Revivificó espiritualmente a nuestra familia
En septiembre de 1979 una persona de 28 años de edad explicó en una carta cómo la publicación reciente Mi libro de historias bíblicas había revivificado espiritualmente a la mayor parte de su familia. Escribió:
“En 1963 mi familia aprendió la verdad acerca del reino de Jehová mediante dos Testigos que estaban predicando de casa en casa. Dentro del espacio de tres años, los siete —mi padre y madre y nosotros los cinco hijos— dedicamos nuestra vida a Dios y nos bautizamos.
“Sin embargo, para 1970 todos los miembros de mi familia dejaron de asistir a las reuniones cristianas... es decir, todos excepto yo. Esto me angustió terriblemente, pues no podía comprender por qué habían dejado de asistir. Nadie quiso decirme la razón. Simplemente me decían que ya no querían seguir asistiendo. Les pregunté si todavía les parecía que ésta era la verdad, y me dijeron: ‘Sí; claro que lo es.’
“Pues bien, esto me perturbó más aún debido a que yo simplemente no podía comprender cómo ellos podían creer que ésta era la verdad y sin embargo no hacer nada para servir a Jehová. En 1973 mi padre se sometió dos veces a intervención quirúrgica a corazón abierto, y rehusó aceptar sangre debido a lo que dice la ley de Dios al respecto. (Lev. 17:12-14; Hech. 15:28, 29) Mi madre también rehusó recibir sangre por la misma razón cuando se sometió a operaciones de la espina dorsal. No obstante, todavía rehusaban volver a asociarse con la congregación de los testigos de Jehová.
“En 1975 yo enfermé. Varios médicos me dijeron que, a lo más, solo viviría dos años. Doy gracias por haber vivido más tiempo que eso. Poco antes de que yo enfermara, mi hermano mayor se casó con una miembro devota de la Iglesia de Cristo. Mi hermano trató de testificarle acerca de las enseñanzas bíblicas en las cuales él todavía creía aunque no había estado haciendo nada al respecto. Su esposa rehusaba redondamente escucharle.
“En 1978 tuve el maravilloso privilegio de asistir a la asamblea ‘Fe victoriosa’ en Nueva Orleáns. Con la ayuda de dos Testigos amorosos logré ir a pesar de mi condición. De mi familia, solo yo asistí. Me sentí tan feliz que quise gritar de gozo; parecía que el corazón me iba a reventar del aprecio que sentía. Tuve una fuerte sensación de que el espíritu de Jehová estaba allí.
“Cuando se presentó la publicación Mi libro de historias bíblicas, un hermano me preguntó si quería que él me consiguiera algún ejemplar, ya que yo estaba incapacitada. Le dije que sí, de modo que él se fue a conseguirme 12 ejemplares, uno para cada miembro de mi familia, entre ellos mis sobrinas y sobrinos.
“No sabía si mi familia apreciaría el que yo diera a cada uno de ellos un ejemplar de este libro. Por eso, les dije que los libros eran un regalo amoroso. Mi cuñada que pertenecía a la Iglesia de Cristo dijo que no se oponía a que su hija tuviera un ejemplar. Mi sobrinita Aubre tiene tres años de edad y ya sabe leer un poco.
“Un día Aubre preguntó a su mamá si podía leerle algo. Su mamá le dijo que sí, de modo que la pequeña Aubre fue a conseguir su libro de Historias bíblicas y se puso a leer de él. Poco tiempo después mi cuñada se dio cuenta de que estaba escuchando a su hijita con verdadero interés. Después de acostar a Aubre, se sentó y leyó todo el libro.
“Esa noche, cuando mi hermano llegó a casa del trabajo, ella le dijo que todo lo que había leído en el libro era verdad. ‘Es tan sencillo,’ dijo ella, ‘que no sé cómo pude haber estado tan ciega y no verlo.’ Mi hermano dijo que él había tratado de explicarle estas cosas anteriormente. Ella dijo que había hecho falta una niña de tres años de edad con un libro acerca de la Biblia para hacerle ver el cuadro entero, y que Jehová Dios realmente tenía un propósito para la Tierra.
“Un año después, cinco de los siete miembros de mi familia mencionados al principio estaban sirviendo a Jehová nuevamente de todo corazón, pero si se cuenta a las sobrinas y los sobrinos la cifra es de 11 personas. Doy gracias a Jehová por haberme dado las fuerzas para perseverar y para llegar a la asamblea, y por la publicación oportuna de un libro maravilloso. Ahora cuando me llegue el día de quedar dormida en la muerte, mi corazón se regocijará ante la esperanza de ver a mi familia en la resurrección. Ah, ¡qué fuente de gozo ha resultado ser el libro Historias bíblicas!”