La desintegración de la familia
EN MUCHOS países del mundo la familia como unidad está sufriendo una rápida desintegración. Por ejemplo, en los Estados Unidos ahora hay más de un millón de divorcios cada año. Por consiguiente, por cada dos matrimonios ahora hay un divorcio. Esa es la proporción más elevada de divorcios en toda la historia de esa nación.
También, cada vez hay más parejas que viven sin la sanción del matrimonio; se calcula que 660.000 parejas hicieron esto en 1976. Esto fue un aumento de más de 100 por ciento desde 1970. Además, el desplome moral se refleja en el enorme aumento en los nacimientos ilegítimos, pues la proporción ha aumentado a más del triple en los pasados veinticinco años.
Cuando los vínculos y las lealtades de familia se desintegran, esto es una indicación segura de que otros vínculos y lealtades también están desintegrándose. Por lo general la desintegración de la familia hace paralelo con la desintegración de la sociedad en general. En realidad, a través de la historia la desintegración de la familia ha sido característica de la decadencia y caída final de naciones poderosas.
Puesto que Dios creó el arreglo del matrimonio, la falta de respeto a él es otra evidencia de la falta general de respeto a Sus leyes y propósitos. El grado de esta falta de respeto en nuestro tiempo es otra prueba de que el mundo va muy adentrado en sus “últimos días.”—Gén. 2:22-24; 1 Cor. 7:10, 11; 2 Tim. 3:1-5.