y por eso Jehová le da al hermano de éste, Aarón, la comisión de ser vocero para él.

Los capítulos cinco y seis cuentan que Moisés y Aarón se presentan ante Faraón y piden permiso para que los israelitas hagan sacrificios a Jehová en el desierto. Pero Faraón pregunta con desdén y desafío: “¿Quién es Jehová, para que yo obedezca su voz y envíe a Israel?” Agregando al insulto perjuicio, Faraón aumenta las cargas de los esclavos israelitas. Por eso, Jehová le asegura a Moisés que por medio de Su poder Él persuadiría a Faraón a dejar ir a los israelitas, y dice además: “Yo solía aparecerme a Abrahán, Isaac y Jacob como Dios Todopoderoso, pero en cuanto a mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos.” Era verdad que ellos habían oído el nombre Jehová mismo, pero ahora Jehová iba a hacerse un nombre para sí como jamás lo había hecho antes: “Ciertamente sabrán que yo soy Jehová.”b—Éxo. 5:2; 6:3, 7.

Continuando, el registro cuenta que Moisés ejecuta varios milagros delante de Faraón, algunos de los cuales los magos de éste aparentemente imitan. Para hacer que Faraón conozca a Jehová, se le da a Moisés el poder de ejecutar más milagros que sirven de plagas sobre Egipto... plagas de convertir agua en sangre, de ranas, de jejenes, de moscas, de enfermedad sobre el ganado de los egipcios y una plaga de diviesos sobre hombre y bestia. Después de la sexta plaga se le dice a Faraón: “Por esta causa [yo, Jehová,] te he mantenido en existencia, a fin de mostrarte mi poder y para que mi nombre sea declarado en toda la tierra.” (Éxo. 9:16) En armonía con esa declaración, Jehová sigue dándose a conocer por medio de enviar una tempestad de granizo acompañada de fuego, por una devastadora plaga de langostas y por tres días de una oscuridad tan densa que podía palparse. Se subrayó que Jehová enviaba estas plagas por el hecho de que Israel no fue tocado por ellas desde la cuarta en adelante. Todo esto y más se abarca en los capítulos 7 al 10.

Entonces, como preludio de la décima plaga Jehová manda una celebración de la “pascua.” Los israelitas tienen que tomar un cordero o cabrito para cada casa el 10 de Nisán, matarlo el 14 de Nisán, salpicar su sangre sobre los postes de las puertas y los dinteles de sus casas, asarlo y comérselo después de la puesta del Sol con hierbas amargas y pan sin levadura, mientras todas las familias permanecen dentro de sus casas. Alrededor de la medianoche el ángel de Jehová pasa por el país matando a todos los primogénitos de Egipto, desde el primogénito de Faraón hasta el de la más inferior bestia de carga.—Éxo. 11:1-12:36.

DE RAMESÉS AL MONTE SINAÍ

El darse a conocer Jehová de esta manera hace que Faraón deje ir a los israelitas. Primero se reúnen en Ramesés. Pero pronto Faraón lamenta la acción que ha tomado, y con su poderío militar se lanza en furiosa persecución para traer de vuelta a los israelitas. Para suministrar escape a los israelitas, que aparentemente están encerrados, Jehová se da a conocer a ellos abriendo un amplio pasaje en el mar Rojo. Faraón y su ejército se meten en el pasaje abierto en persecución de los israelitas. Pero después que los israelitas están a salvo al otro lado, Jehová hace que el mar se cierre sobre Faraón y su ejército y los ahoga a todos. ¡Qué gran regocijo para los israelitas, pero, para los egipcios, qué manera de llegar a conocer a Jehová!—Éxo. 12:37-15:21.

Desde allí hasta el monte Sinaí en Arabia los israelitas repetidas veces llegan a conocer mejor a Jehová. Él cambia agua amarga en agua dulce, suministra carne en forma de una bandada de codornices y envía del cielo una sustancia sabrosa semejante a cereal que llaman “maná.”—Éxo. 15:22-18:27.

AL PIE DEL MONTE SINAÍ

Al tercer mes de haber salido de Egipto, los israelitas acampan al pie del monte Sinaí. Los capítulos restantes de Éxodo tratan de los acontecimientos que sucedieron durante los siguientes nueve meses. Allí, tanto por palabra hablada como por fenómenos sobrenaturales, llegan a saber más todavía acerca de su Dios Jehová, en particular acerca de su majestad, su grandeza inspiradora de temor, su sabiduría, justicia, amor y poder.

Allí celebran un pacto con Jehová y él les da sus leyes, de las cuales las principales son las “Diez Palabras,” o el Decálogo. Éstas han llegado a ser la base para las leyes de muchas naciones civilizadas de tiempos modernos. Los israelitas no habían de tener dioses rivales delante de Jehová; no habían de adorar ninguna imagen o semejanza; no habían de tomar en vano el nombre de Jehová; habían de mantener sagrado el séptimo día de la semana, el sábado; habían de honrar a sus padres; y se les mandó que no asesinaran, que no cometieran adulterio, que no hurtaran, ni dieran falso testimonio, y no habían de codiciar ninguna cosa que perteneciera a su congénere.—Éxo. 19:1-24:18.

Por cuarenta días Moisés está arriba en la montaña recibiendo instrucciones acerca de la manera de adorar a Jehová y respecto a la construcción de un templo portátil o tabernáculo. (Éxo. 25:1-31:18) Los israelitas, cansados de no verlo regresar, hacen y adoran un becerro de oro. Moisés, al descender de la montaña y ver esto, se encoleriza tanto que rompe las dos tablas que contienen las Diez Palabras. Después de haberse dado debido castigo a los idólatras, nuevamente asciende Moisés a la montaña y recibe otro juego de dos tablas.

En esta ocasión a Moisés se le da una vista de la gloria de Dios y escucha una voz que declara: “Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, . . . que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo.” Con esta declaración formal Jehová estaba de nuevo ayudando a Moisés y su pueblo a conocer mejor a su Dios.—Éxo. 34:6, 7.

Al volver otra vez Moisés a los israelitas, se pone en marcha el trabajo de edificar el tabernáculo o tienda de adoración. Para el fin del primer año de su éxodo de Egipto, los israelitas han terminado esta tienda y todo el mobiliario prescrito para ella. Después que la tienda es erigida y completamente equipada. Jehová Dios de nuevo magnífica su nombre, llenando y cubriendo de su gloria el tabernáculo.

Verdaderamente, el libro de Éxodo informa sobre el tiempo en que los israelitas, así como sus enemigos, llegaron a conocer a Jehová mejor de lo que lo habían conocido en todo tiempo antes, tal como él prometió. Si nosotros aprendemos acerca de estas cosas, y las tomamos a pechos y obramos en armonía con ellas, nosotros también podemos llegar a conocer mejor a Jehová el Dios verdadero, y eso será para nuestro provecho eterno.

[Notas]

a Para detalles vea “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa,” página 20.

b Esta expresión aparece nueve veces tan solo en el libro de Éxodo.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir