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¡Despertad! 1979
g79 8/4 págs. 10-15

Evite los hábitos y prácticas nocivos

UNA niñita nota una atractiva exhibición de naranjas en un supermercado norteamericano. ‘Mamita, cómprame algunas, por favor,’ dice. Su madre, pobremente vestida, con una muestra de ternura hacia su hija le pregunta al empleado: ‘¿A cómo están las naranjas?’ Cuando el empleado contesta, la madre se vuelve hacia su hija y le dice: ‘No podemos darnos ese lujo.’ La niñita agacha la cabeza desilusionada. Entonces, después de vacilar por un momento, la madre le dice al empleado: ‘Un paquete de cigarrillos, por favor.’

Escenas semejantes a ésta se repiten muchas veces al día. Hombres y mujeres quizás compren cigarrillos, bebidas alcohólicas, boletos de lotería y cosas parecidas, pero no proveen comidas adecuadas para sus hijos. Quizás gasten grandes sumas en festividades que, en realidad, son diversiones estrepitosas. Otros viven en la miseria debido a la narcomanía.

Estos son graves problemas que pudieran evitarse aplicando los principios bíblicos. Las Escrituras declaran: “Limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu.” (2 Cor. 7:1) “No anden emborrachándose con vino, en lo cual hay disolución.” (Efe. 5:18) “No llegues a estar entre los que beben vino en exceso . . . Porque el borracho . . . [vendrá] a parar en la pobreza.” (Pro. 23:20) “Ustedes son los que dejan a Jehová, . . . los que arreglan una mesa para el dios de la Buena Suerte.” (Isa. 65:11) “Haga trabajo duro, haciendo con las manos lo que es buen trabajo.” (Efe. 4:28) “Que [éstos] trabajando con quietud, coman alimento que ellos mismos ganen.” (2 Tes. 3:12) “Andemos decentemente, no en diversiones estrepitosas y borracheras.”—Rom. 13:13.

Note las llanas declaraciones bíblicas contra el beber en exceso y las diversiones estrepitosas. Cierto, las Escrituras no mencionan específicamente el fumar ni el abusar de las drogas. Sin embargo, basándose en lo que usted ha visto, ¿no diría usted que el fumar es un hábito contaminador? ¿No es el abuso de las drogas también contaminador y perjudicial, y no produce efectos que pueden compararse con la borrachera? El juego por dinero tampoco se menciona en la Biblia. ¿Pero no está asociada esta práctica con la buena suerte? ¿No engendra la avaricia y no va en contra de la amonestación bíblica que nos insta a trabajar por nuestro alimento?

Fumar

Sin embargo, usted quizás se pregunte hasta qué grado el vivir en armonía con la Biblia respecto a lo referido le ayudaría a poner pan en su mesa. Tome por ejemplo el hábito de fumar. En Suecia, el hombre que fuma de 20 a 25 cigarrillos al día tiene que gastar aproximadamente 600 dólares al año. Puesto que aproximadamente 50 por ciento de sus ingresos se dedica a pagar impuestos, esto significa que tiene que ganar más o menos 1.200 dólares solo para mantener su hábito de fumar. Eso es más dinero que el sueldo mensual del trabajador medio. Si la esposa y los hijos adolescentes también fuman, es posible que más del 20 por ciento de los ingresos del sostenedor de la familia se gaste en cigarrillos. A menudo eso significa que la familia tiene que reducir la calidad nutritiva de su alimento a fin de poder continuar fumando.

En países donde los ingresos por persona son muy inferiores a los de Suecia, muchas personas gastan en cigarrillos precisamente el mismo porcentaje, o hasta más, de sus limitados ingresos. Eso fue cierto de K. P., un padre de familia en la India. Él dice: “Sostenía a mi familia operando una pequeña venta de buyo, una mezcla de hojas de betel, nueces de areca, cal y a veces hojas de tabaco, y ganaba 35 rupias [aproximadamente cuatro dólares] a la semana. Gastaba 10 por ciento de esta cantidad en mi hábito de fumar.”

Sin embargo, cuando K. P. comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová en 1972, llegó a apreciar el hecho de que el fumar está en pugna con la amonestación bíblica que nos insta a estar ‘limpios de toda contaminación de la carne y del espíritu.’ Además, K. P. se dio cuenta de que si iba a ayudar a otros a abandonar tal contaminación, no sería consistente el que él continuara vendiendo su producto. ¿Qué hizo? Responde: “Abandoné mi pequeño negocio a fin de amoldar mi vida a la Biblia. Confié completamente en Jehová Dios.”

Pero, ¿de qué viviría? El ajustarse a los principios bíblicos, ¿le ayudó a poner pan en la mesa? Sí, en realidad mejoró su situación. Pudo colocarse de vendedor en una tienda de verduras. Su sueldo era de 50 rupias (aproximadamente 5,50 de dólar) a la semana, 15 rupias (aproximadamente 1,50 de dólar) más de lo que ganaba en su propio negocio. Además, puesto que había dejado de fumar, sus fondos disponibles aumentaron en un 10 por ciento adicional. Pero eso no fue todo.

K. P. continúa diciendo: “Mi patrono puso a prueba mi confiabilidad de varias maneras hasta que al fin gané su completa confianza. Ahora confía a mi cuidado su dinero y toda la tienda. Él nunca había hecho esto con empleados anteriores. Debido a mi confiabilidad, me da verduras gratis para el uso de mi familia y una cuenta para gastos personales. Desde que me hice testigo de Jehová he podido construir mi propia casa y mejorar mi nivel de vida. Ahora disfrutamos de una feliz vida de familia y hemos hallado verdadero contentamiento.”

Narcomanía

Semejantemente los que abandonan la narcomanía mejoran su situación debido a que ya no tienen que mantener este hábito exorbitantemente costoso. Así sucedió con Eoin y Angelika.

En 1966 Eoin comenzó a tomar drogas. Dos años más tarde dejó de trabajar y gastaba alrededor de 25 a 30 libras (de 50 a 60 dólares) a la semana para pagar por el hachís y el LSD que usaba. Esto también representaba 75 por ciento de las “ganancias” que obtenía del narcotráfico y del robo. También fumaba aproximadamente de 40 a 50 cigarrillos al día.

Eoin tenía poco en efectivo en aquellos días para proveer para sí mismo. A menudo dormía en los trenes subterráneos. En otras ocasiones se quedaba en las casas de otros participantes en la “escena de las drogas.” “Uno vive,” dice él, “casi una vida de ‘estafa,’ uniéndose a un grupo de narcómanos hasta que se hartan de uno y entonces mudándose a otro grupo.” A esta “escena” de Londres vino Angelika, una joven de 17 años de edad, que procedía de una “escena” similar en Alemania. Puesto que usaba drogas y fumaba excesivamente, pronto se vio en dificultades financieras comparables a las de Eoin. Pero de algún modo se las arregló para sobrevivir usando su apartamento de Londres como un lugar de reunión para compradores y vendedores de drogas.

Por fin Eoin quedó sin nada excepto la ropa que tenía puesta. Angelika solo tenía un abrigo y una bata. Guardaba todas sus otras posesiones en una pequeña maleta.

Sin embargo, dentro de dos semanas después de comenzar a aprender los principios bíblicos, estos dos jóvenes dejaron de fumar y de tomar drogas. Dentro de tres semanas, Eoin comenzó a trabajar en un sitio de construcción. Con el tiempo, Eoin y Angelika ahorraron suficiente dinero para poner la cuota inicial por un apartamento, y se casaron. Desde que pusieron su vida en armonía con los principios bíblicos en 1973, han podido tener un buen hogar para sí mismos. Eoin y Angelika tienen un hermoso apartamento y todo lo que está en éste es propiedad de ellos. La Palabra de Dios ciertamente los ha ayudado a poner pan en su mesa.

El beber en exceso

El beber en exceso es otro hábito que hace difícil el que muchos pongan pan en su mesa. En 1974, la gente de la República Federal de Alemania y del Berlín occidental gastaron 30,7 mil millones de marcos (unos 15 mil millones de dólares) en bebidas alcohólicas. Se informa que más de dos millones de hombres y mujeres en el Japón lindan en el alcoholismo. Y en los Estados Unidos hay aproximadamente 10 millones de alcohólicos, y en Italia aproximadamente cuatro millones. Hay más de un millón de australianos que gastan 30 dólares a la semana en bebidas alcohólicas. Esto equivale a aproximadamente 20 por ciento del sueldo que el obrero medio lleva a casa a la semana. En realidad se gasta más dinero en bebidas alcohólicas que lo que la familia media gasta en carne, frutas y verduras. En Australia muchas personas que tienen problemas con el alcohol gastan más de la mitad de su sueldo semanal en bebidas alcohólicas. En Suecia, el bebedor medio gasta aproximadamente 10 por ciento de sus ingresos en bebidas alcohólicas. Ciertamente, el consejo de la Biblia acerca de la moderación podría ayudar a millones de personas a tener más y mejor alimento en su mesa.

Es especialmente patético cuando un hombre gasta la mayor parte de sus ingresos en bebidas mientras que su familia sufre necesidad. Después de recibir sus ingresos, millones de personas por toda la Tierra se dirigen a la cantina. Al marcharse de allí, es posible que estén completamente borrachos y sin un real. Puede que la esposa entonces se vea obligada a pedir prestado a fin de pagar las cuentas y obtener algo de comer para la familia. En los países en que el beber a tal exceso es cosa corriente, hay gran pobreza entre las personas de escasos ingresos.

Esto le sucedió a una familia de México. Eran extremadamente pobres y vivían en escualidez y suciedad. La familia ni siquiera poseía una mesa en que comer. Sin embargo, cuando empezaron a aprender los principios de la Biblia, las cosas comenzaron a cambiar. Debido a que el esposo dejó de beber, pudieron obtener una mesa y algunas sillas. Más tarde, compraron una estufa de gas para reemplazar su pequeña estufa de queroseno. La apariencia entera de la casa mejoró, pues hicieron mayores esfuerzos por mantenerla limpia.

Cuando el beber en exceso se combina con el fumar en exceso, los problemas financieros se multiplican. “De hecho,” como Jim, un joven de pelo oscuro que vive en el Canadá, explica, “fácilmente consumíamos de un cuarto a un tercio de mi sueldo para poder seguir bebiendo y fumando. ¡Nos hubiera sido fácil comer mejor y vestirnos muy bien con solo ahorrar el dinero desperdiciado!” Su esposa, Carol, lo interrumpe para decir: “A veces estábamos descansando al final del día y de súbito yo descubría, con molestia, que se nos habían acabado los cigarrillos. Entonces empezaba a apremiar a Jim para que saliera a comprar más. Él se quejaba de que no tenía dinero. ‘¡Probablemente lo gastó en cerveza!’ pensaba yo. De todos modos, me irritaba tanto que por fin lo persuadía a reunir todas las botellas de leche que estaban esparcidas por la casa y llevarlas a la tienda para cambiarlas por algunos cigarrillos. Esto siempre abochornaba a Jim. Pero, lo que era peor, a menudo significaba que nuestros hijos tenían que pasarla sin la leche que tanto necesitaban hasta que pudiéramos obtener más dinero.”

Juego por dinero

El jugar por dinero es otro vicio que ha privado a muchas personas de su pan diario. Es un problema muy extendido. Se calcula que los australianos gastan más de 10 por ciento de sus ingresos totales en el juego por dinero. En la República Federal de Alemania, cada año se gastan miles de millones de marcos en este vicio. La gente arriesga su sueldo semanal o mensual y, a veces, hasta más. En los Estados Unidos se calcula que se gastan 20 mil millones de dólares en el juego por dinero. En España, en tan solo la lotería para la Navidad se recogieron 32.500.000.000 de pesetas (396.341.463 dólares). De esta cantidad, 70 por ciento se distribuyó en premios, y lo restante pasó al Estado. Un boleto completo costaba 20.000 pesetas (244 dólares), los ingresos de todo un mes para algunos trabajadores. Pero también se vendían fracciones de boletos.

Las pérdidas en el juego por dinero apabullan la imaginación. Una heredera irania perdió casi 6 millones de dólares en los casinos de Londres y la Europa continental. En tres días de jugar al póker, un yugoslavo que se había establecido en Australia perdió todo el dinero que había ahorrado en seis años. Esto le dio una sacudida tan fuerte que murió cuatro días más tarde. Pedro, un joven español, gastaba mensualmente tanto dinero en el juego que hubiera podido pagar el alquiler y las cuentas de alimento para una segunda familia de cuatro miembros. No obstante, al fin de algunos meses tenía que pedir dinero prestado para poder comprar alimento.

A los jugadores profesionales que viven de las pérdidas de otros no les afecta en lo más mínimo lo que ven... a algunas personas derrochar sus fortunas, a otras suicidarse debido a las pérdidas en el juego, a mujeres convertirse en prostitutas para pagar deudas de juego. Ronald, que solía trabajar en los establecimientos de juego de Amsterdam, declaró: “No veía mal alguno en sentarme a la mesa de juego con mi propia madre y quitarle hasta el último centavo.”

El hecho de que la Biblia puede ayudar a una persona a abandonar este vicio se demuestra vigorosamente en el caso de Friedel, un holandés nacido en Indonesia. Para cuando tenía 38 años de edad, llegó a ser el propietario-director de una empresa de importación que tenía una ganancia neta anual de 550.660 dólares. Recibía un salario de 6.000 rupias (840 dólares) al mes, que era una fortuna en aquellos días inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Sin embargo, Friedel se aficionó al juego por dinero. Para financiar su vicio, Friedel vendía sus mercancías a 300 por ciento de ganancia. Además, a riesgo de su propia vida, vendía su mercancía en territorios controlados por terroristas.

No parecía haber esperanza de que pudiera salirse del fango. Pero la Biblia ayudó a Friedel a abandonar su afición al juego por dinero. Su consideración de las Escrituras lo llevó a apreciar lo siguiente: El juego por dinero le quita la honradez a la persona, la hace mostrar falta de consideración y despoja a la familia de su felicidad.

Si más personas llegaran a reconocer la sabiduría de evitar el juego por dinero, podrían proveer mucho mejor para sus familias. Por ejemplo, no es insólito el que un brasileño pague anualmente por billetes de lotería lo que tendría que pagar para comprar 100 litros de leche.

Fiestas, diversiones estrepitosas

En los países latinoamericanos, se gastan tremendas sumas en fiestas. Debido a que éstas tienen la aprobación de la iglesia, muchas personas creen que estas festividades son cristianas. Sin embargo, en realidad las diferentes fiestas, o festividades, no tienen orígenes cristianos, y las caracterizan los excesos en el comer y beber. Esto las pone en la categoría de diversiones estrepitosas, que están en conflicto con los principios bíblicos. La verdad de la Palabra de Dios libera a uno de gastar cantidades excesivas de dinero en tales celebraciones y así empeorar su situación económica.

El caso de Eladio, un mexicano acaudalado, nos revela la enorme cantidad de dinero que se puede desperdiciar en festividades. El costo combinado de dos fiestas fue de 180.000 pesos (14.400 dólares). Además de estas dos festividades, Eladio financió fiestas de bebida que duraron de tres a cuatro días. A veces gastaba de 5.000 a 7.000 pesos (de 400 a 560 dólares) en bebidas alcohólicas. Al aprender lo que la Palabra de Dios enseña, Eladio dejó de desperdiciar sus recursos así y comenzó a usar sus fondos prudentemente para ayudar a otros a segar beneficios espirituales.

Verdaderos beneficios

Ciertamente nadie puede negar el hecho de que millones de personas podrían mejorar su modo de vivir si cesaran de usar tabaco, limitaran sus compras de bebidas alcohólicas, abandonaran la narcomanía, dejaran de jugar por dinero y evitaran todas las diversiones estrepitosas y las festividades que estén en conflicto con la enseñanza de las Escrituras. El evitar los hábitos y prácticas nocivos es dar un paso definitivo en dirección a poner pan en la mesa.

[Ilustración de la página 13 (completa)]

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