De nuestros lectores
Ayuda para las quemaduras
Solo quería escribirles con relación a los artículos acerca de las quemaduras (8 de agosto de 1980; 8 de octubre de 1980). Hace unos meses, mientras calentaba aceite para cocinar, cayó en la sartén agua que se había formado por condensación. El aceite caliente me salpicó la cara, y también me cayó en la muñeca y el hombro. Puesto que tenía presente las sugerencias que se ofrecieron en dichos artículos, inmediatamente me di una ducha de agua fría. Aunque el dolor casi se me había calmado, la piel todavía estaba pelándose, de modo que fui al hospital más cercano. Las enfermeras desinfectaron las partes quemadas y me aplicaron compresas frías durante toda la noche y el día siguiente. Puesto que había recibido quemaduras de segundo grado, temía que la cara no me volviera a quedar igual. Pero después de solamente una semana, los resultados eran tan excelentes que los empleados del hospital ni siquiera me reconocían. Actualmente, después de un mes, lo único que me queda es una pequeña marca roja en la frente y en los párpados. Nuestra familia ya ha aprendido mucho de la revista ¡Despertad!, pero la experiencia que tuve nos ha movido a prestarle aun más atención, ya que ‘el tiempo y el suceso imprevisto nos acaecen a todos’.
G. J., Francia
Habla don dinero
Quiero darles las gracias por el artículo “Habla don dinero, ‘poderoso’ caballero” (22 de marzo de 1985). En estos días de crisis económica, recibí consejos valiosos acerca de cómo economizar y cómo gastar sabiamente el dinero. He aprendido una lección del dicho: “Si usted hace del dinero su meta principal en la vida, puede acarrearle calamidad”. Este artículo ha sido de gran beneficio para mí.
R. G., Las Filipinas
El ocultismo
Quiero darles las gracias por el artículo “Su peor enemigo... ¿quién es?” (8 de junio de 1984). Había comprado muchos libros sobre ocultismo porque era un tema que me fascinaba. Nunca pensé que el cristiano debería evitar tales cosas. El artículo que ustedes publicaron me ayudó a entender este punto, de modo que, al igual que los efesios, decidí destruir todos mis libros sobre ocultismo. Si no hubiera sido por el artículo que ustedes publicaron, yo jamás habría podido hallar el valor para defenderme del Diablo.
E. M., Italia
Despierta interés en la Biblia
Me conmovió profundamente la presentación del número del 22 de julio de 1984. Antes no quería tener nada que ver con las publicaciones de ustedes. No porque mi religión —soy metodista— fuera diferente de la de ustedes, sino porque sencillamente encontraba aburrida la lectura de la Biblia o cualquier información relacionada con ella. Sin embargo, ahora sus revistas han desarrollado en mí un gran deseo de leer la Biblia y literatura relacionada con ella. Adjunto una contribución para que me envíen más literatura que intensifique mi hábito de leer la Biblia.
F. O., Nigeria
Vencer el prejuicio
Quiero darles las gracias por el artículo “¡El prejuicio puede ser vencido!” (8 de noviembre de 1984). Apenas después de leer el primer artículo, estaba entusiasmada. Pude usar la información de ese número de la revista como base para considerar ese tema en la escuela. Las ideas expresadas en el artículo han sido muy útiles para tener éxito en esa tarea escolar.
P. P., Austria