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  • ¿Cuándo vendrá el reino de Dios?
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1957
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1957
w57 15/3 págs. 164-167

¿Cuándo vendrá el reino de Dios?

¿Ora usted: “Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”? Si es así, entonces le interesará saber cuándo se ha propuesto Dios contestar esa oración.

UN GOBIERNO justo, administrado sabiamente, siempre ha sido el deseo de todo hombre honrado. Pero por no tener conocimiento de los propósitos de Dios los hombres han andado a tientas ciegamente, esperando contra todo lo que podría esperarse que algún día tal gobierno llegara a ser una realidad. Sin embargo, a medida que van pasando los años parece que el hombre tiene cada vez menos base para abrigar esperanza y cierto es que la situación mundial hoy día no justifica el optimismo. Si algún día ha de establecerse un gobierno justo en la tierra Dios mismo será quien tendrá que establecerlo.

Y él lo hará, pues su propio Hijo nos aseguró de la venida de un dominio justo que algún día traería beneficios a todo el género humano, cuando enseñó a sus seguidores a orar: “Venga tu reino. Cúmplase tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra.” ¡Considere lo que significa eso—la voluntad de Dios hecha sobre la tierra así como en el cielo! ¡Nada de guerras, maldad, injusticia y crimen; terminados la enfermedad, el dolor y la muerte!—Mat. 6:10, NM.

Debido a que han pasado 1,926 años desde que Jesús enseñó esa oración a sus seguidores, muchos que dicen ser cristianos han perdido fe y no creen que será cumplida. Así es que The Christian Century, en su número del 29 de junio de 1955, publicó lo siguiente en un artículo de fondo concerniente a la situación en los Estados Unidos: “El problema aquí en estos días es hallar clérigos que crean que el Reino de Dios algún día llegará a ser una realidad, y mucho más difícil es hallar quiénes crean que está a la vuelta de la esquina.”

¿Pero cómo podemos dudar que se cumpla la oración de Jesús? Él no nos habría enseñado a orar así si fuera cosa imposible, ¿verdad? Además, ¿no dijo él que “con Dios todo es posible”? Los clérigos que dudan que el reino de Dios algún día llegará a ser una realidad son guías ciegos, sin fe y sin entendimiento de la Palabra de Dios. Son cristianos solamente de nombre.—Mat. 19:26, NM.

De modo que en primer lugar fijemos cabalmente en nuestra mente que la oración de Jesús será contestada, que el reino de Dios sí llegará a ser una realidad algún día. ¿Pero cuándo? preguntarán algunos mostrando impaciencia. ¿Será después de otros 1,926 años, o tal vez más? No, no lo será. El cumplimiento de las profecías bíblicas demuestra que el reino de Dios está “a la vuelta de la esquina.” En realidad, la Biblia demuestra que el reino de Dios ya ha sido establecido, y eso hace unos cuarenta años. ¿Cómo puede ser eso? ¿Qué evidencia hay de ello?

LA PROFECÍA CUMPLIDA SUMINISTRA EVIDENCIA

La Biblia suministra dos vías de evidencia para localizar el tiempo del establecimiento del reino de Dios: una es la de la cronología y la otra es la del cumplimiento de las profecías. En lo que se refiere a la cronología bíblica, basta decir que a base de los períodos de tiempo indicados en los libros de Daniel y el Apocalipsis, tan temprano como en 1877 se señaló a 1914 como la fecha para la venida o establecimiento del reino de Dios. Esta información fué publicada por primera vez por el primer presidente de la Sociedad Watch Tówer en el folleto The Three Worlds (Los tres mundos) y poco tiempo después en las columnas de The Watchtower.

De manera que treinta y siete años antes de 1914 se anunció que la cronología bíblica señalaba a ese año como el tiempo para el comienzo del reino de Dios, aunque en ese entonces no se comprendían cabalmente todos los detalles. Y esta fecha ha recibido la corroboración más fuerte posible por el cumplimiento de la importante profecía de Jesús registrada en los capítulos 24 y 25 de Mateo, en el capítulo 13 de Marcos y el capítulo 21 de Lucas. Como prueba considérese lo siguiente:

En esa profecía Jesús declaró, entre otras cosas, que “nación se levantará contra nación, y reino contra reino.” ¿Hemos visto el cumplimiento de esa profecía desde 1914? De seguro que sí. Según dice un profesor de la Universidad de Harvard las guerras desde 1914 han causado muchas veces más estrago que el que se causó durante todo el tiempo que los hombres han llevado registros de las guerras libradas antes de esa fecha, o sea por más de diecinueve siglos.—Luc. 21:10, NM.

“Y habrá grandes terremotos.” No hay sombra de duda de que estas palabras han sido cumplidas notablemente también desde 1914. Los datos estadísticos demuestran que durante los 2,000 años que los hombres han estado llevando registros de terremotos hasta el año 1914 se perdieron unas 4,700 vidas cada año. Pero desde 1914 los terremotos han estado causando un promedio de 24,200 muertes por año. Y en años recientes la frecuencia de los terremotos grandes ha aumentado aun más.—Luc. 21:11, NM.

Lo mismo es cierto respecto a la profecía de Jesús de que habrá “en un lugar tras otro pestes y escasez de alimento.” La gripe o influenza española ocasionó veinte millones de muertes entre 1918 y 1922. Según cierta autoridad esta cifra fué “el número más digno de orgullo jamás alcanzado por una de las enfermedades de la historia que conocemos.” Ni la temida “peste,” ni la tifoidea, ni la lepra segaron tan grande cosecha en un solo ataque durante la Edad Media.

Y en cuanto al hambre o escasez de alimento. En esto también la evidencia es concluyente. Los hechos demuestran que las hambres que siguieron tras las Guerras Mundiales I y II afectaron a más de dos veces más personas que las cuatro hambres principales de 1016, 1344, 1790 y 1877.

Continuando, Jesús profetizó que sus seguidores serían odiados y perseguidos por todas las naciones. Las Guerras Mundiales I y II proporcionaron el pretexto para que los enemigos de los verdaderos cristianos descargaran odio contra ellos. Como resultado, en muchas naciones se proscribió la obra de predicar las buenas nuevas del reino de Dios, miles de los que las predicaban fueron encarcelados, miles más fueron atacados por chusmas, y hoy en día otros miles todavía se hallan sufriendo en naciones dominadas por gobiernos totalitarios, sean éstos de carácter religioso o político. Jesús también declaró que los hombres se desmayarían a causa de temor y por la expectativa de cosas que han de suceder en la tierra. Ciertamente la enloquecida carrera para ganar la supremacía en la aviación y en las armas nucleares suministra abundante evidencia de que los hombres viven en temor de lo que pueda sobrevenir en el futuro.—Luc. 21:12-26.

Otros rasgos de la profecía de Jesús que identifican al 1914 como el tiempo del establecimiento del Reino son el “aumento de todo lo que es contrario a ley” y la predicación de estas buenas nuevas del Reino “en toda la tierra habitada con el propósito de dar un testimonio a todas las naciones,” después de lo cual ha de venir el fin consumado. No hay duda acerca del aumento de la delincuencia y los crímenes; y en lo que se refiere a la predicación de estas buenas nuevas del Reino en escala mundial, el Yearbook of Jehovah’s Witnesses (Anuario de los testigos de Jehová) para 1957 demuestra que ésta está llevándose a cabo en 162 países e islas del mar, y eso por más de 640,000 ministros cristianos de Jehová.—Mat. 24:12, 14, NM.

Jesús mencionó muchos otros rasgos que no pueden considerarse aquí por falta de espacio, los cuales añaden más fuerza para establecer la fecha de 1914. Y también lo hace la profecía del apóstol Pablo en 2 Timoteo 3:1-7 acerca de los tiempos peligrosos de los postreros días. Y especialmente señala al 1914 el Apocalipsis 11:15-18, porque habla de que la ira de las naciones sigue al comienzo del reino de Dios. Ciertamente desde 1914 las naciones de la tierra se han airado como nunca antes. (Véase “Make Sure of All Things”, páginas 337 a 344, donde se hallan enumerados unos treinta rasgos más de la Señal del Reino.)

¿CUÁNDO VENDRÁN LAS BENDICIONES DEL REINO?

Pero tal vez ahora alguien pregunte: “Si 1914 señala la venida o nacimiento del reino de Dios, ¿dónde está? ¿Dónde están las bendiciones del Reino y por qué es que se empeoran las condiciones de la tierra en vez de mejorarse?” Nosotros no podemos ver el reino de Dios porque es un reino celestial, espiritual, y por lo tanto invisible; los humanos pueden verlo sólo por fe. Jesucristo es su rey, y hablando acerca de sí mismo él dijo que el mundo no lo vería más. (Juan 14:19) Y de acuerdo con Apocalipsis 14:1 y 20:6 él tendrá 144,000 asociados con él en los cielos y por lo tanto también invisibles a los ojos humanos. Él ha estado seleccionando a estos gobernantes asociados desde el Pentecostés.

El Reino nació en 1914 porque en ese tiempo Dios mandó a su Hijo: “¡Domina tú en medio de tus enemigos!” En Apocalipsis 12:1-12 se demuestra lo que siguió tras el nacimiento del Reino, prefigurado allí como el nacimiento de un hijo varón. Hubo guerra en los cielos; Jesucristo, como Miguel, y sus ángeles pelearon contra el dragón, Satanás, y sus ángeles, y eso resultó en que Satanás y sus demonios fueran arrojados a la tierra. En ese tiempo se anunciaron ayes para los que estaban sobre la tierra a causa de que Satanás había descendido a ellos con gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo. Esto explica por qué la maldad y los ayes han aumentado desde ese tiempo.—Sal. 110:2.

Podemos ilustrar todo esto por el nacimiento de los Estados Unidos. Nacidos el 4 de julio de 1776, tuvieron que pelear una guerra de siete años antes que sus trece colonias consiguieran su independencia de Inglaterra. Los años entre 1776 y 1783 pueden compararse con los años entre 1914, cuando nació el Reino, y el tiempo en que se peleará la batalla del Armagedón, la cual marcará el fin cabal de este viejo sistema de cosas inicuo y el comienzo de las bendiciones del Reino para las personas que aquí en la tierra sobrevivan a esa gran batalla.—Apo. 16:14, 16.

Dios ha hecho arreglos para este período entre los dos acontecimientos a fin de que los hombres de buena voluntad puedan oír el mensaje del Reino e identificarse como las “ovejas” que Jesús coloca a su derecha. (Mat. 25:31-46) Al terminar esta obra se peleará la batalla del Armagedón, en la cual todas las “cabras” serán destruídas y Satanás y sus demonios serán arrojados al abismo de inactividad semejante a la muerte. No puede faltar mucho para esto, porque Jesús dijo que la generación que viera al 1914 “de ningún modo pasará hasta que sucedan todas estas cosas.”—Mat. 24:34, NM.

Así que, aliéntense todos los hombres de buena voluntad que anhelan un dominio justo sobre la tierra. El reino por el cual Jesús nos enseñó a orar de seguro llegará a ser una realidad, y el cumplimiento de la profecía bíblica coloca no sólo el nacimiento de ese reino en nuestra generación, sino también sus bendiciones para la humanidad. Y continúen todas las personas que desean gozar de estas bendiciones no sólo orando por que venga en su plenitud, sino también viviendo en armonía con sus justos requisitos, dándole su lealtad y anunciándoselo a otros. Sí, que todos éstos “sigan, pues, buscando primero el reino” de Dios y su justicia.—Mat. 6:33, NM.

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