Papuasia Nueva Guinea y las Islas Salomón
Acompáñame a una remota serie de islas cubiertas de bosques precisamente al nordeste de Australia. La porción oriental de una de éstas es la parte de tierra firme del país de Papuasia Nueva Guinea. Al este de ella están las islas de Manus, Nueva Bretaña, Nueva Irlanda, las Salomón Septentrionales y otros centenares de islas que componen el Estado Independiente de Papuasia Nueva Guinea. Al este se encuentran las Islas Salomón, con su grupo subsidiario, las islas de Santa Cruz. En la tierra firme y en estas islas ampliamente esparcidas al este de Irián Djaya (parte de Indonesia) viven más de 2.800.000 personas. Pero ¡imagínese! ¡Hablan más de 700 diferentes idiomas!
Los portugueses y los españoles estuvieron entre los primeros exploradores europeos que descubrieron estas islas allá en el siglo dieciséis. “Papúa” es una palabra malaya que significa “de pelo crespo.” Ese nombre le fue dado originalmente a la isla por el explorador portugués don Jorge de Meneses. ¿Era apropiado el nombre? Ciertamente se pudiera creer que lo es, cuando uno ve a los papúes con sus grandes masas de pelo. Por otra parte, se dice que el explorador español De Retes pensó que la gente que vivía allí se parecía mucho a la que había visto en la costa de Guinea en África. Así fue que el nombre “Papúa Nueva Guinea” o “Papuasia Nueva Guinea” llegó a aplicarse a esta interesante parte del mundo.
Papuasia o Papúa (al sur) y Nueva Guinea (al norte) estaban bajo administraciones separadas antes de la II Guerra Mundial. Después de la guerra ambas fueron administradas por el gobierno australiano. Finalmente, después de un período de autonomía, Papuasia Nueva Guinea surgió como nación independiente el 16 de septiembre de 1975. Las Islas Salomón ahora tienen autonomía y se espera que pronto tengan independencia.
EL PAÍS Y LA GENTE
La porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea tiene en su centro uno de los grandes sistemas montañosos de la Tierra. Varios picos tienen más de 3.960 metros de altura, entre ellos el encumbrado monte Wilhelm, de 4.509 metros. Entre estos picos hay valles de tierras altas, amplios, herbosos, bien poblados. El clima tiene dos temporadas: lluviosa y seca.
Gran parte del país está cubierto de bosques tropicales. La vida insectil es abundante, y enormes polillas y mariposas que a veces son de vívidos colores añaden colorido al escenario selvático. Entre las más de 600 variedades de aves está la bella ave del paraíso. Entre las 100 especies de animales, los marsupiales (animales que tienen bolsas en las cuales cargan su cría) predominan. Distribuidas en diferentes partes del país hay 70 especies de culebras, muchas de ellas venenosas. Aquí, también, hay grandes cantidades de cocodrilos de agua dulce y de agua salada.
Cuando los exploradores europeos llegaron originalmente a estas islas de Oceanía, las hallaron habitadas por tribus de personas cuya piel variaba en color desde el moreno claro hasta el negro puro. Se cree que éstos inmigraron desde regiones asiáticas. Posiblemente los primeros que vinieron a estas islas fueron un pueblo de poca estatura y espaldudo. Parece que muchos de sus descendientes ahora se encuentran en las tierras altas del interior de la porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea y en otras islas grandes. Debido a lo remoto e inaccesible de la mayor parte de esta vasta zona, éstas son algunas de las últimas personas de la Tierra que han venido a estar en contacto con el modo de vivir moderno.
Los que llegaron después de éstos posiblemente fueron los melanesios, que son de más alta estatura y más delgados. Hay muchos descendientes de éstos en las regiones litorales de todas estas islas. Estos se han relacionado considerablemente con los modos de vivir modernos durante el pasado medio siglo más o menos. Al norte, en la zona de la Isla Manus, hay muchos pueblos de tipo micronesio, que tienen parecido más estrecho con la gente de rasgos mongólicos que se encuentra al oeste. Al este hay polinesios de descendencia caucásica. Sin embargo, hoy, debido al matrimonio entre personas de diferentes tipos, es más difícil clasificar a los diferentes isleños.
LA “LUMBRERA” LLEVA LUZ ESPIRITUAL
Sírvase volver la atención ahora hacia mediados de los años treinta. La sucursal de la Sociedad Watch Tower en Australia tenía entonces la responsabilidad de esparcir el mensaje del Reino entre los habitantes de las muchas islas de Oceanía. ¿Cómo podía hacerse esto? Usando una bien equipada embarcación llamada “Lightbearer” (Lumbrera).
Esta embarcación, tripulada por un grupo cuidadosamente seleccionado de hermanos, salió desde Sydney a fines de 1934, y se dirigió hacia el norte, con destino a Indonesia. Sin embargo, poco más arriba de Cairns en el nordeste de Queensland se desarrolló un problema en el motor, y el resto del viaje a Port Moresby, Papuasia, tuvo que hacerse bajo vela. La “Lumbrera,” en gran peligro de ser arrojada contra el arrecife por las enormes olas, finalmente fue dirigida a través del estrecho canal en el arrecife y anclada sin novedad en la bahía precisamente a las afueras del pueblo de Port Moresby.
Corría el año de 1935. Entonces, por primera vez, muchos habitantes de Papuasia oyeron el mensaje del Reino. Por varias noches se presentó por altavoz un programa desde la “Lumbrera.” Esta presentación empezó con una grabación musical. Después, se transmitieron discursos grabados acerca de temas bíblicos. La gente que estaba en la orilla manifestó interés.
En aquella ocasión se colocó una considerable cantidad de literatura en manos de la gente de Port Moresby. De hecho, algunos que más tarde se hicieron proclamadores de las buenas nuevas en Papuasia saborearon por primera vez la verdad en aquella ocasión de hace más de cuarenta años. Tras varios días de testificar allí, y reparado el motor, los hermanos de la “Lumbrera” continuaron hacia el oeste.
Habían de pasar dieciséis años antes de que pudiera regarse la semilla que entonces se plantó. Pero para aquel tiempo se podría efectuar una obra mucho mayor de plantar y regar. (1 Cor. 3:5-7) ¿Qué acontecimientos conducirían a esto?
ABUNDANTES BENDICIONES PARA LOS VOLUNTARIOS
En 1951 los hermanos N. H. Knorr y M. G. Henschel sirvieron en una asamblea en Sydney, Australia. A todos los que estuvieran interesados en ayudar a anunciar las buenas nuevas en las islas se les invitó a asistir a una reunión especial con los hermanos visitantes. Al fin de aquella reunión treinta hermanos y hermanas se ofrecieron voluntariamente para proclamar el mensaje del Reino a los habitantes de las islas.
Entre estos individuos estuvo un hombre de edad mediana, uno del resto ungido, Tom Kitto, y su esposa, Rowena. El servir en las islas entrañaba muchos peligros, pero el hermano Kitto pudo obtener un certificado médico de buena salud, y, finalmente, el 22 de septiembre de 1951, partió de Sydney en un avión DC-3 para un largo viaje de toda la noche a Papuasia. ¡Imagínese: en aquel tiempo, en esta parte de la Tierra con sus más de dos millones de habitantes, no había ni un solo testigo de Jehová!
El día siguiente, cuando el avión aterrizó y la puerta se abrió, un golpe de aire caliente saludó al hermano Kitto. Sí, estaba en el trópico. Durante el viaje de once kilómetros desde el aeropuerto hasta Port Moresby él notó la hierba seca, los árboles achaparrados y los viejos edificios que habían sido usados por las fuerzas militares durante la II Guerra Mundial. Todavía se podían ver muchas cosas que recordaban los días de la guerra.
Fue tan solo seis semanas después de haberse establecido el hermano Kitto en su trabajo de técnico de radioemisora con el Departamento de Aviación Civil que llegó su esposa a Port Moresby. En aquel tiempo vivían allí unos centenares de europeos, la mayoría procedentes de Australia y varios miles de papúes.
¿Cómo podían los Kittos empezar a anunciarles a estas personas lo relacionado con Jehová y el Reino? “Empiecen a testificarles a los europeos,” fue el consejo que dio la sucursal de la Sociedad en Australia. Eso fue exactamente lo que los Kittos hicieron. Sin embargo, la población europea por lo general se mostró muy indiferente al mensaje del Reino. Pero entre ellos se halló a una persona semejante a oveja a fines de 1951. ¿Cómo sucedió esto?
Puesto que el hermano Kitto estaba interesado en la transmisión radial, no pudo resistir el deseo de visitar la radioemisora local. Allí en los controles había un joven que observaba los niveles de los programas y supervisaba el funcionamiento de dos transmisores. “¡Hola!” dijo el hermano Kitto. “¿Pudiera pasar adentro? Me llamo Tom Kitto.”
“¿No el mentado Tom Kitto?” vino la respuesta. “Yo soy Geoff Bucknell.” ¿Quién era este joven? ¡Pues, de niño se había asociado con el pueblo de Dios! Había trabajado en el hogar Betel de la Sociedad en Strathfield, Australia, y también en una de sus radioemisoras. Pero con el transcurso del tiempo había perdido interés en la verdad y al fin había venido a Papuasia.
Después de oír la historia de Geoff, Tom dijo: “¿No le parece que ya es tiempo de que de veras se ponga a estudiar?” Evidentemente Geoff pensaba que sí. Por eso, Tom empezó a estudiar la Biblia con regularidad con él. No pasó mucho tiempo antes de que Geoff estuviera anunciando junto con los Kittos las buenas nuevas a la gente de Papuasia.
ADELANTE A LA “ALDEA GRANDE”
Los Kittos y Geoff Bucknell empezaron a testificar en una aldea de varios miles de habitantes. Se llama Hanuabada, que en el idioma motu significa “Aldea Grande.” La mayor parte de esta aldea está construida de modo que se extiende hacia fuera de la tierra y sobre el agua de la bahía local. Para llegar a las casas se hacía necesario andar sobre rampas anchas y frecuentemente vacilantes y entonces sobre tablones o troncos de árbol cortados. Con frecuencia a nuestros intrépidos proclamadores del Reino les parecía que arriesgaban la vida al andar sobre aquellos troncos y tablones vacilantes, con el mar a unos metros abajo. Y ¿cómo era la gente de aquellos hogares? Bueno, en aquellos días primitivos muchas de las mujeres papúes llevaban solo sus faldas de hierba hechas en casa. Los hombres llevaban largos ramis, grandes piezas de tela envueltas alrededor de la cintura, y, en su mayoría, no usaban camisa. La mayoría de los niños de tierna edad no llevaban ropa alguna.
Por muchos años organizaciones religiosas como la Sociedad Misional Londinense habían estado enseñándole a esta gente la Trinidad, la inmortalidad del alma humana y la doctrina de un infierno de fuego. Los pastores y diáconos locales ejercían mucho poder en sus parroquianos. Los misioneros europeos, desde sus casas arriba en el cerro, vigilaban cuidadosamente la aldea entera. Pero resultó que hubo algunas personas de cualidades de oveja entre los aldeanos.
Cerca del edificio de la misión había una casa edificada sobre postes. Debajo de la casa hacía fresco, y a las mujeres les encantaba recogerse allí para hablar e ir preparando esteras. Nuestra hermana precursora se acercó a este grupito de mujeres. Con lenguaje sencillo y muchos ademanes, trató de comunicarles la idea de las maravillosas bendiciones que ofrece el nuevo orden futuro de Dios. Entre las que escucharon estuvo Geua Heni, que más tarde llegó a ser testigo dedicada de Jehová y todavía declara denodadamente el mensaje del Reino a sus vecinos en Hanuabada. La nieta de ella, Rei Rapilla, es ahora miembro de la familia de Betel, junto con su esposo, Francis.
El esposo de Geua era Heni Heni. Con él se condujo un entusiástico estudio bíblico, y a medida que la verdad se fue desenvolviendo ante él, no pudo contenerse. Denodadamente se puso a hablar a todos acerca del reino de Dios. En poco tiempo empezó a desarrollarse un programa de entrenamiento intensivo a medida que, noche tras noche y semana tras semana, se condujeron estudios bíblicos en las casas de muchos aldeanos.
A uno de aquellos primeros estudios Heni Heni llevó a un joven papú de unos quince años de edad. Este fue Oda Sioni, un chico muy tímido que se sentó aparte con la cabeza baja y el rostro parcialmente cubierto con las manos. Pero Oda dominaba muy bien el inglés, y escuchaba con gran atención. Gradualmente, fue entrando en más estrecha asociación con el grupito. A medida que la importancia de lo que estaba aprendiendo fue penetrando en él, su timidez fue desapareciendo. Pronto estuvo ayudando al hermano Kitto y su esposa por medio de interpretar el inglés sencillo de ellos en el idioma motu.
¡Qué excelentes ocasiones eran estos estudios! Imagínese de treinta a cuarenta personas de piel de color canela, algunas de edad avanzada y otras jóvenes, tanto hombres como mujeres, sentadas en círculo bajo dos lámparas de gas, todos con la vista clavada con interés en el único Testigo blanco y el joven papú que completaban el círculo. El rostro de Oda brillaba de entusiasmo, y sus ademanes eran muy impresionantes a medida que traducía del inglés sencillo a su amado motu. Traducía: “No, no todos vamos a ir al cielo. Jehová hará de esta Tierra un hermoso paraíso. Nuestros amados no están en un infierno de fuego, ni están en el cielo, sino que están durmiendo en el sepulcro y pronto serán despertados por Jesús.” ¡Cómo emocionó y dio fe este mensaje a muchos de aquellos papúes, y los fortaleció para compartir las buenas nuevas con otros!
A medida que los estudios nocturnos progresaron en Hanuabada, ciertos individuos se fueron destacando como ayudadores en la obra de testificar. Estos fueron Heni Heni, su esposa Geua, Lou Eno y su esposa Baeau, Ono Rose, de Kido, y Maia, de Manu Manu. Nuestro joven papú, Oda Sioni, comenzó a servir de precursor especial en 1958 y más tarde sirvió de superintendente de circuito por algún tiempo.
DANDO EXPANSIÓN AL TESTIMONIO
Muchas personas con las cuales se condujeron estudios bíblicos en Hanuabada venían de varias aldeas esparcidas a lo largo del litoral papú. Cuando regresaron a sus hogares, hablaron a sus amigos y parientes acerca de las cosas que habían estado aprendiendo. Algunos quedaron muy impresionados. Un ejemplo de esto fue la excitada gente de Kerema, un grupo de los cuales vino a pedir que se condujeran estudios bíblicos con ellos.
A principios de 1952, un jefe de Haima, una aldea a unos 24 kilómetros de Port Moresby, vino a visitar a los Kittos. Se llamaba Bobogi, y venía de una tribu montañesa conocida como los koiaris. Aunque este hombre no podía leer, podía entender algún inglés y suplicó: “¡Vengan, por favor, y enséñenle a mi gente acerca de la verdad!” Pronto los Kittos estuvieron abriéndose camino en su viejo automóvil práctico a través de lodo y cenagales hacia Haima, una nítida aldea de quince a veinte casas. Bobogi reunió a su gente y, mientras el hermano Kitto les expresó verdades bíblicas, Bobogi se esforzó lo mejor que pudo por traducir lo que aquél decía.
Ese fue el principio, y muchas bendiciones vinieron después. De hecho, fue en Haima que los hermanos construyeron el primero de más de noventa Salones del Reino que ahora se usan por todo el territorio supervisado por esta sucursal de la Sociedad Watch Tower. En esta misma aldea celebramos nuestra primera asamblea de circuito. Y fue aquí donde se congregó varios años después, en 1969, nuestra primera y única asamblea internacional, cuando más de mil personas de más de sesenta grupos lingüísticos se reunieron en paz. De paso, el hermano Bobogi continuó siendo un fiel Testigo, y con el tiempo sirvió de superintendente en la congregación de Haima hasta su muerte en 1974.
MÁS TRABAJADORES PARA EL CAMPO
En 1953 Tom y Rowena Kitto asistieron a una asamblea nacional en Melbourne, Australia. Parte del programa de la asamblea se dedicó a una consideración de servir donde había mayor necesidad de proclamadores del Reino. Durante aquella sesión Tom presentó un estimulante discurso acerca de Papuasia Nueva Guinea. ¿Con qué resultado? No pasó mucho tiempo antes de que los hermanos Donald Fielder y esposa salieran en barco hacia Papuasia, adonde llegaron con solo cinco chelines disponibles entre los dos.
Los recién llegados afrontaron una tarea grande, pero muy necesaria: aprender un nuevo idioma. “¡Ay, nunca podré aprender este idioma!” se lamentó la hermana Fielder. Pero el hermano Fielder había resuelto que ambos aprenderían diez nuevas palabras cada día, las escribirían en una pizarra y pondrían la pizarra en su dormitorio. “Dormiremos con las palabras, las consideraremos al acostarnos, las miraremos y las usaremos tan pronto como despertemos, y si a veces no podemos dormir durante la noche, pues, ¡ya sabes lo que podemos hacer!” Por tener una actitud como ésta, Don con el tiempo se hizo excelente traductor de nuestras publicaciones a los idiomas motu y hula.
SE ENCIENDE EL INTERÉS EN LAS ISLAS SALOMÓN
Durante 1953 se estaba encendiendo la primera chispa de interés en la verdad bíblica en las Islas Salomón en medio de circunstancias muy extraordinarias. Parece que hemos llegado a un buen punto para hablarle acerca de estos desenvolvimientos y, en cuanto a eso, para darle una idea general de la diseminación de las buenas nuevas del Reino en las Islas Salomón durante la pasada cuarta parte de un siglo.
Para empezar, sírvase consultar el mapa en la guarda posterior de este libro. Le ayudará a seguir nuestra historia de progreso cristiano en Melanesia, incluso en las Islas Salomón y Papuasia Nueva Guinea.
Primero una descripción de las Islas Salomón. El país está compuesto de seis islas grandes y muchas pequeñas, todas muy hermosas. La mayoría de ellas tienen montañas altas y escarpadas y son de origen volcánico. En general, el clima es cálido y húmedo, con un promedio de temperatura de 29 grados centígrados durante el día y un promedio de precipitación de 300 a 360 centímetros al año. Densos bosques cubren gran parte de las islas.
Desde el principio de este siglo la Gran Bretaña ha controlado la mayoría de estas islas. La población total ahora es de unas 196.708 personas que, en su mayor parte, son de origen melanesio, con algunos polinesios, micronesios, europeos y chinos. Puesto que se hablan muchos lenguajes, se necesita una lengua común y ésta es ahora el pidgin de las Islas Salomón, un tipo de inglés pidgin.
En días primitivos, los residentes de estas islas vivían en grupos pequeños, la mayoría de los cuales eran independientes y se mantenían aislados. La gente de una aldea peleaba con la de otras aldeas y les quitaban la cabeza a sus enemigos. En algunos lugares la gente era caníbal. De hecho, originalmente con frecuencia se llamaba “Isla de los Caníbales” a la isla de Malaita. Como resultado de esto, había tan poco contacto amigable que muchas aldeas desarrollaron sus propios dialectos y no podían entender bien el habla de gente de aldeas cercanas. El primer europeo que descubrió las Islas Salomón fue el explorador español Mendaña, quien desembarcó en islas como Santa Isabel, Guadalcanal y otras a las cuales dio nombre en 1567. Se dice que dio el nombre de “Salomón” a estas islas para sugerir que en este lugar el rey Salomón del Israel antiguo consiguió su oro.
Tras los exploradores, vinieron los comerciantes y los misioneros. Por la demanda de trabajo en las plantaciones de azúcar, hubo un gran alistamiento de isleños de las Salomón que fueron llevados a Fidji o Viti, y a Queensland, Australia. El maltrato que algunos de los alistadores dieron a estos isleños hizo que los isleños respondieran con violencia, y el resultado de esto fue la muerte de aldeanos, comerciantes y misioneros.
Durante la II Guerra Mundial muchas de estas islas fueron invadidas por los japoneses, los cuales fueron rechazados después de duro combate por las fuerzas de los Aliados. Cuando las fuerzas armadas de los Estados Unidos desembarcaron en Guadalcanal y otras islas, la gente vio cantidades increíbles de toda clase de equipo, desde frazadas hasta máquinas empujadoras. Este gran despliegue de riqueza confundió a la gente, que había vivido una vida tranquila en sus aldeas, con poco dinero y pocas máquinas. Cuando la guerra terminó y los hombres volvieron a sus aldeas, estaban descontentos, y esto dio origen a un vigoroso movimiento político. Este movimiento fue llamado el “Dominio en Marcha.” Muchas personas se unieron a este movimiento, y creían que del extranjero vendrían grandes barcos llenos de carga que se regalaría a la gente.
Pero ¿qué hay de las circunstancias extraordinarias que ya hemos mencionado, los factores que originalmente encendieron interés en la verdad en las Islas Salomón? Bueno, en el auge de este “Dominio en Marcha,” Clement Fa’abasua, un joven de Malaita, se envolvió en el movimiento y más tarde fue arrestado y encarcelado por quince meses en Honiara. A Clem, como le llamaban convenientemente algunos, siempre le había gustado la Biblia y hasta en la cárcel dedicaba tiempo a leerla con algunos prisioneros. Cierta noche estaba explicando que él y su iglesia, la Misión Evangélica de Oceanía, creían en un infierno de fuego literal y en la doctrina de la Trinidad. Un compañero de prisión, un hombre de Viti, escuchó en silencio. Al terminar la discusión, sin embargo, se expresó claramente y dijo: “En Viti hay una nueva religión llamada testigos de Jehová y ellos no creen en un infierno de fuego literal. Ni creen en la doctrina de la Trinidad.”
Este hombre de Viti no era testigo de Jehová, pero sí tenía un ejemplar de nuestro libro “Sea Dios veraz.” Clem lo leyó ávidamente, y pronto llenó una libreta con los datos y los textos bíblicos que estaba aprendiendo. Cuando lo pusieron en libertad, Clem le escribió a la Sociedad solicitando literatura. Regresó a su hogar en la isla de Malaita a esperar la llegada de los dos libros “Sea Dios veraz” y “Esto significa vida eterna.” ¡Qué feliz se sintió Clem al recibir este alimento espiritual! Entonces vino una carta excelente del hermano Bert Gardiner, que estaba en Australia occidental. Él era precursor regular, pero estaba confinado a una silla de ruedas por enfermedad. Por unos cuantos años desde entonces él sostuvo un estudio bíblico por correspondencia con Clem y otros de las Islas Salomón.
En los años 1954 y 1955 Clem estuvo trabajando seglarmente en las Islas Russell y testificando tanto a europeos como a la gente de Malaita. Un hombre de la isla de Malaita fue Caleb George, quien escuchó con aprecio y más tarde sería precursor especial y superintendente por algún tiempo.
SE PRESENTAN PROBLEMAS
Más tarde, cuando Clem volvió a su hogar en ausencia permitida de su trabajo, llevó consigo literatura y halló a otras personas que buscaban la verdad, entre ellas a Timotheus Ansa y a Siru. En ese tiempo cierto hombre que pertenecía a la Misión Evangélica de Oceanía durmió en la casa de Clem. Leyó “Sea Dios veraz” y le gustó, pero también leyó algunas cartas personales de Clem. Cuando Clem regresó a las Islas Russell, este hombre fue a una conferencia de la Misión Evangélica de Oceanía y en ésta se expresó vigorosamente contra las enseñanzas de aquel grupo. Los líderes de la misión se encolerizaron por esto y cuando le preguntaron cómo se había enterado de estas cosas, él les habló acerca de Clem. Como resultado de esto, ellos se quejaron de Clem ante el comisionado del distrito.
Poco días después el comisionado del distrito vino a ver a Clem y quiso saber qué estaba haciendo al comprar los libros de la Sociedad Watch Tower con su propio dinero. Clem respondió que él opinaba que este asunto era cosa personal de él. Después de una discusión, el comisionado del distrito se fue. Pero pocos días después la policía visitó a Clem. Hicieron una lista de todos los libros que él tenía y se los llevaron todos excepto su Biblia y el libro “Asegúrense de todas las cosas.” Más tarde, mientras Clem estaba en casa en la isla de Malaita, la policía le dijo que tenía que comparecer en persona en sus cuarteles generales en Honiara. Resultaba que las publicaciones que Clem había colocado en manos de otras personas lo habían metido en dificultades.
Para comprender las razones subyacentes de los problemas de Clem, tenemos que considerar las experiencias del hermano Liston (Les) Carnie, quien había llegado a las Salomón a principios de 1954 para predicar las buenas nuevas. El 3 de abril de 1954 él empezó a trabajar en una plantación de cocos. El día siguiente, domingo, el hermano Carnie necesitó algunas estampillas de correo y por eso fue a la cercana Misión Metodista para obtenerlas. Allí vio a la señora que había examinado sus documentos el día anterior, y a otra señora. Ellas le pidieron que asistiera a sus servicios religiosos, pero el hermano Carnie rehusó la invitación, señalando que aunque creía en Dios no pertenecía a ninguna de las religiones ortodoxas y no favorecía muchas de sus doctrinas. También dio un testimonio acerca del Reino. Sin embargo, tan pronto como él partió estas mujeres informaron a las autoridades gubernamentales que los comunistas habían venido. Entonces les informaron a individuos de sus oficinas centrales metodistas que los testigos de Jehová estaban entre ellos.
Dos días después un agente de la policía visitó al hermano Carnie y lo acusó de ser comunista. Después de una larga discusión el policía se fue. Pero el hermano Carnie sabía que el asunto ciertamente no estaba resuelto. Continuó con su actividad de testificar en las aldeas circundantes y también dio cuidadosa atención a su empleo seglar.
Debido al buen trabajo que estaba haciendo en la plantación, su firma le dio una promoción y lo envió a la isla de Guadalcanal. Sin embargo, en vez de una buena casa, mejores muebles, y así por el estilo, el hermano Carnie no encontró comodidades allí. ¡Su lugar de vivienda era solo un viejo cobertizo de copra y no tenía muebles, mosquitero ni suministro de alimento! La noche vino, y con ella lo que pareció ser millones de mosquitos. En pocos días el hermano Carnie contrajo paludismo y, viéndose sin ayuda, varios días después reconoció que estaba padeciendo de fiebre como resultado de beber agua contaminada. Necesitaba ayuda, pero no podía siquiera escribir una nota pidiendo la ayuda de nadie.
Cierta mañana cuando el calor se había hecho intenso, el hermano Carnie pensó que se moría. Pero oyó vagamente a un nativo decir que se acercaba una gran canoa. En ella venía el administrador con suministros de medicina, alimento, un mosquitero y cosas por el estilo. Dentro de una semana más o menos, Les Carnie había regresado a la normalidad. Continuó su trabajo como administrador de la plantación y siguió adelante testificando a las aldeas por toda la costa.
En noviembre de 1955 el hermano Carnie le informó a su compañía que no iba a renovar su contrato con ella y que partiría en marzo de 1956. Durante marzo recibió una oferta de trabajo de una firma de constructores, pero no pudo obtener permiso para permanecer en las Islas Salomón.
El 30 de marzo de 1956 el hermano Carnie pasó a Honiara. La mañana siguiente lo vinieron a buscar dos inspectores de la policía que dijeron que tenían que examinarlo para ver si poseía literatura sediciosa. Al buscar en sus maletas y cajas, hallaron varios libros y folletos nuestros, así como ejemplares de La Atalaya y ¡Despertad! Los inspectores tenían una larga lista de publicaciones de la Watch Tower que, sin que lo supiera el hermano Carnie, habían sido proscritas oficialmente el 23 de marzo de 1956 bajo la alegación de que eran literatura sediciosa. Así, toda la literatura que Les Carnie tenía consigo ahora estaba prohibida en las Islas Salomón.
El jueves siguiente, el 5 de abril de 1956, Les Carnie recibió cita para comparecer en el tribunal la mañana siguiente. El comisionado del distrito presidió como juez. El hermano Carnie alegó que era “inocente” de la acusación acerca de la literatura supuestamente sediciosa. Un anunciador de una radioemisora fue llamado a testificar y dio evidencia de que él había leído, por el aire, una proclamación gubernamental en la cual se proscribían y declaraban sediciosas las publicaciones de los testigos de Jehová. El hermano Carnie no había oído este anuncio, ni había visto ninguna notificación en este sentido en el tablero de notificación pública en la Oficina de Correos. Sin embargo, el juez lo declaró culpable y le impuso una multa de diez libras. El hermano Carnie no quería pagar la multa, pero, puesto que tenía unas cartas y libros listos para enviarlos a unos nativos que estaban interesados en la verdad y no había tenido tiempo de recoger estas cosas ni sus propiedades personales, pensó que el proceder más prudente era pagar. Tan pronto como había pagado la multa la policía dijo que tendría que salir de las Islas Salomón en el primer avión que saliera, puesto que no se le daría permiso para permanecer por más tiempo.
Así fue que el 9 de abril de 1956 Les Carnie subió a un avión que lo llevó a Australia. Sin embargo, tuvo la satisfacción de saber que había dado un testimonio acerca de Jehová y el Reino como mejor pudo, y eso en medio de condiciones dificultosas. El tiempo diría si alguna de aquella semilla sembrada así llevaría fruto excelente o no.
PROGRESO A PESAR DE UNA PROSCRIPCIÓN
Pocos meses después que el gobierno hubo proscrito las publicaciones de la Sociedad, Clement Fa’abasua recibió la orden de presentarse ante el tribunal. En la audiencia, el juez le pidió a Clem que hablara acerca de lo que había hecho, pero Clem no tenía nada que decir. Entonces el juez le preguntó a Clem si tenía preguntas. Sí, tenía. “¿Hay alguna ley contra la libertad de cultos en las Islas Salomón?” “Ninguna,” fue la respuesta. “¿Hay alguna ley contra el que alguien cambie de religión si desea?” “No hay ninguna ley como ésa,” fue la respuesta. Entonces el juez les preguntó a los agentes de la policía si tenían algo que decir... ¿les había causado alguna dificultad Clem? No, él no había causado ninguna dificultad. “Entonces,” dijo el juez, “¿qué vamos a hacer en cuanto a este asunto?” La policía dijo que las publicaciones de la Watch Tower estaban proscritas en las Islas Salomón, y por lo tanto Clem había estado violando la ley al tenerlas.
El juez impuso una multa de cinco libras. Clem todavía no se había asociado con ningún testigo de Jehová, pero había oído acerca del caso del hermano Carnie en el tribunal y que éste se había visto obligado a salir del país. Por eso, pagó su multa. Se le advirtió vigorosamente que no continuara en su nueva religión. Por supuesto, eso no detuvo sus actividades.
Al regresar a su hogar en la isla de Malaita, Clem de nuevo se encontró con Caleb George, quien estaba estudiando diligentemente la Biblia con la ayuda de literatura de la Sociedad. En aquel tiempo se oyó que un superintendente de circuito, el hermano T. Sewell, había venido a Honiara y había podido testificarle a la gente allí. También se había entrevistado con el alto comisionado con el fin de lograr que se removiera la proscripción, pero no lo había logrado.
Más o menos para cuando el hermano Les Carnie estaba teniendo dificultades con las autoridades en Honiara, en Sydney, Australia, se celebró la Asamblea de Distrito “Reino Triunfante.” En aquella asamblea el hermano N. H. Knorr celebró una reunión con todas las personas que estaban interesadas en servir en las islas. El hermano Ray Paterson oyó este emocionante discurso y se resolvió a servir donde había más necesidad de ayuda. Para principios de 1957 él y su esposa, Dorothy, estaban declarando activamente las buenas nuevas en las Salomón.
Fue también a principios de aquel año que Caleb George viajó a Honiara y se bautizó. Inmediatamente, se ocupó en la obra de testificar. Más o menos un mes después, el hermano Paterson hizo un viaje de diez horas por barco a la isla de Malaita, donde originalmente conoció a Clement Fa’abasua. ¡E imagínese: Clem había estado activo anunciando el Reino por casi cuatro años, pero ésta era la primera vez que él mismo había conocido a un testigo de Jehová!
La visita del hermano Paterson fue corta. Pero no tan corta que no pudiera pronunciar un discurso de bautismo. Después, Clem se bautizó en símbolo de su dedicación a Jehová Dios. Sí, había una proscripción, y había muchas dificultades, pero el pueblo de Dios recibía grandes bendiciones.—Pro. 10:22.
Una vez que los hermanos y la gente que se interesaba en la verdad supieron que Ray y Dorothy Paterson se habían establecido en Honiara, el hogar de ellos se convirtió en centro para los pocos que tenían sed de la verdad. Con frecuencia venían visitantes de Malaita al hogar de los Patersons para estudiar la Biblia. Sobre esto la hermana Paterson escribió:
“Este patrón de que viniera gente que se interesaba en la verdad desde la isla de Malaita a nuestro hogar en Honiara continuó por algún tiempo, y es maravilloso mirar al pasado ahora y comparar lo que eran estos individuos entonces con la manera en que Jehová los ha amoldado con el transcurso de los años y ahora los usa en varias capacidades en su organización. Recuerdo vívidamente que cierto día, poco después de mi llegada, un hombre de apariencia fiera con espesa barba en la cara subió por el cerro hacia nuestra casa. Puesto que todavía yo no me había acostumbrado a la gente local, y estando bien al tanto de que estaba completamente sola en aquella casa en aquel cerro fuera del pueblo, me puse a observar con cuidado para dónde iba aquel hombre y esperé fervientemente que solo estuviera pasando por el lugar. Pero, no; llegó hasta la puerta. Me puse allí lista para cerrar la puerta con la mayor rapidez posible si se me hacía necesario. Entonces este hombre me miró y dijo que agradecía mucho que se le hubieran contestado sus oraciones y el poder haber venido y hallarnos. Me sentí avergonzada cuando me di cuenta de que lo había estado juzgando por su apariencia exterior. Aquella fue la primera de muchas lecciones que hube de aprender al observar el funcionamiento del espíritu de Jehová en las personas semejantes a ovejas en estas islas.”
A pesar de los gozos, sin embargo, el ser Testigo traía muchos problemas. El hermano Paterson no pudo hallar empleo seglar. Por eso, los Patersons decidieron vender su viejo automóvil para que Dorothy pudiera volar a Rabaul, Nueva Bretaña, y hallar trabajo allí, mientras Ray continuaba buscando trabajo en Honiara. Ella halló trabajo y alojamiento en Rabaul, pero unos meses después el hermano Paterson le pidió que regresara, puesto que él había obtenido empleo.
Pero no todo iba bien. Cuando la hermana Paterson regresó halló a Ray en circunstancias de arrostrar un caso de tribunal. Puesto que alguna de nuestra literatura había sido proscrita en las Islas Salomón, el hermano Paterson había evitado cuidadosamente pedir a la Sociedad que le enviara estos libros. Sin embargo, se produjo una situación rara. Solo después que él había enviado un pedido por el libro “Asegúrense de todas las cosas” fue que el hermano Paterson vio una notificación pública en la cual se declaraba que este libro había sido proscrito en las Salomón. Inmediatamente él envió un cablegrama a la sucursal de la Sociedad Watch Tower en Australia para cancelar el pedido. Más tarde, y muy inesperadamente, el recientemente proscrito “Asegúrense de todas las cosas” le llegó en el correo. Evidentemente el cablegrama se había enviado demasiado tarde para que el pedido fuera cancelado.
El hermano Paterson estaba precisamente envolviendo los libros con la intención de devolverlos en la correspondencia siguiente cuando un agente de la policía llegó con una orden judicial de entrada y registro y confiscó los libros. Por consiguiente, a principios de 1958 el hermano Paterson fue llevado al tribunal y se le dio la alternativa de pagar una multa o pasar un mes en la prisión. Optó por ir a la cárcel.
Estando ya por ser encarcelado Ray Paterson, otro problema surgió. La vieja casa en la cual los Patersons habían estado viviendo estaba por ser derribada y ellos habían estado buscando otro hogar. Parecía que en el pueblo no podrían conseguir nada, pero había una vieja casa abandonada a tres kilómetros del pueblo, y Ray pudo alquilarla. Acababan de mudarse a ella cuando un agente de la policía llegó para arrestar a Ray. Ahora Dorothy quedó completamente sola. Poco después, dos hombres de la localidad que se interesaban en la verdad asumieron la responsabilidad de encargarse de que ella disfrutara de seguridad. ¡Cuánto les agradeció ella su considerada ayuda! ¡En cuanto a eso, hasta le vino ayuda amorosa en forma de algún dinero procedente del pueblo de Dios en Australia!
El mes pasó lentamente mientras Ray cumplió su sentencia. Sin embargo, hubo algo bueno en toda esta situación. Él sí tuvo muchas oportunidades de compartir las buenas nuevas del Reino con otras personas mientras estuvo en la cárcel.
LA OBRA DE CIRCUITO EN LAS SALOMÓN
La situación era muy tensa, puesto que la mayoría de la literatura de la Sociedad había sido proscrita. Tres hermanos habían recibido multas o sentencias de cárcel y a uno de ellos lo habían obligado a salir del país. No obstante, se recibió estímulo espiritual cuando el hermano John Cutforth vino a las Salomón como superintendente de circuito.
Puesto que la mayoría de los que mostraban interés vivían en la isla de Malaita, donde Clem Fa’abasua y Caleb George testificaban, se decidió que el hermano Cutforth los visitara. El hermano Paterson se alegró de acompañarlo. Después de un difícil viaje de una noche en una pequeña embarcación costanera, llegaron a Auki, el pueblo principal de la isla de Malaita. Allí Clem, Caleb y algunas personas que se interesaban en la verdad estaban esperando en el muelle. Inmediatamente el hermano Cutforth acompañó a Clem a unos estudios bíblicos de éste. ¡Qué gozo fue ver la buena habilidad docente que desplegaba Clem! Después caminaron varios kilómetros hasta la aldea de Clem, llamada Magi. Allí el pequeño Salón del Reino hecho de follaje estaba lleno de aldeanos sonrientes que estaban listos para saludar a sus visitantes y beber las satisfacientes verdades del Reino.
La visita del superintendente de circuito en 1958 fue corta. Pero colocó un cimiento para que centenares llegaran a ser proclamadores de las buenas nuevas. En agosto de 1958 se formó en Honiara la primera congregación de las Islas Salomón.
El hermano John Cutforth pudo regresar para otra visita de circuito en mayo de 1959. Entonces cruzó la isla de Malaita por segunda vez. En este viaje organizó reuniones y ayudó a preparar a los interesados para servir en el campo. La primera congregación de la isla de Malaita se formó en Magi en agosto de 1959.
Durante aquella visita de circuito en 1959, el hermano Cutforth visitó varias aldeas. Una de éstas fue Gwari, donde pronunció un discurso público. En el auditorio estuvo Mahlon Mokofi, un pastor que estaba asociado con la Misión Evangélico de Oceanía. Éste se mantuvo callado y escuchó pensativamente. Más tarde, en otra aldea, Mahlon Mokofi estuvo de nuevo en el auditorio. Cuando el discurso terminó, Mokofi desapareció calladamente en la oscuridad y regresó a su propia aldea. Él sabía que los Testigos volverían la mañana siguiente y, porque pensaba que ésta era la verdad, organizó a su gente y preparó una muy buena comida para el hermano Cutforth y los que viajaban con él. Cuando ellos habían terminado de comer, Mahlon invitó al hermano Cutforth a pasar al edificio eclesiástico de su grupo y pronunciar un discurso público. Bueno, eso fue el principio de lo que había de ser la congregación de Gwari unos cinco años después. Con el tiempo los símbolos paganos del edificio eclesiástico fueron removidos de allí y el edificio mismo fue convertido en un excelente Salón del Reino, y Mahlon se hizo testigo de Jehová y llegó a ser el primer superintendente de aquella congregación.
ABANDONANDO ‘SU PROPIA RELIGIÓN’
A fines de 1960 los hermanos de Honiara estuvieron ocupados preparando el lugar en el cual erigirían un Salón del Reino. También estaban ocupados en la obra de testificar, y un día algunos de ellos visitaron a Early Dainau, un hombre del norte de Malaita. Esta visita tendría efectos trascendentales en el desarrollo de nuestra obra en las Islas Salomón.
Para entender por qué fue así, tenemos que remontarnos a las postrimerías de los años cuarenta. En el norte de Malaita la gente también se había envuelto en el “Dominio en Marcha” ya mencionado. Muchos de sus líderes fueron encerrados en prisión. Entre éstos estuvieron Shem Irofa’alu y su hijo Timotheus, así como muchos otros maestros y líderes de la Misión Evangélica de Oceanía. Cuando se les puso en libertad y regresaron a sus hogares, se vieron bajo el disfavor de su misión y sin acogida. ¿Qué harían todos ahora?
Muchos de ellos acudieron a Shem Irofa’alu, a quien consideraban su líder. Decidieron formar su propia religión, y la llamaron “Boboa,” que significa “Cimiento.” Entre este grupo había unos cuarenta hombres maduros que constituían una organización docente para los mil o más individuos que se habían venido con ellos. Afortunadamente, Shem era un hombre humilde y que temía a Dios. Con regularidad él visitaba a la gente en sus aldeas y hogares y pasaba mucho tiempo en oración, pidiendo que Dios dirigiera a su gente.
Early Dainau estaba entre los que se asociaban con Shem. Después de originalmente haberse puesto en contacto con la verdad bíblica en 1960, Dainau empezó a asistir a las reuniones del pueblo de Jehová y pronto se dio cuenta de que había hallado la verdad. En diciembre de 1961 le escribió a Shem acerca de su descubrimiento y le envió alguna de nuestra literatura, incluso el libro De paraíso perdido a paraíso recobrado.
Shem leyó las publicaciones, meditó y oró en cuanto a los asuntos. Al ir progresando en conocimiento se dio cuenta de que alguien le había estado mintiendo. Reunió a los muchos maestros que estaban bajo su jurisdicción y les habló acerca de las cosas que estaba aprendiendo. Timotheus, su único hijo, estuvo inclinado a debatir acerca de algunos puntos, pero esto probablemente fue bueno, porque entonces estos asuntos se clarificaron. Shem le escribió a Dainau pidiéndole información e hizo que cinco de sus maestros fueran a Honiara a aprender más acerca de los testigos de Jehová. Todas las preguntas de estos hombres les fueron contestadas y, en sus propias palabras, ellos dijeron que se sentían como infantes en cuanto al conocimiento que tenían de la Palabra de Dios.
El hermano Norman Sharein, precursor especial, fue enviado a Malu’u en el norte de Malaita para atender el interés que había allí. Él se reunió con Shem y su hijo Timotheus y pronunció un discurso público al cual asistieron unas 500 personas. Por invitación de él, unas 300 regresaron para un estudio bíblico que empezó aproximadamente a las siete de la mañana el lunes.
Hubo considerable debate, pero durante los días siguientes se consideraron nueve sobresalientes temas bíblicos por medio de una gran pizarra con ilustraciones, y se alistaron los textos bíblicos que confirmaban la enseñanza. Los pastores y maestros escucharon, buscaron los textos bíblicos, y copiaron las presentaciones bíblicas. Todas sus preguntas les fueron contestadas a satisfacción. El jueves, Shem llevó a los maestros a un lado y les preguntó qué pensaban de esta religión. Todos excepto cierto Abiathar concordaron en que ésta era la verdad. En vista de eso, Shem sugirió que todos reflexionaran con oración en cuanto a los asuntos que se habían considerado y pidieran la guía de Dios. Al día siguiente hasta Abiathar estaba convencido. El hermano Sharein informó: “Entonces me llamaron y me dijeron que ahora todos querían hacerse testigos de Jehová. Esa decisión significaba que muchos centenares de personas estaban listas para recibir instrucción en la verdad.”
Los pastores llevaron a sus respectivas aldeas los puntos de los nueve temas bíblicos que habían aprendido para enseñárselos a los residentes de ellas. “Pronto,” informó el hermano Sharein, “se arrancaron y sacaron de las iglesias las cruces y se transformaron los edificios en Salones del Reino de los testigos de Jehová. El hermoso y grande edificio eclesiástico de Bokolo fue convertido en un centro de asambleas para asambleas de circuito y distrito grandes que se celebrarían en el norte de Malaita.”
Shem fue la primera persona del norte de Malaita que se bautizó como testigo de Jehová. Con el tiempo llegó a ser anciano en la congregación y ha estado sirviendo fielmente a Jehová por varios años.
DESENVOLVIMIENTOS RECIENTES EN LAS SALOMÓN
La primera asamblea de circuito del pueblo de Dios en las Islas Salomón se celebró en octubre de 1961. Esto fue en la isla de Malaita, en la aldea de Kwainaketo, y hubo 215 personas presentes para el discurso público. Quince personas simbolizaron su dedicación a Jehová por bautismo en agua en aquella asamblea.
A través de los años las películas y las diapositivas de la Sociedad ayudaron excelentemente a hacer que el público se diera cuenta de lo que el pueblo de Jehová hace. Con frecuencia más de 1.000 personas asistían a las exhibiciones en las Islas Salomón, y en una ocasión 1.511 se reunieron para ver la película “Dios No Puede Mentir.”
La muerte de Ray Paterson hacia el fin de 1962 y la subsiguiente partida de la hermana Paterson para servir en las islas de Nuevas Hébridas entristecieron a los hermanos. Sin embargo, el pueblo de Dios en las Islas Salomón siguió adelante con su obra de testificar. Para suministrarles publicaciones en 1965 se estableció un almacén de literatura en Honiara.
Los superintendentes de circuito también siguieron suministrando estímulo durante sus visitas. Sépase que estos hermanos y sus esposas (en el caso de los casados) tenían que estar en buenas condiciones físicas. Uno relata lo siguiente: “A mediados de los años sesenta el circuito era tan grande que parecía que los superintendentes de circuito y sus esposas pasaban su tiempo de ‘fin de semana’ caminando. Era muy común el que en los lunes pasaran de cuatro a seis horas caminando de una congregación a otra.”
Debido a la proscripción gubernamental de La Atalaya, ¡Despertad! y otras publicaciones de la Sociedad, el alimentar espiritualmente a las personas de cualidades de oveja en las Islas Salomón presentó un problema que duró largo tiempo. Pero se proveía alimento espiritual en la forma de una pequeña publicación que empezó a publicarse en enero de 1968 y con el tiempo fue llamada “Guía para el estudio de la Biblia.” Por un tiempo hubo más de 700 personas suscritas a ella. Pero su último número vio la luz pública en diciembre de 1976.
“¿Su último número?” pregunta usted. Sí, porque, como resultado de una petición al gobernador, firmada por 650 personas, el 30 de diciembre de 1974 se removió la proscripción de La Atalaya y ¡Despertad! que había estado en vigor en las Islas Salomón por dieciocho años. Después de eso, por algún tiempo se circularon las ediciones en inglés de estas revistas. Entonces, felizmente, desde el 1 de enero de 1977 La Atalaya empezó a publicarse en el idioma pidgin de las Islas Salomón.
Esto fue seguido por otro excelente desenvolvimiento. Por algún tiempo habíamos estado tratando de registrar con reconocimiento oficial nuestra obra en las Islas Salomón. Cuando los consejeros jurídicos indicaron que teníamos buenas probabilidades, celebramos una reunión en una asamblea de distrito, en agosto de 1975. Allí se procedió a seleccionar miembros para el arreglo fiduciario legal en perspectiva. En 1976 se redactó una constitución y ésta fue adoptada en una reunión general de los miembros en febrero de 1977. Los miembros de la familia de Betel ciertamente se alegraron de recibir este mensaje del registrador de compañías: “Por la presente certifico que los Testigos de Jehová de la Junta Fiduciaria de las Islas Salomón (Incorporada) han sido debidamente incorporados bajo las estipulaciones del Reglamento de Fiduciarios Caritativos.” El certificado de registración llevó la fecha de 18 de abril de 1977. Se espera que nuestra condición de Fiduciario Caritativo registrado abra el camino para la entrada de misioneros en las Islas Salomón y en otros sentidos promueva la obra de predicar el Reino allí.
Durante el año de servicio de 1977 hubo un número máximo de 580 proclamadores del Reino en las Islas Salomón. Además, 2.060 personas asistieron a las tres Asambleas de Distrito “Servicio Sagrado” allí. Pero parece que hay hasta mayores posibilidades de progreso teocrático en aquel lugar, porque 2.507 personas asistieron al Memorial el 3 de abril de 1977. Junto con sus centenares de compañeros de creencia, los 64 precursores continuaron trabajando en 31 congregaciones, proclamando celosamente las buenas nuevas a los residentes de las Islas Salomón.
EXCELENTE PROGRESO EN PAPUASIA
Regresemos ahora al año 1953 y tomemos el hilo de nuestra historia acerca del progreso cristiano al oeste, en Papuasia. Para aquel tiempo varios papúes en Port Moresby, hombres y mujeres, habían empezado a dar testimonio de las buenas nuevas junto con los hermanos que habían llegado a aquel lugar a servir donde había mayor necesidad de ayuda. Para marzo de 1954 nuestra obra había logrado tan buen progreso que se formó la Congregación de Hanuabada en Port Moresby.
En julio de 1955, John Cutforth, como superintendente viajero desde Australia, visitó a la congregación de la aldea de Hanuabada. En aquella ocasión se exhibió en Hanuabada “La Sociedad del Nuevo Mundo en Acción,” una de las películas de la Sociedad Watch Tower. ¡E imagínese: más de mil personas vinieron a cada una de las dos exhibiciones que se efectuaron en aquella aldea! Durante la visita de tres semanas del hermano Cutforth la película se exhibió en trece diferentes ocasiones. En las aldeas remotas, donde no había electricidad, los hermanos conectaban las baterías de cuatro o cinco automóviles y así tenían suficiente energía para buenas exhibiciones. Esta película les abrió los ojos a muchos centenares de papúes. Para muchos, era la primera vez que veían una película en su vida.
Como culminación de esta excelente visita, se hicieron arreglos para celebrar la primera asamblea de circuito en Papuasia. Fue una asamblea de un solo día celebrada en Haima. En aquella asamblea sesenta y cinco personas simbolizaron su dedicación a Jehová Dios por medio de bautismo en agua. Después del discurso final de la asamblea, que presentó consejo espiritual apropiado, los papúes que amaban la verdad se pusieron en fila y uno por uno ofrecieron regalos al hermano Cutforth... faldas de hierba, peinillas de madera, collares hechos de caracoles y hermosos abanicos tejidos, decorados con plumas. Al hermano Cutforth le pareció que sería muy agradable quedarse allí con estos Testigos papúes. Pero tenía que regresar a su asignación en Australia.
DECLARANDO LAS BUENAS NUEVAS EN NUEVA BRETAÑA
El mensaje del Reino nunca se había proclamado en la isla de Nueva Bretaña. Pero eso cambiaría cuando John y Lena Davison llegaran allí en julio de 1956. Ellos se establecieron en Waterfall Bay, donde permanecerían por dos años y medio. Y aquéllos serían años de mucho trabajo y mucho fruto.
“Rápidamente se manifestó que había interés en la verdad,” escribió el hermano Davison. “Pero la mayoría de la gente no sabía leer ni escribir y se nos hacía difícil pensar en maneras de comunicarles la verdad. Escribimos a máquina muchas presentaciones bíblicas y, después de enseñar a los que podían leer un poco, hicimos que nos ayudaran a enseñar a los que no podían leer nada. Pronto estas presentaciones escritas a máquina fueron llevadas a muchísimos lugares a lo largo y a lo ancho y hacia arriba y hacia abajo por la costa por gente interesada en la verdad que conocimos y que eran miembros de tripulaciones de barcos. . . .
“El hermano Cutforth vino a visitarnos, y fue durante su visita que consideramos un método de impartir enseñanza que hizo una excelente contribución a la obra de predicar y enseñar. Empezamos a usar dibujos sencillos hechos en cualquier material que estuviera disponible. Más tarde, descubrimos que el usar tiza y una pizarra hecha de contrachapado era una manera excelente de hacer que el significado de las buenas nuevas penetrara en el corazón de la gente.
“Una extensión natural de este medio de enseñar fue el uso de libretas escolares de ejercicios, que hacíamos con representaciones dibujadas con barritas de color o pluma. Hicimos docenas de libretas. ¡Pero en qué trabajo nos metimos! Pasamos muchas, muchas horas dibujando libretas con asuntos bíblicos para que todos los que se asociaban las tuvieran. Cada vez que se enseñaba un nuevo tema, había que añadir un nuevo dibujo con todos sus detalles a la libreta de cada uno. Pero el duro trabajo preparatorio que hacíamos se desvanecía en el olvido a medida que veíamos a nuestros estudiantes bíblicos hacerse los primeros publicadores locales de Nueva Bretaña. ¡Cuánto nos emocionó el que nos acompañaran en los fines de semana e hicieran sus presentaciones bíblicas!”
Pero no piense que el testificar en Nueva Bretaña era una actividad de las más fáciles. Pues, vea: ¡esa zona es una de las más húmedas de Papuasia Nueva Guinea, y con frecuencia hay una precipitación de hasta 25 centímetros de lluvia en una sola noche! Esto puede tener un efecto tremendo. “En cierta ocasión,” informó el hermano Davison, “debido a lo agitado que estaba el mar, el barco que traía nuestros suministros de literatura tuvo que dejarlos en la playa a una distancia de varios kilómetros en la costa. Para conseguirlos, tuvimos que cruzar un río en inundación y lleno de cocodrilos. La canoa se volcó en el mismo medio de las rápidas aguas. Yo quedé debajo, completamente sumergido, pero me mantuve agarrado a parte del escálamo de la canoa. Con el tiempo pude sacar la cabeza sobre las aguas. Otra canoa salió a buscarnos desde muy lejos río abajo y se las arregló para recogernos a todos precisamente antes de que las aguas nos barrieran al mar.”
LA OPOSICIÓN RELIGIOSA RESULTA INÚTIL
Mientras los Davisons estaban ocupados en Waterfall Bay, otros hermanos se estaban mudando a Rabaul, Nueva Bretaña, para ayudar a efectuar la obra del Reino. El hermano Henry Nickey estuvo entre ellos, y declaró: “Las misiones católica y metodista tenían fuertes raíces aquí. El terreno en los caminos que salían de Rabaul había sido dividido de tal manera que una sección estaba asignada a la Iglesia Católica y la siguiente sección a los metodistas. El que la gente de la localidad, los tolais, hubieran de ser católicos o metodistas se decidía por la sección en la cual sucediera que estuvieran. Según un ‘pacto de caballeros,’ los de un territorio no violaban el territorio del otro.”
Para el fin de julio de 1957 el grupo de proclamadores del Reino había aumentado a seis y se formó la primera congregación de Nueva Bretaña en Rabaul. Al testificar de aldea en aldea, los publicadores hallaron grupos entusiásticos de tolais que se reunían para escuchar el mensaje. “Pero en las revisitas,” informó Alan Gannaway, “o venía a hablarnos el líder de la aldea y nos decía que no volviéramos, o llegábamos en nuestro auto a una aldea y, antes de que pudiéramos salir del vehículo, se oía, repetido, el grito de Kalamana lotu (‘la nueva religión’) en las chozas de hierba. Cualquiera hubiera dicho que teníamos la plaga, porque los aldeanos sencillamente desaparecían en la selva y nos dejaban en una aldea abandonada.”
La oposición de la religión falsa a nuestra obra estalló en violencia en Vunabal, una aldea a unos cuarenta y ocho kilómetros de Rabaul. Los aldeanos eran de la tribu sulka, y vivían entre la comunidad tolai en tierra cuya posesión estaba en disputa. El hermano Davison y su esposa estaban entre los que conducían estudios en Vunabal. La hermana Davison dice: “Estas personas humildes con las cuales habíamos estado estudiando iban logrando muy buen progreso. Entonces la Iglesia Católica Romana decidió hacer algo para detener la obra.”
Así fue que el domingo 5 de abril de 1959, mientras John Davison conducía un estudio bíblico con un grupo grande de sulkas, una gran chusma de católicos tolais acaudillados por cierto catequista de repente penetró en la casa y detuvo el estudio con gritos e insultos. Mientras tanto, otros miembros de la chusma interrumpieron y detuvieron los estudios bíblicos que se conducían en otros hogares. La chusma amenazó con actuar más violentamente si los Testigos regresaban el domingo siguiente. Esta interferencia se le informó al oficial policíaco de Kokopo y él investigó el asunto.
Sin embargo, con esto no terminó la historia. La hermana Davison informó: “El fin de semana siguiente estábamos ocupados preparándonos para ir a la aldea como de costumbre, cuando uno de los aldeanos que habían mostrado interés llegó muy agitado y respirando con dificultad, pues había viajado en bicicleta a gran velocidad los cuarenta y ocho kilómetros hasta el pueblo. Venía a decirnos que habría problemas, porque el sacerdote europeo había enviado a alguna de su gente a la aldea el día anterior para erigir un altar. Él iba a celebrar un servicio en la aldea a la misma hora en que por lo general nosotros estábamos allí para conducir nuestros estudios. Esto se estaba haciendo a pesar de las objeciones de los aldeanos locales.
“Puesto que esperábamos dificultades aquel domingo por la mañana, fuimos a Kokopo para informarle a la policía lo que estaba sucediendo. El subinspector hizo que seis miembros de la policía local entraran en el camión de la policía y se presentó en la aldea antes que nosotros. A los lados de la carretera, por kilómetros, había católicos que gritaban burlas. Cuando llegamos a la aldea, hallamos a este sacerdote, con varios centenares de tolais, dispuesto ya a empezar su servicio. El subinspector se abrió paso hasta donde estaba el sacerdote y le pidió que se fuera y se llevara consigo a sus seguidores, puesto que los aldeanos no los habían invitado a conducir un servicio allí. El sacerdote pasó por alto a la policía y siguió adelante con su servicio, que tomó aproximadamente una hora.
“Cuando él terminó, la policía abrió una senda por entre la chusma y nos dijo que entráramos en la aldea. Hicimos esto con recelo. Para este tiempo los sulkas que estaban interesados en la verdad parecían perturbados y muy atemorizados, pero nos siguieron cuando entramos en la casa y se sentaron. Podíamos oír al sacerdote hablando en voz alta en tolai a su ‘rebaño,’ que para este tiempo había aumentado a varios centenares de personas. La gritería afuera aumentó, y tanto la hermana Gannaway como yo nos pusimos muy intranquilas. Nos confortaba, sin embargo, saber que la policía había rodeado la casa. Unos veinte minutos después de haber comenzado nuestra reunión, el subinspector entró en la habitación con gran preocupación reflejada en el rostro. Preguntó si podíamos terminar la reunión pronto, puesto que la chusma se estaba descontrolando y él no tenía suficientes agentes de la policía para protegernos. Por eso, los hermanos terminaron el estudio y salimos.
“¡Entonces se formó la barahúnda! La chusma parecía endemoniada, y se lanzó hacia nosotros maldiciendo, escupiendo y sacudiendo los puños, mientras el sacerdote seguía de pie allí con los brazos cruzados y sonriendo. La policía se las arregló para llevarnos hasta la carretera. Entonces la hermana Gannaway y yo quedamos sin protección cuando la policía regresó para buscar a algunos aldeanos interesados en la verdad que estaban siendo hostigados por la chusma. Levanté la vista y, para horror mío, vi a un hombre que venía hacia nosotros con los ojos desorbitados y lleno de odio. No mostramos temor pánico, sino que seguimos andando a paso normal. Le oré a Jehová que nos recordara en la resurrección.
“Precisamente entonces un hombre alto se apresuró hacia nosotras, me tomó por el brazo y dijo: ‘No tengan miedo. ¡No dejaré que las toquen!’ Nos apresuró al automóvil, abrió la puerta y nos empujó adentro. Precisamente cuando llegamos al automóvil, el hermano Davison y el hermano Gannaway vinieron con el subinspector. La policía puso a algunos de los aldeanos interesados en el camión de la policía y nos las arreglamos para alejarnos lentamente. Recorrimos varios kilómetros y entonces nos detuvimos para considerar el incidente. El subinspector todavía estaba sacudido por la experiencia. Dijo: ‘Nunca me había visto en un aprieto como éste desde que empecé a servir con la policía.’”
Allá en la aldea la chusma quebró las pizarras y desgarró las Biblias y trató con aspereza a los aldeanos restantes antes de irse a sus propias aldeas. El subinspector llevó el asunto al tribunal, pero el catequista local no recibió castigo. Aunque esta acción de chusma asustó a muchas personas, Paulas Lamo, un individuo de la localidad que se vio envuelto en esta experiencia, continuó progresando en su conocimiento de la verdad y ha sido un fiel hermano dedicado por varios años ya. En la actualidad los Davisons están sirviendo fielmente en la obra de circuito.
Nuestra obra sigue progresando en Nueva Bretaña. Muchos individuos que eran analfabetos y a quienes originalmente hubo que instruir por medio de presentaciones bíblicas ilustradas en pizarras aprovecharon la escuela semanal de alfabetización en la congregación. Como resultado de esto, a varios se les hizo posible leer por sí mismos las publicaciones de la Sociedad. Además de ese progreso individual, la organización de Jehová en general ha adelantado en Nueva Bretaña. Por ejemplo, a pesar de dificultades y oposición, fue posible obtener tierra en Rabaul y construir un excelente Salón del Reino allí. Desde que eso aconteció, a mediados de los años sesenta, la obra se ha esparcido, de modo que ahora se han establecido congregaciones en doce lugares de Nueva Bretaña. Recientemente se alcanzó un máximo de 216 publicadores en esa isla y 699 personas asistieron al Memorial o Conmemoración de la muerte de Cristo que se observó allí en abril de 1977.
NUEVA IRLANDA OYE LA VERDAD
Al nordeste de la porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea y de la isla de Nueva Bretaña está Nueva Irlanda. Sus residentes también necesitaban oír las buenas nuevas. Por eso, en agosto de 1956 el hermano Ken Frame y su esposa, Rosina, llegaron a Kavieng, Nueva Irlanda, para extender nuestra obra a aquella zona. Con la ayuda de un papú que se interesaba en la verdad, el hermano Frame y la hermana Frame pudieron buscar a otras personas que se interesaban en la verdad. Pronto hubo un grupo de unos seis hombres que deseaban aprender la verdad. El problema era cómo instruirlos.
En febrero de 1958 el hermano John Cutforth visitó a este grupo. Dio al hermano Frame y su esposa unas buenas sugerencias para resolver el problema de comunicar la enseñanza. El hermano Cutforth demostró cómo presentar las enseñanzas bíblicas con la ayuda de dibujos en una pizarra. Después de eso hubo un progreso más rápido a medida que los estudiantes empezaron a expresarse y dibujar presentaciones bíblicas con palitos que representaban a los personajes. Al testificar a otras personas, les dejaban dibujos breves, de manera muy parecida a como se colocan tratados en las manos de la gente en otros países.
Durante la visita del hermano Cutforth se exhibió la película de la Sociedad “La Felicidad de la Sociedad del Nuevo Mundo” en un teatro local. El propietario no quiso cobrar nada por la exhibición en vista de que era una película religiosa. Aunque los hermanos habían explicado que querían una exhibición privada, que se admitiría solo al que tuviera una invitación para ello, el propietario les dijo a sus trabajadores que aquella noche se iba a exhibir una película gratis. Por consiguiente, cuando los hermanos llegaron con algunos papúes interesados, descubrieron, no solo que el edificio estaba lleno, sino que también había muchas personas de pie afuera tratando de ver algo a través de las anchas persianas de ventilación que habían sido abiertas. Fue necesario hacer que dos policías se abrieran paso por entre la muchedumbre para poder colocar un altavoz cerca de la pantalla. ¡En vez de la asistencia de quince o veinte personas que se esperaba, hubo doscientas treinta y cuatro para ver la exhibición de esta película!
A través de los años la obra de anunciar el Reino ha adelantado continuamente en Nueva Irlanda. Hacia fines de 1978 se completaron un excelente nuevo Salón del Reino y una habitación en Kavieng, y el hermano Wilkinson y su esposa se han mudado a ese lugar para prestar ayuda. Durante el mes de enero de 1977 hubo un número máximo de 53 publicadores en las cuatro congregaciones de Nueva Irlanda, y 270 personas asistieron al Memorial allí el 3 de abril de 1977.
EMPEZANDO EN LA MITAD SEPTENTRIONAL DE TIERRA FIRME
Estando bien encaminada ahora la obra de testificar en Nueva Bretaña y Nueva Irlanda, los hermanos volvieron su atención a dar comienzo a nuestra actividad en la mitad septentrional o del norte de la porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea, una sección llamada anteriormente Nueva Guinea. Oda Sioni, uno de los primeros publicadores papúes de Port Moresby, fue a visitar a dos de sus hermanos carnales en Nueva Guinea en agosto de 1957. Mientras estaba en Wau, Nueva Guinea, Oda habló mucho acerca de la Palabra de Dios. Uno de los que le prestó atención fue un papú llamado Jack Arifeae. No pasó mucho tiempo antes de que muchos nativos de Nueva Guinea que trabajaban con Jack en la misma compañía estuvieran también escuchando lo que Oda decía. Él hablaba en motu y Jack interpretaba para él en melanesio-pidgin.
En cierta ocasión, después del servicio religioso regular en una iglesia local, Oda presentó un espléndido testimonio, y Jack interpretó fielmente en pidgin lo que se decía. Cuando el pastor ya no pudo aguantarlo más, les pidió que se detuvieran, y pasó a aconsejar a la congregación de más de 600 personas que no tuvieran nada que ver con los testigos de Jehová.
Pero hasta con aquella oposición Oda continuó teniendo excelentes consideraciones de asuntos bíblicos en el hogar donde se alojaba. Cierta noche, ya tarde, mientras Oda y Jack conducían un estudio, les sorprendió ver a Jerika, un sargento de la policía, entrar en la habitación. Él estaba patrullando en la zona, había visto la luz, y desde debajo de la casa había estado escuchando lo que se decía. Le gustó lo que oyó y con el tiempo Oda estuvo conduciendo un estudio bíblico con el sargento de la policía y su esposa. Ellos, en cambio, invitaron al agente Namona y su esposa, Managu, a unirse al estudio. Más tarde, Managu llegó a ser publicador dedicado y todavía sirve fielmente en aquella zona. Jack es todavía un hermano fiel, aunque ahora anda en silla de ruedas.
A principios de 1958 el hermano John Endor y su esposa vinieron de Australia para servir en Lae, Nueva Guinea, con la esperanza de que tendrían la bendición de Jehová y podrían abrir un nuevo campo de actividad allí. “Pudimos ver inmediatamente las tremendas posibilidades que había para la obra en Lae,” escribió el hermano Endor, y añadió: “El hermano [James] Baird había llegado antes y ya había comenzado a estudiar con varias personas. Esto intensificó nuestra resolución, con oración, de hacer cuanto pudiéramos por permanecer en aquel lugar. En dos o tres días, gente de la localidad nos mostró una vieja choza del ejército hecha de hierro curvo. Había sido convertida rudamente en ‘vivienda,’ y pudimos alquilarla. No tenía revestimiento, y continuamente caían del techo partículas de hierro enmohecidas cuando la temperatura cambiaba. Para las diez de cada mañana la temperatura dentro ascendía a 43 grados centígrados, que era hasta donde nuestro termómetro podía indicar. Pero nos alegrábamos mucho de tener un techo sobre la cabeza, y un lugar donde podíamos estudiar sin interferencias con la gente que mostraba interés.”
Se estaba logrando progreso cristiano. Por eso, para el 1 de julio de 1958 se estableció una congregación en Lae, y otra en Madang. Para abril de 1959 se formó la tercera congregación de Nueva Guinea en Wau. Y un año después se celebraron asambleas de distrito por primera vez en Nueva Guinea, tanto en Lae como en Madang.
Una indicación del interés que se tenía en nuestra obra fue lo que sucedió en diciembre de 1958 cuando se exhibió la película de la Sociedad “La Sociedad del Nuevo Mundo en Acción” en un teatro de Lae. ¡Aunque solo había quince hermanos y hermanas en la congregación de aquel lugar en aquel tiempo, una muchedumbre de 1.200 personas asistió a la exhibición de la película!
Para suministrar alimento espiritual, a mediados de 1960 se empezó a publicar en melanesio-pidgin una edición de dieciséis páginas de La Atalaya. La revista fue ampliada a veinticuatro páginas en enero de 1970 y su circulación ahora ha ascendido a más de 3.500 ejemplares de cada número. Recibimos un nuevo gozo cuando por primera vez se publicó una edición de veinticuatro páginas de ¡Despertad! en melanesio-pidgin durante enero de 1972.
Para 1962 la Congregación de Madang, en la costa, todavía estaba al borde de un vasto campo ya maduro, listo para la siega. Solo se estaba atendiendo a las aldeas más cercanas, y muchas personas de aldeas más lejanas tenían que caminar kilómetros para oír la enseñanza de la verdad de Dios. ¿Precisamente cómo iba progresando la verdad en esta zona?
Cuando el precursor Matthew Pope y su familia llegaron del Canadá en mayo de 1960, se abrió el camino para traer precursores especiales que atendieran el interés que aumentaba. Por eso, el hermano Davison y su esposa, que habían servido en Nueva Bretaña, pudieron ofrecerse para ayudar en una zona en la cual la obra estaba empezando a desarrollarse con gran rapidez. Esto era como a cuarenta y ocho kilómetros costa septentrional arriba desde Madang. Se estaba mostrando mucho interés entre la gente de una aldea que había sido construida sobre terreno gubernamental al lado de la escuela gubernamental de Tagildig. Sin embargo, el principal de la escuela se oponía a la verdad, y evitó que los hermanos estudiaran con la gente interesada en este terreno gubernamental. No obstante, los estudios con estas personas continuaron en una playa a cierta distancia de allí.
Después, el funcionario de educación de Madang ordenó que toda persona que viviera en aquella propiedad se mudara dentro de solo nueve días. Aunque pudieron recoger algunos de sus bienes, al noveno día, el 24 de diciembre de 1962, la policía llegó y prendió fuego a todas las casas y partes de casas que todavía estaban allí. En la aldea cercana de Bagildig, el jefe de la aldea, Udim, se enteró del problema de la gente y les permitió permanecer en su terreno.
Ahora hay una excelente congregación, así como un salón de asambleas, en la aldea de Bagildig. Recientemente, más de 500 personas asistieron a la Asamblea de Distrito “Servicio Sagrado” que se celebró allí. Debido a la excelente obra de los Davisons y otros precursores especiales, unos 140 publicadores y varios precursores están ahora activos en seis congregaciones esparcidas por ochenta kilómetros de territorio a lo largo del litoral y las sierras del litoral que se extienden hacia el norte desde Madang. Ulpep Kalip, uno de los muchachos que creció en la aldea de Bagildig, ahora trabaja en Betel, y otro de una aldea cercana es superintendente de distrito.
CRISTIANOS INDUSTRIOSOS SIEGAN BENDICIONES
Ahora parece muy apropiado decir por lo menos algo acerca de los solícitos esfuerzos que se han hecho en los últimos años por proclamar las buenas nuevas en algunas de la zonas pertenecientes a aldeas específicas en Papuasia Nueva Guinea. Por ejemplo, considere lo que aconteció en la zona de Hula a fines de los años cincuenta.
En 1957, el hermano Donald Fielder, su esposa Shirley, y su hija Debbie, decidieron compartir las buenas nuevas con otros en la zona de Hula. El hermano Fielder arrendó un terreno y edificó en él una casa bastante cómoda. Más tarde, sin embargo, el gobierno le informó que no podía continuar viviendo en propiedad nativa. Por eso, ¿qué harían los Fielders? Bueno, ¡construirían una embarcación y vivirían en ella cerca de la desembocadura de un río cercano! Sí, había problemas, como el de lavar sin conveniencias, viajar largas distancias por canoa para conseguir agua fresca, y batallar con los mosquitos, que eran tan abundantes que ellos tenían que comer sus comidas bajo un mosquitero la mayor parte del tiempo. Mientras vivían en medio de aquellas circunstancias, les nació una segunda hija en septiembre de 1958. Cuando se considera que el hermano Fielder solo tenía su mesada de precursor especial para alimentar cuatro bocas, se entiende que a veces el alimento escaseara. De hecho, a veces lo único que podían comer era plátanos. Pero hubo verdaderas razones para que sintieran gozo cuando vieron que su jardín espiritual empezaba a llevar fruto. En noviembre de 1958 se formó una excelente congregación de 18 publicadores, y hoy se asocian 40 proclamadores del Reino en esa congregación de Hula, aunque 114 personas asistieron al Memorial allí el 3 de abril de 1977.
Hacia fines de 1957 el hermano John Cutforth regresó a Papuasia Nueva Guinea permanentemente para servir con los hermanos allí. Como superintendente viajante, él ha tenido muchas magníficas experiencias. Por ejemplo, hubo la ocasión en que visitó a un publicador aislado en Kido, a unos 48 kilómetros costa arriba desde Port Moresby. El hermano Cutforth y sus compañeros de viaje hicieron el viaje en una canoa papú. En una ocasión durante este viaje las aguas encrespadas hicieron que el hermano Diho, de edad avanzada, se cayera desde la parte de atrás de la canoa y hubo que rescatarlo del mar. Sin embargo, después de muchas horas dieron la vuelta a Redscar Point y frente a ellos vieron la aldea de Kido, construida en salida sobre el mar.
“Me alegré mucho de conocer a Ono Rose, el único Testigo que había en la aldea de Kido,” escribió el hermano Cutforth. “Le alumbraba el rostro una sonrisa muy bondadosa. Debido a sus excelentes principios, se le había encomendado el funcionamiento de la tienda de la aldea. Los pastores de la Sociedad Misional Londinense habían asustado tanto a la gente de la aldea que la mayoría de ellos se oponían a la verdad, pero a los muchachos de edad tierna les gustaba ir a la tienda y allí Ono amorosamente les daba entendimiento acerca del Reino y sus bendiciones.”
Aquella primera noche el hermano Cutforth se sentó en el piso con los demás, y explicó la verdad a Ono y su familia, así como a una buena cantidad de muchachos adolescentes a quienes Ono les había hablado en la tienda. Escribió el hermano Cutforth: “Entonces hubo una pausa, después de la cual Ono les habló en su idioma local. Ono entonces me colocó una mano en el brazo y señaló a una estera en el piso en la esquina de la habitación. Cuando le pregunté: ‘¿Qué les está diciendo Ono?’ Respondió: ‘Les estoy diciendo que entre el pueblo de Jehová no hay divisiones, y que aunque el color de nuestra piel difiere, somos iguales, comemos juntos y dormimos en la misma habitación juntos.’ Esto era algo muy extraordinario porque en aquel tiempo existía una gran barrera entre los pastores europeos de las misiones y el pueblo local. Esto era muy patente, puesto que los pastores europeos siempre comían separados de los parroquianos locales y se mezclaban con ellos solo por corto tiempo cuando tenían algunas reuniones. Como los Testigos europeos trabajaban lado a lado con sus hermanos papúes, vivían con ellos y caminaban con ellos, un maravilloso enlace de amor creció. Este enlace ha ayudado a vencer muchas penalidades que han tenido que afrontar.”—Juan 13:34, 35; Hech. 10:34, 35.
Ono todavía está en Kido atendiendo al grupo de allí. Él y su esposa son los únicos publicadores del Reino en aquella aldea. Sin embargo, por sus dos décadas de aguante como Testigos aislados han disfrutado de abundantes bendiciones. Se alegraron de ver a ocho personas de su aldea asistir a la Cena del Señor el 3 de abril de 1977.
ADELANTE A LAS ALDEAS REMOTAS
En junio de 1958 llegaron a Papuasia Nueva Guinea dos hermanos jóvenes, James Smith y Stephen Blundy. Ellos pronto se envolvieron profundamente en el esfuerzo de aprender el idioma motu de la localidad, y en poco tiempo lo estuvieron hablando bien. Estos hermanos han tenido una excelente participación en extender nuestra obra a nuevas zonas de Papuasia.
Teníamos grandes deseos de dar expansión al testimonio del Reino y llevarlo a las aldeas remotas. Por eso, en 1960 enviamos precursores especiales desde Port Moresby a algunas de aquellas zonas. El hermano Smith, acompañado por Lionel Dingle, fue asignado a Kerema en el Distrito del Golfo. Aunque el hermano Smith dominaba bien el motu, descubrió que muy pocas personas conocían ese idioma en Kerema. Esto quería decir, pues, que tenía que aprender otro idioma. Para complicar más las cosas, estas personas no tenían idioma escrito. En vista de eso, el hermano Smith pasó muchas noches con la gente de Kerema que sí hablaba motu. Nos dice:
“Yo les daba una expresión en motu, y ellos la traducían a su idioma de Kerema. Entonces yo escribía esto, poniendo cada palabra en caracteres romanos según el sonido. De esta manera, no solo fui formando un pequeño vocabulario, sino que llegué a poder escribir una presentación bíblica completa. La gente de la zona se sorprendió, porque en aquel distrito ningún otro europeo podía hablar aquel idioma. El mismo hecho de que tratáramos de conversar con ellos en su propia lengua creaba una impresión favorable, puesto que la gente podía ver que nos interesábamos en ella. En nuestra asignación, continuamos escribiendo las palabras y expresiones; gradualmente compilé en una libreta una gramática del lenguaje de Kerema. En tres meses pudimos conversar con bastante afluencia con la gente, y en 1961 fue posible pronunciar discursos públicos y traducir el material para los estudios de La Atalaya los domingos. Más tarde, los hermanos se emocionaron al recibir un tratado en su idioma y entonces el folleto ‘Estas buenas nuevas del reino.’ Estos han llegado a ser valiosos instrumentos para ayudar a la gente local a aprender la verdad.”
Una cosa que el hermano Smith admiraba mucho era el esfuerzo que hacían los hermanos y los que se interesaban en la verdad por llegar a las reuniones. Muchos tenían que cruzar una bahía de tres kilómetros de ancho para llegar a las reuniones, y cuando las condiciones del tiempo eran malas esto frecuentemente era arriesgado. En cierta ocasión la celebración del Memorial y la visita del superintendente de circuito coincidieron. El hermano Smith informa: “Caía una lluvia torrencial, hacía mucho viento y el agua de la bahía estaba muy agitada. Llegó la hora de la reunión, pero no había mucha gente presente; por eso esperamos un poco. Tal como nos imaginábamos que sucedería, de la oscuridad y la lluvia batiente se presentaron a la vista unas cincuenta personas, completamente caladas. Ninguna de ellas tenía ropa para cambiarse, pero todas se sentaron alegremente a oír el discurso. Más tarde, nos dijeron que cuando estaban a mitad de la bahía el agua estaba tan agitada que su gran canoa empezó a hundirse. Los hombres y la gente soltera saltaron al agua, mientras las madres y sus hijitos se quedaron en la canoa. Apenas se les hizo posible cruzar la bahía. Debido al peligro de que siguieran ocurriendo estas cosas, más tarde se decidió tener dos arreglos para reuniones, un arreglo para cada lado de la bahía.”
Había muchísimos peligros. En cierta ocasión el hermano Smith iba a atender un estudio de libro al otro lado de la bahía. El botero dijo que era demasiado tarde para llevarlo al otro lado. Por eso, él se metió en una canoa y empezó a cruzar, aunque el cielo estaba nublado y el agua agitada. El hermano Smith no había adelantado más de noventa metros cuando vio que la canoa se estaba llenando de agua rápidamente. ¿Debería saltar al agua y volver nadando a la orilla? Bueno, afortunadamente estas canoas pueden flotar lo suficientemente como para no hundirse por completo. Por eso, siguió con la pequeña embarcación. Pero dejemos que el hermano Smith nos cuente lo que sucedió. Dice él:
“Llegué a un punto en que lo único que podía ver era la espuma que coronaba las olas. Más tarde, descubrí que éstas estaban dando contra una barra de arena, y cuando pasé sobre ella me pareció que estaba sobre un caballo salvaje. Finalmente, la fuerte marea metió la canoa entre algunos mangles y pude subir por un banco de lodo, y arrastrar la canoa detrás de mí. Puesto que no podía ver nada y sabía que había cocodrilos allí, ciertamente estaba asustado. Para empeorar las cosas, la lluvia empezó a caer a cántaros. Todo lo que pude hacer fue acurrucarme debajo de mi impermeable y esperar. Después de la medianoche la marea empezó a bajar, la lluvia menguó y las aguas se calmaron. Usando mi pañuelo, tapé los rotos de la canoa y remé de regreso a la casa del botero. Finalmente llegué a casa como a las dos de la mañana. Cuando recibí fuerte consejo en el sentido de que los precursores no deben tomar riesgos innecesarios, no necesité que me persuadieran para aceptarlo.”
Más tarde, otros precursores, como Glen Finlay, ayudaron también a dar desarrollo a la obra en aquella zona. Ahora funcionan tres congregaciones alrededor de la bahía de Kerema, y éstas fueron las anfitrionas para más de 400 personas que asistieron a la Asamblea de Distrito “Soberanía Divina” que se celebró allí a fines de 1975. Entre éstas hubo otras personas de la Provincia del Golfo, entre ellas representantes de cinco congregaciones de la zona de habla toaripi. ¿Cómo se establecieron estas cinco congregaciones?
Bueno, más o menos cuando el hermano Smith fue asignado a Kerema, Stephen Blundy y Allen Hosking recibieron la asignación de ir a Savaiviri, una aldea a unos sesenta y cuatro kilómetros más al este. ¿Por qué habían recibido esta asignación? Antes, en Port Moresby, el hermano Blundy había hallado a algunas personas de habla toaripi procedentes de la zona de Moveave en el golfo de Papuasia. Él recuerda lo siguiente: “Habían venido a Moresby para vender sagú y esteras de junco y en aquel tiempo estaban esperando para subir a un barco y regresar a su aldea [Savaiviri]. Yo hice arreglos para estudiar con ellos el mismo día siguiente y después de eso estudié con ellos casi todos los días hasta que regresaron a su aldea.”
Después de eso, el hermano Blundy continuó estudiando por correspondencia con uno del grupo, cierto Miviri, cuyo rostro había sido deformado por la enfermedad llamada frambesia. Miviri era respetado por su gente, y envió una lista de personas que mostraban interés.
Finalmente, el hermano Blundy escribió a la Sociedad, y no pasó mucho tiempo antes de que él y el hermano Hosking estuvieran en una embarcación en viaje hacia Savaiviri. Comentando sobre su llegada, el hermano Blundy dice:
“Miviri vino corriendo a saludarnos. Nos llevó a su casa, donde nos dio una taza del más fuerte té que jamás he bebido. Llevábamos con nosotros una tienda de campaña y muchas manos dispuestas la erigieron rápidamente bajo la sombra de un gran árbol de mango.
“No pasó mucho tiempo antes de que nos diéramos cuenta de que nuestro nuevo hogar estaba en medio de un gran pantano. Era la zona de delta de dos de los más grandes ríos de Papuasia, el Lakekamu y el Tauri, ¡y aquella zona era un abrigo para los cocodrilos y los mosquitos!
“Desde el mismo principio pareció que era la voluntad de Jehová que las buenas nuevas se le proclamaran al pueblo toaripi. La cantidad de nuestros estudios bíblicos aumentó rápidamente, hasta que estuvimos conduciendo unos veinte cada uno.”
Hasta en Port Moresby la exhibición de películas era una cosa rara para muchas personas para mediados de los años cincuenta. Por eso, ¡imagínese con cuánta más razón sería extraordinario el verlas en aldeas ubicadas en deltas y ríos a unos 190 kilómetros al oeste en los primeros años de los sesenta! Poco extraña, pues, que 800 personas emocionadas se presentaran en Moveave en 1962 para ver la película de la Sociedad Watch Tower “Asamblea Internacional ‘Voluntad Divina’ de los Testigos de Jehová.” Y más de 1.000 personas en Kukipi, en la costa, emitieron chasquidos con la lengua y prorrumpieron en exclamaciones de sorpresa al ver la misma película.
Cuando el hermano Hosking se casó, su esposa pudo ayudar a muchas mujeres del vecindario. ¡Qué gozosos se sienten estos hermanos ahora cuando miran al pasado y ven cómo Jehová ha bendecido la obra de modo que ahora estén funcionando varias congregaciones cristianas en aquel lugar y que algunos jóvenes de aquel lugar estén sirviendo de precursores en otros lugares!
PROSPERIDAD CRISTIANA A PESAR DE OPOSICIÓN
El 25 de mayo de 1960 el gobierno puso en sus registros oficiales a la Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia. Esto tuvo el efecto de colocar a nuestra obra en condición mucho más consolidada. Por ejemplo, debido a este registro pudimos solicitar del gobierno terreno en el cual construir Salones del Reino. Un paso todavía mayor para asegurar que la organización fuera reconocida por el Estado Independiente de Papuasia Nueva Guinea, formado en septiembre de 1975, fue la oportuna incorporación de la Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia de Papuasia Nueva Guinea Incorporada, en mayo de aquel año.
Al fin del año de servicio en agosto de 1960 había 440 publicadores en Papuasia Nueva Guinea y las Islas Salomón. Con este excelente crecimiento en la actividad, se pensó aconsejable establecer una sucursal de la Sociedad Watch Tower en Papuasia. El hermano John A. Cutforth, que había pasado la mayoría de sus cincuenta y siete años en asociación con el pueblo de Dios, fue nombrado primer superintendente de la sucursal. La sucursal de Papuasia iba a atender nuestra obra en Papuasia, Isla Manus, Nueva Bretaña, Nueva Guinea, Nueva Irlanda y las Islas Salomón.
Las preparaciones que se hacían para poner en funcionamiento la nueva sucursal fueron interrumpidas cuando surgió publicidad adversa debido a que los hermanos distribuyeron un folleto que trataba de la cuestión de las transfusiones de sangre. Surgió considerable oposición. Por ejemplo, el administrador y el comisionado de la policía se opusieron a la distribución del folleto. Y el 30 de agosto de 1960 el periódico South Pacific Post llevó el encabezamiento: “Las iglesias se encolerizan por la cuestión de la sangre.” En el artículo acompañante, líderes eclesiásticos atacaron a los testigos de Jehová por la posición de éstos acerca de la sangre, y también usaron la ocasión como oportunidad para condenarnos por nuestra neutralidad cristiana.
Los hermanos Cutforth, Fielder y Arthur Morris visitaron tanto al administrador como al comisionado de la policía con la mira de explicar nuestra posición. Pero no se dio buena acogida a estos hermanos. Suministramos noticias para la radio y los periódicos, pero confiamos mayormente en conversar con la gente de casa en casa para contrarrestar los ataques que se nos hacían.
Sucedió al fin que el hermano Cutforth pudo organizar todos los asuntos y la sucursal empezó a funcionar el 1 de septiembre de 1960. De paso, en aquel tiempo la sucursal estaba alojada en un cuarto en el hogar del hermano Jim Dobbins en Port Moresby.
Así, se estaba logrando progreso cristiano a pesar de la oposición. ¡Hay que decir que, en 1961, nuestros enemigos llegaron al extremo de decir que nos habíamos aprovechado de un eclipse solar para asustar a la gente! Y durante marzo de 1962 los enemigos de las buenas nuevas se pusieron activos de nuevo con la intención de agitar la opinión pública en contra de nuestras actividades. Según el South Pacific Post, el ramal secundario de Port Moresby de la Liga de Regresados de las Fuerzas Armadas presentó una moción en la cual decían: “Que el Congreso deplora las actividades de los testigos de Jehová, que rayan en sedición, y recomienda que en la más temprana oportunidad se eche del Territorio esa secta.” El ramal secundario de Goroka de la misma organización, según se le citó, dijo que si se podían probar los informes de las actividades de los testigos de Jehová, “se deben dar pasos para proscribir esa secta.” Por supuesto, las acusaciones eran falsas y los miembros de esta organización opositora tienen que haberse sentido muy frustrados cuando leyeron este encabezamiento en el South Pacific Post del 27 de marzo de 1962: “Hasluck dice ‘No’ a proscripción de secta.” En el artículo bajo ese encabezamiento el periódico declaró: “El ministro de los Territorios, el Sr. Paul Hasluck, rechazó hoy una solicitud de la RSL en el sentido de que se proscribiera a los testigos de Jehová en el Territorio.” Además se citaron estas palabras de él: “No he tenido ninguna evidencia convincente de que las actividades de los testigos de Jehová sean un riesgo para la seguridad . . . No hay base clara que justifique la proscripción de esa secta.”
A LAS TIERRAS ALTAS
En mayo de 1962 la sucursal fue transferida al excelente nuevo hogar que el hermano Kitto había construido en Port Moresby. Este sitio había quedado vacante cuando Tom y Rowena Kitto se habían mudado a las tierras altas de Papuasia Nueva Guinea para servir donde había más necesidad de ayuda. El hermano Kitto y su esposa se fueron a Wabag, en el mismo corazón de las tierras altas.
Al seguir Tom y Rowena Kitto en su viaje, ambos sufrieron ataques de paludismo. Al llegar al monte Hagen, todavía tenían que recorrer otros 110 kilómetros antes de llegar a Wabag. Durante la noche ambos enfermaron, pero Tom empeoró y para la mañana estaba inconsciente. Hubo que buscar un médico, que dijo que Tom debería suspender el viaje por dos semanas. Finalmente, sin embargo, los Kittos siguieron su viaje a Wabag.
A pesar de las dificultades, los Kittos habían venido a Wabag a compartir las buenas nuevas del Reino con otros. Más tarde, fueron bendecidos cuando se formó una congregación allí. Los Kittos han visto que a través de los años han tenido que “pelear” contra la religión falsa y el demonismo. Pero algunas personas deseaban aprender la voluntad de Jehová y hacerla. Por eso, todavía siguen adelante declarando las buenas nuevas allí.
Debido al interés que se ha manifestado más lejos todavía camino arriba, se ha construido un Salón del Reino en un lugar a la cabeza de un hermoso valle a una elevación de unos 2.400 metros. Un precursor especial, el hermano Michael Saunga, que está asignado a la Congregación de Wabag, ayuda al hermano Kitto a atender a los que muestran interés allí.
Muchos otros hermanos y hermanas han hecho también excelente trabajo que ha llevado al establecimiento de congregaciones en Asaro, Banz, río Baiyer, Goroka, Kainantu, Kundiawa, Mendi y monte Hagen en las tierras altas. No podemos relatar todos los detalles aquí debido a que no hay suficiente espacio. Sin embargo, mencionaremos algunos de los puntos sobresalientes.
Por los excelentes esfuerzos de la hermana Elsie Horsburgh al testificar a dos jóvenes soldados en Port Moresby, se colocó el cimiento para una congregación que se establecería en Asaro, en las Tierras Altas Orientales. Allí es donde viven los famosos “hombres de lodo” de Papuasia Nueva Guinea, llamados así por las máscaras de lodo que usan.
Después de mucha resistencia por parte de funcionarios superiores, estos dos jóvenes se licenciaron, progresaron hasta el punto de bautizarse y, a mediados de 1970, recibieron la asignación de precursores especiales para la zona de Asaro. En aquel lugar estaba el hogar de uno de los jóvenes, Gunure Ummaba. En poco tiempo se construyó un Salón del Reino y, después de solo tres meses, el superintendente de circuito informó que tres nuevos publicadores estaban informando servicio del campo allí y que veintiuna personas habían asistido a su discurso público. Recientemente se construyó un Salón más amplio, apropiado para asambleas grandes.
Otros dos hermosos Salones del Reino también se erigieron en los últimos años en Goroka y Kainantu, y las familias Beyer, Bennett, Gosson, Kowitz, Linke y Colbran tuvieron mucho que ver con esa construcción. A principios de 1977 todo el mundo en las tierras altas se deleitó con su primera asamblea de distrito en melanesio-pidgin en aquella zona, y 267 personas asistieron y seis se bautizaron. Como se ve, nuestra obra sigue adelante en el interior.
LA OPOSICIÓN NO NOS DETIENE
Durante 1954 había 261 proclamadores del Reino participando en el servicio del campo en Nueva Guinea. El aumento de actividad por parte de los Testigos no quedó sin ser notado por los que se oponían a la verdad. Por eso, en las postrimerías del año estos opositores trataron de hacer que cesáramos de ofrecer nuestras revistas en las calles de Wewak. El inspector de la policía allí acusó a dos hermanos locales de interrumpir el paso libre de la gente en la carretera pública. Cuando llegó la audiencia del caso, el inspector no se presentó, sino que envió al subinspector local en su lugar. Al comenzar el pleito, el subinspector estaba tan falto de preparación que el juez decidió hacerse cargo de la situación e interrogó a los que comparecían a favor del acusador. Los tres eran miembros de la policía, y todos confesaron que los que estaban bajo acusación no habían interrumpido su paso libre. El juez obviamente se sintió molesto y puso fin al caso diciendo: “No puedo entender por qué el inspector trajo este caso al tribunal. No ha lugar.”
Sin embargo, el inspector persistió en sus esfuerzos por detener nuestra obra. En febrero de 1965, mientras los hermanos testificaban de casa en casa en Wewak, visitaron un grupo de casas donde vivían miembros casados de la fuerza policíaca. Mientras testificaban, un agente de la policía les dijo que no se suponía que le predicaran a la gente de aquellas casas, puesto que el inspector les había prohibido a aquellas personas todo contacto con los testigos de Jehová. Le dijo al hermano Otto Eberhardt que fuera a ver al inspector. Mientras el hermano Eberhardt estaba reuniendo a los publicadores para hacer aquello, el inspector se presentó y les dijo: “Los voy a acusar de estar en este lugar ilegalmente.” Más tarde el hermano Eberhardt y la hermana Edith Teynor recibieron una citación en la cual se les ordenaba que comparecieran ante el tribunal el 17 de febrero de 1965, para contestar a acusaciones de que se les había encontrado en un patio cercado sin excusa legal.
Nosotros descubrimos que, puesto que a los acusados se les había presentado acusación bajo una sección criminal de la ley, para que fueran absueltos todo lo que se necesitaba era mostrar que no tenían intenciones delictivas. Obviamente la policía no había pensado en esto, porque en todos sus comentarios en el tribunal insistieron en que el punto en cuestión era que no habíamos obtenido el permiso del inspector para entrar en aquella sección donde vivía la policía. En su declaración final al tribunal, el inspector dijo: “No digo que la actividad de los acusados fuera delictiva.” No fue sino hasta cuando los hermanos habían hecho su declaración final, citando precedentes legales, que la policía se dio cuenta de que habían derribado el fundamento de su propio caso al afirmar que la presencia de los hermanos en aquella propiedad era legal y no delictiva. Más tarde, el 28 de mayo de 1965, el juez pronunció su fallo de: “Inocentes.” Desde entonces no hemos tenido problemas con la autoridad con relación a nuestra obra de testificar de casa en casa. Ciertamente damos gracias a Jehová por esta excelente victoria, la cual ha sido muy estimuladora para los hermanos y las hermanas.
LA CUESTIÓN DEL SALUDO A LA BANDERA
A principios de 1966 la maestra de siete hijos de Testigos locales en la Escuela Primaria Milford Haven les dijo que se les iba a someter a una prueba para ver si iban a saludar o no la bandera. El lunes por la mañana, ante un grupo reunido de unos 300 estudiantes, se les dijo que saludaran y se les advirtió que si no lo hacían sus nombres serían tachados del registro y se les expulsaría. Ninguno de los niños saludó y no se tomó acción contra ellos. Pero se les informó que se les pondría a prueba de nuevo la mañana siguiente. Lo mismo aconteció y de nuevo los niños rehusaron saludar. Pero esta vez se les sacó del grupo y se les expulsó de la escuela. Todo esto aconteció porque estos niños estaban resueltos a atribuir salvación a Jehová y adherirse a su Palabra. (Éxo. 20:4-6; Sal. 3:8) Pudiera añadirse que los padres de aquellos niños habían pedido por escrito que se eximiera a los niños de estas ceremonias, pero la maestra había rehusado conceder esto por órdenes de su superior.
R. L. Stevens, el superintendente presidente de la Congregación de Lae, habló con este superior, pero él persistió en su punto de vista de que se expulsara a cualquier niño que rehusara saludar la bandera en las escuelas bajo su jurisdicción.
El hermano Stevens entonces escribió al Departamento de Educación en solicitud de ayuda en esta situación. Tres semanas después, el 18 y 19 de marzo de 1966, el hermano Stevens recurrió al Sr. Niall, miembro local de la Cámara de la Asamblea, y al Departamento de Territorios en Canberra, Australia, y envió copias de la información sobre aquel asunto a las Naciones Unidas.
El 23 de marzo las autoridades escolares recibieron una llamada telefónica directa del Administrador de Papuasia Nueva Guinea en la cual se les avisó que los niños debían ser devueltos a la escuela inmediatamente. El 26 de marzo el hermano Stevens recibió el siguiente cablegrama de Paul Hasluck, ministro de Territorios australiano: “Me refiero a su cable del 19 de marzo. Se me ha informado que los niños ya han sido restablecidos.” Así fue que el interés desde lugares encumbrados en los derechos de estos niños por parte del gobierno australiano y la Cámara de la Asamblea local contribuyó a esta victoria para la libertad de cultos.
Pudiera mencionarse que en el Reglamento de Educación de Papuasia Nueva Guinea de 1970, se hizo una excelente estipulación. Se especificó que ninguna escuela puede “excluir a un niño solamente por razones de afiliación religiosa o doctrinal.” (Parte II, División 1, Sección 7, Subsección 3, a y b) Ciertas autoridades han citado esto con relación al sentir religioso de los testigos de Jehová en cuanto a saludar banderas. Pocos maestros presentan un problema con relación al saludo a la bandera en estos días. Otro beneficio que se ha derivado de esta estipulación es que desde 1970 los testigos de Jehová han recibido la misma oportunidad que otras religiones en cuanto a conducir períodos de instrucción religiosa para sus hijos durante las horas que se permiten para eso en las escuelas.
Todavía existe excelente potencialidad entre el millón y medio de habitantes de las montañas y la parte septentrional de la porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea. Esto lo muestra el hecho de que 1.588 personas asistieron al Memorial y un máximo de 459 publicadores estuvieron activos en 1977. Puesto que los hermanos han conducido más de 400 estudios bíblicos en Nueva Guinea, esperamos que continúe habiendo aumento en este campo.
ISLAS MANUS, BALUAN Y LAS SALOMÓN SEPTENTRIONALES
A través de los años nos hemos esforzado por llegar a las islas remotas con el mensaje del Reino. Por ejemplo, durante 1958 Liston Carnie empezó nuestra obra en Isla Manus, la más grande isla del grupo del Almirantazgo. En su testificación en algunas aldeas, a veces hasta 75 personas han escuchado una de sus consideraciones de asuntos bíblicos. Más tarde, él y el hermano Lon Bauman construyeron allí uno de los más hermosos Salones del Reino de todo el territorio de nuestra sucursal. ¡Tan bien atendido estaba el jardín que en cierto año la congregación recibió el premio por tener el mejor jardín institucional!
El hermano Carnie también declaró las buenas nuevas en Baluan, una isla vecina. Durante el pasado año de servicio hubo ocho publicadores del Reino participando en testificar en Isla Manus. Otros hermanos se han mudado a otros lugares.
Bougainville era una isla en la cual todavía no se había testificado cuando Alan McRae y su familia se mudaron a ella allá en 1969. Otras personas se mudaron más tarde a Bougainville, que es rica en cobre, para servir donde había mayor necesidad de ayuda, y hoy más de cincuenta publicadores declaran las buenas nuevas en dos congregaciones de esa isla y en una congregación de la isla adyacente de Buka, o sea, en las dos islas que ahora son conocidas como las Salomón Septentrionales.
LITERATURA EN LOS IDIOMAS VERNÁCULOS
A medida que nuestras actividades han ido aumentando, también han ido aumentando nuestros esfuerzos por suministrar literatura cristiana en las lenguas de la gente local. Con referencia a eso, un excelente paso adelante se dio en abril de 1958 cuando se publicó el primer número de La Atalaya en motu. Por supuesto, sería imposible producir literatura en los más de 700 idiomas y dialectos que se hablan aquí. Por eso, la Sociedad se ha concentrado en traducir su literatura a los dos idiomas que se usan en el comercio, hiri motu y melanesio-pidgin. Una excelente provisión, que originalmente se recibió en 1970, fue el libro La verdad que lleva a vida eterna, publicado en ediciones en hiri motu y melanesio-pidgin.
UN TIEMPO PARA MÁS EXPANSIÓN
Además de mayor producción de literatura, hemos visto expansión en otros sentidos. Durante octubre de 1962 la Sociedad solicitó por primera vez terreno en el cual construir un Salón del Reino. Esto fue en Koki, en Port Moresby. La primera solicitud fue rechazada. Cuando se hizo la segunda solicitud, la Junta sobre Terrenos recomendó que se nos otorgara el arriendo. Sin embargo, el Consejo Asesor del Administrador hizo que se aplazara la recomendación hasta considerarla más detalladamente. El Sr. D. E. Macinnis, entonces director de terrenos, estableció el hecho de que el gobierno australiano reconocía a los testigos de Jehová como religión cristiana. Entonces le presentó esta información al Consejo Asesor, y el 27 de noviembre de 1963 nos enteramos de que se había aprobado nuestra solicitud de terreno. Nos parece que la presentación de la información que preparó el Sr. Macinnis ha logrado mucho en cuanto a darnos seguridad de continuar disfrutando de libertad para declarar las buenas nuevas en este país.
En enero de 1964 la sucursal de Papuasia disfrutó de una visita de zona de Clyde Canty, de Nueva Zelanda. El hermano Canty recomendó que se construyera una oficina sucursal y un hogar misional junto con el Salón del Reino que los hermanos se proponían erigir en Koki. Esta recomendación fue aprobada y, en octubre de 1964, comenzó la construcción de un excelente edificio de dos pisos en el cual estarían la sucursal y un Salón del Reino. En enero de 1965 el hermano N. H. Knorr nos visitó y pudo investigar el progreso que se estaba logrando en el nuevo edificio de la sucursal. Durante esta visita, el hermano Knorr sugirió que el hermano Cutforth pasara más tiempo en el campo como el primer superintendente de distrito de tiempo cabal. Por consiguiente, empezando en abril de 1965 el hermano Charles Isbill asumió la responsabilidad por la obra que se hacía en las islas bajo la jurisdicción de esta sucursal.
A principios de 1972 los hermanos N. H. Knorr y M. H. Larson visitaron a Papuasia Nueva Guinea. Pudieron ver lo que se estaba haciendo en la construcción de la sucursal y sugerir algunos cambios. En aquel tiempo el hermano James E. Smith fue nombrado superintendente de sucursal para relevar al hermano Isbill, que había regresado a los Estados Unidos debido a enfermedad. Más tarde, en agosto de 1972, cuando en Port Moresby se celebró la Asamblea de Distrito “Gobernación Divina,” unos 150 visitantes expresaron aprecio mientras inspeccionaron las añadiduras que se le habían hecho al edificio de la sucursal y se dieron cuenta de que era evidencia tangible de la bendición de Jehová sobre la expansión de la obra de predicar y hacer discípulos.
A medida que la obra del Reino ha ido progresando con el transcurso de los años, también ha aumentado el trabajo en la sucursal. Por ejemplo, en 1976 hubo un número máximo de publicadores de 731 en Papuasia, un aumento de 17,5 por ciento sobre el promedio del año anterior. El edificio de la sucursal había sido reconstruido en parte para aquel tiempo y se había completado una nueva oficina y un salón de imprenta, que combinaron muy bien con el edificio que ya existía. Nueve personas sirven ahora en el edificio de la sucursal y atienden la oficina, el envío de literatura, la impresión, la traducción y otros deberes. En la actualidad un comité de sucursal comparte la responsabilidad de atender las actividades de la sucursal de Papuasia Nueva Guinea.
Fue también durante 1976 que el pueblo de Jehová en Port Moresby completó y dedicó un excelente Salón de Asambleas. En una ocasión durante ese año se acomodó a 600 personas en una asamblea de circuito allí. Puesto que secciones de las paredes de este edificio tienen articulación de bisagra, se les puede abrir como puertas grandes para acomodar a multitudes todavía mayores. Así fue que 983 personas pudieron asistir a una asamblea de distrito que se celebró allí recientemente.
UNA MIRADA A LA ESCUELA DEL MINISTERIO DEL REINO
Como en otros países, aquí funciona la Escuela del Ministerio del Reino con el fin de entrenar a los superintendentes cristianos. A través de los años se han celebrado clases en medio de diferentes circunstancias. Por ejemplo, allá en 1961 se estuvo conduciendo cierta clase debajo de un techo de palmas en una zona al aire libre. Cierto día un repaso escrito fue interrumpido temporáneamente por una “visita.” ¡Imagínese la sorpresa de los hermanos cuando vieron una culebra venenosa que les pasaba cerca de los pies mientras ellos estaban sentados a una mesa! Uno de los hermanos la notó y dio aviso, pero, controlándose bien, todos continuaron sentados y sin moverse. ¡Quizás dándose cuenta de que había sido vista, la culebra huyó a la maleza con casi toda la clase detrás de ella!
En cierto sentido la Escuela del Ministerio del Reino es una buena indicación del progreso teocrático que hemos hecho en Papuasia Nueva Guinea. Por ejemplo, considere las clases de la escuela que se celebraron en cierto espacio de tiempo en 1974 y 1975. En total 193 hermanos participaron en el curso escolar, 129 en Papuasia Nueva Guinea y 64 en las Islas Salomón. ¡Qué maravilloso es que tantos hermanos locales hayan calificado para la escuela para los superintendentes!
LAS RECOMPENSAS ESPIRITUALES DE LAS ASAMBLEAS
Al mirar al pasado a través de los años, recordamos muchas asambleas cristianas, algunas de ellas verdaderos puntos importantes en el progreso teocrático. La primera asamblea internacional que se celebró en Papuasia Nueva Guinea tuvo lugar en 1969. Déjenos contarle algo acerca de ella.
No había estadios ni edificios que pudieran contener a la concurrencia esperada de unas mil personas. Por eso, se escogió un lugar en la maleza a unos veintitrés kilómetros de Port Moresby. Era sencillamente un claro herboso. Tuvimos que construir treinta y seis edificios para alojar todo lo que se necesitaba en la asamblea. Hubo que preparar doce secciones para alojamiento para las 1.000 personas que esperábamos que vivieran allí mismo en el terreno de la asamblea. Hubo que suministrar agua para beber y bañarse. Había que suministrar comidas, y electricidad. Dedicamos cinco meses a preparar esta asamblea. ¿Valió la pena? ¡Ciertamente que sí!
El hermano F. W. Franz, de la central de la Sociedad en Brooklyn, Nueva York, visitó a Papuasia Nueva Guinea por primera vez aquel año. Y la concurrencia pasó de lo esperado, pues hubo 1.116 personas como atento auditorio para escuchar su discurso público “La paz de mil años que se aproxima.” Setenta personas simbolizaron su dedicación a Jehová por bautismo en agua en aquella asamblea. Aunque han pasado algunos años desde entonces, los hermanos todavía piensan en aquel maravilloso acontecimiento espiritual y comentan acerca de él.
Es interesante el hecho de que en enero de 1977 el hermano M. G. Henschel, de la central de la Sociedad en Brooklyn, visitó a Papuasia Nueva Guinea por primera vez. Más de 1.100 personas asistieron a su discurso en el estadio y más tarde 1.000 personas vieron unas diapositivas que él exhibió en el Salón de Asambleas. ¡Qué sorprendente pensar que esta muchedumbre de hermanos y personas interesadas en la verdad de solamente Port Moresby y sus alrededores fue igual a la de la asamblea internacional solo siete años antes!
Entre las asambleas notables que se celebraron en las islas estuvieron la asamblea nacional de Port Moresby y la asamblea de distrito de las Islas Salomón durante 1973. En estas dos asambleas un total de 96 personas se presentaron para bautizarse. Considerando los “montañosos” problemas de transportación, la concurrencia combinada de 3.500 personas para el discurso público fue ciertamente emocionante. Un grupo de aproximadamente una docena de personas, entre ellas una madre, un padre y dos hijitos, caminaron unos 240 kilómetros y cruzaron el espinazo de Papuasia Nueva Guinea para llegar a la asamblea. Pasaron por el monte Victoria, de 4.000 metros de altura, y el histórico “Sendero de Kokoda” a Port Moresby.
En la asamblea de Port Moresby hubo desenvolvimientos de importancia histórica en cuanto a esta sucursal. Tres auditorios oyeron los dramas en sus idiomas correspondientes. Un solo grupo de actores representó el drama según la grabación en inglés. Sin embargo, simultáneamente se oyeron las voces apropiadas para cada personaje en hiri motu y melanesio-pidgin. ¡Así, al ver los dramas desde cada sección separada para cada idioma, parecía como si los actores estuvieron presentando el drama en el propio idioma del oyente!
TODAVÍA ESFORZÁNDONOS
Los años setenta nos han encontrado todavía esforzándonos con el mensaje del Reino. Aunque no podemos contarle todo el duro trabajo y los esfuerzos sinceros y solícitos que hacen nuestros muchos hermanos y hermanas aquí, permítanos, por favor, contarle ciertos desenvolvimientos recientes.
Varios años atrás el gobierno asignó a Karapa, un hermano papú, a trabajar en la Provincia Occidental de Papuasia Nueva Guinea. Debido a que él aprovechó cuanta oportunidad se le presentó para dar un testimonio, ahora hay verdaderos cristianos en el corazón de Papuasia Nueva Guinea, en Ningerum, a los pies de las montañas Star. ¡Además, hay una congregación floreciente en el lago Murray, cerca de la frontera indonesia en el poderoso río Fly en lo que se dice que es el pantano más grande del mundo! La mayoría de estas personas no sabían leer ni escribir. Sin embargo, debido a los excelentes esfuerzos del hermano Soostmeyer y su esposa, muchas de estas personas están aprendiendo a leer y escribir, y hay veintiocho publicadores del Reino en la congregación de Buseki en el lago Murray. Veinte personas se han bautizado en los últimos dos años. De paso, la congregación más cercana está a 400 kilómetros de distancia y la única gente del exterior a quienes ven los Testigos de esta zona remota en un año son quizás los superintendentes de distrito y de circuito.
Algún tiempo atrás la congregación fue a testificar en territorio aislado. El hermano Siegmar Soostmeyer informó, en parte: “Nos tomó nueve horas llegar a esta aldea donde viven paris y supes. Hubo un tiempo en que eran antropófagos o caníbales. Esta aldea estaba a 105 kilómetros río Kaim abajo. Este río estaba lleno de peces. Vimos ‘pukpuks’ [cocodrilos] y muchísimas aves de toda clase. Fue un viaje fenomenal.”
Había siete Testigos en la canoa, y se deleitaron en compartir las buenas nuevas con los residentes de la localidad. El hermano Soostmeyer dijo lo siguiente: “Los hermanos y hermanas de Buseki eran tan entusiásticos que era un placer ver a cada uno de ellos testificarle a alguien.”
También quisiéramos llevar al lector de regreso al año 1972 y al extremo oriental de Papuasia Nueva Guinea, donde la isla se estrecha como el rabo de un cocodrilo. Esa provincia, que abarca islas de alrededor, tiene una población de más de 100.000 personas, muchas de las cuales aman la Biblia. De hecho, algunas tribus tienen la Biblia completa en su propio idioma. Algunas de estas traducciones contienen formas vernáculas del nombre divino, como “Iehova” y “Ieova.”
En aquella zona comenzaron a funcionar dos congregaciones pequeñas en 1972. Y durante 1975 el hermano Burt Stanford, superintendente de circuito, visitó aquella región. Dejando a su esposa atrás en una de las aldeas del litoral, el hermano Stanford caminó por aproximadamente seis horas para llegar a un grupo de personas que mostraban interés. ¡El tiempo era excelente, aunque el río estaba fluyendo con gran rapidez y hubo que cruzarlo doce veces! El camino atravesaba terreno escabroso y peligroso. Pero ¿valió la pena el viaje? Bueno, juzgue eso usted mismo.
Informa el hermano Stanford: “Recibimos una cálida bienvenida allá arriba. Se alegraron mucho de vernos. Me sorprendió y me alegró ver el excelente Salón del Reino y hogar de precursores que habían construido. Cada semana tenían un estudio de Gima Kohorona [La Atalaya en hiri motu], conducido por un joven como mejor le era posible. El martes por la mañana tuvimos un estudio en grupo y pronuncié un discurso público a un auditorio de 84 personas.”
Aparentemente este joven, que se había estado asociando con la congregación de Port Moresby por algún tiempo en 1971, también le enseñó a aquel grupo una buena cantidad de nuestros cánticos, que cantaban muy bien en el lenguaje hiri motu. El superintendente de circuito hizo este comentario: “Al principio del estudio y el discurso público, me sorprendí cuando todos empezaron a cantar con fuerza y claridad un cántico del Reino. A veces se parecían . . . a las ilustraciones que salen en La Atalaya de grupos de personas cantando en el paraíso.”
Desde 1976 ha habido precursores especiales trabajando en esta asignación en las escabrosas montañas. A principios de 1977 había veinte publicadores del Reino participando en testificar y más de cien asistían a las reuniones de la congregación de Govigovi. Esta actividad ha encolerizado a los anglicanos locales, y, el sábado 5 de febrero de 1977, una chusma de guerreros decorados irrumpió en esta aldea de Testigos, sacudiendo sus lanzas y blandiendo otras armas. Golpearon a varios hermanos y personas interesadas en la verdad, entre ellas mujeres, hiriéndolos y haciéndoles sangrar en algunos casos. El Salón del Reino fue totalmente arrasado por el fuego.
El día siguiente, todos los Testigos celebraron su reunión en el lugar desolado donde había estado el Salón del Reino. Cuando llegó el tiempo para entonar el primer cántico, todo lo que se podía oír era la música que procedía del tocadiscos, junto con el sonido de los gemidos de todo el auditorio. Ni siquiera el conductor pudo contenerse. Durante todo el estudio, él y otros gimieron intermitentemente. Después de una oración, todos regresaron a sus hogares y trataron de dormir.
Sin embargo, el hermano Agi Geno, uno de los precursores especiales, no pudo dormir. Preocupado porque no hubiera salón, aunque la aldea de ellos era el lugar donde había de celebrarse la venidera asamblea de circuito, reunió a todos y les preguntó qué pensaban de construir otro Salón del Reino. ¡Todos estaban dispuestos a empezar a trabajar el día siguiente!
Con eso, este ex-carpintero organizó a los hombres, las mujeres y los niños para ir a recoger madera, yerba para el techo y bambú para las paredes. ¡Solo dos semanas después de la quema del salón anterior, uno mayor y mejor ocupó el lugar de aquél, para la alabanza de Jehová!
La asamblea de circuito que se había planeado se celebró en este salón precisamente antes del Memorial, y hubo una concurrencia de 185 personas y un bautismo de 17. Como secuela de esto, 138 personas asistieron al Memorial. Todo el pueblo de Jehová asociado con la congregación de Govigovi está resuelto a continuar su obra a pesar de la oposición.
Mientras seguimos haciendo esfuerzos por extender la obra de predicar el Reino, disfrutamos de mayor expansión en otra parte de esta Provincia de la Bahía de Milne en 1975. En ese año el hermano Mainaki Tokwaimai, un anciano de congregación, y su esposa, Gwen, se mudaron a su hogar en la minúscula isla de Vakuta. Esta está situada a unos 160 kilómetros al norte de la punta oriental de Papuasia Nueva Guinea, y forma parte del grupo de islas conocidas como las Trobriands. Pasó un año y la oficina sucursal había recibido poca correspondencia de ellos. ¿Cómo les iba espiritualmente? El superintendente de circuito, el hermano Stanford, los halló “en buena salud en sentido espiritual.” El hermano Tokwaimai y su esposa habían sido rechazados por algunos de sus parientes. Pero estaban aprovechando sus oportunidades de anunciar a otros las buenas nuevas. ¡En aquella ocasión recibimos de una sola vez todos los informes de su actividad en aquel año!
¡MUCHO TRABAJO ADELANTE!
¡Cómo ha progresado la obra de anunciar el reino de Dios en esta parte del mundo desde 1951! En años anteriores, hermanos y hermanas de Australia, el Canadá, los Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Nueva Zelanda vinieron para servir en este lugar. Estos hermanos tuvieron que llevar la principal carga de responsabilidad como superintendentes. Ahora, sin embargo, en las 128 congregaciones y grupos aislados, hay 226 ancianos y 218 siervos ministeriales, la mayoría de los cuales son hermanos de la localidad. De hecho, a varios hermanos locales se les ha nombrado superintendentes de circuito.
En retrospección, nos sentimos movidos a expresar gratitud a Jehová por la manera en que él ha bendecido la obra del Reino en las Islas Salomón y en la porción de tierra firme de Papuasia Nueva Guinea y sus islas de Manus, Nueva Bretaña, Nueva Irlanda y las Salomón Septentrionales. ¡Imagínese! Desde solo dos publicadores en 1951, nuestras filas han engrosado a un máximo de 2.096 en el año de servicio de 1977. Debido a sus excelentes esfuerzos y a la bendición de Jehová, 7.491 personas se congregaron para el Memorial en 1977.
Todavía hay mucho trabajo que hacer. (1 Cor. 15:58) En fecha tan tardía como la de 1971 —solo seis años atrás— no se había dado el testimonio a casi el 90 por ciento de la población de este lugar. Aunque la situación ha mejorado grandemente desde entonces, de modo que probablemente se ha llegado a más de 1.500.000 personas con las buenas nuevas en algún grado, todavía tenemos mucho que hacer. Quizás todavía haya que llegar con las buenas nuevas hasta a 1.300.000 personas o el 46 por ciento de los 2.850.408 habitantes de este lugar. Por eso, nos mantendremos ocupados en nuestra obra de ayudar a los habitantes de estas muchas islas a ‘regocijarse’ con la noticia de que “¡Jehová mismo ha llegado a ser rey!”—Sal. 97:1.
[Ilustración de la página 53]
John Cutforth usa dibujos para enseñar la Biblia
[Ilustración de la página 72]
Salón de Asambleas en Port Moresby