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Unidos en la adoración del único Dios verdadero
uw cap. 22 págs. 169-175

Capítulo 22

Continúe hablando la Palabra de Dios con denuedo

1. a) ¿Qué buenas nuevas proclamaron los discípulos de Jesús desde el Pentecostés de 33 E.C., pero cómo reaccionaron los gobernantes y ancianos de los judíos? b) ¿Qué preguntas pudiéramos hacernos respecto a esto?

LOS acontecimientos más importantes de más de 4.000 años de historia humana habían tenido lugar. El propio Hijo de Dios, Jesucristo, había sido ungido como el futuro Rey que gobernaría sobre toda la Tierra. A pesar de que Jesús había sido ejecutado por instigación de enemigos religiosos, Jehová había levantado de entre los muertos a su Hijo. Mediante él era posible la salvación con vida eterna en mira. Pero cuando los fieles discípulos de Jesús proclamaron públicamente estas buenas nuevas, estalló fiera oposición. Primero, dos de los apóstoles fueron arrojados en prisión, y después todos ellos. Fueron azotados y recibieron la orden de dejar de hablar sobre la base del nombre de Jesús (Hech. 4:1-3, 17; 5:17, 18, 40). ¿Qué debían hacer? ¿Qué hubiera hecho usted? ¿Hubiera continuado testificando con denuedo?

2. a) ¿Qué noticias, más maravillosas aún, hay que proclamar en nuestro día? b) ¿Quiénes tienen la responsabilidad de hacer eso?

2 En el año 1914 E.C. tuvo lugar un acontecimiento de importancia universal que fue más maravilloso aún. En realidad fue establecido en el cielo el Reino de Dios en las manos de Jesucristo. Después, Satanás y sus demonios fueron arrojados abajo a la Tierra (Rev. 12:1-5, 7-12). Los últimos días del inicuo sistema de cosas actual habían empezado. Antes que muera y así desaparezca la generación que fue testigo de los acontecimientos de 1914, Dios aplastará al entero sistema de cosas satánico (Mat. 24:34). Los sobrevivientes tendrán ante sí la perspectiva de alcanzar vida eterna. En cumplimiento del propósito original de Dios, toda la Tierra se convertirá en un Paraíso. Si usted ya ha abrazado estas buenas nuevas, tiene la responsabilidad de compartirlas con otros (Mat. 24:14). Pero ¿qué respuesta puede usted esperar?

3. a) ¿Cómo responde la gente al mensaje del Reino? b) Por eso, ¿a qué pregunta tenemos que encararnos?

3 Aunque algunas personas quizá lo acojan afectuosamente como proclamador del Reino, la mayoría de las personas sencillamente serán indiferentes (Mat. 24:37-39). Otras quizá se burlen de usted o le presenten enconada oposición. Jesús advirtió que alguna oposición pudiera venir de los propios parientes de uno (Luc. 21:16-19). También pudiera ser que se le presentara oposición en su lugar de trabajo o en la escuela. En muchas partes de la Tierra los testigos de Jehová hasta se encuentran bajo injusta proscripción gubernamental. Al encararse usted con cualquiera de estas circunstancias, o con todas, ¿continuará hablando denodadamente la Palabra de Dios?

4. ¿Garantiza nuestra resolución personal que continuaremos sirviendo a Dios fielmente?

4 Indudablemente usted desea ser un siervo valeroso de Dios. Sin embargo, algunos que habían pensado que nada podría hacer que ellos se volvieran atrás se han salido de las filas de los proclamadores del Reino. En contraste, otros, incluso personas que por naturaleza son algo tímidas, sin cesar continúan siendo celosos siervos de Dios. ¿Cómo puede usted hallarse al fin entre los que permanezcan “firmes en la fe”? (1 Cor. 16:13.)

NO CONFIAMOS EN NUESTRA PROPIA FUERZA

5. a) Para que resultemos ser siervos fieles de Dios, ¿qué requisito fundamental tenemos que satisfacer? b) ¿Por qué son tan importantes las reuniones?

5 Por supuesto, hay muchos factores envueltos en ser un fiel siervo de Dios. Pero algo fundamental en todos ellos es el confiar en Jehová y en sus provisiones. ¿Cómo mostramos tal confianza? Una manera de hacer eso es asistir a las reuniones de la congregación. Las Escrituras nos instan a no descuidarlas (Heb. 10:23-25). Los que han seguido siendo fieles testigos de Jehová, haya sido frente a la apatía pública o a la persecución, se han esforzado por asistir con regularidad a las reuniones junto con sus compañeros de adoración. En estas reuniones aumenta nuestro conocimiento de las Escrituras, pero lo que nos atrae a ellas no es simplemente el que nos fascinen las cosas nuevas (compare con Hechos 17:21). Nuestro aprecio de verdades bien conocidas crece, y nos hacemos más perspicaces en cuanto a maneras de usar esas verdades. El ejemplo que nos dio Jesús se nos graba con profundidad en la mente y el corazón (Efe. 4:20-24). La relación de nosotros con nuestros hermanos cristianos en adoración unida se estrecha, y personalmente recibimos fortaleza para continuar efectuando la voluntad de Dios. El espíritu de Jehová suministra guía mediante la congregación, y por ese espíritu Jesús está en medio de nosotros cuando nos congregamos en Su nombre. (Rev. 3:6; Mat. 18:20.)

6. Donde los testigos de Jehová están bajo proscripción, ¿qué se hace en cuanto a las reuniones?

6 ¿Asiste usted con regularidad a todas las reuniones, y aplica personalmente lo que oye que se considera en ellas? A veces, cuando la obra ha estado bajo proscripción, ha sido necesario celebrar las reuniones en grupitos que se congregan en hogares privados. Puede ser que los lugares y las horas varíen y no siempre sean convenientes, pues algunas reuniones tendrían que celebrarse a una hora avanzada de la noche. Pero, a pesar de la inconveniencia personal o el peligro, los hermanos y hermanas fieles se esfuerzan solícitamente por estar presentes en cada reunión.

7. a) ¿De qué otra manera demostramos que confiamos en Jehová? b) ¿Cómo puede ayudarnos esto a seguir hablando con denuedo?

7 La confianza en Jehová también se muestra por volvernos a él en oración con regularidad... no como una simple rutina formal, sino porque sinceramente reconocemos que necesitamos la ayuda de Dios. ¿Hace usted eso? Jesús oró vez tras vez durante su ministerio terrestre (Luc. 3:21; 6:12, 13; 9:18, 28; 11:1; 22:39-44). Y la noche antes de que fuera fijado en un madero instó así a sus discípulos: “Manténganse alerta y orando, para que no entren en tentación” (Mar. 14:38). Si encontramos mucha indiferencia al mensaje del Reino, pudiéramos sentirnos tentados a no hacer todo cuanto podemos en nuestro ministerio. Si la gente se burla de nosotros o hay hasta más severa persecución, pudiéramos sentirnos tentados a mantenernos callados para evitarla. Pero si oramos sincera y solícitamente a Dios para que su espíritu nos ayude a seguir hablando denodadamente, se nos protege contra ceder a esa tentación. (Luc. 11:13; Efe. 6:18-20.)

UN REGISTRO DE TESTIFICACIÓN DENODADA

8. a) ¿Por qué nos interesa especialmente el registro que se halla en Hechos? b) Conteste las preguntas que se suministran al fin de este párrafo, y dé énfasis a cómo nos puede beneficiar la información.

8 El registro que se encuentra en el libro de Hechos nos interesa especialmente a todos. Éste muestra que los apóstoles y otros discípulos primitivos, personas que tenían sentimientos como los nuestros, vencieron los obstáculos y resultaron ser testigos denodados y fieles de Jehová. Examinemos una porción de ese registro con la ayuda de las siguientes preguntas y los textos bíblicos a que se hace referencia. Mientras hacemos eso, considere cómo usted personalmente puede beneficiarse de lo que está leyendo.

¿Eran hombres de gran educación académica los apóstoles? ¿Eran individuos que por naturaleza fueran denodados, pasara lo que pasara? (Hech. 4:13; Juan 18:17, 25-27; 20:19.)

¿Qué capacitó a Pedro a hablar denodadamente ante el tribunal judío que había condenado al propio Hijo de Dios pocas semanas antes? (Hech. 4:8; Mat. 10:19, 20.)

¿Qué habían estado haciendo los apóstoles durante las semanas que antecedieron a su comparecencia forzada ante el Sanedrín? (Hech. 1:14; 2:1, 42.)

Cuando los gobernantes les ordenaron que dejaran de predicar sobre la base del nombre de Jesús, ¿qué respondieron Pedro y Juan? (Hech. 4:19, 20.)

Después que hubieron sido puestos en libertad, ¿a quién acudieron de nuevo por ayuda? ¿Le suplicaron que detuviera la persecución, o qué? (Hech. 4:24-31.)

¿De qué maneras suministró ayuda Jehová cuando los opositores trataron de detener la obra de predicar? (Hech. 5:17-20, 33-40.)

¿Cómo mostraron los apóstoles que entendían la razón por la cual se les había librado? (Hech. 5:21, 41, 42.)

Hasta cuando muchos de los discípulos fueron esparcidos debido a la intensidad de la persecución, ¿qué continuaron haciendo? (Hech. 8:3, 4; 11:19-21.)

9. a) ¿Qué emocionantes resultados se derivaron del ministerio de aquellos primeros discípulos? b) ¿Cómo hemos llegado a estar envueltos en esto nosotros?

9 La obra de ellos con relación a las buenas nuevas no fue en vano. Unos 3.000 discípulos habían sido bautizados en el Pentecostés de 33 E.C. “Siguieron añadiéndose creyentes en el Señor, multitudes de varones así como de mujeres” (Hech. 2:41; 4:4; 5:14). Con el tiempo se informó que hasta uno de los más vigorosos perseguidores, Saulo de Tarso, se había hecho cristiano y él mismo estaba dando testimonio denodado acerca de la verdad. Llegó a conocérsele como el apóstol Pablo (Gál. 1:22-24). La obra que tuvo su principio en el primer siglo no se ha detenido. Ha adquirido potencia en estos “últimos días” y ha llegado a todas partes de la Tierra. Nosotros tenemos el privilegio de participar en ella, y a medida que lo hacemos podemos aprender del ejemplo que dieron los testigos leales que nos antecedieron en este servicio.

10. a) ¿Qué oportunidades aprovechó Pablo para testificar? b) ¿De qué maneras esparce usted el mensaje del Reino a otras personas?

10 Cuando Pablo aprendió la verdad acerca de Jesucristo, no dejó las cosas para otro tiempo. “Inmediatamente [...] se puso a predicar a Jesús, que Este es el Hijo de Dios” (Hech. 9:20). Apreciaba la bondad inmerecida que Dios le había mostrado y se dio cuenta de que toda persona necesitaba las buenas nuevas que él había recibido. Según la costumbre del día, puesto que era judío fue a las sinagogas, que eran lugares públicos de congregación de los judíos, para dar testimonio allí. También predicó de casa en casa y razonó con la gente en la plaza de mercado. Y estuvo dispuesto a pasar a nuevos territorios a publicar las buenas nuevas. (Hech. 17:17; 20:20; Rom. 15:23, 24.)

11. a) ¿Cómo mostró Pablo que, aunque era denodado, también manifestaba discernimiento por la manera como testificaba? b) ¿Cómo pudiéramos reflejar esa cualidad al testificar a parientes, compañeros de trabajo o compañeros de escuela?

11 Pablo era denodado, pero también discernidor, como debemos ser nosotros. A los judíos hacía llamamiento sobre la base de las promesas que Dios había hecho a los antepasados de ellos. A los griegos hablaba fundándose en cosas con las cuales éstos estaban familiarizados. A veces empleó lo que había sido su propia experiencia respecto a aprender la verdad como vía útil para dar un testimonio. Como explicó: “Hago todas las cosas por causa de las buenas nuevas, para hacerme partícipe de ellas con otros”. (1 Cor. 9:20-23; Hech. 22:3-21.)

12. a) Aunque Pablo era denodado, ¿qué hacía para que no hubiera constantes careos entre él y los opositores? b) ¿Cuándo sería sabio que imitáramos ese ejemplo, y cómo? c) ¿De dónde viene el poder que necesitamos para seguir hablando con denuedo?

12 Cuando la oposición que se presentaba a las buenas nuevas hizo que pareciera que lo mejor sería predicar en otro lugar o pasar a otro territorio por algún tiempo, Pablo hacía eso en vez de hacer que hubiera careos constantes con los enemigos de la verdad (Hech. 14:5-7; 18:5-7; Rom. 12:18). Pero nunca se avergonzó de las buenas nuevas (Rom. 1:16). Aunque para Pablo no era agradable el trato insolente, hasta violento, a que era sometido por los opositores, ‘cobró denuedo por medio de su Dios’ para seguir adelante predicando. A pesar de las circunstancias difíciles en que se halló, dijo: “El Señor estuvo cerca de mí y me infundió poder, para que por medio de mí la predicación se efectuara plenamente” (1 Tes. 2:2; 2 Tim. 4:17). El cabeza de la congregación cristiana, el Señor Jesús, continúa suministrando el poder que se necesita para hacer la obra que él predijo para nuestro día. (Mar. 13:10.)

13. ¿Qué proceder manifiesta denuedo cristiano, y qué sirve de base a éste?

13 Tenemos toda razón para continuar hablando la Palabra de Dios denodadamente, tal como hicieron en el primer siglo Jesucristo y otros siervos fieles de Dios. Esto no significa que debamos ser duros ni desafiadores al tratar con la gente. No hay por qué demostrar falta de consideración o procurar que las personas que no desean el mensaje lo acepten a la fuerza. Pero no nos damos por vencidos porque la gente sea indiferente, ni dejamos que la oposición nos atemorice de tal modo que nos quedemos callados. Como Jesús, señalamos al Reino de Dios como el gobierno legítimo y apropiado para toda la Tierra. Hablamos con confianza porque representamos a Jehová, el Soberano Universal, y porque el mensaje que proclamamos no procede de nosotros, sino de él. (Fili. 1:27, 28; 1 Tes. 2:13.)

CONSIDERACIÓN DE REPASO

● ¿Por qué es importante compartir el mensaje del Reino con toda persona con quien eso sea posible? Pero ¿qué reacciones debemos esperar?

● ¿Cómo podemos mostrar que no estamos tratando de confiar en nuestra propia fortaleza para servir a Jehová?

● ¿Qué lecciones valiosas aprendemos del libro de Hechos?

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