Ponderando las noticias
“Padre nuestro [...]”
“Por todo el país, algunas mujeres han estado diciendo a sus compañeros de creencia que les molesta el uso exclusivo de términos masculinos (‘Padre nuestro que estás en el cielo’) en los servicios religiosos”, informa el periódico Minneapolis Star and Tribune. “Las mujeres dicen que esto las convierte en ciudadanas inferiores, y que se les hace difícil comprender su relación con una deidad masculina.” En apoyo de esta opinión, la junta administrativa de la Iglesia Metodista Unida de Minneapolis, Minnesota, E.U.A., aprobó una nueva lista de expresiones que pueden usar los feligreses para referirse a Dios durante los servicios de oración y adoración y otras actividades eclesiásticas.
Entre las expresiones sin género preciso preparadas por esa junta eclesiástica están “fuente de paz, fuente de misericordia, entidad firme y amorosa, fortaleza de nuestra vida, [...] mente del universo, [...] entidad encumbrada y santa”. Se animará a la gente a usar estas expresiones en vez de los pronombres masculinos y términos como Señor, Rey y Padre, que atribuyen masculinidad a Dios.
Sin embargo, el rechazo del uso bíblico de referencias masculinas a Dios no tiene precedente. Poco antes de su muerte, Jesús, el Hijo unigénito de Dios, usó específicamente la palabra aramea “Abba”, que significa “Padre”, al orar a Jehová Dios. (Marcos 14:36.) También el apóstol Pablo usó esa palabra para comunicar la relación íntima que existe entre los cristianos ungidos por espíritu y su Padre celestial, Jehová. (Romanos 8:15; Gálatas 4:6.) Por eso, si Jesús enseñó a sus discípulos a orar diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos”, ¿no deberían todos los cristianos hacer lo mismo hoy? (Mateo 6:9.)
Iglesias en deuda
Después de un sínodo de la Iglesia Reformada Holandesa en el Transvaal septentrional, en Sudáfrica, se informó que sus 134 congregaciones tenían una deuda de R13.890.000 ($6.667.000, E.U.A.). En un comentario sobre este problema, un artículo de fondo del periódico afrikaans Beeld preguntó: “Sin embargo, ¿no tienen a veces la culpa el ministro y el consejo eclesiástico?”. El periódico explica: “Muchas veces sucede que el diácono pasa por las casas una vez al mes en busca del dinero, mientras que el ministro brilla por su ausencia y el anciano es un extraño en su sector. En esos casos, ¿puede culparse a los miembros de la iglesia por tener la impresión de que la iglesia está interesada solamente en su dinero, y no en su bienestar espiritual?”.
En contraste con esa situación, el ministerio de Jesús y sus discípulos ponía el énfasis en el dar espiritual. (Mateo 10:8.) Aunque muchas veces sucedía que los que escuchaban con aprecio la instrucción de ellos les ayudaban suministrándoles voluntariamente necesidades básicas como alimento y alojamiento, ni Jesús ni sus discípulos procuraron beneficios materiales. (Lucas 10:5-9.) Como declaró el apóstol Pablo: “No he codiciado la plata, ni el oro, ni la vestidura de nadie”. Más bien, dio a los verdaderos ministros de Dios la amonestación de “que su modo de vivir esté exento del amor al dinero”. Visitaba de casa en casa ‘para dar testimonio acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús’. (Hechos 20:20, 21, 33; Hebreos 13:5.) Sin embargo, fue a los líderes religiosos de aquel tiempo a quienes el escritor bíblico Lucas describió como “amantes del dinero”. (Lucas 16:9-15.)
Mal entretenimiento
Solo para “divertirse”, en Lahnstein, Alemania, unos estudiantes empezaron a pedir, como se hace en el ocultismo, que unos espíritus les hablaran moviendo un vaso de una letra a otra y “escribiendo” así un mensaje. ¿Qué sucedió?
“Muchachos de 15 años, con terror de ir solos al baño, hablan en confusión sobre demonios. Por la noche, los jóvenes procuran dormir en compañía de sus padres”, informa el periódico alemán Rhein-Zeitung. Estalló el pánico entre muchos de los que “en reuniones secretas invocaron a los espíritus, y finalmente a ‘Lucifer’”. Cierto maestro, comentando sobre la reacción de los niños “cuando ‘Lucifer’ supuestamente se comunicó con ellos”, dijo: “De súbito, hasta los niños más desenfrenados quedaron absolutamente quietos. El terror los había paralizado”. Después de aquella experiencia, el centro juvenil de la ciudad prohibió aquellos “juegos”, y se pidió a los padres que no dejaran solos a sus hijos, que estaban dominados por el temor.
Según el periódico, “la ola rebosante de ocultismo penetra en las películas, la TV y los discos”. Sin embargo, el envolverse con el ocultismo como entretenimiento no dio a los estudiantes alemanes de Lahnstein la diversión que esperaban. ¿Por qué no? Porque la Biblia nos informa que el Diablo es artero y “está extraviando a toda la tierra habitada”. Conecta el resultado de la actividad del Diablo en la Tierra con un “ay”. Es necesario tomar en serio, como un verdadero peligro espiritual, al Diablo y sus “fuerzas espirituales inicuas” (los demonios), y evitarlos. (Revelación 12:9, 12; Efesios 6:11, 12; compárese con Hechos 19:19.)