Ella supo qué hacer
¿CUÁNTO valor tiene verdaderamente la materia que se publica en ¡Despertad!?
La carta de una lectora dice, en parte: “Deseaba escribir y expresar mi gratitud por los muchos artículos que se publican tanto en la revista ¡Despertad! como en La Atalaya. En diciembre de 1977 tuve razón para sentirme especialmente agradecida. Me quemé gravemente ambas piernas en un accidente que tuve en la casa. Recordando instantáneamente la información que se había dado acerca de usar agua fría en el tratamiento de quemaduras, me metí en el baño y me dejé correr el agua fría sobre las piernas. Más tarde, en el hospital, el médico me dijo que esa acción me había ahorrado injertos de piel. En algunas secciones las quemaduras eran profundas de segundo grado, otras poco profundas de tercer grado.
“Debido a la información que se dio en ¡Despertad! [8 de noviembre de 1966, páginas 12 a 16], fue posible minimizar el daño causado por un accidente que pudiera haber sido muy grave. Muchas personas comentaron que no hubieran pensado en usar ese tratamiento o que nunca antes habían oído hablar de él.”