Levantando el tabernáculo caído de David
1, 2. (a) ¿Cuándo pactó Dios con Jesús por un reino celestial? (b) ¿En conformidad con qué profecía no comenzó él a reinar después de su ascensión?
HACE diecinueve siglos Jesús fue bautizado y Dios le ungió con su espíritu y dijo: “Este es mi amado Hijo, en quien tengo mi complacencia.” Jesús entonces fué oficialmente declarado el Heredero del pacto para un reino mayor que el de David. Allí Dios pactó para un reino que había de conceder a su Hijo amado, reino que sería mucho más exaltado y extenso que el de David. Cuando Dios resucitó a Cristo Jesús de los muertos debido a su fidelidad y lo ensalzó a su diestra en el cielo, Él estableció a Jesús en su derecho al reino de los cielos. ¿Por qué, pues, no le concedió Dios el Reino de una vez para que comenzara a reinar sobre toda la tierra inmediatamente desde el cielo? Una de las cosas fué que los “siete tiempos” de los gentiles para dominar la tierra por el permiso de Dios todavía no habían terminado. Antes de su expiración tenían hasta 1914 d. de J. C. para continuar. Pero otra profecía vital había entonces comenzado a cumplirse y tenía que seguir cumpliéndose entre tanto que los “tiempos de los gentiles” se apresuraban hacia su fin.
2 Esta fué la profecía de Amós 9:11, 12: “En aquel día levantaré el tabernáculo de David, ya caído, y cerraré sus quiebras, y levantaré sus muros; y lo volveré a edificar como en los días de la antigüedad; para que ellos posean el residuo de Edom, y todas las naciones que son llamadas de mi Nombre, dice Jehová que hace esto.” El manuscrito hebreo del cual se tradujo la antigua Versión de los Setenta decía un poco diferente del texto hebreo arriba citado. Decía: “En ese día levantaré el tabernáculo de David que es caído, y reedificaré sus ruinas, y estableceré las partes de él que se han quebrantado, y lo edificaré como en los días antiguos: para que el residuo de los hombres, y todos los gentiles sobre quienes se llama mi nombre, puedan buscarme con sinceridad, dice el Señor que hace todas estas cosas.” (Traducción de Bágster [en inglés]) Nótese que la Versión de los Setenta dice “residuo de los hombres” en vez de “residuo de Edom”. Posiblemente se debe la diferencia al hecho que en el hebreo antiguo la palabra para “hombres” se parecía mucho a la palabra para “Edom”. Cuando Santiago el discípulo citó la profecía de Amós él la citó de acuerdo con la Versión de los Setenta, y no del texto hebreo tradicional.
3. ¿Qué prefiguró el “tabernáculo de David”, y de qué manera?
3 El “tabernáculo de David” que se menciona en la profecía de Amós prefiguró la casa real de David compuesta de los herederos del pacto del reino. Que debía usarse un tabernáculo o tienda de campaña para simbolizar a la casa real o sucesión de gobernantes davídicos se prueba por Isaías 16:5, que dice: “Y el trono será establecido con misericordia [la misericordia a David], y se sentará uno sobre él, reinando con verdad, en el tabernáculo de David, que juzgue, y que busque lo justo, y que sea presuroso para hacer justicia.” Cuando Dios escogió de entre las doce tribus de Israel para el reino, el Salmo 78:67-70 nos dice, “desechó la tienda de José; ... [pero] escogió la tribu de Judá, al Monte de Sión que él amó. ... Escogió también a David, su siervo, y tomóle de las majadas de las ovejas.” Jehová Dios era el rey verdadero del antiguo Israel, sin embargo el arca sagrada que simbolizaba su presencia moró por siglos en una tienda. Al tiempo de introducir el pacto del reino Dios dijo a David: “Yo no he habitado en casa desde el día en que saqué de Egipto a los hijos de Israel, hasta hoy, sino que he andado en una tienda, en un tabernáculo.” (2 Sam. 7:6, Nácar-Colunga) ¿En qué tiempo, pues, cayó el “tabernáculo de David” el cual incluía a los herederos del pacto del Reino, para así ser quebrantado y llegar a ser una ruina? En 607 a. de J. C.
4, 5. ¿Desde cuándo hasta cuándo continuó caído ese “tabernáculo”? ¿Por qué?
4 El “tabernáculo de David” cayó cuando Jerusalén fué destruída y el rey Sedequías, el heredero indigno del pacto, huyó de su trono en Sión pero fué capturado y desterrado a Babilonia donde murió, sin trono o sucesores. Allí es donde comenzó a cumplirse la profecía divina: “Ni aquélla tampoco será más, hasta que venga Aquel cuyo es el derecho, y a Él se lo daré.” El sobrino de Sedequías, Joaquín (o Jeconías), que entonces era un cautivo en Babilonia, sirvió como heredero LEGAL para llevar adelante la línea de sucesión desde David hasta José el marido de María. Pero los primos de Joaquín, Adí, Melquí y Nerí también sirvieron para llevar adelante la línea de sucesión desde David por derecho NATURAL a María, la esposa de José, para ser transmitida a su hijo Jesús. (Mat. 1:11, 12; Luc. 3:27, 28; véase página 37 § 13) Por 636 años, aun hasta el bautismo de Jesús en 29 d. de J. C., el “tabernáculo de David” continuó en estado caído, quebrantado, en ruinas, porque nadie de la línea real de David fué ungido al Reino por mandato de Jehová. Durante todos esos siglos parecía como si el pacto del Reino había sido derrotado por Satanás el Diablo y que Dios había sido infiel a él o que había quitado su misericordia. El Salmo 89:38-46 describió la condición caída del “tabernáculo” de David en estas palabras de súplica a Jehová:
5 “Empero ahora tú has desechado y despreciado; te has airado con tu ungido. Has aborrecido [V.N.A.] el pacto de tu siervo; has profanado su corona, echándola a tierra. Has derribado todos sus vallados; has destruído sus fortalezas. Le saquean todos los que pasan por el camino; y ha venido a ser el escarnio de sus vecinos. . . . Has empañado su gloria; y has echado por tierra su trono. Has acortado los días de su juventud; y le has cubierto de ignominia. (Pausa.) ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿arderá como fuego tu ira?”
6. ¿Cómo fué levantado el “tabernáculo”? ¿Qué debía seguir inmediatamente?
6 La unción de Jesús y su derecho al Reino fueron negados por los edificadores judíos del reino y él fué asesinado cobardemente a instancias de los guías religiosos. Cuando Dios le resucitó y le ensalzó a su propia diestra, colocándolo de esta manera como la preciosa Piedra de Fundamento en Sión, Jehová así levantó el “tabernáculo de David” caído. ¿Qué debe seguir ahora? ¿La entronización de Cristo Jesús en el poder activo del Reino? ¡No! sino el cumplimiento del resto de la profecía de Amós, a saber, que el residuo de los hombres y todos los gentiles que son llamadas del nombre de Dios busquen a Jehová. Eso significó que todos estos seguidores de Cristo Jesús el Rey debían ser escogidos de entre los judíos así como de entre las naciones para llegar a ser sus coherederos en el pacto del Reino. Por esta razón, después de establecer la cena del Memorial, Jesús dijo a sus fieles apóstoles: “Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Y yo pacto con vosotros, así como mi Padre ha pactado conmigo, por un Reino, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos, juzgando las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30, Diaglotón, Rótherham [ambas en inglés]) Esos fieles apóstoles eran los principales de un resto pequeño de judíos que entonces creyó en Jesús como Cristo el Heredero del pacto del Reino. Ahora Jesús los estaba admitiendo consigo al pacto.
7. ¿Cómo pactó Jesús con sus discípulos por un reino?
7 ¿Cómo pactó Jesús con sus 144,000 fieles discípulos para un reino junto con él en el cielo? Lo hizo predicando el reino de los cielos durante los tres años y medio de su actividad pública sobre la tierra, dándoles de esta manera información e invitándoles a venir. Él entonces entregó su vida humana como sacrificio por los pecados para que ellos pudieran ser limpiados en su sangre y ser justificados de todo pecado heredado y ser justos y aceptables a los ojos de Dios. Funcionó de Sumo Sacerdote para ofrecer a estos justificados en sacrificio junto con él mismo para la vindicación de la soberanía universal y nombre de Jehová. El también actuó como el Profeta y Sumo Sacerdote de Jehová para derramar el espíritu santo sobre ellos desde el Pentecostés en adelante, para así ungirlos al servicio del Reino y a un lugar en el Reino celestial junto con él. (Hech. 2:32-36) En un tiempo no se conocía que el número de estos coherederos del pacto del Reino sería 144,000. Fué tan indefinido como el número de las estrellas del cielo o las arenas a la orilla del mar. (Gén. 22:17, 18) Pero mediante un comento subsecuente acerca de su pacto con David, Dios se obligó a añadir estos coherederos a Jesús, diciendo:
8. ¿Cómo predijo Dios que añadiría coherederos al pacto?
8 “Porque así dice Jehová: Nunca faltará a David hombre que se siente sobre el trono de la casa de Israel; . . . Si pudiereis anular mi pacto del día, y mi pacto de la noche, de modo que no haya día y noche a su debido tiempo, entonces también será anulado mi pacto con David, mi siervo, de modo que no tenga hijo que reine sobre su trono; y con los levitas sacerdotes, ministros míos. De la manera que no pueden contarse las huestes de los cielos, ni medirse las arenas del mar; así yo multiplicaré la simiente de David, mi siervo, y los levitas que ministran delante de mí.”—Jer. 33:17, 20-22.
9. ¿Desde cuándo y cómo ha estado añadiendo Dios éstos?
9 De manera que, desde el Pentecostés de 33 d. de J. C. hasta el principio del reinado milenario de Cristo, Dios ocupa el tiempo en juntar y preparar para el Reino a estos 144,000 coherederos del gran Hijo de David. Desde los días de Moisés los judíos naturales se habían llamado del nombre de Jehová. Primeramente de entre ellos Dios escogió un fiel resto constando de algunos miles de hombres y mujeres que aceptaron a Jesús como el Mesías. Después de dar a estos judíos que se llamaban del nombre de Jehová una oportunidad exclusiva por siete años para ser admitidos en el pacto del Reino junto con Jesús, Jehová comenzó a visitar a los que no eran judíos o sea a los gentiles que no se habían llamado de Su nombre. Les abrió la oportunidad de completar el número de coherederos del pacto real. Usó a Simeón Pedro como el primero para declarar la oportunidad del Reino a los gentiles. Luego le abrió los ojos al discípulo Santiago para que viera que esto era el cumplimiento de la profecía de Amós, con lo cual dijo Santiago: “Varones hermanos, oídme: Simeón ha referido cómo por primera vez, Dios visitó a los gentiles, para tomar de entre ellos un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas; según está escrito: Después de esto volveré, y reedificaré el tabernáculo de David, ya caído; y edificaré de nuevo sus ruinas, y lo volveré a levantar: para que el residuo de los hombres [el resto judío] busque al Señor [Jehová], y todos los gentiles que son llamados de mi nombre, dice el Señor [Jehová], que hace conocer estas cosas desde tiempos antiguos.”—Hech. 15:13-18.
EL GOBIERNO DEL HEREDERO AUMENTARÁ
10. Desde el Pentecostés ¿sobre quiénes ha reinado Jesús, y por qué así?
10 Durante estos siglos desde el Pentecostés Jehová Dios ha estado tomando de entre los judíos y gentiles a los 144,000 fieles seguidores que en breve “serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con éste mil años”. (Apo. 20:4, 6) Durante todos estos siglos de escoger y preparar a los herederos presuntos del reino celestial ellos han jurado su lealtad a Cristo Jesús como el Rey ungido de Jehová, y teniendo a éstos de súbditos Jesús ha reinado sobre ellos. Ellos dicen: “Dios ... nos ha libertado de la potestad de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor.” Ellos obedecen la admonición de Pedro: “Amad la hermandad; temed a Dios; honrad al rey.” (Col. 1:10-13; 1 Ped. 2:17) Siempre estarán sujetos a él, porque él es su Cabeza y Rey de los reyes. Pero éstos no son los únicos sobre quienes Cristo Jesús ha de reinar. Viene el tiempo, y eso en breve, cuando todos los 144,000 estarán con él, glorificados en el reino celestial y “reinarán con éste mil años”. El reinará entonces, y los 144,000 junto con él; pero ¿sobre quiénes?—2 Tim. 2:12.
11. ¿Sobre quiénes han de reinar él y sus 144,000? ¿A pesar de qué?
11 La contestación bíblica es, Él ha de reinar sobre toda la humanidad y hasta los confines de la tierra. Esto es tan seguro como que el día sigue a la noche, y la noche al día. Ya ha comenzado a reinar en sentido activo. Los “tiempos de los gentiles” que se habían señalado terminaron en 1914 d. de J. C. Entonces llegó el momento divino para que el gran Dios del pacto diera el Reino a aquel cuyo es el derecho. Dios hizo esto en cumplimiento de su pacto con David. Allí es cuando Cristo Jesús entró al Reino. El ahora domina en medio de sus enemigos, cuya invención más reciente de resistencia organizada a él es las Naciones Unidas junto con todos los pactos y tratados dentro del esqueleto de esa organización internacional. Jesús ahora los aguanta hasta llegar el tiempo para la guerra del Armagedón, cuando él los desmenuzará como un vaso de alfarero que es quebrantado con vara de hierro. Los esfuerzos hostiles de ellos para impedir la expansión de su reino más allá de su fiel resto de 144,000 que todavía está sobre la tierra no están prosperando. En breve terminarán en un fracaso desastroso. No fué en vano que Jehová Dios profetizó concerniente al Heredero de su pacto con David: “Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos es dado: y el dominio estará sobre su hombro; y se le darán por nombres suyos: Maravilloso, Consejero, Poderoso Dios, Padre del siglo eterno, Príncipe de Paz. Del aumento de su dominio y de su paz no habrá fin; se sentará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo, y para sustentarlo con juicio y justicia, desde ahora y para siempre. ¡El celo de Jehová de los Ejércitos hará esto!”—Isa. 9:6, 7.
12, 13. ¿De qué modo sigue aumentando su gobierno, nacido en 1914 d. de J. C.?
12 Jehová está cabalmente dedicado a su pacto. Fielmente se encargará de ver que se cumpla hasta el límite. Su gobierno en manos del Heredero Permanente del pacto nació en 1914. A pesar de toda la persecución y oposición que se ha colmado sobre el resto ungido de sus coherederos, el Gobierno Teocrático del Hijo amado de Dios sigue aumentando entre tanto que este resto ungido predica este evangelio del Reino establecido en todo el mundo para testimonio a todas las naciones.
13 La prueba de este aumento es patente porque centenares de miles de hombres y mujeres de buena voluntad que han oído estas buenas nuevas del Reino las han aceptado como verdad. En esta luz sus ojos de entendimiento ven a Cristo Jesús reinando en gloria y poder celestiales como el Vindicador de Jehová. Ellos le ven caminar irresistiblemente a la batalla y a la victoria en el Armagedón. Le reconocen como la gran Simiente de David que ha heredado el pacto real y que murió por los pecados de ellos para que pudieran vivir para siempre bajo su reinado. Siendo que él los ha redimido ellos reconocen que pertenecen a él y que han de rendirle a él su completa y firme lealtad. Gustosamente se entregan como sus súbditos leales y devotos. Las Naciones Unidas no les engañan, ni tampoco podrá hacerlo cualquier forma futura de convenios internacionales para el dominio global. Ellos ven claramente que el pacto de Jehová para el Reino ha designado a su Hijo amado como el nuevo Gobernante del mundo, y ellos le escogen y rehusan tener a cualquier otro aparte del escogido de Dios como su Rey personal y Gobernante del Mundo. Han hecho su decisión. Con firmeza la sostendrán y apoyarán la soberanía de Jehová según se expresa en su pacto. Hasta la muerte, si se hace necesario, sostendrán su escogimiento de Cristo Jesús. Ellos saben que el aumento del Gobierno del gran Hijo de David no será únicamente sobre los que ahora viven y que le aceptan y obedecen sino que también será sobre los muertos en los sepulcros a quienes él resucitará durante su reinado venidero de mil años.
14. ¿Cómo habrá paz, y ningún fin de su aumento?
14 En un tiempo no muy futuro Cristo Jesús resucitará también a su antepasado ilustre con quien se hizo el pacto para el Reino hace tres mil años. Entonces conocerá David que el Dios Altísimo es fiel y que no ha quebrantado su pacto sino que lo ha cumplido gloriosamente, puesto que ya está reinando el Heredero legítimo. Entonces David junto con otros fieles hombres de la antigüedad gozosamente servirá al Rey de Jehová como uno de sus príncipes visibles en toda la tierra. (Sal. 45:16) En el Armagedón el gran Hijo de David luchará por la paz del nuevo mundo. Después de la destrucción de todos sus enemigos en esa guerra universal, nunca habrá fin del aumento de la paz del “Príncipe de Paz”. ¡Aclamad a Jehová, cuyo celo y fidelidad cumplen su pacto real! Aclamad a Cristo Jesús, que reina en vindicación del pacto. “Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”—Luc. 2:14, Nácar-Colunga.