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Tormentos del hombre ricoLa Atalaya 1951 | 15 de julio
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Tormentos del hombre rico
EN NUESTRO número anterior consideramos la parábola del Hombre rico y Lázaro hasta la primera parte de Lucas 16:22. Se ofreció prueba bíblica para manifestar que el hombre rico favorecido y el mendigo Lázaro simbolizaron dos clases: el hombre rico al clero religioso altamente favorecido entre el pueblo profeso de Dios, y el mendigo Lázaro a la gente despreciada y abandonada que reconoce su necesidad espiritual y que tiene hambre y sed por la verdad y la justicia de Dios. La parábola aplicó primeramente a los judíos o israelitas a quienes Jesús habló la parábola. Entre ellos la clase del “hombre rico” incluía a los principales sacerdotes, los escribas, los fariseos y saduceos, y a otros guías religiosos, que se oponían a Jesús y que se mofaban de sus enseñanzas. Porque Jesús y sus discípulos predicaron las buenas nuevas del Reino a los pobres y afligidos que escuchaban con gusto, esto enriqueció a los tales con la verdad de Dios y con privilegios de servirle correctamente. Quiso decir la muerte de su condición espiritual mendicante y enferma. Los libró para que no tuvieran que depender de la clase del “hombre rico” para la instrucción religiosa que ellos recibían. Los llevó al favor de Jehová Dios, quién fué representado por Abrahán, donde podían banquetear espiritualmente hasta saciarse en la “mesa de Jehová”. Así sucedió que, como dice la parábola, “el mendigo murió y fué llevado por los ángeles a la posición del seno de Abrahán.”
1. ¿Qué le sucedió al hombre rico al morir? ¿Qué representó su muerte?
LO QUE ahora sucede al “hombre rico” es lo contrario al favor recibido por Lázaro. Lucas 16:22, 23 nos dice: “También murió el hombre rico y fué enterrado. Y en Hades él levantó sus ojos, existiendo en tormentos, y vió de lejos a Abrahán y a Lázaro en la posición del seno con él.” (NM) La muerte del “hombre rico” no quiso decir la muerte física de ningún miembro de esa clase. Representó su muerte en cuanto a la posición privilegiada y ventajosa que ellos habían gozado hasta ese entonces y en la cual habían tratado a la clase de Lázaro como si éstos fuesen mendigos enfermos y despreciados. Entonces ¿cuándo y cómo murió y fué enterrada la clase del “hombre rico”?
2, 3. (a) ¿Cuándo murió la clase del “hombre rico”? (b) ¿Cómo les quitó Jesús su lino y púrpura y arruinó su mesa?
2 Fué al mismo tiempo que experimentó su cambio de condición o mejoramiento la clase de Lázaro. Lo que obró para remover la condición desventajosa de la clase pobre también obró para causar la muerte de la clase del “hombre rico” en cuanto a sus privilegios especiales supuestamente en el favor de Dios. Esto sucedió cuando vino Juan el Bautista predicando el arrepentimiento porque se había acercado el reino de Dios. Él dirigió a la gente hacia Jesús como el “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, el Ungido, el Cristo. Juan expuso su justificación de sí mismos y los llamó “descendientes de víboras” y les manifestó que estaban en peligro de ser bautizados con destrucción en la ardiente ira venidera de Dios contra Israel. Ellos necesitaban arrepentimiento del mismo modo que lo necesitaba la pobre gente pecaminosa que estaba condenada por la ley de Moisés. No deberían pensar que ellos eran la prometida “simiente de Abrahán” debido a su descendencia natural de ese fiel hebreo.—Mat. 3:7-12, NM.
3 Pero Jesús mismo fué todavía más mortífero para con la clase del “hombre rico” vestida en su lino y ropa púrpura y en su mesa suntuosa. Declarándose ser justos, en un tiempo parecían elevados a la vista de la clase de Lázaro, pero de hecho eran repugnantes a la vista de Dios. Jesús los expuso como tales delante de la clase de Lázaro. (Luc. 16:15, NM) Así él les quitó su lino de justicia propia. Los desnudó de sus pretensiones purpúreas de realeza en el reino de Dios cuando declaró que las rameras, los pecadores y los recaudadores de impuestos de la clase mendicante iban por delante de ellos al Reino. Concluyó esto con el terrible juicio: “El reino de Dios será quitado de ustedes y dado a una nación que produzca sus frutos.” (Mat. 21:43, NM) Echó a perder su mesa religiosa cuando se apartó de ellos y encomendó los misterios del Reino y el privilegio de predicar el Reino a los pobres de la clase de Lázaro y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los niños. . . . Vengan a mí, todos ustedes que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y háganse mis discípulos, porque soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallarán refrigerio para sus almas. Porque mi yugo es bondadoso y mi carga liviana.” (Mat. 11:25-30 y Luc. 10:21-24, NM) Cuando la clase del “hombre rico” lo rechazó voluntariamente y procuró su muerte, esto selló su muerte en cuanto a ser personas privilegiadas espiritualmente. Su mesa religiosa llegó a ser para ellos una trampa y su banquete un lazo.—Rom. 11:7-9.
4. ¿Describe la parábola que Lázaro fué enterrado a su muerte y que fué al infierno? ¿Por qué?
4 Ya hemos observado que la parábola no dice que Lázaro fué enterrado y que fué al infierno, Hades o Sheol. Pero sí dice que “murió el hombre rico y fué enterrado” y que se encontró “en Hades”. Su muerte fué certificada abiertamente aquel día de Pentecostés diez días después que Jesús ascendió al cielo para presentarse en la presencia de Dios con el valor de su sacrificio humano. Entonces el espíritu santo fué derramado sobre los primeros miembros de la clase de Lázaro. El espíritu fué evidencia de que Dios los había aceptado y que la justicia de Cristo se había imputado a ellos y que habían llegado a ser herederos del reino de Dios. Ese día de Pentecostés el alimento espiritual que recibió la pobre gente concerniente a su reino por medio de Cristo no cayó de la mesa del “hombre rico”. No; vino por medio de los discípulos que habían sido llevados a la “posición del seno de Abrahán”. Allí Pedro, y no la clase del “hombre rico”, empezó a usar las “llaves del reino de los cielos”. Unos 3,000 judíos se dirigieron a la mesa del Abrahán Mayor y fueron bautizados y recibieron el espíritu derramado. Así los de la clase de Lázaro empezaron a ser levantados de su inercia en transgresiones y a sentarse “juntos en los lugares celestiales en unión con Cristo Jesús”. (Hech. 2:1-42; Mat. 16:19; Efe. 2:1-6, NM) Entonces, ¿cómo podría la parábola describir a Lázaro como estando en Hades, Sheol, infierno, o en la sepultura común de la humanidad? No podía hacerlo.
5. ¿De qué manera estaba muerta la clase del “hombre rico” y todavía viviendo?
5 Pero en cuanto a la clase del “hombre rico”: Por haber rehusado a Jesús y por haberse apegado testarudamente a las obras de la Ley para justificarse para vida, ellos se probaron ser maldecidos por la Ley. De manera que murieron al privilegio de estar asociados con Jesucristo como la Simiente prometida de Abrahán. Hasta que llegó su muerte física ellos siguieron viviendo en la carne, así como las mujeres callejeras de quienes escribió el apóstol: “La que se entrega a la gratificación sensual está muerta aunque esté viviendo.” (1 Tim. 5:6, NM) La Ley a la cual ellos se apegaron probó ser muerte para ellos, porque los condenó a la muerte como pecadores malditos. (Rom. 7:9-11) Siguiendo su vida en la carne, aunque a los ojos de Dios estaban muertos, ellos podían ver lo que sucedía con la clase de Lázaro y debido a eso podían ser afligidos.a
6. ¿Cuándo fué enterrada la clase del “hombre rico” en aquel entonces?
6 En cuanto a lo que concierne a los judíos, el “hombre rico” fué enterrado tres años y medio después de Pentecostés. ¿Por qué en ese entonces a más tardar? Porque entonces se predicaron las buenas nuevas del reino de Dios por primera vez a los gentiles incircuncisos despreciados, en la casa del centurión italiano Cornelio. La clase del “hombre rico” entre los judíos no fué quien hizo la predicación. No; ellos no fueron quienes dieron prueba de ser una bendición a todas las naciones de la tierra en armonía con la promesa de Jehová a Abrahán. El que predicó a Cornelio fué un miembro de la despreciada clase de Lázaro, el apóstol Pedro que estaba equipado con las “llaves del reino”. (Hech. 10:1 a 11:18) La clase del “hombre rico” no tenía ningún mensaje dador de vida y estaba inactiva en el servicio de Dios, y por esto estaba como muerta y enterrada.
7. Si el infierno es el sepulcro, ¿cómo es que se representa como hablando allí?
7 Pero, preguntará usted, ¿cómo es que se representa al hombre rico como hablando en el infierno si nada más es la sepultura común de la humanidad? Porque ésta es una parábola. Por esto la muerte, el ser enterrado y el estar en el infierno se usan sólo de una manera simbólica. Este hecho manifiesta que es una parábola, porque si la clase del “hombre rico” realmente estuviera en el infierno de la Biblia, no pudiera hablar ni ver cosa alguna. “Sean avergonzados los inicuos, y estén callados en el sepulcro [Sheol (margen)]”—” Estén silenciosos en el sepulcro” (VA)—” sean conducidos al infierno” (Scío). Así dice el Salmo 31:17. (Sal. 30:18, Scío) Y en Eclesiastés 9:5, 10 leemos: “Porque los vivos saben que han de morir; pero los muertos nada saben ya, . . . Todo cuanto hallare que hacer tu mano, hazlo con tus fuerzas; porque no hay obra, ni empresa, ni ciencia, ni sabiduría en el sepulcro [Sheol (margen)—en el infierno (Dy)] adonde vas.” Si uno está en la condición como Sheol, el infierno o el sepulcro, no está activo en el servicio de Dios ni está aprendiendo algo de la verdad. Así se encuentra la clase del “hombre rico” y puede ver el cambio que experimenta la clase de Lázaro y puede hablar y rezongar. Es como cuando el salmista dijo de sí mismo con desaliento: “Mi vida se va llegando a la sepultura. Soy contado con los que descienden al hoyo; soy como hombre sin fuerza: ¡postrado entre los muertos, como los pasados a cuchillo que duermen en el sepulcro; de quienes no te acuerdas ya, y que son cortados por tu mano! ¡Me has puesto en un hoyo profundo; en tinieblas, en honduras! ¡Sobre mí ha descendido tu ira!”—Sal. 88:3-7.
COMO EN TORMENTOS
8. ¿No prueba el hecho de que estaba “existiendo en tormentos” que hay fuego y tormento de almas conscientes en el infierno? ¿Por qué?
8 Pero si el Hades, Sheol o infierno es el sepulcro común de la humanidad, donde no hay sensación, conocimiento ni actividad, ¿cómo es que la parábola dice del hombre rico en el Hades que estaba “existiendo en tormentos”? En el siguiente versículo él dice que esto se debe a un “fuego ardiente”. ¿No manifiesta esto que hay fuego y tormento ardiente de almas humanas conscientes en el Hades, Sheol o el infierno? De ninguna manera. Esta es una parábola, y Sheol o Hades se usan para representar la condición de la clase del “hombre rico” mientras que todavía está entre nosotros aquí sobre la tierra. De manera que esta clase puede representarse como estando en Sheol o Hades o en el infierno y al mismo tiempo como existiendo en tormentos debido a un fuego ardiente. No se podía representar al hombre rico como estando en el Gehena, porque entonces no podría representarse como hablando, puesto que el Gehena o “lago de fuego que arde con azufre” simboliza la “muerte segunda”, la completa destrucción de la cual no hay resurrección.—Apo. 19:20; 20:14. Véase la nota al pie de la página.b
ABRAHÁN VISTO DE LEJOS
9. ¿Qué vió el hombre rico de lejos? ¿Qué quiso decir esto para él?
9 Los de la clase del “hombre rico”, aunque estaban viviendo en su reino religioso, estaban muertos para con Dios y estaban como enterrados en Hades o en el infierno en lo que concierne a su servicio activo. Por esta razón podían representarse como estando muertos y enterrados en Hades o en el sepulcro y sin embargo estar vivos y poder levantar los ojos y ver de lejos y también sentir tormento. Lo que el hombre rico vió contribuyó a su tormento: “vió de lejos a Abrahán y a Lázaro en la posición del seno con él.” Eso quiere decir que los de la clase del “hombre rico” vieron que ellos no estaban recibiendo la bendición como la simiente natural de Abrahán. Vieron al Abrahán Mayor, a Jehová Dios, lejos de ellos y que su favor se estaba dando al resto judío y a los gentiles que creían en Jesús y que le seguían. Lejos de ser la simiente prometida de Abrahán para proveer una bendición a todas las familias y naciones de la tierra, ellos eran más bien una maldición. Dijo Pablo: “Ellos no están agradando a Dios, sino que están en contra de los intereses de todos los hombres, puesto que tratan de impedir que hablemos a las naciones para que éstas puedan ser salvadas, con el resultado de que ellos siempre están colmando la medida de sus pecados.” (1 Tes. 2:15, 16, NM) Tanto Pablo como Bernabé dijeron a éstos: “Fué necesario que la palabra de Dios se hablara primeramente a ustedes. Siendo que la están empujando lejos de ustedes y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren! nos dirigimos a las naciones. De hecho, Jehová nos ha impuesto el mandato con estas palabras, ‘Te he designado como luz de las naciones, para que seas una salvación hasta la parte más distante de la tierra.’”—Hech. 13:46, 47, NM.
10. ¿Qué quiso decir para la clase de Lázaro el estar en la posición del seno? ¿Qué quiso decir para la clase del “hombre rico” el no estar allí?
10 De manera que ven a la clase de Lázaro en la posición del seno de Abrahán, y por esto en una comida o banquete con Abrahán, junto con él en el lecho principal, dando a entender que gozan de su amor y favor especiales. (Juan 13:23, 25; Deu. 13:6; 28:54, 56; 2 Sam. 12:3, 8; Miq. 7:5) Esto significa que ellos gozan el favor íntimo del Abrahán Mayor, Jehová Dios, y que tienen compañerismo con él. Han sido adoptados como hijos de Dios para estar asociados con Jesucristo, la verdadera Simiente de Abrahán, y por esto están banqueteando a la “mesa de Jehová” participando de los misterios y las verdades del Reino y de la adoración pura y servicio de Dios. (1 Juan 1:3, 7; Juan 4:34; Sant. 1:27) Pero la clase del “hombre rico” está fuera de todo este favor, lejos de él. La clase de Lázaro es parecida a Isaac, el hijo de Abrahán por su esposa amada Sara, el hijo que fué hecho el heredero de Abrahán. Tal como dijo Jehová Dios: “Es en Isaac que será llamada tu simiente.” (Rom. 9:7; Gál. 4:28, NM) Pero la clase del “hombre rico” se parece a Ismael, el hijo de Abrahán por su esclava Agar. Dios rechazó a Ismael como la simiente y por esto fué desechado y despedido para que no amenazara la vida de Isaac. Por esto, aunque los de la clase del “hombre rico” eran los descendientes naturales de Abrahán, fueron desechados del favor de Dios. De manera que persiguen a la clase de Lázaro con envidia y para vengarse, así como hizo Ismael.—Gál. 4:22-30, NM.
11, 12. ¿Cómo estaban en tormentos en el día de Jesús? ¿Cómo en los días apostólicos?
11 Con razón está en tormentos la clase del “hombre rico”. En el día de Jesús fueron atormentados por su mensaje. Después que expuso sus tradiciones y preceptos religiosos como contrarios a la Palabra y mandamientos de Dios, los discípulos le dijeron: “¿Sabe usted que los fariseos tropezaron al oír lo que usted dijo?” Cuando él pronunció ayes contra ellos debido a su hipocresía religiosa y justificación de sí mismos, uno de ellos dijo: “Maestro, al decir estas cosas usted también nos insulta a nosotros.” Esto no silenció a Jesús, sino que siguió adelante y les dijo que ellos habían quitado de la gente la llave de conocimiento. Atormentados por el informe de que Jesús estaba enseñando en el templo, ellos despacharon a unos oficiales para arrestarlo, pero los oficiales rehusaron hacerlo y regresaron con esta confesión atormentadora: “Jamás ha hablado otro hombre como éste.” Cuando contó su parábola de la viña y ellos se dieron cuenta de que los asesinos en ella se referían a ellos, trataron de apoderarse de él en su angustia mental, pero no lo hicieron, porque temían a la gente que estaba allí.—Mat. 15:12-14; Luc. 11:45; Juan 7:32, 45, 46; Mat. 21:45, 46, NM.
12 Con el fin de reducir su tormento, ellos por fin causaron su muerte. Pero sus tormentos sólo fueron renovados por medio de la clase de Lázaro desde el Pentecostés en adelante. Por ejemplo, los sacerdotes, los capitanes del templo y los saduceos fueron molestados cuando Pedro y Juan instruyeron a la gente en el templo acerca de Jesús y su resurrección. Pero los arrestos y el encarcelamiento no asustaron ni silenciaron a los apóstoles. Ellos se hicieron más denodados y la predicación en Jerusalén fué intensificada, exasperando a los caudillos religiosos aun más. El testimonio que dió Esteban delante de ellos hizo que sintieran su herida hasta el corazón. Crujiendo los dientes y chillando se tiraron sobre él en masa, lo echaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Saulo de Tarso, quien presenció todo esto, impulsó una persecución rabiosa contra los cristianos de la clase de Lázaro. Estando extremadamente enojado contra ellos, él respiró amenazas y muerte contra ellos. Pero para él fué como el rebelarse un buey contra la aguijada y recibir aguijonazos profundos. Cuando Saulo cambió y llegó a ser el apóstol Pablo y él y Bernabé predicaron a grandes multitudes de personas, los guías religiosos se llenaron de celos y blasfemamente contradecían lo que éstos declaraban a la gente, y luego los persiguieron porque se dirigieron con el mensaje a los que no eran judíos. Son muchos y repetidos los informes de alborotos que éstos incitaron contra Pablo y sus compañeros misioneros. ¡En qué tormentos se hallaban! ¡Cómo les ardía y chamuscaba el calor del mensaje ardiente de denuncia y exposición!c
CONTRAPARTE MODERNA
13, 14. ¿Quiénes se han portado como la contraparte moderna del hombre rico?
13 Los oficiales y guías religiosos de los judíos que formaban la clase del “hombre rico” en aquel primer siglo encuentran su contraparte moderna en el clero y guías religiosos y en los sostenedores de la cristiandad de este día. Estos representan a los sistemas que se han atrincherado entre la sociedad humana, sistemas muy antiguos y que tienen tradiciones muy viejas. De manera que con su riqueza e influencia para con los gobernantes de este mundo, ellos se han arrogado un lugar de mucha prominencia, respeto, influencia y poder sobre la gente. Por fuera han dado a los hombres la apariencia de ser muy justos y sacrosantos, de manera que toda crítica de ellos ha parecido ser sacrilegio, blasfemia e irreligiosidad. Ellos se han gloriado en el favor de los ricos y de los gobernantes y han ejercido gran influencia política. Se han apropiado para sí mismos las promesas del Reino mencionadas en la Palabra de Dios y se han imaginado que son los primeros en el favor de Dios, el Abrahán Mayor, y que por medio de ellos se habrá de establecer el reino de Dios sobre la tierra. Se han esforzado por obtener ventajas educativas, sociales y políticas y han despreciado a la gente común como siendo el laico, sin letras y enteramente dependiente del clero educado con sus títulos y de sus sistemas religiosos para información bíblica.
14 Han dado a la gente muy poco de la Palabra y servicio de Dios y la han engañado con sus tradiciones sectarias y sus filosofías paganas, abandonándola en su hambre espiritual y enfermedad ulcerosa. Han quitado la llave del conocimiento que abre el entendimiento de la Palabra de Dios. Han apartado a la gente lejos del reino de Dios como el único remedio para la humanidad y la han dirigido hacia los proyectos políticos e ideas de los gobernantes mundanos y han bendecido su participación en los combates sanguinarios de las naciones. En este fin del mundo ellos no tienen un mensaje salvador para la gente afligida, sino que la dejan espiritualmente pobre, hambrienta y enferma con sólo una triste y desamparada Sociedad de las Naciones u organización de Naciones Unidas como su mejor y única esperanza para la paz, estabilidad y prosperidad del mundo.
15. ¿Cómo se manifiesta que están muertos y enterrados?
15 Espiritualmente estos religiosos ahora están en un estado muerto semejante al “hombre rico” de la parábola. Ciertamente no están vivos o despiertos al hecho de que los “tiempos señalados de las naciones” terminaron en 1914 (d. de J.C.) y que el reino de Dios entonces fué puesto en poder sobre la tierra con la Simiente prometida de Abrahán, Cristo Jesús, en el trono. Menosprecian al resto de la clase de Lázaro, los testigos modernos de Jehová, porque éstos predican ese mensaje. Debido a la señal que marca la consumación de este sistema de cosas y la presencia o parusía de Jesucristo en el poder del Reino, ellos deberían haber creído el mensaje, por lo menos a fines de la Guerra Mundial I en 1918. Sin embargo no despertaron a la vida y actividad para aceptar ese mensaje del Reino y proclamarlo a la humanidad. El resto de la clase de Lázaro hizo esto después que se recobró de las opresiones causadas por sus enemigos durante esa guerra mundial. Ellos se reorganizaron en 1919 y vivamente se hicieron más y más activos en predicar “estas buenas nuevas del Reino” a todas las naciones para un testimonio antes que llegue el fin de este mundo en el Armagedón. Pero la clase religiosa del “hombre rico” desdeñaron el significado de los acontecimientos mundiales. Rechazaron el mensaje llevado por la clase moderna de “Lázaro” y buscaron refugio en un substituto humano por el Reino, en esa cosa inútil llamada la Sociedad de las Naciones. De modo que no manifestaron ninguna actividad para proclamar o adelantar el Reino. Manifestaron que estaban muertos y enterrados para con Dios; y el juicio de él, escrito en su Palabra de antemano, declara que están en esa condición.
BUSCANDO LA TEOCRACIA
16. ¿Cuándo llega a su culminación Lucas 13:27-30? ¿Quiénes son los que vienen?
16 Por toda la era cristiana la profecía de Lucas 13:27-30 ha estado progresando hacia su culminación ahora. En esa profecía Jesús habló del tiempo cuando la puerta sería cerrada en la cara de personas que en un tiempo habían gozado de privilegios religiosos y dijo: “Él hablará y les dirá: ‘No sé de donde son ustedes. ¡Apártense de mí, todos ustedes obradores de injusticia!’ Allí es donde será su lloro y el crujir de sus dientes, cuando vean a Abrahán y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes mismos echados fuera. Además, vendrán personas de las partes orientales y occidentales, y del norte y del sur, y se reclinarán en la mesa en el reino de Dios. Y, ¡miren! hay aquellos últimos que serán primeros, y hay aquellos primeros que serán últimos.” (NM) Después de que Jerusalén fué destruída por los ejércitos imperiales de Roma en 70 d. de J.C., los que vinieron del oriente, occidente, norte y sur por la mayor parte no fueron judíos sino gentiles de todas las naciones alcanzadas por las buenas nuevas.
17. ¿Qué quiere decir ver a Abrahán, Isaac, Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios?
17 En nuestro número anterior de La Atalaya nos dimos cuenta de como Abrahán, cuyo nombre significa “Padre de una multitud”, representó a Jehová Dios, el Padre de la Simiente prometida de Abrahán. El hijo de Abrahán, Isaac, que fué ofrecido en sacrificio, representó al Hijo de Dios, Jesucristo, que cumple principalmente el papel de la Simiente de Abrahán para la bendición de toda la humanidad. Jacob, el hijo de Isaac y nieto de Abrahán, representó a la congregación de los seguidores de Cristo, porque Dios los adopta como sus hijos espirituales y los hace parte de la simiente prometida de Abrahán. El nombre de Jacob fué cambiado a Israel; y ellos son israelitas espirituales, “el Israel de Dios.” (Gál. 4:28; 3:26-29; 6:16, NM) La expresión “todos los profetas” también representa a la congregación del Israel espiritual, los miembros del “cuerpo de Cristo”. En las profecías esos profetas antiguos se usaron para prefigurar a estos cristianos engendrados del espíritu y para pronosticar el papel que desempeñarían o sea el curso de acción que éstos seguirían. De modo que todos juntos, Abrahán, Isaac, Jacob y todos los profetas representan al Gobierno Teocrático. Ver a éstos “en el reino de Dios” quiere decir que vemos con el ojo del entendimiento que Jehová, Jesucristo y su congregación de seguidores engendrados del espíritu forman el reino de Dios y que son los que están en ese reino celestial.
18. Por esto ¿qué quiere decir venir y reclinarse con ellos en el Reino?
18 Por esto cuando vienen personas de todas las direcciones y se reclinan a la mesa en ese reino, quiere decir que estos creyentes son tomados dentro de la clase de los coherederos del Reino y que están participando de las verdades y privilegios del Reino en la “mesa de Jehová”. De modo que no es necesario esperar hasta que Abrahán, Isaac, Jacob y todos los profetas sean resucitados de entre los muertos para que nosotros veamos esta profecía cumplida.
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Ningún alivio para el rico, pero consuelo para el pobreLa Atalaya 1951 | 15 de julio
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Ningún alivio para el rico, pero consuelo para el pobre
1. ¿Cómo es que los primeros ahora son los últimos, y los últimos ahora son los primeros?
EL CLERO y los guías religiosos de la cristiandad estaban convencidos de que, semejantes al “hombre rico”, eran los primeros en línea para el Reino y seguros de recibirlo. Ahora encuentran, desde 1919 d. de J.C., que son los últimos y que están completamente excluídos de los privilegios del Reino. Por otra parte, los que ellos habían considerado con desprecio como los últimos en línea para el reino de Dios, el resto de la clase mendicante de Lázaro, ahora son los primeros en cuanto a gozar de los privilegios del Reino a la “mesa de Jehová” como Sus testigos. Los hechos prueban la veracidad de esto. A ellos se les han encomendado los intereses del Reino. Los están cuidando concienzudamente, obedeciendo el mandamiento de Cristo acerca de predicar este evangelio del Reino a toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones.
2. ¿Cómo experimentó la clase de Lázaro un cambio parecido al cambio de Job y de los “dos testigos” del Apocalipsis 11?
2 Fueron presentados en falsos colores por el clero religioso y acusados falsamente de ser pecadores hipócritas, así como Job, despojado y agobiado por la enfermedad, fué acusado por sus tres amigos que a sí mismos se consideraban justos. Este resto de la clase de Lázaro ahora ha experimentado un glorioso cambio de condición, de la misma manera que Job, casi muerto y aparentemente afligido por Dios, fué sanado y su vida fué extendida por 140 años, fué bendecido con el doble de lo que había tenido antes, fué unido otra vez con su esposa y fué bendecido con siete hijos y tres hijas hermosas igual como había tenido antes. (Job 42:10-17) En un tiempo los que formaban el resto de la clase de Lázaro yacían como muertos e inactivos, semejantes a los “dos testigos” del Apocalipsis, capítulo 11. Aprovechando la Guerra Mundial I, la clase del “hombre rico” los intimidó y los maniobró de manera que parecían muertos debido a su inactividad en la obra de testimonio de Jehová y yacían como ‘cadáveres’ en el camino ancho de la gran ciudad de la cristiandad, la Sodoma moderna. Pero en 1919 el espíritu de Dios empezó a restaurarlos a la vida en su servicio para ser sus testigos y embajadores del Reino. De manera que entraron al favor del Abrahán Mayor, Jehová Dios, y recibieron su invitación, “Suban acá.” Respondieron a esa invitación para volver a la vida en su servicio exaltado en los intereses del reino celestial. Entonces con relación a esto, Apocalipsis 11:12 dice: “Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron.”—NM.
3. ¿Dónde ven los de la clase del “hombre rico” que están esos “dos testigos” y ellos mismos por contraste?
3 Sí, sus enemigos, la clase del “hombre rico” de la cristiandad, los vieron gozando de estos privilegios reales a la “mesa de Jehová”, en la posición del seno de Abrahán, entre tanto que ellos mismos fueron echados fuera y se les negó estas oportunidades del Reino. Fueron dejados en las tinieblas, el desconsuelo y la desesperación de este mundo con su alianza egoísta de naciones que busca: la paz mundial. Ellos allí lloran y crujen los dientes por causa de esta inversión de las condiciones en contra de ellos y a favor de los testigos de Jehová. Ellos ahora están como muertos y enterrados en Hades (o el infierno, la sepultura) en cuanto al servicio aprobado de Dios, y con todo están en tormento porque ven que el resto de la clase de Lázaro ha sido recibido en este servicio y que se está usando poderosamente en todo el mundo. Dios les ha negado el mensaje que tanto necesitan y espiritualmente están sufriendo un “hambre . . . de oír las palabras de Jehová” entre ellos.—Amós 8:11.
4, 5. ¿Cómo están ellos en algo parecido a un tormento ardiente?
4 Ven que ellos mismos están lejos de la posición del seno del Abrahán Mayor, Jehová Dios. Así como el clero judío y los guías religiosos fueron atormentados por el mensaje y las actividades de Jesús y sus discípulos, asimismo los caudillos religiosos y los notables de la cristiandad hoy están en tormento porque observan y sienten las actividades de los testigos de Jehová. Ellos ven que centenares de miles están respondiendo y juntándose a la clase de Lázaro, así como la gran familia de diez nuevos hijos fué añadida a Job después que se recobró del disfavor aparente de Dios que se debió a las maquinaciones de Satanás. El mensaje de Jehová por medio de sus testigos es como un fuego ardiente contra los religiosos que forman el “hombre rico”: “¿No es mi palabra como el fuego? dice Jehová.” (Jer. 23:29) Para ellos las actividades de la clase de Lázaro en proclamar el día de la venganza de Jehová son como la plaga de langostas que se predijo en Apocalipsis 9:1-11 y Joel 2:1-11.
5 Estas “langostas” son el ejército de los testigos de Jehová, y en cuanto al efecto que tienen sobre la clase del “hombre rico” de la cristiandad el Apocalipsis 9:5-7, 10, 11 dice: “Se les concedió a las langostas, no que los mataran, sino que éstos fueran atormentados por cinco meses, y el tormento de ellos era como el tormento por un escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte pero de ninguna manera la hallarán, y desearán morir pero la muerte sigue huyendo de ellos. Y la apariencia de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra, . . . También tienen colas y aguijones como escorpiones; y en sus colas está su autoridad para dañar a los hombres por cinco meses. Tienen sobre ellos un rey, el ángel del abismo. En hebreo su nombre es Abaddón [Destrucción], pero en griego tiene el nombre de Apolión [Destructor].” (NM) No debe causar sorpresa que se hagan esfuerzos en toda la cristiandad para destruir a los testigos de Jehová.
SÚPLICA POR ALIVIO RECHAZADA
6. ¿De qué manera se dirigen a Abrahán, y por qué?
6 Note, ahora, que lo que la parábola dice en seguida acerca del hombre rico en Hades y en tormento ha tenido su cumplimiento en esta consumación del sistema de cosas. “De modo que llamó y dijo: ‘Padre Abrahán, tenga misericordia de mí y envíe a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy en angustia en este fuego ardiente.’” (Luc. 16:24, NM) El clero judío clamó, “¡Padre Abrahán!”, suplicando favor como su simiente natural. Ellos eran descendientes naturales dé él y habían esperado recibir mejor tratamiento de parte de Dios debido a la relación natural que tenían con ese “amigo de Dios” de la antigüedad. ¡Ah, si pudieran recibir algún alivio de Dios basado sobre esa relación! Hoy de la misma manera los religiosos de la cristiandad, la contraparte moderna, se dirigen al Abrahán Mayor, Dios, como “Padre” y le suplican misericordia en su condición atormentada.
7. ¿Qué quiere decir su petición de que Lázaro sea enviado para refrescar su lengua?
7 Si Jesús no estaba hablando una parábola y si el “fuego ardiente” era literal, entonces ¡qué absurdo sería que el hombre rico pidiera que Lázaro mojara su dedo en agua para refrescar la lengua del hombre rico! Pero ¿cómo podría la clase de Lázaro proporcionar algún alivio para la clase del “hombre rico” ahora? Pues, con una gota del agua de la verdad que refrescaría al clero religioso en su angustia y tormento espirituales. ¿Cómo podría llevarse esto a cabo? Solamente al hacer que la clase de Lázaro dejara de predicar el “día de la venganza de nuestro Dios” y que dejara de exponer la religión hipócrita y de pronunciar el juicio ardiente de Jehová contra la cristiandad. De modo que ellos quieren que el Abrahán Mayor haga transigir a los que están en su favor o seno. No quieren que prediquen la verdad desnuda, sino las cosas agradables para el clero religioso para que tenga mejor apariencia a la vista de la gente. Es decir, que no hagan como Jehová mandó que hiciera Jeremías, que representó a sus testigos de hoy: “Habla todo cuanto yo te diga. . . . Y ellos pelearán contra ti, mas no prevalecerán contra ti; porque contigo soy yo, dice Jehová, para librarte.” De modo que la clase del “hombre rico” habla como el sacerdote israelita Amasías cuando le habló al profeta Amós, pero recibe una respuesta atormentadora que no satisface igual a la respuesta que recibió Amasías de Amós.—Jer. 1:7, 19; Amós 7:10-17.
8. ¿Cómo se dirige Abrahán a ellos en respuesta, y por qué?
8 ¿Qué, pues, responde el Abrahán Mayor? La parábola sigue diciendo: “Pero dijo Abrahán: ‘Hijo, acuérdese que usted recibió de lleno sus cosas buenas en su vida, pero Lázaro correspondientemente las cosas perjudiciales. Ahora, sin embargo, él está recibiendo consuelo aquí pero usted está en angustia. Y además de todas estas cosas, una gran sima se ha fijado entre nosotros y ustedes, de manera que aquellos que desean ir de aquí a ustedes no pueden hacerlo, tampoco puede cruzar gente de allá a nosotros.’” (Luc. 16:25, 26, NM) Porque los clérigos judíos eran descendientes naturales, Abrahán podía dirigirse a ellos apropiadamente como “¡Hijo!” Pero esto más bien los condenaba, porque, aunque eran su prole natural, ellos habían rechazado voluntariamente el favor divino y se habían colocado bajo la condenación de Dios. Entonces porque profesan ser hijos de Dios el Abrahán Mayor se dirige a la quejumbrosa clase del “hombre rico” como “¡Hijo!” de la misma manera que Josué se dirigió al perturbador Acán cuando estaba en juicio por su vida. (Jos. 7:19) Están en la posición de un hijo que apropiadamente necesita castigo. El Salmo 82:6, 7 les dice: “Yo dije: Dioses sois, y todos vosotros hijos del Altísimo. Empero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis.” El “fuego ardiente” que ellos ahora están experimentando es solamente una muestra anticipada de la destrucción que les espera. Pero Dios defiende y libra a los pobres y necesitados, y los saca de la mano del inicuo.—Sal. 82:1-4.
9. ¿Cómo recibieron ellos las cosas buenas “en su vida”?
9 “¡En su vida!” Sí, en la vida del hombre rico antes que llegara el juicio divino, sobre el Israel natural en aquel entonces y sobre la cristiandad ahora desde que se estableció el reino de Dios y Jesucristo fué hecho la “piedra principal del ángulo” en ese edificio real. Antes que los religiosos de la clase del “hombre rico” fueran expuestos como muertos y enterrados para con Dios ellos se habían preocupado bien poco por el bienestar espiritual de la gente. Vivieron cómodamente de los ingresos que recibieron de su profesión clerical y buscaron honra y respeto mundial y pasaron una buena vida. Le dieron a la gente muy poca inteligencia bíblica y no salieron a buscar a las ovejas perdidas. Permanecieron callados en cuanto a los opresores y sus opresiones y la única esperanza que les dieron fué la de recibir alivio y consuelo en el cielo. Asimismo la clase del “esclavo malo” busca únicamente su propia salvación y deja que las “otras ovejas” se cuiden a sí mismas hasta el Milenio. No ofrece ninguna ayuda a estas ovejas ahora para que puedan escapar la tribulación del Armagedón y sobrevivir para entrar al Milenio. (Mat. 24:48-51) De modo que los religiosos de la clase del “hombre rico” han tomado para sí las cosas buenas de esta vida y hasta han reservado las cosas buenas de la Biblia para sí mismos. Pero ahora esos días se han marchado para siempre, y ellos están seriamente perturbados, desilusionados y en gran angustia.
10, 11 (a) ¿Cómo recibió la clase de Lázaro las “cosas perjudiciales”? (b) Pero ahora ¿cómo son ellos consolados, y quiénes junto con ellos?
10 Durante los días cuando el grupo religioso de la cristiandad florecía, la clase de Lázaro recibió las “cosas perjudiciales”, y eso fué principalmente a manos de los religiosos de la clase del “hombre rico”. Aquellos que les daban un poco de alivio consolador eran considerados como perros que venían y lamían sus úlceras. Hicieron que tuvieran la apariencia de estar enfermos espiritualmente y de ser desechados, maldecidos por Dios, “como no teniendo nada,” como mendigos. (2 Cor. 6:8-10) Pero ahora desde que Dios ha invertido los asuntos y ha manifestado a quienes verdaderamente favorece y ha tomado en su seno, ellos reciben consuelo. Por supuesto, la clase del “hombre rico” todavía abusa de ellos verbalmente y los persigue con violencia; pero ellos son consolados con la consolación de Dios y son refrescados y renovados por las cosas buenas de su mesa. Ellos comen, beben, se alegran, cantan por gozo de corazón, y son bendecidos, entre tanto que los religiosos de la clase del “hombre rico” tienen hambre y sed y sienten vergüenza, lloran y se lamentan tristemente, y dejan su nombre por maldición, y se enfrentan con la destrucción. (Isa. 65:13-16) Es parecido a cuando Job fué sanado y consolado, y su familia, parientes y amigos fueron restaurados.
11 El resto de la clase de Lázaro son judíos espirituales. Ahora vemos que “diez hombres de todas las lenguas de las naciones” se han asido de su “falda” y que van con ellos como compañeros a la organización teocrática de Jehová. (Zac. 8:20-23) Son como los hermanos, hermanas y conocidos de Job que vinieron a consolarlo, además de aquellos hijos hermosos que él engendró en su vejez. (Job 42:11; véase también El Nuevo Mundo, páginas 364, 365) Ellos son las “otras ovejas” a quienes el Pastor Propio de Jehová, Jesucristo, trae a la unidad junto con el resto de la clase de Lázaro, haciendo de ellos un solo rebaño bajo el solo Pastor. De esta manera, también, estas “otras ovejas” llegan a ser compañeros íntimos del resto y entran al favor o seno del Abrahán Mayor, y junto con el resto participan de las “cosas buenas” y del consuelo del resto. (Juan 10:16) Son los primeros de la clase terrenal que reciben beneficios del Abrahán Mayor por medio de su Simiente, Jesucristo y su cuerpo de coherederos.
UNA GRAN SIMA
12. ¿Qué cosa representa la gran sima? ¿Qué alivio prohibe?
12 ¡Pero esa “gran sima”! El hombre rico no había pensado en eso cuando le suplicó a Abrahán por alivio. La gente que está con él en ese lugar no puede cruzar y entrar al seno de Abrahán por la fuerza. Ni tampoco puede la clase de Lázaro dejar el seno de Abrahán y cruzar al otro lado para dar alivio a la clase del “hombre rico”. La sima representa el juicio de Dios, que no se puede revocar y que divide a las dos clases. Prohibe cualquier misericordia o alivio a la cristiandad. Ella ha sido abandonada desde que hizo su decisión después de la Guerra Mundial I. Ella entonces decidió en contra del reino establecido de Dios y favoreció la conspiración internacional para dominar la tierra por medio de agentes humanos en desafío de la soberanía legítima de Jehová y en oposición a su Rey Jesucristo, a quien él colocó sobre el trono en 1914 para gobernar en medio de sus enemigos. A la clase del “hombre rico” el Rey Jesucristo dice: “Serpientes, descendientes de víboras, ¿cómo habrán de huir del juicio de Gehena?” (Mat. 23:33, NM) El Reino está aquí para gobernar en triunfo. Ahora este mundo, incluyendo a la cristiandad y sus poderes religiosos, tiene que ser abandonado a la destrucción. Los de la clase del “hombre rico” son como Esaú, que vendió su primogenitura debido al egoísmo y que se mudó al monte Seir. Después cuando quiso heredar la bendición fué rechazado, porque, “aunque buscó seriamente un cambio de parecer [en Isaac] con lágrimas, no halló lugar para ello.”—Heb. 12:16, 17; NM; Deu. 2:1-5; Eze. 35:1-15.
13. ¿Qué obra de división ha estado en progreso, la cual prohibe toda fraternidad?
13 Los requisitos para ser adoptados como miembros de la simiente de Abrahán de acuerdo con la promesa de Dios no pueden hacerse a un lado. La clase del Reino o de la bendición ya está casi completa, quedando sobre la tierra sólo un resto que está destinado para eso. La clase del “hombre rico” no ha cumplido esas condiciones y requisitos teocráticos sino que ha escogido la sabiduría de este mundo. Los últimos, según su punto de vista, ahora son los primeros en cuanto a su participación en los intereses del Reino, y los que se estimaban ser los primeros ahora son los últimos. ¡No puede haber ninguna fusión de las dos clases, ninguna fraternidad! “Salid de ella, pueblo mío,” clama la voz divina desde el cielo, “¡No toquéis a cosa inmunda!” El resto de la clase de Lázaro ha dejado al mundo babilónico y su confusión religiosa para poder ser limpio para llevar los vasos de la adoración de Jehová. Dios se ha determinado mantener limpia a la organización de su pueblo ahora. Allí solamente se mantienen las cosas verídicas; todos los hipócritas se echan fuera. El hombre rico no puede ser introducido contrario al decreto de Jehová. Pero ahora en este período corto de la paciencia de Dios antes de la destrucción del mundo en el Armagedón la clase de las “otras ovejas” que la voz del Pastor Propio que está sonando la llamada divina para salir de la Babilonia mundana. Salen de allí, huyen a la Señal que se ha levantado del reino de Jehová, y logran entrar al solo rebaño bajo su Pastor real. El Pastor pone a estas ovejas a su diestra y las divide de las “cabras”. La gran sima del juicio divino que no se puede cruzar no permite ningún compañerismo entre las personas fieles y los que rechazan el Reino con incredulidad.a “¡Tus juicios son un abismo profundo!”—Sal. 36:6.
SÚPLICA POR LOS CINCO HERMANOS
14. ¿Quién es el padre de la clase del “hombre rico”? ¿Cómo se manifestó esto?
14 La clase del “hombre rico” tiene sus propias ideas acerca de la salvación de la gente. “Dijo entonces: ‘En ese caso le pido a usted, padre, que lo envíe a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé un testimonio cabal, a fin de que no entren ellos también en este lugar de tormento.’” (Luc. 16:27, 28, NM) El todavía llama a Abrahán “padre”, pero confiesa que tiene un parentesco más cercano a otro padre y que tiene cinco hermanos. Jesús le dijo a esta clase quién es ese padre: “Si son hijos de Abrahán, hagan las obras de Abrahán. . . . Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían a mí, porque de Dios procedí y estoy presente. Ustedes son de su padre el Diablo y quieren cumplir los deseos de su padre. Ese era un asesino cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él.” (Juan 8:39, 42, 44, NM) De manera que la clase del “hombre rico” manifiesta de quiénes son hijos porque sus obras se parecen a las del Diablo.
15. ¿A quiénes representan los “cinco hermanos” del hombre rico?
15 El “hombre rico” y sus cinco hermanos hacen un total de seis. Este es un número que distingue a la organización de imperfección y pecado, la organización del enemigo. (1 Sam. 17:4, 7; 2 Sam. 21:20; Apo. 13:18) Son entonces la simiente visible de la gran Serpiente, así como Jesús les dijo. (Gén. 3:15; Mat. 23:33; 3:7) En aquel entonces los cinco hermanos representaban a todos los hermanos judíos de la clase del “hombre rico”, todos siendo israelitas naturales y teniendo la misma actitud, espíritu y padre. Eran la simiente de Abrahán por descendencia natural pero no eran hijos espirituales del Abrahán Mayor ni hermanos de Cristo. En este fin del mundo ellos representan a todos los de la cristiandad que profe san ser cristianos y que se asocian con los guías religiosos, siguen su dirección y se portan como cabras para con el resto de los hermanos de Cristo. Sus obras ponen de manifiesto quién es su padre.—2 Tim. 2:25, 26, NM.
16, 17. (a) ¿Qué admite el hombre rico concerniente a Lázaro? (b) En realidad, ¿qué quiere él que haga Abrahán con Lázaro para el bien de sus hermanos”?
16 El hombre rico admite que Lázaro es un testigo de Jehová, diciendo: “Para que les dé un testimonio cabal.” ¿Está aprobando aquí el hombre rico a los testigos de Jehová de la clase de Lázaro y pidiendo que se les dé ayuda a sus cinco hermanos para que se hagan testigos de Jehová también? Los hechos en cumplimiento de la parábola no indican esto. De hecho, el hombre rico quiere que el Abrahán Mayor envíe a Lázaro lejos de su seno para que predique a sus hermanos de tal manera y con un mensaje que no exponga que ellos están muertos para con Dios. No hay que ponerlos en angustia mental. Por lo contrario, hay que darles una seguridad falsa de que todavía están en el favor divino, reposando, como Lázaro, en el seno del Abrahán Mayor y teniendo a la vista todas las bendiciones prometidas del Nuevo Mundo.
17 Así como en los tiempos apostólicos, la clase del “hombre rico” de este día quiere que Dios haga que sus testigos cambien su manera heterodoxa de predicar y también que cambien su mensaje. Quiere que hagan más suave este mensaje del “día de la venganza de nuestro Dios” y que dejen de ‘trastornar aquellas cosas tan firmemente atrincheradas’ del error, la religión falsa y la amistad mundana. La clase del “hombre rico” quiere que sus hermanos en la organización de su padre eviten el tormento que ella está sufriendo debido a la proclamación de la Palabra pura de Dios, la cual expone su hipocresía y mundanalidad. De modo que su oración realmente se dirige a su verdadero padre, Satanás el Diablo, y es para que él venza a la clase de Lázaro para hacerla parte de este mundo, haciendo que transija con la organización del “hombre rico”. Entonces no atormentarán a los cristianos infieles.
18. ¿Qué respondió ahora Abrahán? ¿Qué quiso decir su respuesta?
18 “Pero Abrahán dijo: ‘Ellos tienen a Moisés y a los Profetas; que escuchen a éstos.’” (Luc. 16:29, NM) Esto manifiesta que, al tiempo de hablar Jesús la parábola, únicamente se refería a personas judías, porque en ese entonces las naciones gentiles no tenían la Ley mosaica y los Profetas ni la otra sección de las Escrituras hebreas encabezada por los Salmos.b La respuesta de Abrahán manifestó que no estaba de acuerdo con la petición del hombre rico concerniente a Lázaro. Así, también, no se permitió que la clase de Lázaro quitara a Moisés y a los Profetas o que los pasara por alto o que quitara algo de ellos o añadiera algo. Las Escrituras que ellos tenían habían de permanecer sin cambio o compromiso. La clase del “hombre rico” y sus cinco hermanos de hoy tienen, no sólo a Moisés y a los Profetas o sea las Escrituras hebreas, sino también las Escrituras griegas de los discípulos de Cristo. La clase del “hombre rico” no había prestado atención estricta a esas Escrituras ni había conformado su vida y enseñanzas a ellas. Por eso estaba sufriendo. Por lo tanto si los “cinco hermanos” u otros miembros de la parte religiosa de la organización del Diablo escucharan estas Escrituras y ordenaran su vida de acuerdo con ellas, entonces no llegarían a la condición desesperada y atormentada del “hombre rico”.
DEMANDANDO UNA SEÑAL
19. ¿Cómo contradice el hombre rico a Abrahán? En realidad ¿qué quiere él que se haga?
19 El hombre rico cree que él sabe más que el Abrahán Mayor. “El entonces dijo: ‘No, por cierto, padre Abrahán, pero si alguno de entre los muertos va a ellos se arrepentirán.’” (Luc. 16:30, NM) De manera que contradice a Dios: Moisés y los Profetas no son suficientes. Admite que sus hermanos necesitan arrepentimiento, pero quiere que su arrepentimiento se lleve a cabo, no por medio de escuchar las Escrituras que predican los testigos de Jehová, sino por una señal. Manifiesta que es como una “generación mala y adúltera” que “sigue buscando una señal”. Sí, “los judíos piden señales, y los griegos buscan la sabiduría.” (Mat. 16:1-4; 12:38, 39; Luc. 23:8; Juan 4:48; 1 Cor. 1:22) Quiere que el arrepentimiento de sus hermanos se lleve a cabo por esta señal y sin la Ley de Moisés y los Profetas, como si fuera indispensable añadir una señal ya que éstos no eran suficientes en sí mismos. Hay que darles una señal asombrosa, y no quitar las tradiciones de los ancianos religiosos ni los preceptos de los hombres que sobrepasan los mandamientos de Dios e invalidan su Palabra. (Mat. 15:1-9) De modo que esta clase en Hades insiste en su propia manera de salvar a la humanidad, una manera que elude el tormento causado por la clase de Lázaro.
20. (a) Entonces ¿qué quiere la clase del “hombre rico” hoy con respecto a la clase de Lázaro? (b) ¿Qué cosa pone de manifiesto aquí que ésta es una parábola?
20 Los del “hombre rico” clerical de hoy no quieren abandonar las tradiciones religiosas, las antiguas ceremonias y las filosofías paganas, que ellos han santificado y admitido en sus sistemas y enseñanzas religiosas. Permiten que la gente tenga la Biblia, pero no les recomiendan a sus congregaciones la enseñanza pura de Moisés y los Profetas y ahora del resto de las Escrituras inspiradas que se escribieron para manifestar el cumplimiento de Moisés y los Profetas. No quieren que los testigos de Jehová, la clase de Lázaro, recomienden las Santas Escrituras a la gente, exponiendo las tradiciones, ceremonias y filosofías religiosas. No, pero quieren que Dios, el Abrahán Mayor, dé una señal sobrenatural que manifieste si la clase de Lázaro es verdadera o falsa y que no resulte en tanto sufrimiento para los “cinco hermanos” del hombre rico. Otra vez podemos ver que Jesús estaba diciendo una parábola. Porque si todo esto fuera literal, entonces ¿cómo podría el hombre rico pedirle a Abrahán que enviara a Lázaro de entre los muertos, cuando Abrahán mismo está muerto e incapaz de resucitarse a sí mismo, mucho menos a otra persona? Es “Dios, quien da vida a los muertos”. (Rom. 4:17, NM) Pero ¿hará algo milagroso con la clase de Lázaro o testigos de Jehová para que impresionen por la fuerza a los “cinco hermanos” del hombre rico?
21. ¿Qué respondió Abrahán, y cómo habló Jesús en otro lugar de acuerdo con eso?
21 “Pero él le dijo: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco serán persuadidos si se levanta alguien de entre los muertos.’” (Luc. 16:31, NM) De manera que no se les dará una señal de acuerdo con sus especificaciones, así como Jesús les dijo en otro lugar: “Una generación inicua y adúltera sigue buscando una señal, pero ninguna señal le será dada aparte de la señal de Jonás el profeta. Porque así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez por tres días y tres noches, así el Hijo del hombre estará en el corazón de la tierra por tres días y tres noches. . . . ¡miren! algo más que Jonás está presente.” (Mat. 12:39-41, NM) Discernió correctamente la actitud religiosa de ellos cuando dijo: “A menos que ustedes vean señales y maravillas, de ninguna manera creerán.” Y manifestó que estaba de acuerdo con las palabras de Abrahán, cuando dijo: “Ustedes están escudriñando las Escrituras, porque creen que por medio de ellas tendrán la vida eterna; y éstas son las mismas que dan testimonio de mí. Y con todo no quieren venir a mí para que puedan tener vida. . . . No piensen que yo los acusaré al Padre; hay uno que los acusa, Moisés, en quien ustedes han colocado su esperanza. En realidad, si creyeran a Moisés me creerían a mí, porque ése escribió de mí. Pero si no creen los escritos de ése, ¿cómo creerán mis dichos?”—Juan 4:48; 5:39, 40, 45-47, NM.
22. ¿Cuál es la única cosa que la clase de Lázaro puede llevarle a los cinco hermanos del “hombre rico”? ¿Qué dificultad manifiestan éstos?
22 La única cosa que la clase de Lázaro podría llevarles sería Moisés y los Profetas y el mensaje del resucitado, Jesucristo. ¡Pero ningún mensaje adulterado y transigente! Usted no puede creer realmente el mensaje del Resucitado, y ahora también el mensaje de su reino establecido, sin creer también a Moisés y a los Profetas y los Salmos; porque las Escrituras cristianas griegas se basan en las Escrituras hebreas. Además las Escrituras hebreas antiguas hallan su cumplimiento en las Escrituras cristianas y en los acontecimientos de este día con respecto a su reino. Por lo tanto si usted no quiere creer a Moisés y a los Profetas simplemente por la verdad de esas Escrituras, entonces usted no creerá debido a un hombre que ha sido revivificado al favor de Dios y está reclinándose en su favor, ya no como un mendigo espiritual sino como un testigo activo de Jehová. Además de tal vivificación espiritual de la clase de Lázaro, Jesucristo realmente fué resucitado de entre los muertos y envió sus testigos, primeramente a los judíos y luego a las naciones. (Hech. 10:40-42) Ahora sus seguidores como testigos de Jehová van predicando al Cristo resucitado y su reino a los sobrevivientes de la clase del “hombre rico”, a sus “cinco hermanos”. No obstante esto no causa impresión en ellos. ¿Por qué no? Porque prefieren no creer a Moisés y a los Profetas y las demás Escrituras inspiradas. No quieren manifestar fe; quieren ver una señal.
23. Entonces ¿podemos esperar apoyo milagroso para nuestra obra? ¿Qué, entonces, se nos manda hacer?
23 ¿Cambiará Dios sus métodos por causa de estos incrédulos voluntariosos? ¡Nunca! El abismo profundo de su juicio intransigente todavía permanece allí entre nosotros y ellos. De modo que aparte de nuestro cambio de condición de 1919, cambio que se puede comparar a la salida de Jonás del vientre del gran pez para vivir sobre la tierra como un testigo de Jehová y predicar a los ninivitas, una señal que debería ser suficiente, la clase de Lázaro o testigos de Jehová no deben esperar que Dios obre algún milagro asombroso sobre ellos o con ellos para así apresurar el arrepentimiento de la clase representada por los cinco hermanos del hombre rico. No necesitamos ahora prueba adicional mediante la resurrección de los fieles testigos de la antigüedad. No tenemos autoridad para transigir el mensaje divino para este día del juicio de las naciones rehusando hablar todo el consejo de Dios. Se nos manda usar las mismas Escrituras que tiene la cristiandad en su posesión, Moisés y los Profetas y el testimonio inspirado acerca del Cristo resucitado y su reino. Equipados de esta manera, nosotros predicamos sin temor. Reconociendo que el favor de Dios está sobre nosotros, ya no miramos hacia los guías religiosos semejantes a cabras ni vamos a ellos como mendigos pidiendo favores espirituales. Nos mantenemos en el seno de favor del Abrahán Mayor y predicamos según él nos manda.
24. ¿A quiénes únicamente, entonces, podemos llevar consuelo y alivio?
24 Que las cabras tapen sus oídos y que nos persigan en su angustia y tormento religiosos. No podemos transigir y decirles que tendrán algún alivio proviniendo de Dios. Pero ya que hemos sido consolados tan grandemente por el Abrahán Mayor, Jehová Dios, tenemos la obligación de marchar adelante y “consolar a todos los que lloran” con la consolación con que nosotros mismos hemos sido consolados por Él mediante Cristo. (Isa. 61:1, 2; 2 Cor. 1:3, 4) Que escuchen los que tienen oídos para oír, y que sean consolados. De esa manera muchas otras ovejas descarriadas oirán la voz del Pastor Propio y tornarán de su condición mendicante, oprimida y cargada de pecado en este mundo para entrar al favor del Abrahán Mayor junto con el resto de la clase de Lázaro. Así la grande muchedumbre seguirá creciendo, para acrecentar la voz que se oye diciendo: “Alaben a Jah, porque Jehová nuestro Dios, el Todopoderoso, ha empezado a gobernar como rey.”—Apo. 19:6, NM.
[Notas]
b Si consideráramos que Jesús no estaba hablando una parábola, sino algo con sentido literal, ¿qué significarían las palabras de Abrahán? Esto: que la salvación del Hades y de los tormentos ardientes ha de lograrse aceptando solamente a Moisés (o la Ley) y a los Profetas y sin necesitar los escritos inspirados de los discípulos de Jesús, el Nuevo Testamento, como lo llaman muchos. Hay muchos cristianos profesos que dicen que no necesitamos el Antiguo Testamento o a “Moisés y a los Profetas”; pero aquí Abrahán dice que necesitan a “Moisés y a los Profetas”, sin mencionar el tal llamado “Nuevo Testamento”. Otra cosa: Si se refiere aquí al Abrahán literal, muerto en ese entonces por más de dieciocho siglos, ¿cómo podría él estar en el sepulcro y tener conocimiento acerca de Moisés y los Profetas, hombres que se presentaron centenares de años después de su muerte? (Isa. 38:18; Sal. 6:5) También, tomando en consideración Eclesiastés 9:5, 10, ¿cómo podría el hombre rico en Hades, Sheol o el infierno hablarle a Abrahán? Y, tomando en consideración Job 14:19-22, ¿cómo podría ver el cambio de condición que tuvo Lázaro y su entrada en honra divina? Únicamente si Jesús dijo una parábola podrían ser posibles las cosas que él aquí describió.
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Más predicación en las islasLa Atalaya 1951 | 15 de julio
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Más predicación en las islas
EN NUESTRO número anterior les informamos de los viajes del presidente de la Sociedad Wátchtower, N. H. Knorr, y su secretario, M. G. Hénschel, a medida que prestaban servicio a los testigos de Jehová en las islas de Bermuda, las Bahamas y Cuba. Ahora nos complacemos en seguir el informe de su viaje continuado para cumplir citas en Jamaica, Haití, las Islas Vírgenes y Puerto Rico.
El hermano Knorr había estado en Jamaica antes, pero era la primera visita del hermano Hénschel a esta escarpada isla montañosa. El avión en que íbamos a viajar de Camagüey, Cuba a Jamaica salió un poco tarde. La convención ya había empezado en Kingston, el viernes, 15 de diciembre. Algunos hermanos estuvieron en el aeropuerto para recibir a los viajeros y no pasó mucho tiempo antes de que estuviéramos en medio de la actividad de otra convención; esta vez, sin embargo, todo fué en inglés.
La sucursal había hecho arreglos para que se celebrara la asamblea en Kingston, Jamaica, en el Salón del sindicato de maestros de Jamaica. Las facilidades de restaurante individual estaban sólo a unos 100 metros de distancia y se sirvieron excelentes comidas. También se había arreglado un puesto de refrescos muy bueno. Este lugar se conectó por hilo directo para que todo el programa pudiera oírse por los trabajadores voluntarios en el restaurante.
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