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  • Cuando los jóvenes tienen algo por lo cual vivir
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
w69 15/7 págs. 419-420

Cuando los jóvenes tienen algo por lo cual vivir

SE HA calculado que la segunda entre las causas más frecuentes de muerte entre estudiantes de quince a veinticuatro años de edad es el suicidio. Los estudiantes universitarios en particular parecen propensos a esto, pues la proporción de suicidios entre ellos es 50 por ciento superior a la que hay entre estudiantes no universitarios en un grupo de la misma edad. ¿Por qué será que tantos jóvenes que apenas comienzan a vivir deciden que no tienen nada por lo cual vivir?

Una joven dijo que la vida no tiene significado. Un estudiante de Harvard alega que no tiene ningún valor en el cual creer. Un muchacho de catorce años que fue arrestado después de asaltar una tienda de abarrotes dijo: “Estoy cansado de mi casa, harto de la escuela y aburrido de la vida.”

En muchos casos los padres tienen la culpa por pensar más en las posesiones materiales y en tener éxito en los negocios que en la necesidad de dar a sus hijos un sistema de valores dignos, algo que le dé significado a la vida. Dijo una joven: “Siento intensamente la insuficiencia de los valores que aprendí mientras crecía. Las categorías del valor social; el esfuerzo por poseer cosas y gente . . .—todos éstos resultan inútiles en la búsqueda de lo que verdaderamente es importante, y de una clase de vida que tenga dignidad—.”

Por otra parte hay padres que han dado a sus hijos un excelente sistema de valores. Estos jóvenes han hallado algo por lo cual verdaderamente vale la pena vivir. Uno de ellos es un joven de la América Central. Se le ofreció una beca para estudiar música en Austria; esto pudo haber llevado a una carrera prometedora en la música. Otra oferta le proporcionaba la oportunidad de estudiar óptica en Alemania, aguardándole un empleo bien remunerado. Pero rechazó ambas ofertas porque no le pareció que éstas darían a la vida verdadero significado. Habiendo sido criado por padres que le enseñaron los excelentes valores de la Palabra de Dios y la esperanza de un pacífico y nuevo sistema de cosas en la Tierra que ésta ofrece, optó por el servicio de Dios como testigo de Jehová. Comentó que “no hay otra ocupación que pueda producir tanta satisfacción, tranquilidad y razón para vivir como este servicio.” Esta obra encauza las energías de la persona en la dirección de ayudar a otros.

Él tuvo buena razón para llegar a esta conclusión. Los beneficios ejercen intensa influencia tanto en la vida presente de uno como en su vida futura. Dios asegura que las mismísimas cosas que desean ver los jóvenes —paz, justicia y gobernantes honrados— llegarán a ser una realidad por toda la Tierra. (Isa. 2:4; 32:1) Esto le dio a este joven una esperanza segura para el futuro hacia la cual podía trabajar y hacer planes.

También él pudo ver que los valores que enseña la Biblia son prácticos ahora. Por ejemplo, ésta le enseña a uno a amar al prójimo de uno como a uno mismo. ¿No es ésta una manera sensata de conseguir relaciones pacíficas entre los pueblos? Si todos practicaran tal amor, ¿cómo podría haber guerra? ¿Cómo podría haber asesinatos, violaciones y latrocinio? ¿No es esto algo en lo cual pueden creer los jóvenes que claman por amor en vez de guerra? Es un mandamiento fundamental de la Biblia.—Mat. 22:39.

La Biblia también manda: “No estén mintiéndose los unos a los otros.” (Col. 3:9) ¿No es éste un mandamiento sensato que haría posible que la gente confiara entre sí y viviera junta en armonía? Tales mandamientos bíblicos son prácticos para el vivir cotidiano y le dan significado a la vida de una persona. Le suministran un sistema de valores para guiarla.

Esto resultó ser cierto en cuanto a un joven que en otro tiempo fue miembro de pandillas de adolescentes en la ciudad de Nueva York. Durante el tiempo que vagaba por las calles, metiéndose en dificultades con la policía, vivía cada día como venía. No tenía ningún plan para el futuro ni nada por lo cual vivir. Su vida seguía el patrón de la actitud del vecindario de que el pez más grande se come al chico.

No tenía verdaderos amigos a quienes pudiera hablar y de quienes pudiera recibir consejo en cuanto a lo que es bueno y lo que es malo. Necesitaba amor, tal como lo necesitan todos los adolescentes, pero no existía en su mundo. No fue sino hasta que tuvo ocasión de conocer a los testigos de Jehová y asistir a una de sus asambleas que vio un modo de vivir tan diferente del suyo como el día es diferente de la noche. Descubrió que eran afectuosos y amorosos. Se interesaron en él y estuvieron dispuestos a enseñarle principios correctos, cosa que ningún otro adulto que había conocido había hecho esfuerzo alguno por hacer.

Por medio de los estudios bíblicos que se condujeron con él aprendió los excelentes principios que se hallan en la Palabra de Dios. Estos le suministraron un sistema de valores que le dieron significado a su vida. También adquirió por primera vez una meta en la vida debido al nuevo sistema de cosas que Dios tiene propuesto para la Tierra. Ahora este joven está ayudando a otros a tener algo por lo cual vivir.

Otro joven que tenía algo por lo cual vivir se perturbó por el punto de vista totalmente materialista de los estudiantes y los maestros de la universidad a la que asistía. Los estudiantes no tenían verdadera esperanza para el futuro, sino que asumían la actitud de “gozar de la vida” hoy, porque quizás mañana uno está muerto. Esto y el fraude organizado en los exámenes lo convencieron de que lo que había estado aprendiendo en los estudios bíblicos con los testigos de Jehová era de mayor valor que la enseñanza universitaria. Dejó la universidad y progresó en sus estudios bíblicos a tal grado que pudo dedicar todo su tiempo a ayudar a otros a aprender acerca de los propósitos de Dios. La Biblia le había dado valores en los cuales creer y un significado a la vida.

También hay la experiencia de una “hippie” de diecisiete años. Al asociarse con los testigos de Jehová comenzó a aprender en cuanto a los principios prácticos de la Palabra de Dios y el nuevo sistema de cosas que Dios se ha propuesto para la Tierra. Esto cambió su vida. Dijo ella: “Me doy cuenta de que todo este mundo ‘hippie,’ con sus drogas, era solo la trampa de Satanás para destruirnos a nosotros los jóvenes.” Ahora, en vez de flotar a la deriva y sin esperanza, tiene una meta por la cual vivir.

Así vemos que hay jóvenes que han hallado algo por lo cual vivir, algo que le da significado a su vida y un sistema de valores en el cual pueden creer. Ahora tienen excelentes principios orientadores, amigos amorosos y un futuro resplandeciente.

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