BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g79 8/8 págs. 11-13
  • Viviendo con la ley... ahora y para siempre

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • Viviendo con la ley... ahora y para siempre
  • ¡Despertad! 1979
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • Evitando recurrir a los tribunales
  • Disputas dentro de la congregación cristiana
  • Cuando prevalezca la justicia verdadera
  • Cómo resolver disputas de negocios
    “Manténganse en el amor de Dios”
  • Preguntas de los lectores
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1974
  • Por qué están los abogados bajo ataque
    ¡Despertad! 1979
  • ¿Necesitamos la abogacía?
    ¡Despertad! 1979
Ver más
¡Despertad! 1979
g79 8/8 págs. 11-13

Viviendo con la ley... ahora y para siempre

HAY personas de puntos de vista extremados que han adoptado una actitud negativa y destructiva para con la ley en algunos países. Pero, a pesar de que los sistemas jurídicos tienen muchas debilidades, las personas justas reconocen los beneficios que aun estos sistemas imperfectos traen a las naciones. La ley y los tribunales ciertamente suministran un medio de corregir muchas injusticias. Jueces concienzudos han obrado con sabiduría y discernimiento al resolver problemas legales.

La Biblia misma reconoce el derecho de las naciones a establecer leyes y ponerlas en vigor para el bien de la gente:

“El buen comportamiento no tiene miedo de los magistrados; solo los criminales tienen de qué temer . . . El estado está ahí para servir a Dios para el beneficio de ustedes. Pero, si violan la ley, bien pueden tener temor.”—Rom. 13:3, 4, The Jerusalem Bible.

Por consiguiente, los buenos ciudadanos aprecian la contribución que la ley hace al bienestar público. Hacen lo que pueden para ayudar a la policía, los jueces y otros funcionarios concienzudos a mantener el orden público, y así contribuyen a una sociedad ordenada.

Evitando recurrir a los tribunales

Otra manera en que los ciudadanos pueden ayudar es resolviendo las disputas y problemas siempre que sea posible sin imponerle la carga al sistema jurídico. De hecho, se podrían evitar muchas disputas si solo se hiciera, en primer lugar, un registro o anotación escrita de los acuerdos. Es demasiado fácil olvidar o entender mal lo que se dice en conversación. No es necesario que un memorándum de acuerdo sea un contrato complejo redactado por un abogado. El dueño de la casa simplemente puede escribirle al otro contratante, por ejemplo, a un pintor (o, a un carpintero, mecánico o plomero) declarando: “La presente confirma la conversación que tuvimos el jueves pasado en la cual usted convino en pintar mi casa dándole dos manos de pintura blanca látex y el adorno de verde. Usted suplirá pintura de buena calidad. El trabajo ha de quedar completo antes del fin de octubre de 1979, por la suma de 750 dólares pagadera al tiempo de completarse el trabajo.” Una nota sencilla evitaría mucha contención.

Pero cuando surgen problemas, parece que muchas personas de las naciones desarrolladas, y de los Estados Unidos en particular, creen que la mejor solución es acudir a los tribunales. “¿Puede ser realmente bueno para la sociedad el estar prestos a reñir en los tribunales?” pregunta Maurice Rosenberg, profesor de derecho de la Universidad Columbia. “Cada vez más norteamericanos definen como problemas jurídicos muchas formas de daños y perjuicios que en otro tiempo hubiesen aceptado como endémicos de un mundo imperfecto.”

Hay muchos problemas que la ley simplemente no puede rectificar. El tribunal puede mandar que un hombre dé dinero para mantener a su familia, pero no puede obligarlo a seguir trabajando de modo que tenga dinero. La ley no puede obligar a un hombre o a una mujer a tratar a sus hijos con el amor, la bondad y el cariño que contribuyen a un hogar feliz y bien equilibrado. Los únicos que pueden abarcar estas zonas de responsabilidades esencialmente humanas son los individuos anuentes.

¿Por qué acudir a abogados y jueces para decidir cuestiones que personas sensatas deben poder decidir por sí mismas? El recurrir a la ley es un modo que la gente frecuentemente usa para evadir la responsabilidad básica que les atañe como seres humanos de ser justos, razonables y bondadosos para con su semejante. (Mat. 22:39)

“Muchos abogados recuerdan con nostalgia los días en que una persona podía resolver de modo informal los problemas que tenía con su vecino y comerciante de la esquina,” comentó el Times de Nueva York en un análisis del problema. En algunas jurisdicciones se están haciendo esfuerzos por usar mediadores en vez de tribunales para resolver muchas disputas.

En tales casos el mediador escucha a ambas partes y trata de encontrar un acuerdo que ambas consientan en aceptar. Si no se logra llegar a un acuerdo de esta manera, entonces muchas veces se conviene de antemano en que el árbitro dé un ajuste que a él le parezca justo, y esto llega a ser obligatorio. “La idea básica es antiquísima,” dice The Wall Street Journal. “Hace mucho que las sociedades primitivas confían en los funcionarios locales o aun en miembros de la familia para resolver problemas entre individuos.”

Así, solo se debe recurrir a la ley cuando todas las avenidas de negociación y ajuste razonables han fallado. En tales circunstancias, si se trata de un asunto serio y hay buena posibilidad de tener éxito, quizás la persona decida usar los tribunales.

Sin embargo, aun después que se haya iniciado un litigio, es bueno escuchar ofertas razonables de convenio o ajuste. El célebre abogado y escritor estadounidense Louis Nizer lo ha expresado brevemente: “Hay tiempo de transigir y tiempo de pelear, y juicio sano para decidir qué hacer es un atributo de incalculable valor en un asesor.”

De modo parecido Jesucristo, en su Sermón del Monte, dio algún consejo legal práctico en el que expuso principios que aun hoy tienen mucho mérito:

“Ocúpate en arreglar prestamente los asuntos con el que se queja contra ti en juicio . . . si alguna persona quiere ir al tribunal contigo y hacerse dueño de tu prenda interior de vestir, deja que se lleve también tu prenda exterior de vestir.”—Mat. 5:25, 40.

Una composición o ajuste requiere que ambos lados sean razonables. Es raro el litigio en que se pueda decir que una parte tiene el 100 por ciento de la razón y la otra cero por ciento.

Disputas dentro de la congregación cristiana

Reconociendo el hecho de que surgirían disputas aun entre los creyentes dentro de la congregación cristiana, la Biblia dio pautas de modo bondadoso pero realista para terminar la contención.

Jesús mostró cómo la consultación, primero en privado, y después con la cooperación de otros que fueron testigos de los hechos, puede ser eficaz en allanar disputas. (Vea Mateo 18:15-17.) Este procedimiento es sumamente práctico. Los abogados considerados y prácticos reconocen esto. Al proceder así se pone a ambas partes en la debida posición para considerar de modo franco los hechos del caso. Si no se puede lograr un reconocimiento mutuo de los hechos así, entonces, dentro de la congregación cristiana, un comité judicial compuesto de ancianos puede encargarse del asunto.

Esto se parece a los tribunales de las aldeas del antiguo Israel. Individuos que no eran profesionales, los ancianos experimentados y sabios de la comunidad, administraban localmente un sistema de justicia rápido y práctico. Estaban listos para decidir la cuestión en disputa y lo hacían sin esperar un porcentaje de los ingresos del caso, como es la costumbre de muchos profesionales en tiempos modernos.—Éxo. 18:13-26.

¿Deberían traspasarse las disputas cristianas hoy día a los tribunales seglares? El apóstol Pablo enfatizó la importancia de que la comunidad cristiana arreglara sus propias disputas internas: “Si uno de los suyos tiene una disputa con otro, ¿tiene él el descaro de llevarla a los tribunales paganos en vez de a la comunidad del pueblo de Dios? . . . ¿Acaso no hay entre ustedes ni siquiera un hombre sabio que pueda juzgar en la causa de un hermano cristiano? ¿Es preciso que hermano acuda a la ley con hermano... y delante de incrédulos? De hecho, al acudir a la ley de modo alguno ya han caído a un nivel inferior a su norma. ¿Por qué no mejor sufrir el daño? ¿Por qué no mejor dejar que les roben?”—1 Cor. 6:1-7, The New English Bible.

Por supuesto, esto no es decir que entre los compañeros cristianos están excluidos todos los procedimientos de tribunal. Si, por ejemplo, el obtener compensación de una compañía de seguros, el probar la validez de un testamento o alguna otra circunstancia requiere acción de tribunal, puede que no se desacredite la congregación cristiana al acudir al tribunal puesto que en tales casos no hay verdadera contención entre hermanos cristianos. Pero en cuanto a tratar la mayoría de las diferencias que ocurren entre cristianos, en las congregaciones están disponibles hombres bien versados en los principios bíblicos que pueden encargarse de estos asuntos. Aun ahora estos cristianos maduros están ayudando a muchos miembros de las congregaciones a resolver asuntos de esta clase sin llamar la atención del público con el consecuente vituperio que acarrearía la acción del tribunal. En algunos casos el amor cristiano hasta puede incitar a uno a “sufrir el daño” más bien que perjudicar el buen nombre de la congregación ante los que no son miembros de ella.

Cuando prevalezca la justicia verdadera

En el mundo actual, la imperfección humana desempeña un papel muy importante tanto en los sistemas de justicia como en las personas que los usan. Pero no siempre será así. El Creador de la humanidad ha prometido remediar pronto la situación actual en que los gobiernos no pueden suministrar verdadera justicia para todos sus pueblos. Bajo el reino de Dios la justicia perfecta será una posibilidad porque la administración de ella ya no estará en las manos de meras criaturas humanas.

Los abogados y los sistemas jurídicos humanos serán cosa del pasado. En vez de eso, Jesucristo, el juez que Dios ha escogido, ejercerá perspicacia sobrehumana y “no juzgará por la mera apariencia de las cosas a sus ojos, ni censurará simplemente según lo que oigan sus oídos. Y con justicia tiene que juzgar a los de condición humilde.”—Isa. 11:3, 4.

La humanidad no echará de menos a la abogacía y sus esfuerzos imperfectos por conseguir justicia. Se regocijarán para siempre en el ejercicio de la justicia verdadera. “Su poder regio continuará creciendo; su reino siempre estará en paz. Él gobernará . . . basando su poder en el derecho y en la justicia desde ahora hasta el fin del tiempo.”—Isa. 9:7, Today’s English Version.

[Comentario de la página 11]

“¿Puede ser realmente bueno para la sociedad el estar prestos a reñir en los tribunales?”—Maurice Rosenberg, profesor de derecho de Columbia.

[Comentario de la página 12]

“¿Acaso no hay entre ustedes ni siquiera un hombre sabio que pueda juzgar en la causa de un hermano cristiano?”—1 Cor. 6:5, The New English Bible.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir