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  • La puntualidad... una muestra de consideración
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Nuestro Ministerio del Reino 1984
km 4/84 págs. 1-8

La puntualidad... una muestra de consideración

1 “¡Más vale tarde que nunca!”, o “Quizás yo llegue tarde a las reuniones, pero ¡por lo menos asisto a ellas!”. ¿Ha oído usted a alguien expresarse así? Pero ¿qué se ha perdido la persona por llegar tarde a las reuniones? Quizás haya perdido el cantar gozoso que es una parte esencial de nuestra adoración. O tal vez haya perdido el privilegio de unirse a la congregación en oración. Los que llegan tarde no están presentes para beneficiarse del intercambio de estímulo del cual se disfruta antes de las reuniones. Además, cuando llegamos tarde, puede que distraigamos a los demás e impidamos que saquen el máximo provecho del programa. (Ecl. 3:1; Rom. 1:11, 12.)

2 La puntualidad es una muestra de consideración y atención amorosa. Exige organizar bien los asuntos y previsión. Es cierto que puede haber ocasiones en que uno no pueda evitar llegar tarde a una reunión. Quizás se deba a un retraso en el sistema de transporte o a una avería del automóvil. Sin embargo, debemos asegurarnos de que no seamos personas que solemos llegar tarde por falta de buenos arreglos, por ser indiferentes o sencillamente por no salir de casa a tiempo. Debemos esforzarnos verdaderamente por estar presentes antes que comiencen las reuniones.

3 Puede que muchas personas lleguen tarde porque no han visto la importancia de disciplinarse para ser puntuales. La persona que tiene por costumbre llegar tarde, sin una buena razón, puede perder el respeto de otras personas. ¿Cómo es eso? Muchas personas tal vez piensen que ella es desconsiderada o inconstante, y, por lo tanto, que tampoco es digna de confianza con relación a otros asuntos. Por otro lado, el ser puntual es una manera de desplegar el fruto del espíritu de Jehová. (Gál. 5:22, 23.)

4 Qué animador es llegar a las reuniones y hallar a los ancianos y a los siervos ministeriales allí, esperando para saludarnos, lo cual produce en nosotros un sentimiento tierno de aprecio profundo por ser parte de esta excelente familia teocrática. (Rom. 15:7.)

5 También es importante llegar a tiempo a las reuniones para el servicio del campo. El que seamos puntuales permite que se dedique más tiempo a la importantísima obra de predicar y de hacer discípulos. Pero si debido a las circunstancias se le hace tarde para la reunión para el servicio del campo y desea trabajar con el grupo, quizás pueda unirse a los publicadores en el territorio mismo.

6 Nuestra puntualidad hará posible que otras personas nos respeten y también respeten la organización que representamos. Sí, la puntualidad refleja consideración. Muestra que uno es ordenado (1 Cor. 14:40). Por ejemplo, cuando se le invita a una cena, el que usted llegue puntualmente muestra consideración hacia su anfitrión y los otros invitados. ¿No es cierto que el estar a tiempo para las comidas espirituales con la congregación es aun más importante? Siempre debemos mostrar respeto a nuestro anfitrión, Jehová Dios, a los otros invitados, y también por la provisión del alimento espiritual.

7 Los padres pueden dar un buen ejemplo a los hijos por medio de ser puntuales. Todos nosotros, incluso nuestros hijos, debemos esforzarnos para que la puntualidad nos recomiende y recomiende a la organización que representamos. Esto muy bien puede incluirse en el que apliquemos las palabras de Pablo: “De ninguna manera estamos dando causa alguna para tropiezo, para que no se halle nada censurable en nuestro ministerio; antes bien, de toda manera nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios”. (2 Cor. 6:3, 4.)

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