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  • Vaciando el infierno
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1950
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  • USOS DE “SHEOL”
  • TODOS SIN VIDA ALLÍ
  • CÓMO VA ALLÍ EL ALMA
  • SUS PUERTAS NO PUEDEN PREVALECER
  • ¡NO HAY FUEGO ALLÍ!
  • LA DESTRUCCIÓN DEL HADES
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1950
w50 15/1 págs. 21-29

Vaciando el infierno

1. ¿Qué entendían correctamente los escritores bíblicos hebreos que era Sheol?

LOS hebreos que usaron la palabra Sheol en el registro bíblico bien sabían lo que deseaban indicar mediante su uso. Su lenguaje manifiesta que ellos no asociaban a ese lugar con idea alguna de dolor o placer. De hecho, ellos excluyeron de él toda sensación y actividad. Siempre lo asociaban con la muerte y los muertos, no con la vida y los vivos. El mismo significado de la palabra en la lengua hebrea original manifiesta que Sheol significa la sepultura o la condición de muerte de la humanidad. Sheol literalmente significa “lugar de descanso” o “lugar hueco”. Ambos significados describen bien el sepulcro, porque generalmente es un lugar ahuecado en la tierra para recibir el cadáver; y Job 3:17 dice: “Allí los inicuos cesan de molestar, y allí reposan los cansados.”

2. ¿Cómo tradujeron Sheol los griegos, latinos, ingleses y alemanes?

2 La traducción más antigua de las Escrituras, del hebreo al griego, se conoció como la Versión de los Setenta, y por Sheol esta traducción usó la palabra griega “Hades”. El significado simple y literal de “Hades” es “el lugar invisible”. Los muertos enterrados en el sepulcro están en el lugar o estado invisible. Hades es la palabra usada por los discípulos de Jesús en las Escrituras cristianas griegas que generalmente se conocen como “El Nuevo Testamento”. En el transcurso del tiempo las Santas Escrituras fueron traducidas al latín, y en él Sheol se tradujo con la palabra latina “infernus”. Su significado literal es “el lugar inferior, o lo que yace por debajo, o, el subterráneo”. Allí es donde están los muertos en los sepulcros. Cuando Guillermo Tyndale hizo su traducción al inglés desde 1525 a 1536, él usó la palabra “hell”, y los subsiguientes traductores al inglés han seguido su ejemplo hasta los tiempos modernos. Tyndale tradujo las Escrituras al inglés que se usaba hace más de cuatrocientos años. En su traducción de Mateo 11:23 la palabra “hell” aparece tal como se usa hoy pero la ortografía de otras palabras en ese texto es anticuada. Hemos de recordar, por lo tanto, que “hell” es una palabra inglesa muy antigua. Se deriva de la palabra anglosajona helan, que significaba “encubrir”. Cuando los alemanes de hace cuatrocientos años hicieron traducciones bíblicas ellos usaron la palabra Hoelle, que corresponde estrechamente a la palabra alemana “Hoehle”, significando “un hueco”. Se ve, por lo tanto, que en todas estas traducciones así como en los lenguajes originales de la Biblia las palabras que se usaron describían el sepulcro común de la humanidad, y en sí mismas las palabras no incluían idea alguna de tormento o placer, ni de sensación o conocimiento alguno.

USOS DE “SHEOL”

3. ¿De qué manera se habla del infierno como lugar en que esconderse, y por qué?

3 Los hombres de la Biblia, entendiendo correctamente lo que era, hablaron de él como un lugar en donde esconderse. Así es que se oye a Job, en sus aflicciones a manos del Diablo, clamar a Dios: “¿Quién me dará, que me cubras en el infierno, y me escondas, hasta que pase tu furor, y me aplaces el tiempo, en que te acuerdes de mí?” (Job 14:13, Scío Católica) Ahora bien, si el Diablo estuviese allá abajo en el infierno, donde generalmente se indica que está, Job difícilmente oraría para que fuera escondido allí, cuando ya estaba sufriendo terriblemente por causa del Diablo. Pero sabiendo que Sheol era el sepulcro, Job razonablemente oraría para que se le permitiera morir e ir a ese lugar de acuerdo con la voluntad de Dios. Concerniente a los inicuos que tratan de escapar de la ira divina Jehová Dios dice: “Aun cuando cavaren hasta adentro del infierno, de allí mi mano los sacará; y aun cuando subieren al cielo, de allí los haré descender.” (Amós 9:2) Los religiosos generalmente dicen que el infierno es lo opuesto del cielo, pero ciertamente Dios no estaba indicando que los inicuos tratarían de subir al cielo donde Él y sus ángeles están, con el fin de huir de él. Si Sheol fuera un lugar con un compartamiento de tormentos ardientes para los inicuos, tales personas difícilmente desearían esconderse allí. Sería igual que saltar de la sartén, y dar en las brasas.

4. ¿Cómo dividen al infierno los religiosos? ¿Qué hecho pasan por alto?

4 La Biblia habla igualmente de buenos y de malos yendo a Sheol. Por causa de esto los religiosos con sus ideas paganas acerca del destino de las dos clases enseñan que Sheol está dividido en dos compartamientos en general, un lugar para los buenos, el cual, sin apoyo bíblico, llaman “limbo” o “Paraíso”, y un lugar para los malos, al cual aplican incorrectamente la palabra “Gehena”, un lugar ardiente. Pasan por alto un hecho: que la Palabra de Dios manifiesta que TODOS los de la humanidad nacida de Adán son imperfectos y pecadores a los ojos de Dios y por tanto que TODOS están condenados ante él. “El salario del pecado es muerte,” y TODOS están pagando ese salario. Por esa razón TODOS van al mismo lugar al morir. “Pues que todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.” (Rom. 6:23; 3:23) Antes que muriera Jesús como un sacrificio rescatador y fuera resucitado y ascendiera al cielo con el valor de su ofrenda de sacrificio, no era posible la justificación de hombre alguno por medio de la fe en su sangre vital. No hubo injusticia, entonces, si TODOS aquellos que murieron antes de la ascensión de Cristo al cielo fueron a un solo y mismo lugar, Sheol, el sepulcro común. Entonces todos podían ser redimidos del mismo lugar mediante el solo sacrificio del Mesías.

5. ¿Cuándo existió por primera vez el infierno? Desde entonces ¿quiénes van allí?

5 ¿Cuándo vino a existir Sheol (o “infierno”, según se ha traducido)? De acuerdo con lo que manifiesta el registro comenzó a existir cuando el primer testigo de Jehová Dios, a saber, Abel, fué muerto por su hermano Caín y su sangre clamó a Dios desde la tierra. No sabemos si Caín enterró el cadáver de Abel. (Gén. 4:8-11) Sin embargo, su cadáver, al deshacerse y volver al polvo del cual está hecha la humanidad, iría al Sheol o infierno de la Biblia. No era Abel clamando a Dios desde algún lugar que contrario a las Escrituras se llama “limbo” o “Paraíso” lo que llamó la atención de Dios al homicidio. El Paraíso todavía estaba sobre la tierra en ese entonces, y los querubines con la espada de fuego que daba vueltas por todos lados todavía estaban en la parte oriental del Paraíso para impedir que el hombre entrara de nuevo para encontrar allí el árbol de la vida y así vivir para siempre. (Gén. 3:24; 4:16) Fué la sangre de Abel, la cual la tierra abrió su boca para recibir, que exigió la venganza divina. Desde entonces en adelante todos los hombres y mujeres que han muerto o que fueron muertos y que se hallan bajo las provisiones del sacrificio rescatador del Mesías han ido al mismo lugar que Abel, a Sheol. (Ecl. 3:19-21) El patriarca Jacob no pensó que su hijo amado José había sido inicuo y que por eso su padre debía lamentarse creyendo que José había ido a Sheol donde su padre en su edad canosa se juntaría con él.—Gén. 37:35; 42:38; 44:29, 31.

6. ¿Por qué se habla de Sheol como insaciable, como ensanchado y hondo?

6 Es muy manifiesto, por lo tanto, que Sheol o el “infierno” no fué creado por Jehová Dios como una región donde debía presidir el Diablo, por cuanto aun los que son fieles al Dios Altísimo van allí al morir. Esta morada provisional de los muertos ha recibido a miles de millones. Continuará recibiendo a muchos más de la humanidad hasta que este viejo mundo de Satanás el Diablo sea destruído en el Armagedón y el Hijo de Dios Jesucristo principie su reinado de mil años. Hasta entonces Sheol será voraz y nunca satisfecho. “El infierno y la muerte nunca se llenan.” “Tres cosas hay insaciables, y la cuarta, que nunca dice: Basta. El infierno, y la boca de la matriz, y la tierra que nunca se harta de agua; además el fuego nunca dice: Basta.” (Pro. 27:20; 30:15, 16, Scíoa) Debido a que tantos estaban muriendo por causa del hambre y la sed, el profeta dijo: “Por esto ensanchó el infierno su seno, y abrió su boca sin término alguno.” (Isa. 5:14, Scío) Debido a que contiene a tantos y puede contener a todavía más, se habla de él como siendo muy hondo. El deseo que tiene de víctimas es como el deseo egoísta del hombre.—Job 11:8; Hab. 2:5.

TODOS SIN VIDA ALLÍ

7. ¿Debido a su creencia en qué doctrina dividen los religiosos el infierno?

7 Los maestros religiosos de la cristiandad han adoptado las filosofías paganas con referencia al alma humana. Por esta razón ellos han torcido las Escrituras para enseñar que el infierno está en dos secciones, una de placer para los justos y la otra de tormento diabólico para los injustos. Sobre este fundamento ellos están renovando sus esfuerzos, a instancias del Vaticano, para asustar a los hombres y hacer que ingresen en sus sistemas religiosos, presentando a Dios en falsos colores y predicando falsedades terroríficas acerca del lugar y el estado de los que mueren. En todo esto ellos acuden a la doctrina pagana de la inmortalidad del alma humana. Si nuestra alma es inmortal, entonces, según razonan ellos, debe estar viva en el infierno. Y si tanto los buenos como los malos van al infierno, sería injusto que ambas clases experimentaran las mismas cosas allí, y por esto ellos razonan que ha de haber allí un limbo o lugar de descanso y felicidad para los buenos y un lugar de tortura para los malos.

8, 9. ¿Qué dice el nuevo Catecismo acerca del limbo y el tormento del infierno?

8 Por ejemplo, la Edición Revisada del Catecismo Núm. 3 publicada (en inglés) por la Confraternidad Católica el 21 de abril de 1949 en Paterson, Nuevo Jersey, trata de contestar las preguntas de su catecismo para el “mundo moderno”. En contestación a la pregunta 95, “¿Qué damos a entender cuando decimos en el Credo de los Apóstoles que Cristo descendió al infierno?” éste dice: “Queremos decir que, después que Él murió, el alma de Cristo descendió a un lugar o estado de descanso, llamado limbo, donde las almas de los justos le estaban esperando. (a) El cielo se había cerrado debido al pecado de Adán. Los justos entre los muertos no podían entrar en el cielo sino hasta que Cristo hiciera satisfacción por los pecados del hombre y reparara sus daños. Ellos esperaban su redención en limbo.”

9 Contestando la pregunta 185, “¿Quiénes son castigados en el infierno?”, el mismo catecismo dice: “Son castigados en el infierno aquellos que mueren en pecado mortal; son privados de la visión de Dios y sufren tormentos espantosos, especialmente el de fuego, por toda la eternidad. (a) Las almas en el infierno están más allá de cualquier ayuda. . . . Están condenadas a la compañía de los diablos para toda la eternidad.”

10. Al enseñar así, ¿qué verdades bíblicas rechaza?

10 Aquí vemos el error en el cual han caído los religiosos por haber aceptado la doctrina pagana de la inmortalidad inherente del alma humana y por haber rechazado la plena declaración de Dios: “Todas las almas son mías;. . . el alma que pecare, ésa morirá.” (Eze. 18:4, Torres Amat) Eso quiso decir el alma de Jesús, también, cuando hubo muerto por el pecado de la humanidad, porque Isaías 53:10-12 dice: “Él pondrá su vida por el pecado,. . . él ha entregado su alma hasta la muerte.” (Douay; Scío) Por esto cuando Jesús murió, no había almas vivientes y conscientes en ninguna parte del infierno, ni diablos tampoco. Ni siquiera Jesús mismo estuvo vivo y consciente allí para que pudiera predicarles a los que habían muerto. No solamente le fue imposible predicar allí, sino que nadie allí podía haber escuchado dicha predicación. Porque Eclesiastés 9:5, 10 dice: “Los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben ya nada,. . . porque no habrá obra, ni razón, ni sabiduría, ni conocimiento en el infierno, hacia el cual te apresuras.” (Douay) Por esa razón el salmista habla de los que están en el infierno como si estuviesen dormidos en la cama, diciendo: “¡Si tendiere mi cama en el infierno, hete allí!”—Sal. 139:8, Ver. Mod.; Crampon.

11. ¿Qué prueba esto concerniente al ‘hombre rico en el infierno’?

11 Esto prueba que Jesús estaba contando una parábola, y no una realidad, cuando habló de cierto hombre rico y de cierto mendigo llamado “Lázaro” y dijo: “Y murió también el rico, y fué sepultado en el infierno. Y alzando los ojos, cuando estaba en los tormentos, vió de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno: Y él, levantando el grito, dijo: . . .soy atormentado en esta llama.” (Luc. 16:22-24, Scío) Jesús no estaba diciendo que en el infierno literal donde están enterrados los hombres muertos existe un fuego literal. Él estaba ilustrando mediante una parábola que en esta vida una persona puede morir en cuanto a ciertos privilegios ricos que una vez gozaba con respecto al pacto abrahámico para después sufrir experiencias ardientes bajo el disfavor de Dios en esta vida y aun hasta el día en que de hecho muera y deje de existir.b

12. ¿Por qué no contradicen a la Biblia el caso y las palabras de Jonás en cuanto al “infierno”?

12 ¡Ah!, alguien dirá, Jonás clamó desde la profundidad del mar: “Clamé en medio de mi aflicción al Señor, y él me oyó: clamé desde el seno del infierno, y tú has oído mi voz.” (Jon. 2:3, Douay) ¿No estaba vivo Jonás allí en el “seno del infierno”? Sí, pero eso no prueba que los que están en el infierno están vivos, porque Jonás no estaba en el infierno literal. Estaba vivo en el seno del gran pez o monstruo marino. Parecía ser casi imposible que él saliera vivo, y por eso pensó que el seno del pez sería el infierno, es decir, Sheol o la sepultura, para él. Allí abajo, también, estaba en el lugar hueco y en el lugar invisible. Por todas estas razones, entonces, él habló del lugar como el “seno del infierno”. Si él hubiese estado en el verdadero infierno o Sheol, no hubiera estado vivo ni pudiera haber clamado a Jehová Dios. Siglos más tarde Jesús dijo: “Porque de la manera que Jonás estuvo en el vientre del gran pez por tres días y tres noches, así el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra.” (Mat. 12:40) De modo que al morir Jesús fué al verdadero infierno o Sheol. Debido a que Jonás estaba en gran angustia mental e incomodidad corporal en el seno del gran pez no se puede decir que eso prueba que los que están en el infierno están en “tormentos espantosos”. Si eso fuera verdad, entonces también probaría que cuando Jesús estuvo en el infierno o Sheol él, también, estaba en tormentos espantosos, por cuanto él se comparó con Jonás. Además Jonás salió de su “infierno”, y Jesús también salió del infierno. Entonces el caso y las palabras de Jonás no logran contradecir el resto de la Biblia concerniente al estado de los muertos y la naturaleza del infierno.

13. ¿Prueba el ‘bajar vivo al infierno’ que hay vida allí? ¿Por qué?

13 Pues, entonces, si no hay vida en el lugar, ¿por qué oró Moisés para que ciertos rebeldes “descendieren vivos al infierno”? Porque simplemente quiso que ellos fueran enterrados vivos. El no quiso decir que continuarían vivos después que llegaran allí. En prueba de esto leemos: “Y descendieron vivos al infierno cubiertos de tierra, y perecieron de en medio de la multitud.” (Núm. 16:30, 33, Scío) Significando la misma clase de entierro vivo, el Salmo 54:16 (Scío) dice: “Venga la muerte sobre ellos, y desciendan vivos al infierno.” (Sal. 55:15, Valera) Para describir cómo ciertos intrigantes hablan de tragarse vivo a un hombre inocente, Proverbios 1:12 cita sus palabras: “Traguémosle vivo como el infierno, y entero como al que cae en sima.” (Douay) De modo que estos textos no logran probar que un alma humana inmortal sigue viviendo en algún lugar después de la muerte.

14. ¿Qué les sucede corporalmente a los que van a Sheol o al infierno?

14 Concerniente a la creación de Adán la misma Palabra de Dios dice: “El primer hombre, Adán, fué hecho alma viviente,” y fué a esta alma viviente que Dios dijo con respecto al fruto prohibido: “El día que de él comieres ciertamente morirás.” (1 Cor. 15:45 y Gén. 2:7, 16, 17, Nácar-Colunga) Cuando pecó Adán porque comió del fruto prohibido, Dios le sentenció a la muerte, diciendo: “[Vuelve] a la tierra de donde fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo tornarás.” (Gén. 3:19) Dios no habló acerca de la supervivencia del alma de Adán y Eva. Cuando uno entra en el sepulcro sin ser embalsamado se disuelve a polvo y deja de existir como criatura viviente e inteligente. Esa es la razón por la cual las Santas Escrituras dicen que los que van a Sheol o al infierno dejan de existir y por fin se disuelven a materia sin vida ni forma. Esto explica por qué Job dijo: “A la manera que se desvanece una nube y pasa: así el que desciende a los infiernos, no subirá.” (Job 7:9, Scío) “La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, el sheol a los que han pecado.” (Job 24:19, Bover-Cantera; Ver. Norm. Amer.; Crampon) Todo esto niega que Sheol sea un lugar como se describe por la Jerarquía Católica Romana, un lugar para conservar vivas las almas humanas que supuestamente son inmortales.

CÓMO VA ALLÍ EL ALMA

15. ¿Cómo manifiesta la Biblia a dónde va el alma humana al morir?

15 Aquí nos confrontamos con una pregunta interesante: Si el lugar no es para conservar vivas las almas, ¿por qué dicen las Santas Escrituras que el alma es lo que va allí? La primera vez que la Biblia nos dice esto es en una profecía que el apóstol Pedro aplica a Jesucristo. Dice así: “Porque no dejarás mi alma en el infierno: ni permitirás, que tu Santo vea la corrupción.” (Sal. 15:10, Scío y Hech. 2:27, 31, Bover-Cantera) Otros textos que manifiestan que el alma humana va allí al morir dicen: “Señor, sacaste del infierno mi alma: me salvaste de los que descienden al lago.” “Porque tu misericordia es grande sobre mí, y sacaste mi alma del infierno inferior.” “¿Quién es el hombre, que vivirá, y no verá la muerte? que librará su alma del poder del infierno?” “Tú le sacudirás [a un niño] con vara, y librarás su alma del infierno.”—Versión Scío en Sal. 29:4; 85:13; 88:49; Pro. 23:14.

16. ¿De qué modo estuvo el “alma” de Jesús en Sheol o el infierno?

16 No importa cuánto se esfuerce la imaginación no pueden interpretarse estos versículos inspirados para significar que las almas humanas no pueden morir y que después que el cuerpo es enterrado un alma invisible e inmaterial sigue viviendo y que va a un lugar invisible para gozar de felicidad y comodidad en un tal llamado “limbo” o que sufre tormentos ardientes en un purgatorio o infierno. Eso sería una contradicción de la Biblia, la cual dice que el alma humana no es inmortal sino que muere y que los que están en Sheol o el infierno están inconscientes e inactivos. El alma humana no es separada y distinta del cuerpo material, y no puede existir separada del cuerpo humano. Requirió la combinación del cuerpo humano y el aliento de vida mediante el poder de Dios para hacer que el primer hombre, Adán, viniera a ser un alma viviente. La Biblia habla de la criatura viviente como un alma. También habla de la existencia activa y consciente de esa criatura como el alma. De hecho, la palabra hebrea néphex, que la Versión Autorizada de la Biblia (en inglés) traduce alma 428 veces y criatura 9 veces, también se traduce vida 119 veces; y la palabra griega psyche, que se traduce alma 58 veces, también se traduce vida 40 veces. Así es que cuando pusieron el cadáver de Jesús en el sepulcro de piedra en el jardín de Getsemaní, el cuerpo muerto de Jesús estuvo allí por tres días, pero su alma, es decir, su existencia activa y consciente, había dejado de existir. Él había derramado “su alma hasta la muerte”. De modo que, yaciendo su cuerpo muerto allí en el sepulcro y habiendo cesado su existencia consciente, se dijo que el alma de Jesús estaba en Sheol o el infierno. No podía tener alma o existencia consciente sin tener alguna clase de cuerpo, y entre tanto que su cuerpo humano yacía sin vida allí en el sepulcro su alma o existencia consciente fué detenida por el sepulcro, Sheol o el infierno.

17. ¿Qué manifiestan las Escrituras que Dios levanta de Sheol o el infierno?

17 Es importante notar que la Palabra inspirada de Dios no dice acerca de Jesús: ‘No dejarás mi CUERPO en el infierno.’ Ni tampoco dicen otros textos que Dios entregaría de Sheol o del infierno el cuerpo humano con que morimos. Dijo acerca de Jesús: “No dejarás mi ALMA en el infierno.” ¿Qué prueba esto? Esto: que en la resurrección de la muerte no es el cuerpo humano con que murió la persona que Dios levanta de la muerte. Es el ALMA o existencia consciente como una criatura que Dios resucita, y no existe apoyo alguno para que el tal llamado “Credo Apostólico” hable de la “resurrección del cuerpo”. Esto prueba, además, que no fué el cuerpo carnal con que Jesús murió y fué enterrado el que fué levantado de Sheol o del infierno. Antes que su cuerpo humano muerto pudiera corromperse en el sepulcro, Dios milagrosamente disolvió la carne muerta de Jesús.—Hech. 2:31; 2 Cor. 5:1.

18, 19. (a) Si su cuerpo humano fué disuelto, ¿cómo fué levantada el alma de Jesús? (b) ¿Hay “espíritus de los muertos” en el infierno? ¿Por qué?

18 En perplejidad, algún lector podrá clamar: ‘Pues, si no fué levantado el cuerpo carnal de Jesús, ¿cómo no fué dejada su alma en el infierno, y cómo podía su alma ser librada y levantada del infierno?’ Contestamos: El alma o la existencia consciente de una criatura no puede existir separada de un cuerpo, ¿verdad? Además, Jesús entregó su carne humana como sacrificio, ¿no es así? De modo que Dios levantó el alma de Jesús del infierno o Sheol dándole un cuerpo NUEVO, un cuerpo espiritual o celestial, infundiendo en éste la vida inmortal como galardón. Esto es exactamente lo que el apóstol Pedro declara: “Pues también Cristo una vez murió por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios: muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu; en el cual también a los espíritus que estaban en prisión, ido allá, predicó.” (1 Ped. 3:18, 19, Bover-Cantera) Por esto cuando Jesús fué resucitado, fué levantado como un alma espiritual, porque se le dió un cuerpo espiritual, así como tenía cuerpo espiritual antes de venir a ser hombre perfecto. Fué resucitado a la vida en el mundo espiritual. Por esta razón pudo predicar a los espíritus que fueron aprisionados porque desobedecieron a Dios en el día de Noé. Esos espíritus desobedientes o “hijos de Dios” bajaron del cielo y se materializaron como hombres extraordinarios y se casaron con las hijas hermosas de los hombres y criaron una raza híbrida. Cuando desmaterializaron sus cuerpos humanos en el diluvio y regresaron a la región espiritual, Dios permitió que fuesen aprisionados en el mundo espiritual debido a su desobediencia. Si Jesús no hubiera sido levantado como un alma espiritual en su resurrección volviendo de este modo a la región espiritual, él no podía haber predicado a esos espíritus desobedientes aprisionados allí. (Gén. 6:1-4) Pero ahora Cristo Jesús, habiendo sido “vivificado en el espíritu”, podía ser grandemente exaltado en el cielo, aun a la diestra de su Padre y muy por arriba de los ángeles.—Fili. 2:5-11; 1 Ped. 3:21, 22.

19 Note, por favor, que Pedro no dijo que los “espíritus encarcelados” estaban en el infierno. Es completamente contrario a las Escrituras decir, como dicen muchos religiosos, que el infierno, Sheol o Hades es el “lugar de los espíritus de los muertos”. El usar esta expresión y aplicarla al lugar donde van los humanos al morir es simplemente apoyarse en la demonolatría y paganismo repulsivos. No hay espíritus (queriendo decir personas espirituales) allí. Eclesiastés 12:7 dice esto acerca del hombre cuando muere: “Y se torne el polvo a la tierra que antes era, y retorne a Dios el espíritu que Él le dió.” (Nácar-Colunga) Cuando Jesús estaba ya por expirar sobre la estaca de tormento en Calvario él no dijo: ‘Oh infierno, en tus manos encomiendo mi espíritu.’ Las palabras de Jesús, según se registran en Lucas 23:46, fueron: “Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Y al decir esto, Jesús estaba citando del Salmo 30:6 (Torres Amat). Ese espíritu era el poder de vida recibido de Dios que animó a Jesús, y sólo Jehová Dios podía restaurárselo y de esta manera resucitarlo de entre los muertos.

SUS PUERTAS NO PUEDEN PREVALECER

20. ¿Por qué no prevalecerán las puertas del infierno contra la iglesia de Cristo?

20 Si el infierno fuera un lugar de sufrimiento purgativo para algunos y de tormento eterno para otros, todos ellos en un calor más caliente que el de la explosión de una bomba atómica, entonces Jesús desde su resurrección sería responsable por todo ese terrible sufrimiento. ¿Qué es eso? ¡Sí! Porque el resucitado Jesús dijo al apóstol Juan: “Yo soy el primero y el último, y el Viviente; y estuve muerto, y he aquí que estoy vivo por los siglos de los siglos; y tengo las llaves de la muerte y del infierno.”c (Apo. 1:17, 18, Bover-Cantera) Teniendo las llaves, Jesús puede librar a los muertos no sólo del estado de la muerte sino también del infierno o Hades. Jesús fué el primero a quien Jehová Dios, por su propio poder y sin ninguna ayuda, resucitó de entre los muertos. Jesús es también el último a quien Dios levanta de esta manera, porque de allí en adelante Jehová Dios usa a su Hijo Jesucristo para resucitar a todos los demás muertos en los sepulcros. Con respecto a esto Jesús dijo a Pedro: “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” (Mat. 16:18, Nácar-Colunga) Que toda la Jerarquía Católica Romana tenga la bondad de notar que Jesús no le dijo a Pedro que le estaba entregando las llaves del infierno. Fué como treinta años después que murió Pedro que Jesús mismo le dijo al apóstol Juan que Él tenía las llaves de la muerte y DEL INFIERNO. Con éstas en el poder de Jesús, las “puertas del infierno” no pueden prevalecer contra su iglesia o congregación de seguidores. ¿Por qué no? Porque él los puede librar y en efecto lo hace al debido tiempo.

21. ¿Dan entrada a la vida las puertas del infierno? ¿Qué cosa relacionada tiene puertas?

21 “Puertas del infierno” es una expresión antigua. Setecientos años antes de Jesús, el rey Ezequías de Jerusalén pensó que estaba al punto de morir y exclamó: “En el medio de mis días iré a las puertas del infierno.” Indicando que él esperaba estar muerto en ese lugar y no viviendo en felicidad y comodidad como en un paraíso, él añade: “Porque el infierno no te confesará, ni la muerte te alabará: no esperarán tu verdad los que descienden al hoyo.” (Isa. 38:10, 18, Douay) Hasta se hablaba de la muerte como teniendo puertas. “Entonces el Señor desde un torbellino habló a Job, diciendo: ¿Se te han abierto acaso las puertas de la muerte y has visto aquellas entradas tenebrosas?” (Job 38:1, 17, Torres Amat) El rey David agradecidamente se dirigió a Jehová Dios con las palabras: “Tu que me sacas de las puertas de la muerte, para que publique todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión.” (Sal. 9:15, Torres Amat) Y el Salmo 106:18 (Torres Amat) dice de los desobedientes: “Llegó su alma a aborrecer todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.”

22, 23. (a) ¿Cuándo se abren las puertas del infierno y cuándo las de la muerte? (b) ¿Como qué clase de almas prevalecerán contra ellas la iglesia, y cómo será?

22 Cuando muere un hombre las puertas de la muerte se abren para recibirle, y cuando es enterrado las puertas del infierno, Sheol o Hades se abren para recibirle. Pero ninguna de estas puertas prevalecieron contra Jesús, porque él fué fiel a Dios aun hasta la muerte y por esto el Dios Altísimo prometió resucitarle. Tampoco podrán prevalecer las puertas del infierno y de la muerte contra la iglesia de los seguidores de Jesús para retenerlos para siempre después que se hayan probado fieles hasta la muerte como lo hizo Jesús. No; porque el resucitado Jesús tiene todo el poder en el cielo y sobre la tierra y también tiene las llaves de la muerte y del infierno. De modo que él puede usar las llaves para abrir las puertas y levantarlos del estado de la muerte en el sepulcro. Él ha prometido hacer esto. (Apo. 1:18; 2:10, Torres Amat) El librará o resucitará sus almas, no como criaturas con vida humana, sino como criaturas con vida espiritual en el cielo.

23 Concerniente a su resurrección 1 Corintios 15:37, 38, 42, 44 declara: “Y cuando siembras, no siembras el cuerpo, que ha de ser, sino el grano desnudo, así como de trigo, o de alguno de los otros. Mas Dios le da el cuerpo, como quiere; y a cada una de las semillas su propio cuerpo. Así también la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Es sembrado cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual.” (Scío) Ellos serán almas espirituales para siempre jamás, revestidos de inmortalidad e incorrupción. Concerniente a ellos se escribe: “Pues la trompeta sonará, y los muertos resucitarán incorruptibles: y nosotros seremos mudados. Porque es necesario, que este corruptible se vista de incorruptibilidad: y eso que es mortal, se vista de inmortalidad.” (1 Cor. 15:52, 53, Scío) Eso también aplica al apóstol Pedro. Él también tiene que ser librado de atrás de las puertas del infierno por medio de usar Jesús las “llaves”.

¡NO HAY FUEGO ALLÍ!

24. ¿Qué trata el clero de poner en el infierno, y por qué?

24 ¡No hay que temer! No hay fuego en ninguna parte de Sheol, Hades o sea en el infierno del cual habla la Palabra pura de Dios. Con el fin de asustar a los ignorantes y forzarlos dentro de sus sistemas religiosos y hacerlos sumisos a su jerarquía religiosa, el clero de la cristiandad ha tratado de poner fuego en Sheol, Hades o el infierno. Esto lo han hecho traduciendo todavía otra palabra distinta como infierno, a saber la palabra griega Gehena. La verdad es que, usando la una sola palabra infierno ellos han traducido tres diferentes palabras griegas, Hades, Gehena y Tártaro. De esta manera ellos dejan que la gente ignorante se imagine que las tres palabras significan una y la misma cosa o que todos están en el mismo lugar. Les decimos la verdad a nuestros lectores cuando decimos que todas las tres palabras se refieren a cosas distintas. “Tártaro” ocurre sólo una vez en las Escrituras, en 2 Pedro 2:4 (Nácar-Colunga, Bover-Cantera), y no se refiere a criaturas humanas, sino a los ángeles del cielo que pecaron. No tiene nada que ver con Sheol o Hades. En cuanto a Gehena, había un lugar llamado por ese nombre fuera de los muros de Jerusalén, al sudoeste. Allí sí que había fuegos, pero los judíos nunca le aplicaron a ese lugar el nombre de Sheol ni Hades. En su sermón del monte Jesús, según se traduce por el católico romano Dr. F. A. Spéncer (1937), dijo: “Pero yo os digo que todo el que se encolerizare con su hermano será reo de tribunal; el que le dijere a su hermano, ‘Imbécil,’ será reo del Concilio Supremo; y el que dice ‘Pícaro,’ será reo del Gehena de fuego.”—Mat. 5:22, Spéncer; Bover-Cantera; Nácar-Colunga; Scío; Confrat. Cat.; Crampon.

25. ¿De qué vino a ser símbolo Gehena, y por qué?

25 En la traducción de Spéncer la nota al pie concerniente a “Gehena” en este versículo dice: “En hebreo Ge-hinnom, la cañada o el Valle de Hinnom. Este fué un valle al sur de Jerusalén donde, durante el reinado de los reyes inicuos, fué adorado el dios pagano Moloc. Durante las reformas instituídas por Josías esta adoración idólatra fué abolida y el valle fué profanado para siempre. Los judíos después lo usaron como un lugar donde vaciaban toda clase de basura y los cuerpos muertos de animales y criminales. Para impedir infección, siempre ardían allí fuegos; y el lugar vino a ser un tipo del estado de castigo de los perdidos.” Hasta en la traducción de 1941 de la Confraternidad Católica la nota al pie concerniente a “Gehena” nos informa que los criminales no se arrojaban vivos a este Gehena para ser torturados allí por el fuego y azufre; sino que era el lugar “donde los cuerpos de criminales se quemaban después de la ejecución de la sentencia”. Los arrojaban a este valle para ser consumidos por los gusanos o por el fuego sulfuroso, porque eran considerados demasiado viles para recibir una resurrección de la muerte. De modo que no se enterraban en un sepulcro para así ir a Sheol, Hades, infierno o al sepulcro común de la humanidad. Desde este punto de vista Gehena vino a ser el símbolo de la destrucción absoluta, aniquilación.

26. ¿Cómo manifestó Jesús que no hay vida en el Gehena y que debemos temer a Dios?

26 No hay almas con vida en el Gehena, y por consiguiente no hay tortura de almas humanas allí después de la muerte. Jesús demostró esto claramente. Cuando les dijo a sus apóstoles que predicaran el evangelio denodadamente como si fuera desde los terrados, él dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; sino temed más bien al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena.” (Mat. 10:28, Spéncer; Crampon; Bover-Cantera) Si matan el cuerpo humano nuestros enemigos pueden hacer que vayamos al Sheol, Hades o al infierno; pero con eso no pueden destruir nuestra alma. Por supuesto, mediante dicho acto ellos pueden causar la cesación de nuestra alma o vida consciente por algún tiempo. Pero eso no significa destruirla para todo tiempo. ¿Por qué no? Porque Dios ha prometido resucitar del Sheol o Hades a los que son fieles a él. Lo hará bajo el Reino de Cristo; y cuando usa a Jesús para resucitar a sus fieles seguidores, él los reviste de inmortalidad en la región celestial. ¿Por qué, pues, debemos temer el poder que tienen los enemigos para matarnos con el permiso de Dios para probar nuestra fidelidad a él? Más bien que temer a ellos, debemos temerle a él. ¿Por qué? Porque Dios puede destruir tanto nuestra alma como nuestro cuerpo en el Gehena, y Gehena significa el estado de la destrucción del cual no hay resurrección del alma.

27, 28. ¿Cómo puede Dios arrojar a uno al Gehena, y qué significa esto?

27 De un modo parecido Jesús dijo: “A vosotros, mis amigos, os digo: No temáis a los que matan el cuerpo y después de esto no tienen ya más que hacer. Yo os mostraré a quién habéis de temer; temed al que, después de haber dado la muerte, tiene poder para echar en la gehenna. Sí, yo os digo que temáis a ése.” (Luc. 12:4, 5, Nácar-Colunga; Spéncer; Crampon) Nótese que ni papa, cardenal, clérigo, político ni oficial militar pueden echarnos al Gehena por nuestra obediencia a los mandatos de Dios, porque la extinción que estos hombres tratan de aplicarnos el Dios Altísimo puede anular en cualquier tiempo, levantándonos de entre los muertos por medio de Cristo Jesús el Rey. Esa es la razón por qué debemos temer a Jehová Dios y no desobedecerle ni siquiera cuando las órdenes y los mandamientos de los hombres estén en conflicto con Sus mandamientos. No es que el Gehena a donde él nos puede echar signifique tormento eterno en fuego y azufre literales, lo cual sería imposible debido a que nuestras almas humanas no son inmortales. Pero si él nos echara al Gehena después que mataran nuestro cuerpo y muriera nuestra alma, significaría ser echado por él al estado de la condenación del cual una resurrección del alma no se aprueba en el nuevo mundo.

28 Eso significaría la destrucción absoluta del alma o de la existencia de la criatura. Significaría ser cortado eternamente de toda vida como alma en cualquier lugar. Ese es el castigo o “suplicio eterno” del cual habló Jesús en su parábola de las ovejas y las cabras. Allí lo simbolizó como “fuego eterno, preparado para el diablo y para sus ángeles”. Es lo opuesto a la “vida eterna” a la cual entran las “ovejas” justas en el nuevo mundo bajo el reino de Cristo. (Mat. 25:41, 46, Nácar-Colunga) Seguramente, entonces, Aquel a quien debemos temer es Jehová Dios, quien manda en cuanto a la resurrección de las almas, y que puede por lo tanto infligir el castigo eterno.

29. ¿Qué puede incendiar a la lengua? ¿De qué manera? ¿Con qué resultado?

29 Siendo que los traductores traducen las palabras sinónimas Sheol y Hades como “infierno”, es un error enorme cuando ellos usan las expresiones “fuego del infierno” y “fuego infernal”, como lo hacen en Mateo 5:22 y 18:9 y Marcos 9:47 y Santiago 3:6. No hay fuego en Sheol o Hades. En interés de la verdad las traducciones deben decir correctamente “el Gehena de fuego”, y en Santiago 3:6 debe decir: “Porque la lengua es un fuego;. . . y ella misma es encendida de Gehenna.” (Moderna, margen; Hisp.-Am.; Rótherham; Young [las últimas dos en inglés]) Esto no significa que nuestras lenguas ingobernables son un fuego literal y que son encendidas por el Gehena literal que ardía fuera de Jerusalén en los días de Santiago. El pensamiento correcto es que la lengua puede producir así como también principiar muchas pláticas dañinas tan destructivas como un incendio y que este uso impropio de la lengua puede traer sobre su dueño la destrucción eterna representada por el Gehena. Esa es la razón por qué Santiago amonestó que es una gran responsabilidad para el hombre ser maestro de cosas espirituales, por cuanto tiene la responsabilidad ante Dios de decir la verdad y también se lo debe a sus escuchadores. Cuando consideramos, por lo tanto, a los clérigos religiosos de la cristiandad y la manera en que han torcido las Escrituras acerca de Hades, Sheol, Gehena, y el alma, y otras doctrinas, existe verdadera razón para temer por ellos. Jesús dijo a aquellos que en la antigüedad los prefiguraron, a saber, los escribas y fariseos hipócritas: “¡Serpientes, engendros de víboras! ¿Cómo esperáis escapar de la condenación de la gehena?” (Mat. 23:33, Bover-Cantera, Hisp.-Am.; Young; Rótherham; Spéncer) No temamos a los hombres que tratan de infundir temor mediante el uso de mentiras despreciables que deshonran a Dios. Temamos al Dios de verdad, aprendiendo a conocerle de acuerdo con la verdad.

LA DESTRUCCIÓN DEL HADES

30. ¿Cómo será destruido el infierno, y qué lo garantiza?

30 Quizá sonará extraño y absurdo a la mayor parte de los religiosos, pero el propósito de Dios mediante Cristo es destruir a Sheol, Hades o el infierno. Cuando resucitó a Jesús de entre los muertos hace diecinueve siglos ése fué el principio de dicha destrucción. ¿Por qué? Porque no dejó el alma de Jesús en el infierno; y el apóstol Pablo nos dice que la resurrección de Jesús es una garantía de la resurrección de todos los otros en los sepulcros, es decir, en Sheol o Hades. “Empero es el caso que Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, siendo él primicias de los que durmieron. Pues siendo así que por medio del hombre vino la muerte, por medio del hombre también viene la resurrección de los muertos. Porque como en Adam todos ellos mueren, así también en Cristo todos ellos serán vivificados.” Además de esto Jesús dijo: “Viene tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán;. . . para resurrección.” (Juan 5:28, 29) De modo que el infierno, Hades o Sheol ha de ser destruído vaciando de él a todos los que están allí. También es destruído porque Jesucristo puso su vida como un sacrificio para cancelar aquello que guía a los hombres a la muerte y al sepulcro, a saber, el pecado heredado de Adán. El último libro de la Biblia, el Apocalipsis o Revelación, describe simbólicamente cómo acontecerá esto bajo el reino de Dios por Cristo Jesús. Allí leemos:

31. ¿Cómo describe su destrucción el Apocalipsis 20:11-15?

31 “Vi un trono alto y blanco, y al que en él se sentaba, de cuya presencia huyeron el cielo y la tierra, y no dejaron rastro de sí. Vi a los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante del trono; y fueron abiertos los libros, y fué abierto otro libro, que es el libro de la vida. Fueron juzgados los muertos, según sus obras, según las obras que estaban escritas en los libros. Entregó el mar los muertos que tenía en su seno, y asimismo la muerte y el infierno entregaron los que tenían, y fueron juzgados cada uno según sus obras. La muerte y el infierno fueron arrojados al estanque de fuego; ésta es la segunda muerte, el estanque de fuego, y todo el que no fué hallado escrito en el libro de la vida fué arrojado en el estanque de fuego.”—Apo. 20:11-15, Nácar-Colunga.

32. ¿Qué prueba esto que el infierno no es, y qué entrega?

32 Tenernos que estar despiertos para observar que aquí se manifiesta que el infierno o Hades no es el “estanque de fuego”. Que el infierno o Hades que aquí se menciona es lo mismo que el Sheol del hebreo se nos prueba por la traducción de Etheridge de la Versión Siríaca de este texto, que dice: “Y el mar entregó a los muertos que estaban en él, y la muerte y SHIUL entregaron los muertos que había en ellos. Y ellos fueron juzgados cada uno conforme a sus obras. Y la muerte y SHIUL fueron arrojados al lago de fuego, el cual es la muerte segunda.” (Apo. 20:13, 14)d Personas muertas, no personas vivas, son las que se entregan, lo cual manifiesta que los que están en el Hades o Sheol están inconscientes, inactivos, sin vida, y que no son inmortales. Que el Hades o Sheol donde han estado y del cual son entregados es el sepulcro se manifiesta por la traducción católica romana moderna en inglés de Spéncer, que dice: “Y el mar entregó a los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Sepulcro entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno conforme a sus obras. Y la Muerte y el Sepulcro fueron arrojados al Lago de Fuego. Esta es la muerte segunda—el Lago de Fuego.”—Apo. 20:13,14, Spéncer.

33. El arrojar el infierno al estanque de fuego ¿hace surgir qué preguntas?

33 Quizá se deba al deseo de transferir el significado tradicional del infierno al “lago de fuego” que este clérigo católico romano aquí traduce Hades como “el sepulcro”. Pero si Sheol o Hades es lo que el clero de la cristiandad trata de asustar la gente a creer que significa, a saber, un lugar terrible de tormento en fuego y azufre literales, entonces preguntamos, ¿Qué razón hay para arrojar a ese lugar de fuego y azufre al “lago de fuego”? ¿Qué se logra con eso? ¡Ah! quizá dirá alguien, se olvida usted que Sheol, Hades o infierno está dividido en dos regiones, a saber, Paraíso o el lugar de descanso para los justos, y Gehena o el lugar de castigo para los inicuos.e No obstante replicamos que no hemos olvidado esa falsa interpretación de lo que es el Sheol o Hades bíblico. Los religiosos tropiezan debido a ella. Ellos no sólo sostienen que el lugar está dividido en dos secciones, sino que cuando Jesucristo ascendió al cielo cuarenta días después que fué resucitado, él llevó consigo a los que estaban en ese Paraíso religioso y que el Paraíso ahora está en la presencia de Dios. De modo que si ése fuera el caso, entonces cuando acontecen la resurrección y el juicio descritos en el Apocalipsis 20:11-15, ya no existe ningún paraíso en Sheol o Hades, sino únicamente el lugar religioso de tormento. Por esto el arrojar Hades al lago de fuego todavía sería arrojar un lugar ardiente dentro de otro. Que los religiosos expliquen el sentido de esto y lo que significa.

34. ¿Qué significa el arrojar el infierno en el estanque? ¿Cómo se hace esto?

34 Conforme a las Escrituras inspiradas el arrojar el Hades o Sheol al lago o “estanque de fuego” significa la destrucción del infierno. El apóstol Juan explica que el “estanque de fuego” no significa un lago literal de fuego, sino que dice: “Esta es la muerte segunda—el Lago de Fuego.” Por consiguiente el arrojar cualquier cosa en él significa la muerte o destrucción de tal cosa. Arrojar en él al Hades significa por lo tanto destruir al Hades o al infierno. Esto se hace destruyendo lo que significa el infierno, y eso es, el sepulcro. Cuando todos los que están en los sepulcros oigan la voz del Hijo del hombre, Cristo Jesús el Rey, y salgan en la resurrección ese milagro vaciará todos los sepulcros. Ya no habrá más sepulcro, nada de infierno, igual que el remover todos los cadáveres de un cementerio y usar el terreno para otro propósito sería destruir el cementerio. Cristo Jesús completará esto algún tiempo antes del fin de su reinado de mil años, porque todos aquellos que son resucitados a una oportunidad para la vida eterna sobre la tierra han de recibir una oportunidad para juicio y luego por fin ser juzgados al fin cabal de los mil años.

35. ¿Cómo será arrojada la muerte también al lago de fuego?

35 La prueba de su devoción a la justicia o al pecado voluntarioso se hará soltando a Satanás y sus demonios del abismo de restricción por un corto tiempo para servir de tentadores. Aquéllos de la humanidad que resistan a Satanás y que den su lealtad inquebrantable al Rey y Gobierno Teocrático de Jehová recibirán vida eterna en la tierra paradisíaca. Los que se entregan a Satanás y sus demonios y que son juzgados indignos de la vida eterna serán arrojados, oh, no, no a Hades, Sheol o al infierno otra vez. No, por cuanto ese lugar para ese entonces habrá sido destruído y nunca se volverá a llenar. El juicio divino dice: “Y todo el que no fué hallado escrito en el libro de la vida fué arrojado en el estanque de fuego.” (Apo. 20:15, Nácar-Colunga) Siendo que el estanque de fuego simboliza la muerte segunda, eso quiere decir que los que no están inscritos son destruídos, cuerpo y alma, en Gehena, con destrucción eterna. Su muerte es la “muerte segunda”, y no la muerte que ellos heredaron de Adán. La muerte adánica ya no llenará a Hades o Sheol sino que habrá sido borrada, porque el Rey habrá cancelado todo pecado heredado. El habrá levantado a todos los que reciban la vida eterna de la condición pecadora y moribunda que heredaron de Adán. De esa manera, la muerte, también, será arrojada “en el estanque de fuego” y dejará de existir. “Pues preciso es que Él reine hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo reducido a la nada será la muerte.” “La muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo esto es ya pasado.”—1 Cor. 15:25 y Apo. 21:4, Nácar-Colunga.

[Notas]

a En esta cita y en las subsiguientes de la Versión Scío se ha modernizado la ortografía.

b Véase el artículo “El Pobre Consolado” en el folleto Refugiados; también el artículo “Hombre Rico en el Infierno” en el folleto Hereafter (en inglés); también El Nuevo Mundo, páginas 368-370.

c El católico romano Dr. F. A. Spéncer traduce “Hades” como “sepulcro” aquí, como también lo hace en el Apocalipsis 6:8 y 20:13, 14.

d Los Hechos y Epístolas Apostólicos, del Peschito, o Siríaco Antiguo (en inglés), por J. W. Etheridge, M.A., Londres, 1899.

e Véase la nota al pie de la página concerniente a Lucas 16:23 en la traducción por F. A. Spéncer.

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