Dinamarca
ENTRE el mar del Norte y el Báltico se halla el estado de Dinamarca, el más pequeño de la familia de naciones escandinavas y el que tiene la monarquía más antigua. La parte más extensa de este país es la península de Jutlandia, que a modo de pulgar se extiende hacia el norte y está rodeada de un archipiélago de 483 islas. Adornan el terreno deliciosos paisajes de campiña fértil, verdes praderas, amenos bosques y apacibles lagos plateados.
El carácter danés encaja con la benignidad de la geografía, carente de montañas escarpadas, yermos desolados, volcanes tempestuosos o ríos turbulentos. No sorprende que sea difícil hacer que los daneses reaccionen de manera apasionada. Son en su mayoría escépticos, con una actitud de “ya veremos qué pasa”, a la par que bastante tolerantes y ahorrativos. ¡Nada los desanima!
Este carácter sereno tal vez dé cuenta de la manera desapasionada de producirse los cambios religiosos a lo largo de los siglos. Poco después del año 800 E.C. llegaron misioneros católicos predicando su fe a los vikingos de la Dinamarca pagana, de modo que para el año 1000 E.C. la mayoría había dejado su culto politeísta y cambiado, al menos de nombre, a aquella religión.
El luteranismo entró en Escandinavia como 500 años después, cuando el rey Cristián III, que había abrazado la nueva confesión, decretó la conversión general de sus súbditos. Muy pocos se opusieron a la nueva Iglesia estatal de afiliación obligatoria. Por lo general se dejó a los curas en sus antiguas parroquias, aunque como predicadores luteranos. El pueblo llano apenas notó la diferencia, y el cambio a la confesión luterana no popularizó la Biblia.
Al llegar el año 1849 la nación recibió una constitución democrática que concedía libertad de culto. La Iglesia cambió de estatal a nacional, si bien el rey seguía siendo su cabeza. Aunque la pertenencia a la Iglesia pasó a ser voluntaria, pocos la abandonaron, de forma que aun hoy, más de 140 años después, el 90% de la población sigue afiliada a ella.
Despertares religiosos
A mediados del siglo XIX se difundieron por el país diversos movimientos de renovación religiosa. Influidos por N. F. S. Grundtvig, teólogo y poeta, algunos grupos fundaron sus propias congregaciones, aunque adscritas normalmente a la iglesia nacional. Los grundtvigianos mantenían una actitud liberal ante la Biblia, de modo que no se preocupaban demasiado por leerla. Sin embargo, estaban muy interesados en ilustrar al pueblo, por lo que construyeron escuelas superiores populares en las que jóvenes y adultos podían ampliar sus conocimientos históricos y literarios.
Pronto surgió una corriente opuesta: la Misión del Interior, iniciada por un movimiento laico para despertar a los feligreses a la “fe cristiana consciente y viva”. A diferencia del grundtvigianismo, alentaba a leer la Biblia, si bien hacía hincapié en el pecado y en la doctrina del infierno, y repudiaba el baile, el alcohol y el juego de naipes por considerarlos “mundanalidad”.
Interés en el regreso de Cristo
Mientras la inquietud religiosa alcanzaba su punto álgido, el ateísmo y la evolución también penetraron en Dinamarca. En ese tiempo de agitación religiosa algunos notaron la diferencia existente entre las enseñanzas bíblicas y las eclesiásticas. De este modo, un buen número de lectores de la Biblia se interesaron en las profecías del regreso de Cristo.
Por ello, Charles Taze Russell, primer presidente de la Sociedad Watch Tower, incluyó Dinamarca en su gira cuando visitó por primera vez Europa en 1891. Este fue su informe: “Noruega, Suecia, Dinamarca, Suiza, y sobre todo Inglaterra, Irlanda y Escocia son campos listos para la cosecha. Parece que los campos gritaran: ‘¡Venid a ayudarnos!’, y no conocemos otras partes más prometedoras para meter la hoz y segar [...]. Se necesita con urgencia una traducción al sueco [de La Aurora del Milenio] y otra que sirva para los daneses y los noruegos”.
El primer publicador del Reino
Sophus Winter, zapatero danoamericano de 25 años, llegó de Estados Unidos en 1894 y se afincó en Copenhague, la capital. Ya se había traducido para entonces el tomo I de La Aurora del Milenio, escrito por Russell, y unos cuantos tratados. A finales de año el hermano Winter informó a la sede de la Sociedad, ubicada en aquel tiempo en Allegheny (Pennsylvania, E.U.A.), que había repartido todos los libros que se trajo.
En 1895 salió en danonoruego el tomo II de La Aurora del Milenio y, desde enero de 1897, Winter editó la revista mensual Tusindaars-Rigets Budbærer (El mensajero del milenio). El interés se avivó, de modo que en 1899 asistieron a la Conmemoración de la muerte de Cristo 15 personas en Copenhague y 12 en la ciudad de Odder.
La verdad bíblica también se estableció al año siguiente en las cercanías de Fårevejle, población lejana del noroeste de Sjælland que tenía parada ferroviaria. Hans Peter Larsen, hombre religioso que se reunió primero con la Misión del Interior y luego con los bautistas, aprendió la verdad del hermano Winter y no tardó en salirse de la Iglesia Bautista. Un grupito de alrededor de diez personas comenzó a celebrar reuniones en una casa. Por años se habló en la zona de cómo él y un compañero de creencia predicaban el regreso de Cristo colocando anuncios en los postes telefónicos. Su obra no fue infructuosa, pues en 1902 se bautizó en Sejerø Bight la joven Albertine Hansen Nielsen, que fue Testigo activa hasta su muerte en 1968, más de 66 años después.
Nuevo compañero publicador
Los primeros publicadores hablaban a sus amigos y familiares, distribuían tratados a la salida de las iglesias, o eran repartidores (predicadores de tiempo completo). Entre estos estaba Carl Lüttichau, que viajó durante varias semanas del verano de 1899 por Sjælland, donde repartió un libro tras otro en poblaciones tales como Roskilde y Holbæk.
Lüttichau acababa de regresar de África del Sur donde había sufrido un accidente que le dejó herido de gravedad. Decidió dedicarse a servir a Dios si sobrevivía y cumplió su promesa: no tardó en ponerse a trabajar con Sophus Winter. Editaron conjuntamente La Torre del Vigía de Sión (en danés Zions Vagt-Taarn) a partir de 1900.
Sin embargo, Sophus Winter se fue desviando de la verdad. Interrumpió la publicación de Zions Vagt-Taarn en el otoño de 1901, y entre 1902 y 1903 cayó en las tinieblas de la religión falsa.
Así, en 1903 se puso al frente Carl Lüttichau. Era oriundo de Jutlandia, concretamente de Vingegaard, en la finca de Tjele, propiedad de su padre, que había sido ministro de Hacienda del gobierno danés durante varios años. Finalizó la escuela con las máximas calificaciones, se graduó en filosofía y fue a estudiar a la universidad de Edimburgo (Escocia) hasta que partió para África del Sur en 1896. Sus antecedentes y modales educados le granjeaban simpatías y le capacitaban para la tarea que tenía ante sí.
El primer suceso relevante después de ponerse a cargo de la obra fue la visita de Charles Taze Russell en abril de 1903. Durante la visita se celebraron varias reuniones, la mayor con 200 asistentes. En octubre Carl decidió volver a editar La Torre del Vigía en danés, que tuvo periodicidad mensual desde julio de 1904.
Un rotulista halla la verdad
A las reuniones de Copenhague asistían unas cinco o seis personas, entre ellas dos humildes costureras. El grupo, sin embargo, no tardaría en aumentar.
Brønshøj, población del extremo norte de Copenhague, era el hogar de un rotulista, John Reinseth. Junto con su esposa, Augusta, procuraba educar a sus hijos según la Palabra de Dios. Solía leer la Biblia a su familia e intentaba explicarla para que hasta los niños la entendieran. Aunque asistieron a varios oficios religiosos, quedaron descontentos. Una tarde se arrodillaron mientras el padre oraba con sinceridad que Dios les abriera los ojos a la verdad. A la mañana siguiente había a la puerta una repartidora con el tomo I de La Aurora del Milenio. ¿Quién era la predicadora? Anna Hansen, una de las dos humildes costureras.
Después siguió visitando a esta familia Carl Lüttichau para enseñarles la Biblia. Tras largas charlas, John empezó a asistir a las reuniones de Ole Suhrs Gade, sede de la sucursal danesa de la Sociedad. Cuando acababan, volvía corriendo a casa a contarle a su esposa las maravillas que había escuchado. Aunque llevaba años en cama, tan pronto como recuperó las fuerzas empezó a asistir con celo a las reuniones ayudada de muletas.
La familia simplemente absorbió la verdad. Cada minuto que John sacaba libre, predicaba de puerta en puerta. Se levantaba tan temprano como a las 4.30 de la mañana a fin de prepararse para las reuniones. Al avanzar el día y cansarse, se sentaba en una silla cómoda a dormir una siesta, normalmente con el llavero suelto en la mano. Al quedarse dormido y caérsele las llaves, interrumpía sus sueños este despertador de su invención. Ya repuesto, estaba listo para reanudar el servicio.
Aunque su esposa era de salud delicada, deseaba difundir la verdad alrededor de Hellebæk, en la parte norte de Sjælland, su tierra natal. De modo que llenó de libros un baúl de mimbre y lo envió por ferrocarril a Elsinore. Como solo podía llevar un par de libros en el bolso, se hizo una especie de faltriquera múltiple, un cinturón con varios bolsillos amplios y planos. Así, pertrechada con el bolso en una mano, el bastón en la otra y unos cuantos libros en la faltriquera, disimulada bajo un abrigo holgado, la intrépida Augusta predicaba a pie todas las casas de campo que hallaba en la costa septentrional. Sus últimas palabras antes de fallecer en 1925 fueron: “¡Hay tanto que hacer allí arriba, en el norte de Sjælland, y tenía tantas ganas de hacerlo!”.
Tres de sus hijos se hicieron también publicadores celosos de las buenas nuevas, y su hijo Poul tuvo el privilegio de ser por un tiempo el superintendente de la sucursal.
Los “hermanos de los miércoles” de Ålborg
En 1910 había un grupito en Ålborg (norte de Jutlandia) que se había separado de diversas Iglesias por no hallar en ellas alimento espiritual. Se reunían los miércoles en una casa para leer y estudiar la Biblia por su cuenta. En el grupo había un matrimonio, Peter y Johanne Jensen, cuyo hijo, Arthur, asisitía de vez en cuando pese a ser librepensador.
Cuando Anna Hansen —la costurera que visitó a la familia Reinseth— vino a ofrecerle el tomo I de La Aurora del Milenio, Johanne Jensen aceptó el libro y Arthur lo devoró por la noche. No obstante, hubo de esperar para satisfacer más su hambre espiritual. Antes de proseguir con lo que más le interesaba, tuvo que viajar a Copenhague, pero allí le atacó la fiebre tifoidea. La consiguiente hospitalización le brindó el tiempo preciso para alimentarse espiritualmente. Escribió a la sucursal de Ole Suhrs Gade pidiendo todas las publicaciones de la Sociedad que pudiera conseguir. Una vez que salió del hospital, asistió a todas las reuniones, pero ni aun así sació el hambre espiritual. Acabadas las reuniones solía acompañar a casa a Poul Reinseth, pero luego Poul le acompañaba a Arthur de vuelta a su hospedaje. Solían pasarse la noche yendo y viniendo de una casa a la otra, hablando con entusiasmo de la verdad. Trabaron una amistad que duraría toda la vida.
Por aquellas fechas entabló Arthur una animada correspondencia con su madre —que vivía en Ålborg— mientras esperaba con alegría contarles a los “hermanos del miércoles” las verdades bíblicas que había hallado. Cuando fue a casa de sus padres a pasar las Navidades, le acompañó Poul. Allí le pidieron a Arthur que condujera la reunión de los miércoles, lo que desató una polémica cuando indicó que en 1914 concluían los Tiempos de los Gentiles. Aunque no todos los “hermanos de los miércoles” continuaron en el grupo de estudio de Arthur, un grupo fiel siguió en la verdad, de modo que en 1912 se formó una congregación en Ålborg. Una joven del grupo, Thyra Larsen, se hizo repartidora, y sus dos hermanas, Johanne y Dagmar, estuvieron entre los fieles apoyadores de la congregación.
Visita del hermano Russell
Entre los Estudiantes de la Biblia se había generado expectación sobre qué ocurriría al finalizar los Tiempos de los Gentiles. ¿Vendría el Armagedón acto seguido? ¿Sería arrebatada la congregación antes del Armagedón? Todos estos interrogantes estaban en la mente de los hermanos. Por supuesto, sabían que el evangelio del Reino se predicaría primero en todas las naciones, como señala Mateo 24:14, aunque creían que quizás ya hubiera ocurrido, pues en Estados Unidos, donde se editaban los sermones de Russell en los periódicos, estaban representadas todas las naciones.
Pese a la inquietud, la obra creció y cobró impulso con las visitas de los hermanos de la sede mundial ubicada en Estados Unidos. El 24 de mayo de 1909 el hermano Russell llegó a Copenhague. Un centenar de personas le escucharon disertar sobre el tema “Los pactos”. Por la tarde, 600 concurrentes escucharon absortos su discurso “El derrocamiento del imperio satánico”. Dos años después, 800 personas siguieron su discurso público “El juicio del gran trono blanco”.
La siguiente visita del hermano Russell tuvo lugar en agosto de 1912. Fue la primera vez, aunque no la última, que los hermanos alquilaron la sala Odd Fellow Palæt, de 1.600 localidades. A última hora acudió tanto público que se tuvo que organizar otra reunión en una sala más pequeña del mismo edificio. De este modo, la conferencia “Más allá del sepulcro” se presentó simultáneamente en ambos auditorios, tan atestados que hubo que tomar la medida impopular de despedir a cientos de personas.
La predicación de casa en casa prosiguió con más celo. Louis Carlsson, de Copenhague, relata sobre 1913: “Todo el año distribuimos tratados. Los domingos, a las nueve en punto de la mañana, John Reinseth se situaba en una esquina de la calle y distribuía el territorio entre los hermanos que salían al servicio. No llamábamos al timbre, sino que metíamos un tratado por el buzón de la puerta. Recuerdo cierta ocasión en que estaba en Vesterbro, sección de Copenhague. La puerta delantera de un apartamento dejaba entrever a un hombre por el cristal esmerilado. Introduje un tratado acerca de ‘Babilonia’; lo recogió y lo echó fuera. Entonces inserté otro, ‘¿Qué Dicen las Escrituras Concerniente al Infierno?’. Vi al señor recogerlo, echarle un vistazo y —para mi sorpresa— quedárselo”.
Se recogieron más personas y formaron congregaciones, de forma que, sin contar la de Copenhague, para la primavera de 1914 había congregaciones pequeñas en 12 localidades.
Estalla la Guerra Mundial
En el verano de 1914, Joseph F. Rutherford volvía a estar en Europa como representante del hermano Russell. Pocos días antes de iniciarse la I Guerra Mundial, había salido de Alemania con dirección a Gran Bretaña. No obstante, su amor a los hermanos daneses, a quienes ya había visitado en 1910 y 1913, le hizo desviarse a Copenhague para asistir a los dos primeros días de la asamblea del 1 al 4 de agosto. En su breve discurso de despedida, instó a los hermanos a humillarse bajo la poderosa mano de Dios y confiar plenamente en Él, sin importar qué situaciones surgieran en aquellos tiempos turbulentos.
No obstante, el propio hermano Rutherford empezó a sentirse incómodo ante la proximidad del conflicto bélico. Tenía que llegar a Inglaterra, pero se habían interrumpido los servicios regulares de barco entre el puerto danés de Esbjerg y los puertos británicos, sin que nadie supiera qué depararía el mañana. Zarpó en un cúter pesquero que iba a Inglaterra, surcando las mismas aguas donde, dos años más tarde, se trabaría uno de los mayores combates navales de la I Guerra Mundial: la batalla de Jutlandia.
Entretanto, la asamblea prosiguió en Copenhague. El último día se instó a los asistentes que vivían fuera de la ciudad a regresar a sus casas aquella misma noche y no esperar a la mañana, pues se temía que quedaran suspendidos el servicio de tren y otros transportes públicos. La magnitud del conflicto era aún imprevisible. Sin embargo, Dinamarca permaneció neutral y no se impusieron restricciones significativas a la predicación.
El “Foto-Drama de la Creación”
Aquel otoño llegó a Dinamarca el “Foto-Drama de la Creación”, una presentación con película cinematográfica y diapositivas. Se exhibió por vez primera en la sala Odd Fellow Palæt de Copenhague, y en 1915 se llevó a casi todas las provincias, siempre a los más selectos auditorios, que acababan abarrotándose en todas las sesiones. Dagmar Larsen, de Ålborg, quien después se casaría con Louis Carlsson, de Copenhague, rememoró: “Estábamos muy ocupadas distribuyendo las invitaciones. Recibíamos un paquete de 500 y ocupábamos todo el tiempo libre en esta obra. A mi hermana Johanne y a mí nos pidieron que ayudáramos como ‘diaconisas’ en las presentaciones. Íbamos con vestido negro, cuello blanco y sombrero de terciopelo negro. [...] Había tres sesiones diarias y la asistencia era multitudinaria. La ciudad estaba revolucionada porque las películas en color eran una novedad y, además, ¡era gratis! Los asistentes recibían tarjetas para escribir su nombre y dirección si deseaban más información, y dos repartidores permanecieron un tiempo en la ciudad para atender a los interesados”.
Una maestra decidida
En 1915 se produjo otro suceso que atrajo la atención del público. El año anterior llegó la verdad al pueblo pesquero de Skagen, en el extremo norte del país, donde vivían un comerciante de obras de arte y su esposa, quienes aceptaron la verdad, y una maestra de escuela, llamada Marie Due, que también se interesó. Cuando Dagmar Larsen, que se acababa de bautizar, llegó a Skagen para trabajar de niñera, conoció a Marie Due y sostuvo muchas conversaciones con ella sobre asuntos bíblicos.
Aquel mismo otoño, Marie Due dejó la Iglesia y rehusó impartir más clases de religión. Su historia apareció en los diarios de todo el país. Finalmente, la despidieron a los 45 años, le dieron una pensión que le permitía mantenerse, y de ese modo emprendió contentísima el ministerio de tiempo completo. Trabajó fielmente muchos años en Dinamarca, Noruega y Finlandia. En resumidas cuentas, era de voluntad férrea, un magnífico ejemplo de aguante hasta la muerte.
Años difíciles
El fallecimiento del hermano Russell en 1916 dio paso a tiempos difíciles, sobre todo para la congregación de Copenhague. Hubo hermanas que empezaron a enseñar doctrinas falsas y hasta consiguieron influir en algunos ancianos. En una reunión celebrada en 1917 en Ole Suhrs Gade, cierta hermana se puso de pie de súbito y dijo: “Síganme; nos vamos”. La secundaron 16 hermanos, un 25% de la asistencia, y nunca más se les volvió a ver. Fue un alivio que se fueran, pues permitió seguir celebrando en paz las reuniones.
Algunos de los que apostataron se unieron a Paul S. L. Johnson, quien había abandonado la verdad en Estados Unidos. Trataron de apartar a otros con calumnias y panfletos enviados por correo. Como gangrena, la apostasía se extendió a otras congregaciones. Fue un tiempo que exigía fidelidad, aguante y resolución.
Se reanuda la actividad tras la guerra mundial
La edición danesa de La Torre del Vigía de julio de 1919 anunció la publicación en danonoruego del muy esperado Misterio terminado (tomo VII de Estudios de las Escrituras). Los hermanos aguardaban ansiosos el inicio de una gran campaña de predicación. A fin de enseñarles a hacer las visitas se celebró un cursillo de repartidores en Copenhague. Por primera vez se animó a los que no eran repartidores a testificar de puerta en puerta con los libros.
En los años que siguieron, unos cuantos repartidores infatigables y firmes hicieron una gran labor, tanto al plantar la semilla del Reino como al cultivar terreno virgen. Un ejemplo de celo fue Niels Ebbesen Dal, danoamericano que regresó en 1918 a su tierra natal, la isla de Mors, en el norte de Jutlandia. Había aprendido la verdad en Estados Unidos con el libro El plan divino de las edades, que halló en la habitación de un hotel. Al regresar a Dinamarca se puso a trabajar inmediatamente de repartidor y predicó a familiares y demás personas de Mors.
Su actividad provocó bastante revuelo. Los Dal eran grundtvigianos prominentes muy respetados en la isla. Sin embargo, este Dal venía predicando ideas nuevas. Su hermano mayor, Frode, se interesó de inmediato, al igual que el hijo de este, Kristian, que acababa de graduarse de magisterio. Kristian empezó de repartidor en 1920 y luego se le agregó su hermano Knud.
Un mensaje nuevo y cautivador
El segundo presidente de la Sociedad Watch Tower ya había pronunciado en Estados Unidos su famoso discurso “Millones que ahora viven no morirán jamás”. Le tocaba el turno a Europa. El 12 de agosto de 1920 Joseph F. Rutherford embarcó con algunos colaboradores para Inglaterra y, mientras él continuó hacia abajo, a través de Europa, A. H. Macmillan presentó en Dinamarca la misma conferencia.
El hermano Macmillan desembarcó en Esbjerg el jueves 21 de octubre de 1920, y aquella misma tarde discursó en el Palace Hotel. Luego, dio la conferencia en Odense. En Copenhague la pronunciaría en la sala Odd Fellow Palæt. Una hora antes de la prevista para el comienzo, ya había gente fuera de la sala, y al abrirse las puertas se llenó en cuestión de minutos. Muchos que tenían el semblante risueño lo perdieron cuando tuvieron que despedirlos. El auditorio, no obstante, escuchó muy atento y al terminar la reunión se distribuyeron unos 300 ejemplares del folleto Millones.
Reacciones al discurso de Macmillan
El interés en el “nuevo” mensaje era patente. Las reuniones públicas del hermano Macmillan convocaron a más de 5.000 oyentes, algunos de los cuales se hicieron Estudiantes de la Biblia y publicadores celosos de la Palabra de Dios. Por ejemplo, un matrimonio joven presente en el auditorio de Esbjerg, Johannes y Thora Dam, pertenecía a la Iglesia Metodista. El esposo era incluso mayordomo de la iglesia, por lo que residían en el edificio eclesiástico. Después del discurso pidieron el folleto Millones y, como tres meses más tarde, los visitó un repartidor.
El visitante se quedó con ellos un tiempo para instruirlos hasta dejarlos bien arraigados en la fe recién hallada. Por supuesto esto no le gustó nada al ministro metodista. Un día se encontró con el repartidor fuera de la iglesia y le interpeló: “¿Pero quién le ha dado permiso para pescar en mis canastas de pescado?”, a lo que el hermano repuso con presteza: “¿Y quién se lo dio a usted para ponerlo en canastas?”.
Johannes Dam había hallado la iglesia verdadera. Un total de 18 metodistas se salieron, y de este modo dio comienzo la congregación de Esbjerg.
Entre los que no lograron escuchar el discurso “Millones” que presentó el hermano Macmillan en Copenhague porque se llenó la sala, estaba Angelo Hansen, socialdemócrata joven y ardiente que trabajaba con el tabaco. Aunque le contrarió no escucharlo, se avivó su interés por la verdad bíblica. Dos meses después estaba desempleado y fue a registrarse a su oficina sindical, donde encontró a otro desempleado que, sorprendentemente, era Estudiante de la Biblia. ¡Qué pena para la iglesia! Angelo Hansen tampoco tardó en hacerse Estudiante de la Biblia.
La visita de Rutherford de 1922
En 1922 el hermano Rutherford volvió a asistir a una asamblea en Copenhague y en esta ocasión dio él mismo el discurso “Millones” en la sala Odd Fellow Palæt, el mismo lugar donde un año y medio antes lo había presentado el hermano Macmillan.
¿Qué impresión dejó el discurso? El diario Politiken puso en primera plana: “Anoche el juez Rutherford triunfó en la Sala de Conciertos. Todos los asientos se ocuparon mucho antes de iniciarse el discurso y el público siguió llegando a raudales. Se despidió a centenares de asistentes. No quedaba espacio”.
Uno de los bautizados en esta asamblea fue el joven Christian Rømer, que se puso en contacto con los Estudiantes de la Biblia en su isla natal, Bornholm. Antes de la I Guerra Mundial su padre recibió una suscripción de regalo a La Torre del Vigía, y un día de 1919 Christian, que tenía entonces 20 años, encontró una de las revistas. “Lo que me ocurrió aquel día fue una experiencia tan grande que es inenarrable —relata—. Era la verdad que yo sabía que tenía que estar en la Biblia, y ya era mía, sí, ya la tenía.”
Durante la asamblea de Copenhague asistió a una reunión de repartidores donde conoció a Kristian Dal y quedó fijado el rumbo de su vida. En junio de 1922 empezó como repartidor en Bornholm.
Aumento en Copenhague
En el invierno de 1921 a 1922 Angelo Hansen se hallaba, como de costumbre, testificando a los desempleados de la ciudad que esperaban fuera de la oficina de registro sindical. Mientras sostenía el folleto Millones por encima de su cabeza y voceaba: “¡Millones que ahora viven no morirán jamás!”, se le acercó un joven llamado Christian Bangsholt, que andaba buscando la verdad. Se leyó el folleto de principio a fin en una sola noche y empezó a asistir a las reuniones en Ole Suhrs Gade. Lo que oyó era muy diferente de lo que había oído al Ejército de Salvación, a los pentecostales, a los metodistas y a los demás grupos donde había buscado en vano la verdad. No podía guardarse para él solo las nuevas.
Varios amigos a quienes había hablado también empezaron a asistir a las reuniones, entre ellos el matrimonio Herløv y Betty Larsen. Herløv y Christian eran amigos desde jóvenes y habían pasado mucho tiempo juntos tocando instrumentos musicales. A partir de entonces compartirían el uno con el otro la melodía de la verdad bíblica.
Aquella misma primavera, otro joven, Hans Christian Johnsen, se interesó en los Estudiantes de la Biblia. Ateo, totalmente antirreligioso y embebido de ideas socialistas, le llamó la atención un cartel que invitaba al discurso “Millones”. De camino a la sala compró un periódico para tener qué leer si se aburría. Lo utilizó, pero para tomar notas, aunque no le daba tiempo de apuntar los textos. Como la conferencia era lógica e inteligible, su ateísmo cedió su lugar a la fe en Dios. Tras aquel discurso vinieron otros, y en septiembre se le unió su esposa. Los dos tenían claro que debían predicar el mensaje del Reino de casa en casa.
En 1925 le pidieron a Hans Christian que visitara a un joven llamado Einer Benggaard, que había leído algunos libros de la Sociedad. Luego de ponerse en contacto con él, Einer progresó rápidamente en la fe y se unió también a la testificación.
De esta manera, se formó a principios de los años veinte un pequeño núcleo de publicadores jóvenes llenos de celo, hermanos y hermanas que dejaron huella en la obra. Gran parte del aumento que se ha producido en Copenhague hasta el día de hoy se remonta a la actividad de estos pocos hermanos leales.
Jutlandia recibe precursores
Se empezó a trabajar más a fondo las zonas rurales. En enero de 1924, tres repartidores, Knud y Kristian Dal y Christian Rømer, formaron una “columna de repartidores” que fue destinada a Jutlandia, comenzando por la ciudad de Skive. El hermano Lüttichau inauguró la campaña con un discurso público en la sala de mayor aforo de la localidad, después del cual celebraron reuniones en tabernas y salones comunales de toda la región, en las que Kristian Dal era el orador. Anunciaban las conferencias en los periódicos y con volantes y, una vez pronunciadas, los repartidores recorrían el territorio distribuyendo libros y folletos.
En la primavera de 1924 el trío llegó a la provincia de Haderslev (sur de Jutlandia), que en un tiempo fue parte de Alemania pero que volvió a unirse a Dinamarca en 1920 por plebiscito popular. Reclutaron a los mozos de la zona para el Frente Occidental. Muchos de ellos enterrarían en las trincheras francesas su fe en Dios.
Christian Rømer describe cómo se predicaba a estas personas: “Era un territorio un tanto peculiar, aunque muy interesante para trabajarlo. La lucha política los había vuelto atentos”.
Al visitar la zona por primera vez, los repartidores conocieron a Anton Hansen, almadreñero de Over Jerstal, que también había perdido la fe en el Frente Occidental. Acompañado por dos camaradas de guerra asistió al discurso “¿Qué Dicen las Escrituras Concerniente al Infierno?”. Al día siguiente le visitó Knud Dal y, tras un animado coloquio de tres horas, aceptó El Arpa de Dios. Este libro reavivó su fe a tal grado que, junto con su esposa, Kathrine, se hizo un destacado predicador en el sur de Jutlandia.
Los tres repartidores de la “columna Dal” viajaron en bicicleta y ferrocarril hasta el otoño de 1925, cuando un hermano les brindó un automóvil. Christian Rømer fue a recogerlo a Copenhague. “¡Qué acontecimiento! Un precioso cacharro, descapotable y todo —recuerda con cariño—. Yo era el conductor, pues nadie más tenía licencia. Aguantó un año y lo cambiamos luego por la elegancia de la época, un Ford sedán 1923 que, al tener cerrada la carrocería, era caliente en invierno. ¡Un vehículo de lujo!”
Los repartidores abarcaron gradualmente toda Jutlandia y Fyn hasta que, en marzo de 1929, se acabaron los fondos de la campaña.
Se unen más repartidores a la obra
Entretanto, Ella Krøyer, de Copenhague, y Kristine Poulsen, maestra de antecedentes grundtvigianos, habían empezado a predicar por el sur de Sjælland, región también virgen. En el otoño de 1926 las hermanas predicaron en los alrededores de la ciudad de Vordingborg. La hermana Poulsen rememora: “Era la temporada de la remolacha azucarera. Los caminos no estaban asfaltados y el tránsito de las carretas de remolacha por el día y la lluvia por la noche formaban surcos profundos en los caminos embarrados. A veces teníamos que desistir de visitar una granja o una casa, pues no había modo de circular por el camino”.
Un día las hermanas vieron justo lo que necesitaban para vencer al barro: botas de goma altas. Se compraron inmediatamente un par cada una. Pero como eran una novedad, llamaban la atención dondequiera que iban. Estas botas se hicieron famosas en un viaje de descanso a Copenhague. Una hermana de la sucursal de Ole Suhrs Gade se emocionó tanto con el nuevo calzado, que lo tomó de la entrada y lo fue luciendo por la oficina para mostrar a todos lo bien equipadas que estaban las repartidoras.
Una tercera unidad de repartidores, Anna Petersen y Thora Svendsen, también abarcaron el territorio de Fyn y Jutlandia. La hermana Petersen dice: “A los precursores nos solían enviar a zonas donde no había congregaciones. Preguntábamos al tendero del pueblo si sabía de alguna habitación que se alquilara. No teníamos más cocina que un hornillo de queroseno y un par de ollas que poníamos sobre una mesa vieja o sobre dos cajas que pedíamos al tendero”.
Las dos hermanas se unían a veces a la “columna Dal”. ¿Con qué resultados? La hermana Petersen y el hermano Rømer decidieron forjar una unión más duradera. Se casaron en 1933, y aunque la hermana Rømer se halla en la actualidad confinada en una clínica de reposo, su esposo sigue en el ministerio de tiempo completo.
Organizados para predicar
Mientras tanto, ocurrieron muchas cosas en Dinamarca. En 1922 se hizo en Cedar Point (Ohio, E.U.A.) el histórico llamamiento a ‘anunciar al Rey y su Reino’. Ya no solo predicarían regularmente los repartidores, sino toda la congregación. Al ir llegando las noticias de la asamblea a las costas danesas, los hermanos se dieron cuenta de que todos podían colaborar en la evangelización. Aunque la edición danesa de la Torre del Vigía había pedido publicadores en repetidas ocasiones, la obra seguía sin organizar. ¿Por qué? No participaban en ella algunos varones importantes de la congregación: los ancianos electivos. Habría que tomar medidas.
A finales de mayo de 1925 el hermano Rutherford iba a asistir a una asamblea en Örebro (Suecia). Por entonces se hallaba en Suiza con R. J. Martin. En Zurich tomaron un avión a Copenhague, dado que era el modo más rápido de llegar a Suecia. No obstante, dudaron de que llegaran sanos y salvos, pues al sobrevolar el norte de Alemania y Dinamarca estalló una tormenta que hizo balancear el avión como un corcho en el agua. Cuando aterrizaron en Copenhague más de cien hermanos los saludaron entusiasmados, ya que no esperaban que el avión superara la tormenta. Aún tenían que viajar en automóvil media hora hasta la bahía, donde les esperaba el hermano Macmillan, que había persuadido al capitán del transbordador y al jefe de estación a demorar la salida a Malmö hasta que llegaran. Todos embarcaron y al día siguiente arribaron a la asamblea de Örebro.
El hermano Rutherford anunció durante el último día de la asamblea que se establecería en Copenhague la Oficina de Europa del Norte, a cargo del escocés William Dey. La oficina se encargaría de supervisar la actividad de la Sociedad en Escandinavia y los Estados Bálticos y “especialmente [de] promover y fomentar la predicación pública del mensaje del Reino”.
El hermano Dey, soltero, se hizo Estudiante de la Biblia en 1913. Era el adecuado para la labor. Dejó su cargo de director de impuestos en Londres para supervisar la Oficina de Europa del Norte. Era enérgico, tenaz y le movía un profundo amor a la verdad. Tenía mucha experiencia al haber servido en Gran Bretaña, donde la obra de repartidor llevaba organizada bastantes años. Gozó de las simpatías de los hermanos, que no tardaron en llamarlo “El Gran Escocés”.
El hermano Dey no se demoró en organizar la predicación. Se nombró a Poul Reinseth director de servicio de Copenhague para supervisar la testificación en la capital. La ciudad fue dividida en seis secciones, cada una con un encargado de servicio. Se instalaron depósitos de publicaciones en viviendas particulares a fin de que los publicadores no tuvieran que viajar a la sucursal para obtenerlas. La testificación quedó bien consolidada.
Asamblea con día de servicio
La asamblea de 1925 fue un hito en la historia teocrática danesa. La edición en danés de La Torre del Vigía anunció: “El martes 1 de septiembre será un día especial de servicio y se espera que cuantos puedan participen en esparcir el mensaje del Reino repartiendo libros en la zona de Copenhague”. Inició el día un discurso de Poul Reinseth sobre la importancia de la predicación. Al terminar, los asambleístas se dispersaron por todas partes a predicar de casa en casa con los libros.
Más adelante, la Torre del Vigía danesa publicó este animador informe: “Desde la asamblea, se ha difundido el fervor y el celo al esparcir el mensaje en muchas clases [congregaciones], lo que esperamos signifique una verdadera expansión de la obra”.
Se unen más congregaciones a la obra
El hermano Dey tuvo mucho trabajo. En sus primeros tres meses y medio de superintendente recorrió 14.000 kilómetros por Escandinavia y los Estados Bálticos para organizar la evangelización. Einer Benggaard narra un episodio de esta actividad: “En una congregación del norte de Jutlandia, habíamos programado una pequeña asamblea a fin de ayudar a los hermanos a organizarse para la obra de casa en casa. Tras un discurso del hermano Dey, se nos enseñó cómo realizar la obra, qué decir a la gente y así por el estilo. Se asignaron el territorio y las publicaciones y salimos por la puerta, la mayoría con el corazón en un puño. Al bajar el hermano Dey y yo por la calle mayor, vimos a dos hermanas que lloraban en la puerta de una casa. Nos las llevamos con nosotros y pronto recobraron su sonrisa”.
Al acabar el año se habían dejado más del doble de libros que el año anterior. La oficina señaló en el informe del año de servicio de 1925: “Cada vez más hermanos entienden que la vocación de participar en la obra no se limita a los discursantes y a los repartidores, sino a todos los que dedicaron sin reservas su vida al Señor”.
Visitas de los peregrinos
Aunque los peregrinos itinerantes, como Johan Eneroth, de Suecia, y Theodor Simonsen, de Noruega, habían animado a los hermanos a predicar más, se nombró un peregrino permanente, Christian Jensen, del norte de Sjælland. Había vivido varios años en Estados Unidos y recorrido Dinamarca con el “Foto-Drama de la Creación”. El término “peregrino” acabó cambiándose a “director de servicio regional” y se nombraron varios de estos directores, entre ellos Christian Rømer, Kristian Dal y Johannes Dam.
Un hogar Betel “en condiciones”
Pronto empezaron a llegar libros y folletos de las fábricas de la Sociedad de Magdeburgo y Berna, de modo que se quedó pequeño el almacén de Ole Suhrs Gade, que acomodaba solo unos cuantos centenares de libros en dos embalajes colocados de costado uno encima del otro. Se asignó a un hermano joven, Simon Petersen (hermano de la repartidora Anna Petersen), a organizar un nuevo almacén de mayor capacidad en el anterior salón de reuniones.
Varios hermanos que trabajaban en la sucursal y en el almacén, situado en un edificio de apartamentos viejo, residían en casas esparcidas por todo Copenhague. El hermano Dey estimó necesario tener un Hogar Betel “en condiciones”, donde todos vivieran y comieran juntos en el mismo lugar. De modo que en el sexto piso, justo debajo de las vigas, vaciaron varios almacenes pequeños, barnizaron los suelos, empapelaron las paredes y amueblaron los cuartos. Cuando acabaron las obras, Einer Benggaard, Simon Petersen y otro hermano tuvieron dormitorios individuales muy acogedores, si bien un tanto rústicos.
Un nuevo hito
El siguiente hito vino en el otoño de 1927. Una nueva visita del hermano Rutherford llevó a la celebración de otra asamblea, en la que 650 asambleístas de Escandinavia, Estonia y Latvia escucharon absortos el discurso del hermano Rutherford “Libertad para las Gentes”. El diario Politiken escribió:
“Aunque las puertas de la sala Odd Fellow Palæt se abrieron a las 7.30, en un cuarto de hora se habían ocupado todas las localidades [...] y cerrado las puertas. Durante el siguiente cuarto de hora, se agolparon cientos de personas en el gran vestíbulo alicatado. La multitud golpeaba las puertas cerradas y un señor, que vino ex profeso de lejos para oír el discurso, ofreció 500 coronas [100 dólares E.U.A.] a cambio de un asiento. Fue inútil. La aglomeración del vestíbulo era cada vez mayor. Casi un millar de personas intentaron entrar a empujones, pero sin resultado”.
Campañas y asambleas
A fin de estimular la participación en la testificación se organizaron campañas mundiales, generalmente de nueve días cada una. La primera campaña danesa destacó el folleto Libertad para las Gentes, distribuido al público en marzo de 1928. Otro aspecto de la actividad fueron las pequeñas asambleas dominicales, llamadas después asambleas de servicio.
Acudamos a la casa de Holger Nielsen, situada en Thorup Strand, aldea pesquera del norte de Jutlandia, cerca del Mar del Norte, para ver cómo transcurre una asamblea dominical típica. Los hermanos llegarán de Ålborg, la isla de Mors y los pueblos situados entre estos dos parajes. Todos llevan consigo el almuerzo mientras predican por el camino. Entretanto, los hermanos de Thorup Strand se apresuran con los preparativos para recibirlos. Vacían el granero del hermano Nielsen, lo barren y adornan y acarrean los bancos del salón comunal en una carreta. Los hermanos llegan al mediodía; comen juntos, descansan un rato y luego se reúnen en el salón limpio para escuchar un discurso, seguido de bautismo en el mar. En esta ocasión se bautizan 19 personas. ¡Qué día!
Mejora la organización
Entre 1925 y 1930 se reorganizó por completo a los Estudiantes de la Biblia daneses. Así, en 1928 comenzaron a celebrarse las reuniones de manera más organizada. Ya estudiaban regularmente La Torre del Vigía, y entonces se recomendó que justo antes de la Reunión de Testimonio semanal tuvieran una Reunión de Servicio según las pautas del Boletín (llamado posteriormente Nuestro Ministerio del Reino). Al año siguiente la Sociedad envió un “plan de organización”. Cada congregación tendría un comité de servicio, integrado por tres hermanos, que supervisaría la predicación, mientras que los ancianos electivos dirigirían las reuniones de estudio de la congregación.
Esta transformación supuso una criba. Los que no deseaban mostrar su fe con obras fueron revelando su actitud con mayor claridad y terminaron por abandonar a los Estudiantes de la Biblia. Por esta razón, el número de participantes de la Conmemoración bajó de 909 en 1927 a 605 en 1931.
Los reajustes teocráticos se hicieron intolerables para Carl Lüttichau, superintendente de la sucursal. Discrepaba hasta de que la Sociedad repudiara toda religión falsa. Muchos hermanos trataron de hacerle ver el valor de los cambios requeridos; incluso el hermano Eneroth, de Suecia, lo intentó personalmente, pero sin resultado alguno. Lüttichau dimitió de representante de la sucursal para la Sociedad y en enero de 1930 lo sustituyó Poul Reinseth.
Instrumento, nombre y hogar nuevos
En enero de 1930 La Edad de Oro inició su publicación en danés con el nombre Ny Verden (Nuevo Mundo). A fin de lograr la mayor circulación posible, hubo extensas campañas de casa en casa para obtener nuevos lectores. También se vendía en los quioscos y se colocaron carteles explicando el contenido de la revista. El número de suscripciones aumentó rápidamente. En 1930, 5.825 personas la recibían por correo o de los publicadores, y en 1943, inmersos en la segunda guerra mundial, había 25.921 lectores asiduos.
La adopción del nombre testigos de Jehová fue otro acicate para predicar con diligencia. Tras su aceptación en la asamblea de 1931 de Columbus (Ohio, E.U.A.), se presentó la resolución a las congregaciones locales para que la secundaran. ¿Qué reacción hubo ante el nuevo nombre? Desde Noruega, Marie Due escribió: “Acepto gozosa el nuevo nombre y me complace ser testigo de Jehová”. Otros escribieron: “Nos ha dado la oportunidad de renovar la decisión que tomamos de servir fieles a Jehová hasta el fin”.
La resolución, junto con el discurso que pronunció en la asamblea el hermano Rutherford, se imprimió en el folleto El Reino, la esperanza del mundo, que tuvo gran distribución en marzo de 1932. En la última semana de la campaña se hizo todo lo posible por entregarlo en persona a los políticos, clérigos, autoridades civiles y grandes comerciantes. Asimismo, se dejó un folleto en la mesa de cada parlamentario. Hasta el monarca danés, Cristián X, lo recibió.
Al irse quedando pequeñas las instalaciones de la Sociedad de Ole Suhrs Gade, se adquirió una casa de campo en las afueras de Copenhague, en Søndre Fasanvej 56 de Valby y la familia Betel se mudó a la nueva propiedad el 18 de octubre de 1932.
Aunque la Sociedad llevaba años realizando la obra con el nombre Vagttaarnets Bibel- og Traktatselskab (Sociedad de Biblias y Tratados La Torre del Vigía), no tuvo que constituir una asociación legal sino hasta el 21 de mayo de 1932, fecha de su inscripción en el registro. La propiedad de Søndre Fasanvej fue sucursal de la Sociedad, almacén y hogar Betel por los siguientes 25 años.
Se establece el derecho legal a distribuir publicaciones
A comienzos de los años treinta la autoridad intentó aplicar mal la Ley de Comercio y la Ley de Festividades Públicas a nuestra predicación de casa en casa con las publicaciones. Si hubieran triunfado sus planes, la testificación casi se habría paralizado. Sin embargo, en octubre de 1932 se llegó a un punto decisivo. Cinco Testigos de Copenhague fueron a predicar en automóvil a Roskilde. El lugar convenido para juntarse era la plaza mayor, donde habían estacionado el vehículo, pero cuando llegaron faltaba uno del grupo, August Lehmann. Lo habían arrestado.
Lo acusaban de infringir la Ley de Comercio vendiendo publicaciones sin licencia de repartidor y fuera del horario comercial. El tribunal de la ciudad lo absolvió, lo mismo que el Tribunal Superior después de apelar contra su sentencia. Sin embargo, la acusación apeló contra el caso al Tribunal Supremo, que lo oyó en octubre de 1933. Este tribunal dictaminó que la predicación con libros y revistas que realizan los testigos de Jehová no era comercial y, por ende, no se veía afectada por la Ley de Comercio.
La Sociedad decidió entonces que todos los publicadores llevaran una tarjeta de identificación que dijera que el publicador de la Sociedad era un voluntario sin paga que distribuía libros sin lucro alguno y que el Tribunal Supremo había ratificado su derecho de predicar sin licencia de repartidor. Solucionada la dificultad, la predicación continuó sin intromisiones legales.
Surge la “gran muchedumbre”
Hasta entonces los Testigos se habían centrado en recoger a los elegidos, los cristianos ungidos que tenían la esperanza de ir al cielo. No obstante, durante estos años solían ir a la sucursal hermanos y hermanas, algunos muy tristes, porque no estaban muy convencidos de tener la esperanza celestial y, por consiguiente, no les parecía bien participar de los emblemas de la Conmemoración. Se les conocía por el nombre de hermanos Jonadab, de acuerdo con el relato de Jehú y Jonadab del antiguo Israel. (2 Rey. 10:15, 16.)
En agosto de 1935, dos números de La Torre del Vigía (edición en inglés) explicaron que la “gran muchedumbre” del capítulo 7 de Revelación era una clase terrestre que se recogería antes del Armagedón. Los hermanos de la sucursal estaban entusiasmados. Como aquel mes iba a celebrarse una asamblea nacional en Copenhague, enviaron un telegrama pidiendo permiso para presentar un discurso basado en estos dos artículos. El hermano Rutherford autorizó al hermano Dey a dar este discurso trascendental.
“Fue una hora inolvidable —relata el hermano Benggaard—. Me senté en la orquesta, detrás del orador, desde donde veía todo el auditorio. ¡Qué entusiasmo! No había visto nunca un auditorio tan emocionado. Se había bajado a la ‘gran muchedumbre’ del cielo a la Tierra, fue un impresionante destello de luz y entonces todos supimos quiénes formaban la ‘gran muchedumbre’.”
Desde ese momento comenzó en serio el recogimiento de los “hermanos Jonadab”. Por todo el país se celebraron reuniones para comunicarse con los posibles integrantes de la gran muchedumbre.
Testificación gramofónica
El siguiente paso para hacer más eficaz la predicación consistió en la introducción del gramófono. En las escaleras de las casas se tocaban breves sermones bíblicos del hermano Rutherford traducidos al danés. Pronto fue común la estampa del publicador cargando el gramófono portátil en el territorio.
Ahora bien, llevar en bicicleta el gramófono —incluso si era portátil— era tarea delicada. La hermana Rømer recuerda: “Teníamos que llevar a pie la bicicleta no solo cuesta arriba, sino a veces cuesta abajo, pues los caminos de las colinas eran tan empinados y el suelo tan pedregoso, que si bajábamos montadas saltaba el muelle que fijaba el gramófono”. Pero este obstáculo no los amedrentó. Intentaron solucionarlo con diversos inventos para sujetarlo a la bicicleta. Un hermano señala que de las 135 personas a las que tuvo el placer de ayudar a entrar en la organización mundial de predicadores, unas 40 salieron gracias al gramófono.
Además, celebraban las llamadas reuniones de gramófono, en las que escuchaban discursos reproducidos en aparatos más grandes. Unos hermanos de Kalundborg instalaron un sistema de sonido en un viejo automóvil que tenía Daniel Nielsen (hijo de Albertine, que se había bautizado en Sejerø Bight en 1902). Cuando vendió el auto, utilizó un carrito tirado por una bicicleta. “Emprendíamos viajes largos —relata el hermano Nielsen—, viajes a los pueblos donde predicamos con los discursos gramofónicos.”
Los precursores fundan congregaciones
Los años treinta cambiaron la naturaleza de la obra de repartidor, conocida en la actualidad como servicio de precursor. A diferencia de los años veinte, cuando los precursores iban de una región a otra tratando de abarcar el mayor territorio posible, en la nueva década permanecerían en una localidad a fin de fundar congregaciones. Para ver como lo hacían, sigamos a Ejner y Else Mortensen.
Tras vender su pequeña granja, Ejner y Else emprendieron el ministerio de tiempo completo en marzo de 1934. No fue fácil, pues eran años de depresión económica.
Entre sus primeros territorios estaba la localidad de Sønderborg. En un salón alquilado programaron cuatro discursos a cargo de oradores enviados por la Sociedad. La serie continuó con el hermano Mortensen como orador novel. Presentó bien su primer discurso, pese a estar muy nervioso, y con el tiempo asistían asiduamente a las reuniones unas treinta personas. Más adelante presentaron discursos gramofónicos, seguidos de preguntas y respuestas. Después introdujeron las reuniones regulares de estudio con los libros de la Sociedad como ayudas didácticas. Se estaba formando una congregación que se establecería a principios de 1936.
Al aproximarse el verano pidieron a los Mortensen que se mudaran a la población de Nyborg, donde siguieron el mismo método: primero discursos de los representantes de la Sociedad, luego los del hermano Mortensen, después los discursos gramofónicos y, finalmente, las reuniones de estudio de la Biblia. A finales de agosto de 1937, la obra había sido tan fructífera que ya se había formado en Nyborg una congregación de unos diez publicadores.
La ocupación nazi
El 9 de abril de 1940 fue una fecha aciaga para Dinamarca. Los ejércitos de la Alemania nazi penetraron en el país a paso de ganso. Los hermanos se prepararon para lo peor, pues donde dominaban los nazis se perseguía brutalmente a los Testigos.
Se estimó oportuno, por tanto, obrar con cautela. Aquel mismo mes estaba programada una gran campaña con el folleto Refugiados, pero como denunciaba contundentemente el régimen nazi, alteraron los planes. Un domingo muy de mañana, los hermanos realizaron una distribución relámpago de los folletos introduciéndolos por el buzón de las puertas. El 28 de abril se distribuyeron gratis unos 350.000 folletos en toda la nación. Aunque el método era caro, hasta el hermano Dey entendió que era necesario.
Felizmente, nunca hubo persecución. Por razones políticas las fuerzas de ocupación decidieron dejar Dinamarca como “protectorado modelo” y otorgaron a los daneses bastante libertad personal. Con cautela, los hermanos pudieron proseguir con la predicación.
Internan al hermano William Dey
Como resultado de la ocupación alemana, William Dey, ciudadano británico, fue internado en un campo cerca de la ciudad de Vejle. Aunque allí trataban a los internos de manera humanitaria y les daban cierta libertad, para este hombre activo era una prueba no hacer su trabajo cotidiano. Pero de ninguna manera estaba ocioso. Testificaba incesantemente, tanto a los internos como a los guardias. Vez tras vez les instó a ponerse de parte del Reino, con tanta frecuencia que acabaron por apodarle Dey el Ponte-de-parte.
La asignación de superintendente de la sucursal, que el hermano Dey había recibido en 1934 de Poul Reinseth, pasó a desempeñarla Albert West, quien había servido varios años de superintendente de sucursal en Estonia a finales de los años veinte. Se interrumpió el contacto directo con la sede de la Sociedad en Estados Unidos. La única vía de comunicación era mediante Suecia, una isla neutral en el mar tormentoso de la guerra. La Oficina del Norte de Europa había dejado de funcionar, y el hermano Eneroth supervisaba desde Suecia la compilación de datos e informes de los países nórdicos y los enviaba a Brooklyn (Nueva York, E.U.A.).
Sigue recibiéndose alimento espiritual
Aunque las últimas revistas y otras publicaciones llegaban a Dinamarca, el enrarecimiento de la relación política entre daneses y alemanes exigió usar estrategia teocrática. Cierta hermana joven danesa era la niñera de la familia de un diplomático español que vivía en Copenhague, el cual estaba muy dispuesto a traerle paquetes de regalos de Suecia, sin saber, por supuesto, qué contenían.
Así, nunca faltó el alimento espiritual. Durante todo el período bélico se editó y distribuyó La Atalaya y Consolación, y otras publicaciones. Los hermanos recibieron incluso la información que se publicó a finales de 1941 en la edición en inglés de La Atalaya, donde una serie de artículos sobre la profecía de Daniel explicaba que Alemania era el rey del norte. No se vio oportuno publicar estos artículos en la edición danesa de La Atalaya, de modo que se imprimieron en multicopista y los superintendentes de circuito viajaron a las congregaciones a leerlos a un auditorio formado solo por hermanos que llevaban sus tarjetas de identificación. Como puede imaginarse, los lugares de reunión se abarrotaron para estos discursos.
Oposición de los nazis y el clero
Aunque no hubo mucha oposición de las fuerzas de ocupación alemanas, los nazis daneses abrigaban un odio acerbo. En multitud de ocasiones intentaron mediante sus revistas que los alemanes se fijaran en los Testigos.
El clero de la Iglesia nacional danesa también se afanó con sus insidiosas intrigas. Sus ataques periodísticos suscitaron una animada correspondencia en las páginas de los editoriales. El punto álgido se alcanzó cuando un clérigo terminó su oficio religioso radiado precaviendo contra los Testigos, quienes, según dijo, no creían que Jesús fuera el Salvador ni el Hijo de Dios.
En vista de que la emisora rehusó emitir una rectificación, la Sociedad decidió hablar como mejor podía: predicando. Programó una campaña de una extensión sin precedentes. En un tiempo récord preparó el folleto titulado ¿Juzgará usted entre nosotros?, que aclaraba la diferencia entre los testigos de Jehová y el clero.
La gran campaña recibió el nombre “la batalla de Jehová”. El pueblo de Jehová demostró un gran espíritu batallador. Participaron todos y, el día señalado, 21 de febrero de 1943, distribuyeron gratis unos 700.000 folletos. El folleto inundó ciudades y pueblos. No se pasó por alto ni a las islas más diminutas. Todas las casas de las 62 islas más pequeñas lo recibieron por correo, y más de dos terceras partes de los hogares daneses, en la puerta. A continuación, se envió un ejemplar a todo clérigo, párroco y feligrés destacado.
Gracias a los periódicos, los que de otro modo no hubieran advertido la campaña de los Testigos se dieron cuenta de ella. Los clérigos de todo el país contraatacaron con afán en gacetas, revistas parroquiales y púlpitos. La campaña metió el dedo en la llaga de los opositores. Los nazis daneses atacaron sin piedad, afirmando que los judíos financiaban en secreto a los Testigos. Aun así, la sucursal recibió cientos de cartas pidiendo información sobre nuestro mensaje.
La campaña duró varios meses. Cuando un párroco injuriaba el nombre de Jehová y se oponía a sus siervos, los hermanos procuraban organizar un discurso en la región e inundaban la parroquia con volantes. La actividad se destacó sobre todo en la isla de Amager, donde hubo un debate público entre los testigos de Jehová y el clero de la Iglesia nacional danesa. Dos hermanos, Arthur Jensen y Herløv Larsen, oradores hábiles de mentes despiertas y lógicas, hablaron por los Testigos.
Cierto teólogo lo resumió certeramente en el semanario Amager Bladet del 15 de abril: “Globalmente hablando, los argumentos de los Testigos fueron, con diferencia, los mejores, los más claros y los más objetivos. En lo que respecta a la Iglesia..., bueno, solo cabía sentarse y sentir vergüenza ajena”. Con el tiempo cesaron los ataques del clero, pues cuanto más peleaban contra los Testigos mayor testimonio recibían sus parroquianos, lo que, por supuesto, no encajaba lo más mínimo en sus planes.
Las asambleas durante la guerra
Durante el período bélico se logró celebrar varias asambleas. La que tuvo lugar en la sala Odd Fellow Palæt de Copenhague los días 28 y 29 de agosto de 1943 fue memorable. El primer día transcurrió como estaba previsto. La situación política danesa, sin embargo, había alcanzado un punto de ruptura, al demandar las fuerzas de ocupación cada vez más del gobierno danés, de modo que el 28 de agosto, el mismo día que empezó la asamblea en la sala Odd Fellow Palæt, el gobierno rehusó seguir cooperando.
El domingo por la mañana las fuerzas alemanas que ocupaban Dinamarca entraron en acción. Su comandante en jefe declaró la ley marcial. Desarmó al ejército y a la armada, arrestó a varios ciudadanos destacados y disolvió el gobierno. Prohibió las reuniones y los grupos en las calles. Aquella misma mañana, los hermanos se reunieron en casas particulares. Consideraron la situación y dieron por sentado que se cancelaría la asamblea.
Sin embargo, no se prohibió cierto tipo de reuniones: los oficios religiosos. Rápidamente dieron aviso de que se congregaran por la tarde en el Odd Fellow Palæt para un “oficio religioso”. Se envió hermanos de Betel en taxi a distintos hogares, desde donde se esparció la noticia entre los hermanos como un reguero de pólvora. Para no llamar la atención a su obra, los hermanos llegaron en grupos de dos o tres y los condujeron al salón por una entrada lateral. Pronto se reunieron 1.284 hermanos.
“Al entrar en el salón —relata una hermana— comprendimos de verdad lo que significaba la organización para nosotros, pues casi todos los hermanos estaban allí. A todos se les había avisado con poca antelación y nadie sino los testigos de Jehová podían lograr algo así. Tan solo dejar las muchedumbres ruidosas y enfurecidas de las calles y entrar en aquel remanso de paz era ya maravilloso. Parecía que una puerta separara el viejo mundo del nuevo.”
Al acabar la reunión, los hermanos salieron en grupos pequeños y, según las instrucciones, se fueron acto seguido. Todo marchó sobre ruedas. ¡Y delante de las narices de los alemanes! El cuartel general del comandante de la armada alemana estaba situado justo al cruzar la calle, enfrente del lugar de asamblea. En la acera los guardias alemanes estaban parapetados con sus ametralladoras detrás de una pared de sacos terreros.
La escuela bíblica de Langeland
Corrían rumores en 1943 de que los Testigos estadounidenses y británicos tenían escuelas bíblicas propias. Como los hermanos daneses no tenían relación directa con la sede mundial a causa de la guerra, actuaron con buena intención al hacer los planes para tener una escuela. Adquirieron una casa en los hermosos alrededores de Lohals, población de la isla de Langeland. En este paraje, con vistas al mar, instituyeron su propia escuela bíblica. Eligieron como supervisor de la escuela a Simon Petersen, de Betel. Otros dos hermanos eran los profesores. Uno de ellos, Filip Hoffmann, también era de Betel.
El primer grupo de estudiantes comenzó la escuela el lunes 5 de junio de 1944. El curso duraba dos semanas. El horario de clases era de nueve de la mañana al mediodía, y se enseñaban, entre otras materias, doctrinas bíblicas, organización, predicación, aritmética y danés. Por la tarde los estudiantes podían hacer lo que prefirieran: estudiar, nadar, o pasear por los bellos alrededores de la escuela. Los fines de semana se dedicaban al ministerio del campo.
Aunque la escuela duró solo un verano, se matricularon unos 450 hermanos y hermanas en total. En realidad fue fruto de un malentendido, pues había que instituir escuelas, pero no de esta manera. Al año siguiente se introdujo en todas las congregaciones el Curso del Ministerio Teocrático (actualmente la Escuela del Ministerio Teocrático).
Termina la guerra
Al acercarse el final de la guerra, la escasez de la mayoría de los productos, entre ellos el papel, obligó a reducir el formato de la revista. Sin papel, no hay publicaciones. Aun así, los hermanos lograron mantener por un tiempo la cantidad habitual de revistas La Atalaya y Consolación reduciendo progresivamente el número de páginas, aunque esta medida acabó siendo insuficiente. En abril de 1945 tuvo que interrumpirse la obtención de nuevas suscripciones.
Pese a todo, las congregaciones danesas crecieron durante estos años hasta casi duplicar. De un máximo de 1.373 publicadores distribuidos en 75 congregaciones en 1940, se aumentó en 1945 a 2.620 Testigos agrupados en 127 congregaciones.
Ayuda a los liberados de los campos de concentración
El 5 de mayo de 1945 hubo gran júbilo en Dinamarca: ¡Liberación! Aquel mismo día encalló en la isla de Møn una barcaza de río que llevaba cientos de prisioneros del infame campo de concentración de Stutthof, ubicado en la actualidad en el norte de Polonia. Entre ellos había 15 testigos de Jehová de cinco nacionalidades. A las pocas horas acudieron sus hermanos daneses con comida, aunque, lamentablemente, demasiado tarde para algunos. La enfermedad y la inanición se cobraron su tributo: dos Testigos murieron poco después de su llegada. Como era patente que los sobrevivientes precisaban mucha atención y cariño, la sucursal los amparó.
Los hospedaron en un edificio que tenía la Sociedad en Langeland. Gracias al cuidado y el cariño del matrimonio Petersen, los tres hermanos y diez hermanas se restablecieron física, mental y espiritualmente. Cuando los refugiados recobraron las fuerzas, regresaron a sus países de origen para reanudar la predicación en sus lenguas natales: alemán, polaco, ruso, letón y lituano.
Visitas de la sede mundial
A comienzos del verano de 1945 se restableció la comunicación con la central de Brooklyn (Nueva York). Más avanzado el año, la comunicación mejoró con la visita a Copenhague de Nathan H. Knorr, presidente de la Sociedad desde 1942, y su secretario, Milton G. Henschel. Todo un acontecimiento, pues la última visita a Dinamarca de un presidente de la Sociedad había sido en 1927.
Durante la visita, 13 hermanos solicitaron recibir preparación para el ministerio en la nueva Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower. Los primeros cinco partieron el verano siguiente para Estados Unidos.
Dos años después (1947), los hermanos Knorr y Henschel realizaron una gira de servicio alrededor del mundo durante la cual volvieron a Dinamarca. Esta vez, el hermano Knorr introdujo una innovación en el campo danés: la testificación en las calles con las revistas. Ofrecer La Atalaya y ¡Despertad! a los viandantes era un método de probada eficacia en Estados Unidos que también daría buenos resultados en Dinamarca, sobre todo los viernes a la hora punta.
Ayuda de los graduados de Galaad
El retorno a Dinamarca de hermanos preparados en Galaad dio un gran impulso al ministerio del campo. Los primeros dos graduados, Johannes y Christian Rasmussen, volvieron a principios de 1947 para ser siervos de los hermanos (llamados hoy “superintendentes de circuito”). A Christian se le trasladó posteriormente a Suecia, donde aún sirve en Betel.
Filip Hoffmann fue el siguiente graduado que regresó. Aparte de la instrucción de Galaad, había recibido preparación especial en la oficina y en la fábrica de Brooklyn. Su vuelta trajo consigo un cambio de procedimientos en la sucursal danesa. Se le asignó después a la sucursal germana.
Albert y Margaret West volvieron de Galaad en enero de 1949. Al hermano West se le nombró superintendente de sucursal para relevar al hermano Dey, que ya tenía 69 años, y quien se mantuvo en su cargo hasta el otoño de 1950, cuando regresó a Gran Bretaña para servir fielmente de precursor hasta su fallecimiento en 1963.
Crecimiento: en número y espiritualidad
Los hermanos ampliaron su panorama espiritual en los años que siguieron. Se fueron dando cuenta de que constituían una sociedad internacional con una dirección común. Fomentaron este sentimiento las grandes asambleas internacionales de los años cincuenta celebradas en Nueva York, a las que asistieron hermanos daneses que pudieron ver en persona la sede mundial y la imprenta de los testigos de Jehová y oír en directo los discursos de algunos hermanos de la sede. Todo esto les dio una buena base espiritual que compartirían a su vuelta con sus coterráneos.
El número de publicadores siguió en ascenso, de modo que mientras estaban en marcha los preparativos de la asamblea de 1954, se hizo patente que el salón de congresos K.B. Hallen, que se había utilizado con anterioridad en varias ocasiones, ya no era adecuado. Los hermanos alquilaron el mayor auditorio de Dinamarca, el Forum, cerca del centro de Copenhague. Fue toda una sensación. Johannes Rasmussen, entonces superintendente de distrito, lo describió así: “Podíamos reunir a 8.000 personas en la sala K.B. y daba igual. Pero si acudían 5.000 al Forum, era toda una noticia”.
Se hicieron preparativos para la mayor asamblea celebrada hasta entonces en Dinamarca. Aunque el Forum tenía un aforo de 7.000 personas, hubo que levantar carpas para acomodar a varios miles más. Aun así, el lugar estuvo abarrotado los cuatro días de la asamblea. Los hermanos estaban muy satisfechos con la concurrencia y su entusiasmo se desbordó la tarde del domingo 8 de agosto, cuando hubo 12.097 presentes para el discurso público.
Nuevo superintendente de sucursal
Al día siguiente llegó un hermano estadounidense, Richard E. Abrahamson, para ponerse a cargo de la obra en Dinamarca. Se convirtió en el quinto superintendente de sucursal en un período de pocos años. El hermano West enfermó de gravedad durante el verano de 1951 y encomendó su cargo a Aage Hau, graduado de Galaad. Un año después, el cometido pasó a un canadiense, Norman Harper. Dos años más tarde, los Harper decidieron regresar a Canadá al venirles familia.
El hermano Abrahamson y su esposa, Julia, procedían de la obra de distrito en Inglaterra. Este matrimonio se había graduado de Galaad en 1953 y con anterioridad había servido por varios años en la sede mundial de Brooklyn. El hermano Abrahamson tenía 31 años cuando se convirtió en superintendente de sucursal y supervisaría la obra por más de 26 años.
La predicación en las Islas Feroe
En mayo de aquel año, 1954, se enviaron dos precursores especiales a las Feroe, un pequeño archipiélago del Atlántico norte situado entre Islandia y las Islas Shetland. Ahora bien, no eran los primeros publicadores de las islas. Ya en el verano de 1935 dos precursoras viajaron al archipiélago, se quedaron tres meses y distribuyeron muchos libros y folletos. No obstante, el clero logró que se las expulsara. Desde 1948, se había vuelto a predicar esporádicamente en las islas, aunque con muchas dificultades.
Los dos precursores especiales, Svend Aage Nielsen y Edmund Onstad organizarían mejor la obra. Pronto localizaron un apartamento en la ciudad principal, Thorshavn, en la isla de Strømø, la mayor de las Feroe, donde habilitaron una habitación como Salón del Reino. Después de predicar en la ciudad, se centraron en las poblaciones más pequeñas.
En conjunto, los feroeses reflejan la naturaleza adusta de las islas —un tanto reservados, indecisos y algo desconfiados de los extraños—, de modo que a los misioneros les llevó tiempo y paciencia intimar con ellos. A menudo encontraban las puertas cerradas. Solo si “desaparecían” del territorio y volvían al rato a predicar podían hablar con ellos, una vez que creían que ya no había “peligro”. Les importaba mucho el qué dirán. A menudo devolvían las publicaciones; a veces hasta ya las tenían en la oficina de correos de Thorshavn cuando regresaban a la ciudad.
Además, no lograban hallar hospedaje en los pueblos, lo que les obligaba a navegar más, pues solo podían hacer viajes de un día desde Thorshavn. Y solo el hermano Nielsen tenía estómago de marino. Hallaron una solución. Un hermano danés que se les unió en el ministerio de precursor tenía una sastrería, y con el dinero y trabajo de todos confeccionaron una tienda de campaña. Así, cargando las mochilas, los sacos de dormir y la tienda, iban de un pueblo a otro sin preocuparse de dónde pernoctarían.
Problemas en Klaksvík
Avanzado el año, el hermano Nielsen se trasladó a la ciudad de Klaksvík. Su llegada coincidió con el peor momento de un conflicto que persistía desde hacía tiempo. La gente del lugar se negaba a aceptar al jefe médico nombrado por las autoridades danesas para el hospital de la ciudad. Estalló la violencia. Por la noche arrojaban cadenas de hierro contra el tendido eléctrico para apagar las luces de la ciudad. ¡Pobre del danés que se aventurara a salir de casa solo de noche!
¿Cómo iría el hermano Nielsen puerta por puerta si todo el pueblo era un avispero? Dejemos que él nos lo cuente: “El primer día que salí a predicar tuve una idea que no la he vuelto a poner en práctica desde entonces: llevaba la Biblia bien visible en la mano desde que salía por la puerta hasta que volvía a casa. Así entablaba largas conversaciones con la gente, aunque aún no se atrevían a hacerme pasar. [...] Cierta señora me dijo: ‘¿Sabe qué dicen por ahí? Que no le pueden hacer daño porque no suelta la Biblia de la mano’”.
Entran más precursores en el campo
En el verano de 1957 se envió a Anders Andersen a las Feroe, donde sirvió de precursor especial en el territorio de Klaksvík. También visitó periódicamente a la pequeña congregación de Thorshavn, recién formada, y al hermano Onstad, que predicaba en la isla meridional de Suderø.
El año siguiente llegó un matrimonio, Svend y Ruth Molbech. Las hermanas por fin tenían una buena ayudante para el campo y podían atender mejor a las mujeres interesadas, pues era incómodo para los hermanos solteros visitar regularmente a las mujeres, sobre todo si el esposo se había ido a pescar por una buena temporada.
La testificación con las películas de la Sociedad
Las películas La Sociedad del Nuevo Mundo en acción y La felicidad de la Sociedad del Nuevo Mundo lograron que en las poblaciones pequeñas se avivara el interés en las buenas nuevas. Demostraron que los Testigos no eran una secta local, sino una hermandad mundial.
En Vestmanna (Strømø), alquilaron el cine y más de ochenta jóvenes y adultos lo llenaron mucho antes de la proyección. A los feroeses nunca les ha importado esperar, pues no tienen horario rígido. Solo cuando llega una barca de pesca salen corriendo a la bahía. Así ocurrió durante la proyección de una de las películas de la Sociedad. A mitad de la cinta, se escuchó el sonido penetrante de la sirena de una barca, proclamando el retorno del mar de padres, hijos y hermanos. En un momento se disolvió la reunión; todos corrieron a asomarse a la ventana para ver qué barco llegaba y luego salieron. La sala se vació en cuestión de segundos; solo se quedaron hasta el final el encargado del cine y algunos ancianos.
Un feroés se pone de parte de la verdad
Al testificar en las islas del norte, el hermano Andersen conoció a un feroés, John Mikkelsen, que se interesó en el mensaje, pero que, en conformidad con la parsimonia isleña, no cambió de la noche a la mañana. Dos precursoras especiales cultivaron su interés y, gracias a sus desvelos, lograron interesar a su esposa, Sonja, y que se uniera al estudio bíblico. Los dos acabaron por abrazar la verdad y John llegó a ser el primer feroés nombrado anciano.
Los solitarios precursores recibieron después la ayuda de familias que se mudaron de Dinamarca para servir donde había más necesidad. Tuvo buen efecto, pues muchos del territorio creían que nuestra religión era para misioneros, no para gente “normal”. Pero respetaban a las familias que trabajaban entre ellos. La primera fue la de Anker y Dora Nygaard y sus cuatro hijos, quienes llegaron en 1959 y contribuyeron mucho al aumento en las Feroe.
Fue necesario que el primer grupo de precursores trabajara con constancia durante ocho o diez años en las Feroe para “abonar” el terreno. Se habían llevado lo peor de la oposición eclesiástica y habían sido pioneros en la búsqueda de personas sinceras. Parecía oportuno que estos hermanos regresaran a regiones danesas menos aisladas y otros precursores continuaran su obra.
A Groenlandia, tierra de hielo y nieve
A mediados de los cincuenta llegó el momento de introducir las buenas nuevas en la tierra de hielo y nieve, Groenlandia, extensa isla fría que tiene una capa de hielo que llega a alcanzar tres kilómetros de espesor. Durante muchos años fue una colonia danesa y no se permitió más confesiones que los hermanos moravos, que se fueron en 1900, y la Iglesia nacional de Dinamarca. La adopción de una nueva constitución danesa en 1953 abrió el camino para que los Testigos fueran asignados a esta isla.
En enero de 1955 dos precursores especiales, Kristen Lauritsen y Arne Hjelm, llegaron en barco a la capital, Godthåb (Nuuk). Tenían muchísimo trabajo por delante. Comenzando en la capital, recorrieron 1.600 kilómetros de la costa occidental, donde vivía la mayor parte de la población de 25.000 habitantes, repartidos en 200 ciudades, pueblos y aldeas.
Empezaron por la ciudad principal. Aunque al principio muchos escucharon con interés, cambió la reacción. ¿Qué había pasado? El deán de Groenlandia (el jerarca más importante del país) había publicado un panfleto contra los Testigos y lo había distribuido entre los groenlandeses. Intentaba predisponer a la población en contra de la obra de los Testigos para erradicarla en sus inicios.
Costa arriba, costa abajo
Los hermanos siguieron predicando imperturbables. Tras la celebración de la Conmemoración, comenzaron los preparativos para un gran recorrido de predicación estival. A finales de abril llegó el primer buque costero que se dirigía hacia el norte. Los precursores compraron una tienda de campaña y subieron a bordo.
El viaje los llevó a ciudades como Holsteinsborg, Egedesminde, Jakobshavn, Qutdligssat —la ciudad carbonífera—, Uummannaq y Upernavik, el extremo más septentrional de su viaje de 1.000 kilómetros desde el punto de partida. Adondequiera que iban esparcían las buenas nuevas, entregando en cada ocasión un juego de tratados en groenlandés.
La siguiente campaña de predicación los llevó a Julianehåb, a más de 500 kilómetros al sur de Godthåb. El clima era más benigno y todo parecía más verde y acogedor. El viaje prosiguió a Narsaq, Nanortalik, Sydprøven y de regreso a Godthåb; así acabaron las grandes giras de su primer verano en Groenlandia. Toda la costa occidental recibió testimonio del propósito de Jehová.
Estos primeros viajes enriquecieron el caudal de experiencia de los hermanos. Aunque preferían dormir en un lecho caliente, descubrieron el peculiar encanto de acampar. Un inconveniente eran los perros de trineo groenlandeses, utilizados desde Holsteinsborg hacia el norte, pues correteaban bajo las cuerdas de la tienda y a veces las rompían a mordiscos. Los hermanos aprendieron rápido a no dejar en la tienda comida desprotegida; si no, entraban los perros y se comían todo. Por ello, la ponían en el techo de un cobertizo o en una bolsa colgada de un palo, lejos de las dentelladas caninas. El truco no funcionó en Uummannaq, pues brincaron y agujerearon a mordiscos la bolsa, desparramando las provisiones: salchichas, queso, mantequilla y otros manjares que devoraron en un momento.
Aunque a veces los hermanos se toparon con la oposición del clero, en líneas generales vieron que los groenlandeses eran simpáticos, accesibles y hospitalarios. Por las tardes venían muchos a hacerles preguntas. Sin duda, había mucho que hacer en el territorio, aunque poca idea tenían los hermanos de cuántos años de trabajo paciente serían necesarios para que hubiera aumento.
Más ayuda para Groenlandia
La película La Sociedad del Nuevo Mundo en acción fue una magnífica ayuda para ilustrar la obra de los Testigos. Durante el invierno se proyectó tres veces en Godthåb y siempre se llenó la sala. En 1957 vino la película La felicidad de la Sociedad del Nuevo Mundo, con comentarios en groenlandés grabados en una cinta que se tocaba con la película. Años después, al explicar la situación religiosa de Groenlandia, el deán de Groenlandia dijo: “Los testigos de Jehová son los más dinámicos. Van costa arriba y costa abajo enseñando esta película de las glorias del Milenio. Estas imágenes a todo color dejan huella”.
En 1958 se duplicó el grupo de precursores, sumando un total de cuatro. La primavera siguiente llegaría uno más. ¿Cómo ocurrió? En el viaje a la asamblea internacional de la ciudad de Nueva York, el hermano Lauritsen conoció a la precursora inglesa Joan Bramham. El resto, ya se sabe... Fue su esposa y colaboradora. Realizó la proeza de aprender danés y groenlandés. Los hermanos Lauritsen se encargaron de la parte meridional de Groenlandia y los otros precursores especiales permanecieron en la parte centro y norte.
Progreso y criba en Dinamarca
El progreso continuó, de modo que 9.207 publicadores distribuyeron en abril de 1955 el folleto La cristiandad o el cristianismo—¿cuál es “la luz del mundo”? El siguiente suceso importante fue la asamblea estival. Cerca de 6.000 daneses viajaron a Estocolmo, la capital sueca, para asistir a la asamblea “Reino Triunfante”, la primera asamblea internacional a la que asistían la mayoría de los hermanos daneses. El programa y el compañerismo con tantos hermanos noruegos, suecos y de otros países les dio el impulso espiritual necesario para trabajar más en el ministerio.
Sin embargo, no todos estaban contentos. A algunos publicadores no les gustaban todas las nuevas instrucciones de la sede mundial. A otros quejumbrosos no les parecía bien que La Atalaya recalcara tanto el modo de vivir cristiano, las normas morales puras y la expulsión de los pecadores impenitentes y, por tanto, algunos se apartaron. El materialismo y el temor al hombre atrapó a otros. Con todo, la mayoría permaneció firme y la organización vio reforzada su estructura interna.
Las asambleas salen al aire libre
Después de celebrar por años las asambleas en escuelas, auditorios de música e instalaciones deportivas, fue necesario salir al aire libre para acomodar a tantos asambleístas. Así, en 1956 se alquiló el estadio Århus, situado en una hermosa zona ajardinada. Casi 3.000 hermanos utilizaron un campamento público, alojamiento que todavía se utiliza para las asambleas.
Más de 10.000 personas escucharon el discurso público. Para muchos, sin embargo, el punto más destacado de la asamblea fue la adopción de una resolución dirigida al primer ministro soviético Nikolay A. Bulganin, en la que protestaban por el maltrato a los testigos de Jehová en la entonces llamada Unión Soviética. Los puntos clave de esta resolución se imprimieron en 28 periódicos, una cobertura nada desdeñable para un país tan pequeño como Dinamarca.
Se superan las trabas legales a la predicación
Meses después llegó a su punto culminante una causa legal relacionada con la evangelización. El Ministerio de Comercio alegaba que la actividad de la Sociedad Watch Tower era comercial, pues conllevaba la edición y distribución de revistas y libros de los testigos de Jehová. Consideraba, por tanto, que a la predicación de casa en casa de los Testigos le aplicaban las restricciones de las leyes de comercio, entre ellas el horario de cierre comercial aplicado rigurosamente. Para afirmar la naturaleza desinteresada de nuestra predicación, llevamos el asunto al Tribunal Supremo, que falló en contra nuestra.
Como resultado, formamos una corporación comercial aparte que editaba, imprimía y enviaba revistas y otras publicaciones bíblicas a las congregaciones para utilizarlas en la educación bíblica no comercial. La Sociedad Watch Tower Bible and Tract danesa mantuvo su carácter no comercial y siguió dirigiendo las actividades espirituales de los Testigos, entre ellas su ministerio de casa en casa, que no sufrió alteraciones.
Años después, el gobierno cuestionó el derecho de cada Testigo a distribuir revistas por las casas sin licencia y fuera del horario comercial. Aunque el Tribunal Supremo volvió a fallar en contra de los Testigos, hemos demostrado que la obra no es comercial distribuyendo gratis las publicaciones a quienes desean leerlas y financiando la actividad con nuestros donativos.
Nueva sucursal con imprenta
Como el hogar Betel de Søndre Fasanvej iba quedándose muy pequeño, se planeó edificar una nueva sucursal. Parecía práctico imprimir La Atalaya y ¡Despertad! en la sucursal a fin de no tener los inconvenientes de aumentos salariales y huelgas de impresores seglares. (En 1947 una huelga interrumpió la impresión de las revistas durante tres meses.)
Hallaron un solar idóneo en Virum, bella zona periférica rodeada de bosques. A finales de 1956, cuando el hermano Knorr visitó Dinamarca para inspeccionar las obras, encontró muy avanzado el vertido de hormigón, a pesar de que el día que llegó al lugar de construcción coincidió que todos los voluntarios habían parado para tomar el café.
La benignidad del invierno y el gran número de voluntarios permitieron finalizar el hormigonado en febrero de 1957, de modo que el 31 de agosto la sucursal estaba lista para la dedicación. Los 24 hermanos de la familia Betel llevaban viviendo allí un mes y estaban imprimiendo los números del 1 y 8 de octubre de La Atalaya y ¡Despertad! en danés, los primeros que no se publicaban en una imprenta comercial. A partir de entonces, ¡Despertad!, al igual que La Atalaya, se imprimió quincenalmente y con un formato más manejable, al tiempo que se aumentaron las páginas de las revistas de 16 a 24.
Anfitriones de una asamblea internacional
En 1961 los hermanos daneses organizaron por vez primera una asamblea internacional. Alquilaron un gran estadio de fútbol, el Idrætspark de Copenhague, donde se celebraban muchos partidos de la liga nacional. Después de muchos preparativos, obtener incontables permisos de las autoridades, conseguir 15.000 hospedajes privados y 800 camas de hotel y preparar un campamento para más de 5.000 personas, todo estaba listo para recibir a los muchos invitados de más de 30 países.
En el último momento surgió un problema difícil: la Dirección de Aviación Danesa no autorizó el aterrizaje de 27 aviones de Estados Unidos que traían a 2.691 asambleístas. Tras horas de actividad frenética y solo después de apelar en persona al primer ministro, que estaba de vacaciones, se dio el permiso de aterrizaje y se telegrafió a la aerolínea estadounidense, solo dos horas antes de la prevista para la salida del primer avión hacia Copenhague.
La asamblea fue apasionante. Aunque los asambleístas eran de muchas naciones y razas, probaron que cumplían el tema de la asamblea: “Adoradores Unidos”. El programa se dio simultáneamente en cinco idiomas para que lo pudieran seguir los hermanos daneses, suecos, noruegos, finlandeses y de habla inglesa. El domingo por la tarde el estadio estaba abarrotado. Los que no cabían se acomodaron en un parque cercano, donde varios millares de personas escucharon el discurso público mediante altavoces. El mensaje sencillo y enérgico del hermano Knorr llegó a 33.513 oyentes.
Los comentarios de algunos jerarcas del clero revelaron cierta inquietud. Admitieron: “Los testigos de Jehová trabajan”. “Es innegable que la secta testifica.” “Su abnegación es asombrosa.” Se tuvieron que preguntar: “¿Estamos nosotros ocupados?”. “¿De qué somos testigos y para qué?” “¿Se han llenado nuestros corazones de frialdad y dudas?” Estas declaraciones mostraban que la asamblea había dado un gran testimonio.
La mayor asamblea celebrada en Escandinavia
En 1969 los hermanos daneses tuvieron el privilegio de organizar otra asamblea internacional, “Paz en la Tierra”, la mayor que se ha celebrado en Escandinavia. En muchos aspectos siguió el patrón de la asamblea de 1961, aunque era mayor en todo sentido. ¡Qué gozo hubo al anunciarse una asistencia de 42.073 personas para el discurso del hermano Knorr!
Los periódicos daneses dedicaron más de ochenta metros de columnas a la asamblea. El Berlingske Tidende, uno de los diarios más importantes de Copenhague, dijo en un editorial: “En Dinamarca no suele haber concentraciones que merezcan llamarse multitudinarias [...]. Es natural, por tanto, que la asamblea internacional que han celebrado esta semana los testigos de Jehová en Copenhague haya suscitado tanto interés. [...] Los testigos de Jehová son un desafío para la Iglesia nacional. [...] Cabría esperar que la Iglesia trabajase siquiera con la mitad del celo de los Testigos para informar qué es el cristianismo, tal como hacen ellos dondequiera que van para propagar sus sueños del Milenio”.
La fotografía como instrumento pedagógico
Los instructivos dramas bíblicos son una parte señalada y emocionante de las asambleas de distrito. En Dinamarca están conectados desde principios de los años setenta con un elemento nada común. Muchos dramas se fotografían para luego pasarlos en proyecciones de diapositivas. ¿Por qué razón?
Se hizo en primer lugar para que los dramas se exhibieran en las asambleas de las Feroe y Groenlandia, donde no había suficientes hermanos para representarlos y se tenía que reproducir solo el sonido. Un hermano que había sido administrador de una compañía cinematográfica tuvo una idea: proyectar diapositivas del drama sincronizadas con la banda sonora.
Se hizo una prueba y los resultados fueron buenos. Desde entonces la calidad ha sido cada vez mejor. Para crear un marco natural, se utilizan decorados mucho mayores que en las asambleas de distrito. En ocasiones se construyen escenarios grandes —un mercado de Babilonia, una casa de Roma, una puerta de la ciudad de Jerusalén—, todo de madera y poliestireno. Cuando se proyectan las diapositivas se obtiene un resultado muy realista que comunica vida al drama. En la actualidad no solo se utilizan los juegos de diapositivas en las Feroe y Groenlandia, sino en muchos otros países donde no es práctico presentar los dramas en vivo.
Se consolida la verdad en las Feroe
A finales de los sesenta la verdad arraigó con más fuerza en las Feroe. Las familias venidas de Dinamarca ayudaron mucho en el campo y en el fortalecimiento de las congregaciones. En algunos lugares colaboraron con sus congregaciones en la construcción de una casa con Salón del Reino. En octubre de 1967 se dedicó en Thorshavn el salón de la casa de Rasmus Nygaardn. Al año siguiente se habilitó un salón parecido en Klaksvík. Todo corroboró la impresión de los vecinos: los Testigos habían venido para quedarse.
Algo que también impresionó a la gente fue que más familias feroesas aceptaran la verdad. Por ejemplo, cuando Anna Nolsøe aprendió la verdad en Copenhague en 1961, regresó a las Feroe, de donde era oriunda, para predicar y pronto se bautizaron tres de sus trece hijos. Desde entonces la verdad se ha difundido en su familia como las ondas concéntricas que se forman en el agua, de modo que ya hay tres generaciones de Testigos. Se podrían contar historias parecidas de otras familias.
La “gran” asamblea de Thorshavn
La primera asamblea de distrito de Thorshavn estaba prevista para 1971. La casa del hermano Rasmus Nygaard se convirtió en centro de operaciones de la asamblea y era un hormiguero de actividad. Por primera vez, los publicadores hicieron de hombres-anuncio por las calles de Thorshavn, lo que llamó mucho la atención de la gente.
Fue una asamblea maravillosa, con 461 presentes para el discurso público. Fue trascendental para varios publicadores daneses, que decidieron irse a servir a donde había más necesidad.
El progreso en Groenlandia
El grupito de precursores de Groenlandia continuó firme en la predicación, apoyado por las familias que se habían mudado de Dinamarca desde 1961. Aunque predicaban mucho y les escuchaban con amabilidad, había pocos resultados. Un problema importante era el idioma. Algunos groenlandeses hablaban algo de danés, pero no lo suficiente como para mantener una conversación profunda sobre temas espirituales. Aunque algunos publicadores batallaban con el groenlandés, rara vez lo aprendían al grado de poder enseñar la Biblia. Solían limitarse a introducciones breves aprendidas de memoria y a leer los textos de la Biblia al amo de casa. Durante un tiempo utilizaron tarjetas de testimonio y casetes con sermones.
Era evidente que hacían falta más publicaciones que explicaran la verdad en groenlandés. Pero ¿quién las traduciría? Hasta entonces habían utilizado traductores seglares, solución nada idónea. En 1965, Jørgen Larsen, un hermano de la sucursal, visitó Groenlandia y animó a la hermana Lauritsen a prepararse para traducir al groenlandés. Aceptó el reto. Las primicias fueron un folleto y algunos tratados, y a partir de enero de 1973 se publicó La Atalaya en edición mensual de 16 páginas con el nombre groenlandés Napasuliaq Alapernaarsuiffik. Fue un gran paso adelante. Ya era mucho más fácil dar un testimonio completo en la lengua de la isla. Aquel mismo año salió el libro La verdad que lleva a vida eterna, otra ayuda estupenda para los estudios bíblicos.
Asimismo, los publicadores de Godthåb necesitaban un lugar mejor para reunirse, pero como había escasez de viviendas en la ciudad, era casi imposible obtener un Salón del Reino. Sin embargo, un hermano había comprado, no muy lejos del centro de la ciudad, una cabaña de madera edificada sobre un peñasco que tenía vistas al fiordo de Godthåb. Con el apoyo económico de las congregaciones danesas y la ayuda de los precursores especiales que colaboraron en la construcción, se edificó en 1970 un anexo con espacio para un Salón del Reino y apartamentos para dos parejas de precursores.
Se asignaron más precursores y en los primeros años se mudaron varias familias y publicadores a diversas poblaciones costeras. En el período 1973-1974 ya había pequeños grupos o congregaciones en ocho poblaciones. Finalmente, en 1973 una señora abrazó la verdad, convirtiéndose en la primera persona de Groenlandia que se bautizaba en ese mismo país. En 1976 se unió al grupo otra hermana de Groenlandia. Ahora bien, ¿cuándo comenzaría a recogerse una buena cosecha?
El primer Salón de Asambleas de Dinamarca
Dinamarca también tenía dificultad para hallar instalaciones adecuadas donde celebrar las asambleas de circuito. En otros países los hermanos habían comenzado a edificar Salones de Asambleas a la medida de sus necesidades. ¿Valdría esta solución para Dinamarca?
Un grupo de ancianos de Fyn y Jutlandia estudió las posibilidades. Ante la buena reacción de los hermanos, decidieron construir un Salón de Asambleas para los circuitos del oeste del Gran Belt. Adquirieron dos hectáreas de terreno forestal a las afueras de Silkeborg. Las excavaciones comenzaron el 18 de marzo de 1978, y 364 días después estaba listo para la dedicación un edificio grande de ladrillo rojo y forma de H, con auditorio para 900 personas, comedor para 300 y otras instalaciones.
Nueva sucursal
Entretanto se planeó otra obra de construcción teocrática. La sucursal de Virum estaba sobrecargada y era apremiante obtener instalaciones más espaciosas.
Se halló una finca adecuada en la ciudad de Holbæk, a unos 72 kilómetros al oeste de Copenhague; eran seis hectáreas de terreno montuoso con un bello panorama del fiordo de Holbæk. Trazaron los planos y presentaron las solicitudes de rigor. Al enterarse un funcionario amable de la oficina del topógrafo de que los propios Testigos construirían un complejo de 14.000 metros cuadrados hábiles, les aconsejó enérgicamente no intentarlo siquiera.
“Pero nada es imposible para Jehová —señala Filip Hoffmann, coordinador de las obras—. La familia de construcción, de 200 hermanos como promedio, entró en acción con la buena ayuda de los voluntarios durante los fines de semana. Ni siquiera los detuvo el invierno más frío del siglo, con temperaturas que estuvieron por semanas entre -10 y -20 °C. Tan solo cien semanas después, el 21 de mayo de 1983, estaban listos los edificios para la dedicación.”
La familia se muda a su nueva casa
La mudanza de la familia Betel se realizó en agosto de 1982. Un matrimonio que no los acompañó fue el de Richard y Julia Abrahamson. Por años el hermano Abrahamson había coordinado la obra en Dinamarca y estimulado a muchos; esta pareja se había ganado el cariño de los Testigos daneses. Sin embargo, a finales de 1980 la Sociedad los asignó a la sede mundial de Brooklyn (Nueva York). La familia Betel danesa los despidió a principios de enero de 1981.
La coordinación del comité de la sucursal recayó en Jørgen Larsen, que empezó en el ministerio de tiempo completo en 1951 y pasó por dos cursos de Galaad, de los que se graduó en 1959 y 1965. Con su esposa Anna, trabajó por muchos años de superintendente viajante y luego en los departamentos de Servicio y Traducción de Betel.
Dedicación de la sucursal
Dos días antes de la dedicación, hubo una recepción especial para las compañías de suministros y las autoridades. Durante la visita a los edificios, elogiaron a los hermanos por la selección de materiales, calidad técnica y acabado, un nivel que conocieron en su juventud pero que no habían vuelto a ver. Al recordarle al funcionario bienintencionado su recelo inicial, este sonrió y dijo: “Sabe, no conocía la clase de organización que tienen ustedes”.
Los 700 hermanos invitados a la dedicación no solo quedaron admirados por los hermosos edificios, sino también por el tamaño del complejo. Christian Rømer dijo: “Me impresionan los edificios cuando pienso en todo el trabajo que representan”. Todos concordaron cuando Daniel Sydlik, del Cuerpo Gobernante, señaló en su discurso de dedicación que los sacrificios a Jehová suponen un costo. Esta obra había costado dinero y trabajo, pero los sacrificios se hicieron con gusto, dado que contribuían al adelanto de la obra de Jehová.
Se satisfacen las necesidades espirituales
Como la nueva sucursal era amplia, permitía satisfacer un deseo largamente acariciado: tener más traductores para producir más obras. El número de páginas de la edición danesa de La Atalaya y ¡Despertad! aumentó de 24 a 32; se empezó a publicar el Anuario en danés y a traducir Ayuda para entender la Biblia.
En Dinamarca han hecho historia dos publicaciones: La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, publicada en abril de 1985, y la Gran Concordancia, editada en 1988 y compilada con equipo informático. Era la primera vez que un grupo ajeno a la Iglesia nacional danesa sacaba una versión íntegra de la Biblia y que se publicaba en danés una concordancia exhaustiva.
Entretanto, el espacio adicional del nuevo complejo posibilitó trabajar en el gran Índice de las publicaciones Watch Tower 1930-1985. Esta publicación tan útil para los estudiantes de la Biblia se presentó en las asambleas de 1991. En ellas también hubo otra novedad: la edición simultánea de un libro en los tres idiomas de las regiones que supervisa la sucursal danesa: El hombre más grande de todos los tiempos, en danés, feroés y groenlandés.
El nuevo estudio de sonido permite grabar casetes de buena calidad. Hasta el momento se han hecho todas las Escrituras Griegas Cristianas y alrededor de la mitad de las Hebreas; además, para beneficio de los que tienen dificultades visuales o de lectura, se graban los artículos de estudio de La Atalaya y se envían quincenalmente a 350 suscriptores.
Otro avance fue el cambio a la fotocomposición electrónica y a la moderna impresión offset. Arne S. Nielsen, superintendente de la fábrica, comenta: “Fue una bendición y un desafío. Supuso cambiar casi todo el equipo de imprenta y que todos aprendieran el manejo de la nueva maquinaria y los nuevos métodos de trabajo”. Una rotativa alimentada por hojas imprime sin parar las revistas en danés, islandés y groenlandés. Cuando empezaron a imprimir la edición danesa en cuatricromía, se añadió otra prensa a la fábrica.
Acabada la fábrica, podía acometerse la siguiente obra importante. Los hermanos del oriente danés compraron una fábrica vacía cerca del pueblo de Herlufmagle, a 50 kilómetros al sur del Betel de Holbæk. En la finca había un edificio de cuatro naves que servía de granja, una casa de campo de dos pisos, un gran taller y una espaciosa herrería. Los arquitectos y muchos trabajadores dispuestos transformaron el caos en un todo armónico: el actual Salón de Asambleas de las islas Sjælland, Møn, Lolland y Falster. Desde la dedicación, el 26 de abril de 1986, casi todas las congregaciones danesas celebran las asambleas de circuito en salones propios.
Salones del Reino de construcción rápida
A continuación se abrió otro emocionante capítulo de la historia de la construcción teocrática danesa. Se introdujo algo totalmente nuevo: Salones del Reino de construcción rápida.
El primer Salón del Reino construido por hermanos se completó en 1949. En 1968 las congregaciones de una zona formaron una cooperativa regional, una asociación para ayudar a las congregaciones de la zona a financiar la construcción de salones. (Compárese con 2 Corintios 8:14.) La idea se difundió por el país, lo que permitió que casi todas las congregaciones edificaran o compraran su propio salón.
Sin embargo, a mediados de los años ochenta algunos salones muy antiguos ya no eran adecuados; muchos se habían quedado muy pequeños. Se planteó como solución el método de construcción rápida, que ya se utilizaba en otros países. Algunos tenían sus dudas. ¿Podría adaptarse el método a las técnicas tradicionales de construcción danesa, como la de erigir muros exteriores de ladrillo que soportaran el peso del tejado? Además, ¿satisfaría las estrictas normas de las autoridades de la vivienda?
En 1986 se reunieron arquitectos e ingenieros para preparar un método práctico. La congregación local hace todos los preparativos y luego 200 peritos trabajan intensivamente durante tres días. En septiembre de 1986 la terminación del primer salón de construcción rápida generó gran entusiasmo.
Desde entonces el método no ha dejado de asombrar a las autoridades. Hasta la fecha se han edificado en Dinamarca 36 salones de construcción rápida y hay más en proyecto. Para los equipos de construcción fue emocionante viajar a Jakobshavn (Groenlandia) en agosto de 1991 con el propósito de construir uno de los salones más septentrionales del mundo.
Nuevo Salón del Reino en Thorshavn
No se pasaron por alto las Feroe. Ante el aumento de publicadores de Thorshavn, se necesitaba un nuevo lugar de reunión, una obra muy grande para los hermanos de la localidad. Después de la asamblea de 1983, entre 10 y 15 publicadores se mudaron de Dinamarca a las islas, varios de ellos con la experiencia de haber trabajado en la construcción del Betel de Holbæk.
Las obras comenzaron en febrero de 1984 y dio mucho trabajo la perforación y dinamitado del terreno, pues el edificio se fundó, de manera literal, sobre roca. El sótano era de hormigón y el resto de la construcción estaba hecho de madera, rematada con un tejado de tepe, una antigua tradición feroesa que vuelve a estar en boga. Aunque no era de construcción rápida, llamó mucho la atención. Cuando se dedicó el 10 de junio de 1985, la televisión mencionó por primera vez a los testigos de Jehová en un noticiero, se entrevistó a un anciano de la zona en un programa radiofónico y la mayoría de los periódicos publicaron fotos del nuevo salón.
Nuevas publicaciones en feroés
A los hermanos feroeses les había ido bien con las publicaciones en danés, pues la mayoría de los isleños leen y hablan este idioma. Aun así, se vio necesario tener publicaciones en la lengua vernácula. A Peturbjørg Nygaard, hija de Anna Nolsøe, se le dio la tarea de traducirlas y así se publicaron a mediados de los ochenta varios libros y folletos de la Sociedad en feroés. Fue un buen testimonio para la gente ver las atrayentes publicaciones en su propia lengua. Las congregaciones se alegraron mucho en 1989 cuando se publicó el cancionero en feroés pues, de manera literal, ya podían cantar las alabanzas sinceras a Jehová en otro idioma más.
En los últimos años se han bautizado muchos feroeses, tanto nuevos del territorio como jóvenes que han crecido en las congregaciones. Lo que solo cabía en la imaginación de los primeros publicadores de las Feroe se ha hecho realidad. Jehová ha bendecido el aguante de muchos hermanos a lo largo de los años, de modo que hoy también se testifica con regularidad de Jehová y su Reino de paz en manos de Jesucristo en todas estas pequeñas islas del Atlántico.
Por fin se recoge la cosecha en Groenlandia
Tras unos treinta años de plantar y regar con paciencia la semilla del Reino, los campos de Groenlandia maduraban por fin para la cosecha. En 1983 un grupo de jóvenes groenlandeses de Godthåb empezó a estudiar y asistir a las reuniones, y progresaron bien. ¿Sería la apertura esperada por tanto tiempo? Al principio tenían cierta timidez y reservas, pues iban a una congregación danesa donde solo entendían parte de lo que se decía, pero se animaron y aumentó su amor a Jehová y a la verdad. Kristen y Helena Mortensen, precursores que servían en Godthåb, relatan una experiencia típica:
“Sonja, una muchacha del grupo, llevaba estudiando un año, aunque sin continuidad, pues andaba siempre de fiesta en fiesta. Después se fue a vivir con un hombre, lo que al menos permitió regularizar el estudio. Finalmente captó de corazón el auténtico sentido de la verdad, dejó el tabaco, el abuso del alcohol, las jaranas y la iglesia. Viggo, el hombre con quien vivía era muy reticente, lo que dificultaba a los publicadores hablar con él. Sonja le contaba lo que aprendía y poco a poco fue interesándose más. Como al principio vacilaba en asistir a las reuniones del Salón del Reino, proyectaron para él diapositivas con el texto en groenlandés en su casa. Vio la serie varias veces. Luego, accedió a unirse al estudio y como ya se sentía más cómodo en el Salón del Reino, empezó también a asistir a las reuniones”.
Los dos acabaron casándose, dedicando su vida a Jehová y bautizándose. Más adelante emprendieron el ministerio de tiempo completo, y hoy Viggo Christensen es el primer anciano groenlandés.
Estos nuevos proclamadores del Reino ansiaban hablarles a sus amigos de las cosas buenas que habían aprendido. Invitaron a otras personas a su estudio de la Biblia y varios amigos suyos se interesaron en la verdad y empezaron a asistir a las reuniones. Así, la congregación creó un ambiente teocrático que sustituía las malas amistades por otras buenas que permitían a los nuevos ayudarse mutuamente. Desde entonces la congregación de Godthåb ha crecido de manera continua.
Aumento en Jakobshavn
Algo parecido ocurrió en Jakobshavn, unos 300 kilómetros al norte del Círculo Ártico. Durante el invierno de 1985 a 1986 un matrimonio de precursores especiales, Bo y Helen Christiansen, comenzó a celebrar allí reuniones en groenlandés. En un año, asistieron al Salón del Reino unas 50 personas, de las cuales la mayoría solo estuvo una vez, aunque un grupito fiel acudió con asiduidad.
El crecimiento adquirió fuerza a partir del momento en que una pequeña familia aceptó la verdad y luego se fue esparciendo desde esta. Desde el comienzo, Sara comprendió que era la verdad; su esposo y sus tres hijos tuvieron curiosidad al principio. Más adelante, sin embargo, Niels, el esposo, testificó a su hermana, Naja, que vivía en un pueblo de las cercanías. Como el esposo de Naja estaba fuera pescando en una trainera, se mudó a Jakobshavn para quedarse con Niels y Sara, a quienes empezó a acompañar a las reuniones.
Entretanto, el esposo de Naja, Thele, que no podía abandonar la trainera, leía el “Nuevo Testamento”. Había oído que su esposa estudiaba la Biblia y, como era religioso, estaba resuelto a demostrarle que las doctrinas de los Testigos estaban equivocadas. Además, la amenazó con divorciarse; incluso había enviado por correo los papeles de la separación. Cuando terminó el trabajo en la trainera, fue inmediatamente a buscar a su esposa y se la llevó al pueblo, pero tras hablar largo y tendido vio que no conocía la Biblia tan bien como para refutar lo que ella decía.
Resueltos, volvieron a Jakobshavn y se mudaron a casa de Niels y Sara. Thele pidió a los precursores especiales que vinieran a enseñarle la Biblia. Admitió que había seguido un camino equivocado, empezó a asistir a las reuniones, dejó el tabaco y se salió de la iglesia. Una semana después preguntó si podía ser publicador. Asistió con constancia a las reuniones y a la asamblea de Godthåb dos meses después. En el viaje de vuelta a casa preguntó: “¿Puedo ahora ser publicador?”. Pudo, y en el verano de 1990, se bautizaron él, su esposa Naja y Niels. Un año después Naja se hizo precursora regular. “Hasta la fecha se han bautizado nueve —explica con satisfacción el hermano Christiansen—. Es fantástico lo que ocurre cuando Jehová llama a la gente sincera.”
Perspectivas en el norte de Groenlandia
“Otro privilegio que hemos tenido durante tres años consecutivos —prosigue el hermano Christiansen— es predicar por los territorios aislados del norte de Uummannaq y Upernavik. Es la tierra de los cazadores de focas y tiene parajes de una belleza increíble. Aunque la vida es muy diferente en las poblaciones remotas que en las ciudades, donde el progreso tecnológico es continuo, allí también es patente que todos necesitan el Reino. La gente es simpática, muchos escuchan y las publicaciones más recientes de la Sociedad tienen amplia difusión. Es obvio que todavía quedan personas sinceras por recoger.”
En el verano de 1990, cinco publicadores de Jakobshavn que eran relativamente nuevos predicaron durante dos semanas por las aldeas y poblaciones de los alrededores. Era la primera vez que los publicadores nativos testificaban en estas poblaciones. Recorrieron una distancia de 2.000 kilómetros en tres pequeñas lanchas motoras. Oyeron las buenas nuevas hasta aldeas donde no suelen atracar los barcos y donde no se había predicado. Los publicadores llegaron tan lejos como Kullorsuaq —llamado “El pulgar del demonio”—, a casi 75 grados de latitud norte.
Al norte de “El pulgar del demonio” comienzan las costas cubiertas de hielo, seguidas de 300 kilómetros despoblados. Aún más al norte hay lugares habitados que son territorio casi virgen. En enero de 1989, una hermana de Godthåb se fue a trabajar durante dos semanas a la población más septentrional, Thule, y aprovechó la oportunidad para predicar a los vecinos. Desde entonces, una joven de Thule, que empezó a estudiar la Biblia cuando iba a la escuela de Godthåb, ha vuelto a Thule y continúa estudiando con cintas magnetofónicas. A pesar de que tiene oposición, ha empezado a hablar a la gente de lo que aprende. Así, se da testimonio del Reino “hasta la parte más distante de la tierra”. (Hech. 1:8.)
Problemas con la cuestión de la sangre
Casi todos los groenlandeses que han aceptado la verdad son jóvenes. No han tenido que afrontar, por tanto, dificultades relacionadas con las doctrinas religiosas, sino con la inmoralidad, el abuso del alcohol y la oposición de amigos y familiares. Han sido muy valientes al predicar en pueblos donde todos se conocen. También han tenido que mantener su postura bíblica ante la sangre. Al groenlandés le encanta la comida típica: carne de foca, ballena, ave y otros animales de caza. El problema bíblico que plantea a los Testigos es que la carne de caza no suele estar bien desangrada. Como muy pocos hermanos groenlandeses pueden conseguir carne adecuada, están dispuestos a prescindir de ella por mucho tiempo.
El caso de Ane, de Jakobshavn, ilustra este problema. En la primavera de 1990, Ane fue hospitalizada de urgencia con un embarazo extrauterino. Tanto ella como su esposo, que se habían bautizado recientemente, se vieron inmersos en una polémica acerca del uso médico de la sangre. Le explicaron al doctor que su postura cristiana de ‘abstenerse de sangre’ impedía aceptar transfusiones sanguíneas. (Hech. 15:29.) El doctor aceptó operarla sin sangre. Ane, sin embargo, no esperaba sobrevivir a la intervención. Aunque tenía buen ánimo, mientras la llevaban en camilla al quirófano le prometió a su esposo: “Nos veremos en el nuevo mundo”. Felizmente, la operación salió bien y se abrazaron al día siguiente. Sin embargo, cuando Ane recuperó el apetito, volvió a afrontar la cuestión de la sangre desde otro ángulo: el hospital solo servía comida groenlandesa, carne sin desangrar, así que tuvo que esperar a que su esposo le llevara la comida de casa.
Se satisface la necesidad espiritual
Por toda la costa de Groenlandia se respeta profundamente la Biblia. Por esta razón, Mi libro de historias bíblicas en groenlandés ha entrado en muchos hogares. En algunos pueblos, entre el 20 y el 30% de los hogares tienen el libro, y en algunas poblaciones apartadas está como mínimo en el 50% de las casas.
A causa de las grandes distancias y del alto costo de los viajes, no es posible reunir todas las congregaciones para las asambleas de circuito y los días especiales de asamblea. Estas reuniones se celebran en las congregaciones, donde escuchan casetes o ven videocintas de las asambleas danesas. Sin embargo, se juntan los publicadores de la costa una vez al año para la asamblea anual de distrito. Para muchos nuevos es una ocasión singular de tener compañerismo con muchos compañeros de creencia, y para los precursores de las congregaciones pequeñas es una oportunidad muy estimada de reunirse con otros ministros de tiempo completo.
En febrero de 1990 las congregaciones groenlandesas sufrieron un duro golpe. La hermana Joan Lauritsen, que tenía solo 51 años, falleció de un súbito ataque cardíaco. Durante muchos años había sido un pilar de la traducción al groenlandés de las publicaciones de la Sociedad. Fue una gran pérdida para su esposo Kristen y para las congregaciones de esta tierra de hielo y frío.
El hermano Lauritsen siguió sirviendo en Groenlandia un año más después de la muerte de su esposa y luego regresó a Dinamarca por razones de salud. Al considerar en retrospectiva tantos años de servicio misional, explica: “Hace 35 años, cuando comenzamos a predicar las buenas nuevas del Reino en Groenlandia, fue de veras un día de comienzos pequeños. Hoy vemos un flujo constante de groenlandeses, sobre todo jóvenes, que estudian la verdad y la abrazan. Estoy muy agradecido a Jehová porque no solo se valió de nosotros para introducir la obra en el país, sino que nos dio las fuerzas para continuar hasta que empezó a recogerse la mies”.
El hermano Christiansen se mudó de Jakobshavn a Godthåb para continuar con la traducción. Con la colaboración de ayudantes groenlandeses, no solo fue posible seguir publicando La Atalaya, sino traducir el libro El hombre más grande de todos los tiempos, y desde julio de 1992 publicar trimestralmente ¡Despertad! con el nombre Iteritsi! Los hermanos de Groenlandia agradecen que la organización de Jehová dé tanta importancia al alimento espiritual, hasta en territorios tan poco poblados.
El campo de los idiomas extranjeros en Dinamarca
Durante los pasados 20 ó 25 años el territorio danés ha pasado por muchos cambios. Debido a las condiciones del mundo, muchas personas de otros países han emigrado a Dinamarca y se han producido problemas de discriminación y xenofobia, problemas que los daneses creían tener superados.
Para los testigos de Jehová, sin embargo, los inmigrantes han supuesto un reto emocionante en lo referente a lengua y religión. En 1975 se formó en Copenhague una congregación inglesa para adelantar la obra entre los inmigrantes. Personas interesadas de toda raza y nacionalidad han acudido a las reuniones, han comenzado a estudiar y han aceptado la verdad. Aunque algunos nuevos se han mudado a otros países para predicar, muchos se han quedado en una congregación firme y polifacética donde hay representadas 25 nacionalidades, prueba irrefutable de que la verdad une a la gente.
Desde enero de 1989, Copenhague también tiene una congregación yugoslava que aunque pequeña, es muy activa. Una ex actriz, que se trasladó a Dinamarca desengañada por las injusticias de su país natal, es hoy precursora auxiliar. Un estudiante macedonio que fue a Dinamarca a ganar dinero para costearse los estudios halló la riqueza espiritual y hoy sirve en su país nativo. Una joven familia gitana, para la que eran habituales el hurto y el contrabando, defiende con generosidad los valores espirituales. Sí, muchos extranjeros que buscaban en Dinamarca la libertad política o la riqueza material han hallado la auténtica libertad y las riquezas genuinas mediante la Palabra de Dios y la congregación cristiana.
La predicación a los sordos
Un grupito de publicadores sordos de Copenhague lleva muchos años predicando con celo a otros sordos de la zona metropolitana. En 1980 decidieron que los 4.000 sordos del país debían recibir testimonio de la verdad en su idioma: el lenguaje por señas.
Este deseo se hizo realidad con la cooperación de publicadores oyentes que aprendieron el lenguaje por señas. Un equipo del grupo de sordos visitó algunas congregaciones para explicar su necesidad. Como resultado, aún más publicadores oyentes aprendieron el lenguaje por señas y en la actualidad se visita con regularidad a casi todos los sordos del país. ¿Cuál ha sido el fruto de esta labor? Veinticuatro publicadores sordos se reúnen en seis congregaciones. El grupo de Copenhague es el mayor y tiene dos siervos ministeriales y un anciano sordos. Las reuniones se celebran en lenguaje por señas y dos hermanos dan discursos que se traducen al danés hablado.
La sangre y la asistencia médica
En Dinamarca, país tolerante en muchos otros respectos, los testigos de Jehová han trabado una batalla larga y difícil para que los médicos y autoridades respeten su postura ante la sangre. Por años, médicos y hospitales utilizaron reglamentos promulgados en 1956, cuando analizó el asunto un grupo de abogados, facultativos y un clérigo luterano de la Iglesia nacional danesa. No es de extrañar que los doctores se creyeran con la prerrogativa de imponer una transfusión al paciente en contra de su voluntad.
En 1975 el asunto llegó a un punto crítico cuando un hospital quiso poner una transfusión a un niño de tres años en contra de la voluntad de sus padres. Felizmente, los padres hallaron un doctor dispuesto a colaborar y que atendió muy bien al niño con un tratamiento sin sangre. Dos semanas después, el muchacho volvía a casa y hasta hoy día sigue saludable.
Lamentablemente, los padres y otros Testigos sufrieron todo el tiempo una auténtica campaña persecutoria en los medios de comunicación. Hasta hubo amenazas de bomba y ataques violentos. No obstante, el caso permitió hablar con los médicos directamente. El hermano Jørgen Larsen redactó el artículo “La transfusión de sangre: fe religiosa y ética médica”, que se imprimió en el semanario médico danés Ugeskrift for Læger del 19 de julio de 1976. Era el primer paso importante en la dirección correcta.
El siguiente paso importante se dio cuando el gran patriarca danés de los principios ético-legales, el doctor Alf Ross, escribió un artículo profundo en el Ugeskrift for Læger del 26 de marzo de 1979. Fue trascendental, pues por vez primera un jurista danés atacaba contundentemente la actitud oficial y defendía el derecho del testigo de Jehová adulto a rechazar una transfusión de sangre en toda ocasión, incluso si peligraba su vida. El asunto, no obstante, no quedaba claro desde una perspectiva legal.
El tema de la ética seguía en el candelero. En 1982 las autoridades médicas informaron a los facultativos del principio del consentimiento informado, y en 1985 se publicó un libro de texto que incluía un buen estudio del desafío ético planteado por la negativa de los Testigos a las transfusiones de sangre. En septiembre de 1989 la Sociedad Médica Danesa adoptó un Código de ética médica modificado. Un nuevo párrafo del código referente a la información y el consentimiento menciona que “el paciente tiene el derecho a la plena información acerca del diagnóstico, prognosis y posibles tratamientos, etc., y el derecho a decidir, en conformidad con tal información, si aceptará o rechazará un determinado tratamiento”.
En el aspecto ético el problema está resuelto, aunque persisten las dudas en el campo legal sobre si prima la autonomía del paciente sobre la obligación del médico de auxiliarle. Los legisladores tienen conciencia de esta ambigüedad, por lo que a finales de 1989 sometieron una ley que convertía en delito punible tratar a un paciente contra su voluntad. La ley se aprobó el 8 de mayo de 1992 y entró en vigor cinco meses más tarde, el 1 de octubre. Todavía es necesario, no obstante, dar a los hermanos ayuda adecuada, y los Comités de Enlace con los Hospitales, introducidos en enero de 1991, ya han sido muy útiles al respecto.
Lugares de asamblea para todo el país
Una vez completada la sucursal y al disponer de dos salones para las asambleas de circuito, se planteó la cuestión: ¿Por qué no construir un complejo para las asambleas de distrito danesas en un terreno cerca del salón de asambleas de Silkeborg, ya que está tan cerca del centro geográfico del país?
Se sometió el proyecto al Cuerpo Gobernante y fue aprobado. El municipio de Silkeborg asignó un terreno de casi 16 hectáreas que incluía una extensa zona protegida de gran belleza natural situada a un kilómetro del Salón de Asambleas. Las excavaciones comenzaron el 1 de julio de 1990. Era toda una tarea. Los primeros tres meses se movieron un promedio de 1.500 toneladas de tierra diarias, lo que equivale a la carga de 100 camiones. No obstante, un hermano que trabaja en este oficio aseguró a todos: “Llevo en el movimiento de tierras 30 años y la Tierra sigue siendo redonda”.
El auditorio actual es un anfiteatro cubierto parcialmente donde nadie se sienta a más de 70 metros del orador. Da cabida a 3.500 personas y 900 más pueden seguir el programa en el Salón de Asambleas cercano gracias a un circuito cerrado de televisión. El lugar tiene condiciones acústicas ideales, buen estacionamiento de automóviles, instalaciones adecuadas de primeros auxilios, un mostrador de literatura, aseos y una zona de acampada donde mil hermanos pueden dormir en casas remolque y tiendas de campaña.
El 1 de junio de 1991 se dedicaron las instalaciones. Lloyd Barry, del Cuerpo Gobernante, presentó un discurso de dedicación muy fortalecedor de la fe y lleno de estímulo. Asistieron al programa 4.000 hermanos en el Salón de Asambleas y otros 700 lo siguieron por hilo telefónico en el Salón de Asambleas de Herlufmagle. La semana siguiente las congregaciones mostraron un programa de vídeo que resumía el acontecimiento. Aquel verano las nuevas instalaciones de asamblea fueron el marco idóneo de las cinco asambleas de distrito “Amadores de la Libertad”.
Perspectivas
Durante los 100 años transcurridos desde la primera visita a Dinamarca del hermano Russell, la sociedad danesa ha experimentado grandes cambios. Aunque el progreso técnico ha traído prosperidad material y ha transformado el país en uno de los más ricos del mundo, el interés en la religión casi se ha perdido.
Es inevitable que estos factores hayan repercutido en la obra del Reino. Hubo períodos de aumento, pero también de estancamiento y momentos en que el materialismo, la apatía y otros factores hicieron descender el número de publicadores. Por ello, es muy grato ver que muchas personas hayan tomado conciencia de su necesidad espiritual a lo largo de los años, se hayan dedicado a Jehová y le hayan servido con fidelidad. El máximo actual de publicadores en Dinamarca es 16.407, una proporción de 1 por 315 habitantes. Muchos publicadores se han mudado para servir en zonas donde hay más necesidad, principalmente a Noruega, Suecia, las Islas Feroe y Groenlandia, y otros han asistido a Galaad y se les ha destinado a lugares más lejanos.
A pesar de las intensas presiones del mundo, el espíritu de los publicadores es saludable. En los últimos años el número de precursores se ha disparado de 584 a 1.315. La asistencia a la Conmemoración alcanzó la cifra de 24.960 el año pasado. Todos los años se bautizan unos 500 nuevos. Por tanto, aunque la gente de toda Dinamarca ha visto a los Testigos en su puerta, aún queda mucho trabajo por hacer. Es cierto que, como dicen, nada asusta a los daneses. Sin embargo, pese a su apatía religiosa, los testigos de Jehová de Dinamarca están resueltos a aguantar y efectuar plenamente el ministerio que les ha confiado el Rey, Jesucristo: la predicación de las buenas nuevas del Reino. (2 Tim. 4:5; Heb. 10:36.)
[Fotografías en la página 72]
John Reinseth aprendió la verdad en 1907. Era un publicador incansable. Su esposa, Augusta, también predicó con celo a pesar de su mala salud
[Fotografía en la página 74]
Thyra Larsen, de Ålborg, fue repartidora en 1915
[Fotografía en la página 75]
1909. Patio de escuela de Ole Suhrs Gade (Copenhague). En medio de la segunda fila, el hermano Russell con el superintendente de sucursal, Carl Lüttichau, a su derecha
[Fotografía en la página 79]
Marie Due fue cesada como maestra de escuela al hacerse Estudiante de la Biblia en 1915
[Fotografía en la página 81]
Volante que anunciaba el discurso del hermano Macmillan. Las conferencias que pronunció en 1920 convocaron a más de 5.000 oyentes
[Fotografía en la página 82]
1922. Partida del hermano Rutherford de la Estación Central de Copenhague
[Fotografía en la página 87]
Los repartidores predicaron en los años veinte con celo incansable. Kristian Dal (izquierda), y Christian Rømer (extremo derecho) con Anna Petersen, Søren Lauridsen y Thora Svendsen
[Fotografía en la página 88]
1927. Los hermanos Dey y Rutherford en el aeropuerto de Kastrup
[Fotografía en la página 89]
William Dey, superintendente de la sucursal de Europa del Norte, y Albert West, superintendente de sucursal de Estonia hasta 1930, año en que se convirtió en secretario de Dey
[Fotografía en la página 95]
Sucursal situada en Valby de 1932 a 1957
[Fotografía en la página 97]
Grupo de testificación con los gramófonos instalados en las bicicletas
[Fotografías en la página 104]
En 1944 se ubicó la Escuela Bíblica en este edificio de Langeland
Filip Hoffmann (parte superior izquierda), instructor de la Escuela Bíblica, y Simon Petersen (delante en el centro), supervisor de la escuela, con su esposa Else (delante a la izquierda)
[Fotografía en la página 110]
Richard y Julia Abrahamson, quienes sirvieron en Dinamarca durante más de 26 años, trabajan en la actualidad en la sede mundial de Brooklyn
[Fotografías en la página 111]
Svend Aage Nielsen y Edmund Onstad recorrieron a pie las colinas de las islas Feroe. A fin de tener seguro un lugar donde pernoctar armaban la tienda de campaña que se habían confeccionado
[Fotografía en la página 115]
Desde 1955 los habitantes de las ciudades y campos de Groenlandia han oído las buenas nuevas
[Fotografías en las páginas 116, 117]
Marie Tausen (izquierda) fue la primera groenlandesa que se bautizó en Groenlandia en 1973. Tres años más tarde la siguió Debora Brandt, que lleva el traje de fiesta típico de las Feroe. Encima se ve un pueblo cerca de Uummannaq, en la parte norte de Groenlandia
[Fotografía en la página 123]
Sucursal de Virum desde 1957 hasta 1982
[Fotografías en la página 125]
La construcción de decorados para las diapositivas de los dramas es muy laboriosa. Este mercado babilonio se realizó en 1991 para el drama sobre la vida de Esdras
[Fotografías en la página 131]
Los terrenos de asamblea de Silkeborg incluyen un anfiteatro cubierto parcialmente, con una capacidad de 3.500 personas, y el Salón de Asambleas cercano puede acoger 900 más
[Fotografía en la página 132]
La mayor asamblea de Escandinavia se celebró en Copenhague en 1969
[Fotografías en la página 133]
Nueva sucursal de Holbæk. Daniel Sydlik, del Cuerpo Gobernante, discursó en la dedicación en 1983
[Fotografía en la página 134]
Salón del Reino de Thorshavn, con tejado de tepe
[Fotografía en la página 142]
Comité de la sucursal: De izquierda a derecha, Erik Jørgensen, Henning Thusgaard, Jørgen Larsen, Arne S. Nielsen y Orla Rand Nielsen
[Mapas en la página 66]
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DINAMARCA
Capital: Copenhague
Idioma oficial: danés
Religión mayoritaria: luterana
Población: 5.162.126
Sucursal: Holbæk
DINAMARCA
Skagen
Mar del Norte
Ålborg
MORS
Silkeborg
Odder
JUTLANDIA
Esbjerg
FYN
Nyborg
SJÆLLAND
Elsinore
Holbæk
Roskilde
Herlufmagle
MØN
LANGELAND
LOLLAND
FALSTER
ALEMANIA
Mar Báltico
SUIZA
Copenhague
[Mapa]
GROENLANDIA
Thule
Upernavik
Uummannaq
Qutdligssat
Godthåb
[Mapa]
BORNHOLM
[Mapa/Fotografías en las páginas 108, 109]
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ISLAS FEROE
Mar de Noruega
STRØMØ
Vestmanna
Klaksvík
Thorshavn
Océano Atlántico
SUDERØ
[Fotografías]
John y Sonja Mikkelsen con el traje típico feroés, acompañados de su hijo Absalom. John fue el primer feroés nombrado anciano
Svend y Ruth Molbech, precursores especiales, en un barco que se dirigía a Klaksvík en 1958
[Tablas en la página 147]
(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)
DINAMARCA
Promedio de precursores
1.315
777
556
228
137
1950 1960 1970 1980 1992
Máximo de publicadores
16.407
13.228
12.569
9.504
4.936
1950 1960 1970 1980 1992