Ponderando las noticias
Pacíficos y observantes de la ley
● Alexander Chikwanda, ministro de Gobierno Local y Alojamiento, aconsejó, según se le citó en el “Zambia Daily Mail” del 20 de julio de 1976 a “oficiales del Partido en el [sector] Copperbelt que dejaran de preocuparse acerca de [los testigos de Jehová] que no asisten a las reuniones del UNIP [Partido Unido de Independencia Nacional] puesto que no son miembros del Partido.” El periódico dijo además lo siguiente: “Advirtió que la persona que viola los derechos humanos de ellos quebranta la ley que se preserva como sagrada en la constitución del país, porque bajo la constitución de Zambia ellos tienen todo derecho a conducir sus asuntos religiosos de la manera que lo juzguen necesario.”
El Sr. Chikwanda dijo, según se le citó también, que sabía que los Testigos “son personas pacíficas y ciudadanos observantes de la ley y que era incorrecto molestarlos cuando no habían quebrantado ley alguna.”
Esto ilustra que la conducta excelente que se basa en los principios piadosos no deja de ser notada por hombres observadores e informados en puestos encumbrados. Además, conducta de esa índole puede poner fin a acusaciones falsas. Pedro, el apóstol cristiano, dijo a compañeros de creencia: “Por causa del Señor sujétense a toda creación humana: sea a un rey como siendo superior o a gobernadores como siendo enviados por él para infligir castigo a los malhechores pero para alabar a los que hacen el bien. Porque así es la voluntad de Dios, que haciendo el bien amordacen el habla ignorante de los hombres irrazonables.”—1 Ped. 2:13-15.
Uno bien se puede preguntar por qué la conducta pacífica y observante de la ley de los testigos de Jehová no ha impelido a hombres responsables de Malawi a protestar contra la persecución brutal de estos cristianos neutrales allí.
La religión y la violencia
● Se calcula que de 18.000 a 20.000 personas han muerto durante 14 meses de guerra civil en el Líbano. “Los asesinatos y secuestros en el acto, con base religiosa, han sido acontecimientos diarios,” escribe Henry Tanner en un informe especial al “Times” de Nueva York. Sin embargo, este reportero declara que ha “encontrado tanto valor, decencia, firmeza y consideración [en el Líbano] como los que ha visto dondequiera.” ¿Por qué, entonces, hay tanta violencia colectiva?
El corresponsal Tanner dice: “Según el punto de vista de analizadores capacitados del carácter libanés, la religión ha cesado de restringir la violencia en un país relativamente pobre que yace entre el mundo árabe y Occidente pero que no pertenece a ninguno de estos dos sectores y que ha llegado a ser la arena en la cual acontece otro choque... entre los valores tradicionales en decadencia y el más craso materialismo moderno.”
La religión en general no ha inculcado enseñanzas que produzcan aprecio por las cosas espirituales y que pudieran disuadir a la gente de recurrir a la violencia. Ciertamente el cristianismo nominal no ha logrado hacer eso en el Líbano ni en otras partes. Sin embargo, los testigos cristianos de Jehová en ese país desgarrado por la guerra y en todo el mundo tienen en alta estima las cosas espirituales, y actúan de manera que resulta en ‘acumular tesoros en el cielo.’—Mat. 6:19-21.
Además, los testigos de Jehová evitan la violencia porque siguen la admonición bíblica de ‘seguir tras la paz con todos.’ (Heb. 12:14) Han ‘batido sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas, y no aprenden más la guerra.’ (Isa. 2:3, 4) En realidad, la religión verdadera engendra aprecio por los valores espirituales y disuade a los que la practican de recurrir a la violencia.—2 Cor. 10:3, 4.