Casas prefabricadas... ¿cuál de ellas comprar?
A JUAN le gustaron los planos de la casa de Miguel. “Quiero darle a mi constructor los mismos planos para que me construya una casa exactamente igual a la tuya.” Juan hizo eso. Una vez terminadas, las dos casas parecían iguales. Pero no habían sido construidas de la misma manera. Miguel había pedido su casa ya hecha de la fábrica. La entregaron en dos mitades largas. Una grúa alzó cada una de las mitades o secciones que reposaban sobre la plataforma de un camión de remolque y las depositó una al lado de la otra, sobre los cimientos. Un carpintero unió las secciones cerrando los gabletes y cubriendo con tiras de moldura las juntas interiores. Dentro de dos semanas de la preparación de los cimientos, la casa de Miguel, incluso su jardín ornamentado, estaba terminada y lista para ser ocupada.
Pasaron meses antes que la casa de Juan quedara terminada. Su contratista usó el método convencional de “construcción a retazos,” erigiendo la casa sobre el terreno por piezas y secciones.
Juan dijo en tono meditativo: “Quizás fue listo de parte de Miguel el pedir su casa entera ya hecha. . . . Pero yo sospechaba que lo que él obtendría sería una casa-remolque de lujo.” Como Juan, la mayoría de la gente piensa que la única clase de vivienda que sale de las fábricas son “remolques-habitables” de poca calidad y endeble construcción.
Pero especialmente durante los últimos 10 años, ha aparecido un número creciente de “fábricas de casas.” Por lo general éstas pertenecen a fabricantes pequeños, independientes, propietarios de una sola fábrica, en comparación con las corporaciones gigantes de casas-remolques que son propietarias de muchas fábricas. Las casas que edifican, siempre que el estilo y forma se mantengan en proporción moderada y sencilla, son difíciles de distinguir de las casas convencionales, prescindiendo de si el acabado es de madera, metal o de mampostería. ¿Cómo, pues, pueden distinguirse de sus predecesoras, las casas-remolques?
Casa “ya hecha” de Miguel
Es cuestión de códigos y normas de construcción. Algunos estados norteamericanos tienen juntas administrativas que supervisan las viviendas hechas en fábricas. El Estado o su agencia se responsabiliza de inspeccionar las casas a medida que éstas se construyen en la línea de montaje de la fábrica. Exige que éstas satisfagan las mismas normas generales de construcción que las casas del mismo tipo erigidas sobre el terreno. Una vez que las estructuras satisfacen estas normas “se considera que cumplen los requisitos de todas las ordenanzas o reglamentos promulgados por el gobierno local,” según declara el Capítulo 90-2-7(4) de “Reglas de la Junta Administrativa de Construcción del Estado de Georgia” que regulan la Construcción Fabril de Viviendas.
Esto significa que una casa que tiene el emblema o calcomanía de aprobación del Estado puede plantarse en casi cualquier lugar que el propietario desee dentro del Estado de Georgia, pues las ordenanzas estatales cancelan las ordenanzas locales que pudieran prohibir, por ejemplo, una casa-remolque. Antes de hacer un contrato para comprar una casa prefabricada es muy importante asegurarse de que se le puede plantar donde uno desea. Es increíble el número de personas que después de comprar una casa prefabricada descubren con desaliento que ésta no pasa alguna ordenanza local que las limita a una zona donde se alquila espacio para casas-remolques o a una urbanización de casas-remolques.
La casa que Miguel pidió satisface los códigos de fabricación convencionales para casas. Las casas-remolques se construyen siguiendo un código diferente. Por ejemplo, una parte de la casa-remolque está compuesta de un bastidor de acero con ejes, ruedas y enganche para tirar de la casa-remolque. Aunque es posible remover el “tren de rodaje,” no se puede remover el bastidor. Es parte del piso de la construcción. Ahora bien, la casa de Miguel no tenía bastidor. Las dos secciones de su casa se entregaron en camiones de remolque. Cuando la grúa alzó las secciones que reposaban sobre las plataformas de los camiones de remolque no había nada en la parte inferior sino los cabios convencionales del piso de madera que descansan sobre los cimientos. Las plataformas de transporte se devuelven a la fábrica.
Casa “modular” de Cheo
Juan y Miguel tienen otro amigo, Cheo. Cheo compró una casa “modular.” La casa de Cheo era del mismo tamaño que las de Juan y Miguel, siete metros de ancho por 21 de largo. (Hay una gran variedad de tamaños.) La casa de Cheo tiene techo de gablete como las de sus amigos, y un forro de tablas. De paso, Cheo recibió su casa completamente amueblada, y todos los artículos en ella tenían colores coordinados por un decorador profesional. Una vez hermoseado el terreno, el observador casual no podía distinguir entre la casa de Cheo y la de sus amigos.
¿Cuál es la diferencia? Una hueste de diferencias pequeñas pudieran aparecer al hacer una inspección más minuciosa. Por ejemplo, las paredes interiores de la casa de Cheo pudieran ser más delgadas que las de la de Miguel. Pero cuando Cheo mira debajo de su “foso para fontaneros” ve una diferencia obvia. El fondo de su casa incluye un gran bastidor de acero. El chasis de acero descansa sobre los pilares de los cimientos y las paredes del perímetro, y el subsuelo de madera descansa sobre el chasis. Cheo se jacta de que su casa tiene dos cimientos, uno de madera, otro de acero.
Piense en la casa “ya hecha” de Miguel y la casa “modular” de Cheo como si representaran dos capas de un bizcocho. La de Miguel es la capa superior porque está construida en armonía con un código similar al de las viviendas convencionales. La casa de Cheo es la capa siguiente. Su casa satisface los requisitos de un código de construcción diferente. Es uno de tres códigos de construcción nacionales en los Estados Unidos, ya sea UBC, BOCA, o SBCC. Uno de estos códigos está representado por un emblema o una calcomanía en alguna parte de la casa de Cheo. Este testifica que las personas encargadas de los códigos o su agencia “de tercera parte” son responsables de inspeccionar la casa en la línea de montaje. Si el gobierno de la ciudad o el condado lo desean, pueden prohibir que una casa “modular” como la de Cheo se sitúe en cualquier zona que él pueda elegir. Por otra parte, quizás no la consignen a las localidades de las casas-remolques. Por lo general hay que situarla en zonas para viviendas de menor costo o en zonas agrícolas.
“Casa-remolque” de Rafael
Rafael también compró una casa. Es del mismo tamaño que las casas de Miguel y Cheo. Tiene un techo de gablete y un forro de tablas. Situada sobre un cimiento permanente y con el terreno hermoseado, se parece mucho a las casas de ellos. Pero la casa de Rafael es la capa tercera e inferior del bizcocho de las viviendas prefabricadas: Es una “casa-remolque,” una “de anchura doble.”
A partir de junio de 1976 la construcción de casas-remolques en los Estados Unidos ha estado bajo la supervisión del Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano (HUD). La casa de Rafael tiene el emblema HUD. Esto significa que HUD o su agencia es responsable de la inspección de la casa en la línea de montaje.
Aunque las normas de HUD no son iguales a las normas de las casas modulares, por lo menos las normas son uniformes en todas partes. Pero aunque HUD ha establecido una norma nacional uniforme, ninguna autoridad estatal o local tiene que aceptar las estructuras aprobadas por HUD. La mayoría de las ciudades y condados relegan las casas-remolques a zonas estrictamente definidas, en las que se alquilan solares, o a urbanizaciones especiales donde se venden lotes.
Normas gubernamentales para “casas-remolques”
Los requisitos gubernamentales de fabricación (HUD) pudieran considerarse como la norma para la capa tercera o capa inferior del “bizcocho” de las viviendas prefabricadas. Los requisitos de HUD incluyen que las paredes del horno estén forradas con yeso y que las estufas y ventiladores aspiradores tengan forros a prueba de fuego. Es preciso que el horno y los calentadores de agua extraigan oxígeno del exterior pero no emitan gases en el interior. Los detectores de humo y fuego son verdaderamente “imprescindibles,” tal como lo son las ventanas corredizas o las ventanas que se abren hacia afuera en los cuartos de dormir. El aislamiento debe estar al nivel del equivalente de pérdida-y-ganancia de calor de las otras viviendas que satisfacen los requisitos para el financiamiento asegurado por el gobierno federal. Esto significa que, en proporción, la casa-remolque aprobada por HUD, prescindiendo de lo pequeña que sea, no debe perder más calor en el invierno ni más frescura en el verano, que cualquier otra casa aprobada por HUD, prescindiendo de lo grande que ésta sea.
En Europa es común el ver algo que se parece a una gigantesca “waflera” sobre un vagón de plataforma ferroviario. Está estacionada en un apartadero ferroviario cerca de un proyecto de construcción. Se levanta la tapa, se vacía hormigón sobre la “plancha.” Una vez endurecido el hormigón, una grúa levanta la sección de piso moldeado o de pared o de techo. La sección moldeada se combina en la construcción de edificios tan pequeños como casas o tan enormes como hospitales, escuelas y complejos de oficina. La “planta móvil” resuelve el problema de tratar de transportar los edificios prefabricados desde una fábrica estacionaria.
En E.U.A. al comprar una casa prefabricada, recuerde que las clasificaciones actuales son complejas y se prestan a confusión. Las tres “capas” de bizcocho básicas son: (1) El grupo HUD, que sigue siendo una casa-remolque sea de anchura sencilla o doble como la de Rafael. (2) El grupo de código regional de módulos múltiples, como la de Cheo, a la cual a menudo se le concede una latitud mayor de ubicación y términos financieros más fáciles. (3) El grupo del código estatal de anchura múltiple como la de Miguel, que por lo general se acepta como una vivienda convencional y que goza de aún más latitud y mejores términos financieros.