Un ladrón distintivo
Cualquier persona puede ser víctima de ladrones o asaltantes. Estos por lo general no muestran parcialidad, lo cual hace posible que cualquier persona se halle de repente sin la billetera, la bicicleta, la radio de su automóvil o cualquier otra posesión valiosa. Es patente que esto aplica también a los testigos de Jehová. Pero de vez en cuando aparece un ladrón juicioso, como bien lo ilustra la siguiente experiencia procedente de Santo Domingo, República Dominicana.
“Un día de otoño, muy temprano por la mañana, mi esposa se levantó como de costumbre para abrir la puerta trasera, solo para hallar que alguien había roto la cerradura de la habitación de atrás. Aunque teníamos allí algunos artículos de valor, ninguno había desaparecido. Pero, para nuestra sorpresa, alguien había dejado la siguiente nota en la puerta: ‘Señores de este bello hogar, perdónenme por haber roto la cerradura. Soy ladrón y vine a llevarme todo lo que hay aquí, pero me di cuenta de que aquí son Testigos cristianos de Jehová y por esa razón no me llevé nada. Le robo a los demás, pero a ustedes los respeto’.”
¿Cómo supo el ladrón que estas personas eran Testigos? Debido a que tenían literatura bíblica (tal como La Atalaya y ¡Despertad!) en la habitación. Aunque las casas de los demás vecinos fueron víctimas del robo aquella noche, la de los Testigos no lo fue.
Los testigos de Jehová están expuestos al ‘tiempo y suceso imprevisto’ como las demás personas. Sin embargo, en muchas ocasiones vale la pena identificarse como testigo de Jehová. (Eclesiastés 9:11.)