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¡Despertad! 1981
g81 22/4 págs. 4-5

La necesidad de significado

¿Quién lo necesita? No la lombriz de tierra, ni el águila, la ardilla o la ballena. De todas las criaturas terrestres, sólo el hombre pregunta: ¿Tiene significado la vida? Toda generación ha pensado en ella. Si la necesidad de significado no fuera inherente al hombre, esa pregunta no hubiera permanecido con él a través de los siglos

LA TIERRA le parece grande al hombre, pero es un planeta pequeño que da vueltas alrededor de una estrella de tamaño mediano a la que llamamos el Sol. El diámetro de más de 1.390.000 kilómetros de nuestro Sol parece impresionante hasta que descubrimos que algunos soles supergigantes rojos tienen un diámetro de 3.219.000.000 de kilómetros. A la luz, que viaja a una velocidad de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo, le toma ocho minutos llegar a la Tierra, pero 100.000 años cruzar nuestra Vía Láctea, que contiene unos 100.000.000.000 de estrellas.

Algunos astrónomos calculan que hay tantas galaxias en el espacio como estrellas en la Vía Láctea. Los radiotelescopios han detectado luz que viene desde una distancia de 10.000.000.000 de años luz.a Aun así, estas asombrosas cifras no nos dan el tamaño del universo.

Las inmensas extensiones desconocidas del espacio no preocupan al conejo ni a la cucaracha ni al chimpancé ni a ningún otro animal. Pero tal inmensidad infunde temor reverente en el hombre. Hace mucho, el rey David de Israel vio solo dos o tres mil estrellas en el cielo, y solo esta pequeña porción del espacio universal hizo que él clamara a Jehová Dios: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre que cuides de él?”—Sal. 8:3, 4.

David se sintió empequeñecido por unos miles de estrellas. ¡Con el conocimiento que nosotros tenemos de incalculables millones de galaxias, deberíamos sentirnos de tamaño microscópico! Si la Tierra es una simple motita de polvo en el universo, ¿qué importancia tienen las personas que viven sobre esa motita?

No es solo nuestra pequeñez en comparación con el vasto universo lo que nos hace difícil creer que nuestra vida tenga significado, sino también lo breve de esa existencia a través de la inmensidad del tiempo. Tal como los animales no tienen entendimiento alguno del espacio universal, tampoco tienen concepto del tiempo, pero Dios “ha puesto en el corazón de [los hombres] el anhelo por la eternidad,” “ha dado a los hombres el sentido del tiempo pasado y futuro.” (Ecl. 3:11, Versión Moderna y The New English Bible) Aunque el hombre sabe que el tiempo es eterno, también se le dice que su vida es muy breve.

El salmista dice: “En cuanto al hombre mortal, sus días son como los de la hierba verde; como flor del campo es la manera en que florece. Porque un mero viento tiene que pasar sobre ella, y ya no es más; y su lugar no la reconocerá más.” “El hombre mismo tiene parecido a una mera exhalación; sus días son como una sombra que pasa.” El escritor bíblico cristiano Santiago concuerda con esto al decir: “[Ustedes] son una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece.”—Sal. 103:15, 16; 144:4; Sant. 4:14.

Si la vida es tan efímera y le sigue un futuro de olvido, ¿cómo pudiera tener significado? Pero la necesidad de que tenga significado y permanencia es tan grande que el hombre se ha apresurado a adoptar doctrinas sobre almas inmortales y reencarnaciones. Muchas personas sienten la necesidad de hacer memorable su vida presente por medio de dejar algo de ellas mismas atrás... un libro, una pintura, una composición musical, una dotación, una fundación, lo que sea, para dar alguna clase de prueba tangible de que han estado aquí. Parece que esto ayuda a comunicarles la impresión de que su existencia ha tenido significado. Aun los que se han hecho un nombre para sí desaparecen de la memoria al ser eclipsados por personas prominentes que viven actualmente. En cuanto a los esfuerzos que se hacen para cambiar esta realidad de la vida, el veredicto es: “¡Mira! todo era vanidad y un esforzarse tras viento.”—Ecl. 1:14.

Sin embargo, con todo y lo pequeño que es el hombre en el espacio universal, y lo efímera que es su presencia en la corriente del tiempo, todavía necesita percibir significado en su vida. Esto se debe al modo en que se le creó. Es una necesidad innata. Viktor Frankl, el siquiatra que creó la escuela siquiátrica de la logoterapia, lo cual él define como terapia del significado, dice: “El esfuerzo por hallar significado en la vida es la principal fuerza movedora en el hombre.”

¿Cómo puede satisfacerse la necesidad de significado en nuestra vida? El siguiente artículo da algunos de los requisitos.

[Nota a pie de página]

a 1 año-luz = aproximadamente 9.468.000.000.000 de kilómetros.

[Comentario en la página 5]

“El esfuerzo por hallar significado en la vida de uno es la principal fuerza movedora en el hombre.”

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