La pregunta que dejó estupefactos a los estudiantes de teología
LOS creyentes serbio ortodoxos de Yugoeslavia practican la adoración de los muertos. El “Día de Difuntos” todas las familias visitan el cementerio con canastos llenos de cosas de comer. No debe faltar cierta torta de sacrificio especialmente preparada. Se hace de trigo puro, leche, miel y canela, y a toda persona que viene al sepulcro, sea que haya conocido al difunto o no, se le ofrece una cucharada de la torta y esta persona se la come. Esta torta se ofrece en la celebración que llaman “Parastos” (memorial a los muertos), que se celebra en los hogares todos los años en el aniversario de la muerte de cualquier miembro de la familia. La familia invita a todos los parientes y amigos.
Cuando volvía a visitar a la hija de un cura difunto, una ministro de los testigos de Jehová se encontró inesperadamente con la familia al momento en que estaban celebrando la ceremonia de Parastos. Al entrar en el cuarto de repente se halló entre un grupo grande de gente, e incluidos en éste estaban dos estudiantes de teología de la iglesia ortodoxa.
¡Allí estaba de pie la testigo! El ama de casa le dió una cuchara y le presentó la torta de Parastos. Pues, es la costumbre que el visitante tome de la torta antes de que se le dé a conocer al grupo. Al tomar la cuchara en la mano la testigo inquirió si se le permitía hacer una pregunta. Dado que había tantas personas presentes, seguramente se le daría la respuesta correcta.
“Por supuesto que puede hacer una pregunta,” contestó el ama de casa. La testigo siguió: “Supongamos que su hermano ha sido acusado de algo y lo han encarcelado y usted consigue los servicios de un abogado para conseguir que salga libre. Usted le paga a este abogado vez tras vez por su trabajo. Ahora, digamos que dos años han pasado. ¿Tiene usted el derecho de preguntar al abogado cuánto ha progresado en conseguir la liberación ele su hermano?”
“¡Sí, seguramente!,” vino la respuesta. “¿Y tiene el abogado la obligación de informarle en cuanto al progreso que ha hecho y qué esperanza hay de conseguir la liberación de su hermano?” “¡Por supuesto!,” dijeron.” Pues bien,” dijo la testigo al mismo tiempo que se dirigió al ama de la casa. “Hace muchos años que su padre murió, y por lo menos una vez al año, en el día de Parastos, usted paga una gran cantidad de dinero por la misa, por parastosse y las ceremonias en el sepulcro. Los curas dicen que posiblemente su padre vaya al cielo. ¿Le ha preguntado usted al cura alguna vez cuánto ha progresado su padre en el camino? Seguramente él debe saberlo. Tal vez su padre ya haya llegado y no haya más necesidad de misas y estas ceremonias. ¿Puede alguien contestar mi pregunta?”
Un silencio descendió sobre el grupo. Nadie contestó. Los ojos de todos se concentraron en los dos estudiantes de teología. Pero estos hombres se hallaron en una situación embarazosa. La testigo puso la cuchara sobre la mesa sin haber tomado de la torta de sacrificio. Luego un estudiante rompió el silencio, diciendo: “¡Qué impudencia hacer tal comparación y molestar esta ceremonia sublime y degradarla a tal nivel!” “¿Por qué es una impudencia?,” preguntó una servia de pensamiento resoluto. “Estas preguntas han sido verdaderamente excelentes y están de acuerdo con los hechos.” “Precisamente así,” dijo otra persona. “Usted debería poder dar respuestas peritas a estas preguntas. ¿Por qué trata de evadir la situación acudiendo a insultos?
Ahora una tía se expresó: “Le haré estas mismas preguntas a nuestro padre en la próxima oportunidad. Ya son veinte años que estoy pagando dinero sin fin por misas y parastosse para mi Jovan difunto, y seguramente él debe haber llegado ya al lugar donde le toca estar. ¿Por qué debo yo luchar y pasar necesidades para juntar esa cantidad de dinero cada año?” Dirigiéndose a la testigo, la señora preguntó: “¿De qué religión es usted?”
“Soy cristiana,” contestó ella sencillamente. Entonces mostró lo que la Biblia dice acerca del alma, que ésta es mortal. Explicó lo que es la muerte y su causa y la esperanza de los muertos, es decir, la resurrección. Todos pusieron buena atención. Terminó prometiendo volver al día siguiente. Ahora se está conduciendo un estudio de la Biblia en este hogar. Las dos tías asisten a los discursos bíblicos con la señora interesada. La verdad está haciendo libres de la religión falsa a muchos.