Cómo hacer remuneradora la jubilación
¡JUBILARSE! El solo pensar en ello anima a muchas personas trabajadoras. Abrigan deleitosos pensamientos de la jubilación como un tiempo en que estarán libres del trabajo y de responsabilidades; un tiempo en que podrán hacer lo que les plazca; un tiempo de recreo y diversión. Y ha resultado ser justamente eso para muchas personas, según una encuesta realizada por dos grandes universidades.
Por otra parte, en muchísimos casos parece que la jubilación ha resultado ser todo menos una bendición. Según los investigadores: “Los ‘años dorados’ que reciben tanta publicidad en los anuncios norteamericanos, a menudo son años de apatía, depresión y desesperación.” Otro informe refiere que el jubilarse a menudo da por resultado dolores de cabeza, depresión, molestias gástricas, dormir demasiado, irritabilidad, pérdida de interés y abuso de bebidas alcohólicas.
Uno de los directores de la Asociación Norteamericana de Personas Jubiladas dice que “muchos [retirados] están amargados. Piensan: ‘La empresa no me quería y me echaron.’” Hasta cierto grado conviene con ellos en esta opinión el Dr. F. H. Cookinham, que a la edad de noventa y un años es el médico más viejo que ejerce su profesión en California, y que después de cincuenta y ocho años de ejercer la medicina todavía efectúa visitas a domicilio, pues dice: “Muchos hombres a quienes jubilan a la edad de 65 están en su mejor estado. El jubilarlos es un crimen contra el 50 por ciento de ellos.” Un matrimonio de investigadores, que efectuó una gira global para indagar la suerte de personas jubiladas en países europeos (incluso Rusia), China, el Japón y también en los Estados Unidos, llegó a la conclusión de que “el problema de los ancianos aislados realmente existe en la mayoría de las naciones desarrolladas del mundo, prescindiendo de su sistema de gobierno.”
Después que el hombre cumple la edad de 65 años puede esperar vivir, como promedio, otros trece años; la mujer puede esperar vivir otros diecisiete años. Claro, para el 25 por ciento (en los Estados Unidos) que siguen trabajando, la jubilación no presenta ningún problema inmediato, pero bien puede presentarlo para el resto. La jubilación marca un gran cambio en la vida de los que dejan de trabajar y por eso deben hacer planes y prepararse para ello, así como hicieron planes y se prepararon para su matrimonio y para su carrera en la vida. Dice una autoridad sobre el tema: “Uno debiera acondicionarse [para ello] emocional, financiera y hasta físicamente . . . Si antes de la jubilación se realizara un buen trabajo de planear, muchos de estos problemas no existirían.” Un banco del Canadá, recomienda que uno empiece a aprender acerca de la jubilación a la edad de cuarenta años. La nueva Encyclopædia of Occupational Health and Safety, publicada por la Organización Internacional del Trabajo, declara que uno debiera empezar a hacer planes al menos con cinco años de anticipación. Y una publicación laboral de Australia recomienda que para una vejez feliz uno empiece a hacer planes cuando todavía es adolescente por medio de adoptar una dieta equilibrada.
Planes acerca de recursos
Hay varios factores que deben considerarse al planear la jubilación. Para empezar, está el asunto de los ingresos. Hoy la mayoría de las personas que viven en países desarrollados pueden esperar recibir alguna forma de “seguro social.” Puede que esto sea suficiente para que viva de ello el jubilado aunque sea solo la mitad de lo que había estado ganando. ¿Puede esperar recibir una pensión? Eso ayudará. El planear por anticipado también puede significar tener ahorros en un banco, invertir en seguro y en acciones, bonos o bienes raíces. Todas estas ayudas están en armonía con el mandato bíblico de considerar a la hormiga, que se prepara durante el verano y el tiempo de la cosecha para el próximo invierno.—Pro. 6:6-8.
El hacer planes y prepararse para la jubilación también significa acondicionarse uno para acostumbrarse a circunstancias más modestas. Prepárese para gastar menos en alimentación, vestido, domicilio y recreación. Haga un inventario y determine lo que es más importante para usted y lo que es menos importante. Aquí también aplica el viejo dicho: “Nunca es esto Y aquello, sino esto O aquello.” Si halla que necesitará más ingresos, explore las posibilidades. Hay muchas posibilidades, y la clase que le convenga depende de sus capacidades, su ingeniosidad y dónde viva. Quizás pudiera empezar un negocio pequeño, como el cultivo de hierbas aromáticas y medicinales o de hongos, o quizás pudiera iniciar un servicio sencillo de limpieza.
¿Tiene usted una afición que al jubilarse pudiera transformar en un negocio lucrativo? Por ejemplo, había un maquinista de tren cuya afición favorita era hacer violines... pues venía de una familia dedicada a hacer violines. Ahora como jubilado hace violines todo el día a sus anchas. Una señora jubilada hace muñecas de trapo y las vende; un par de ancianos jubilados hacen modelos de madera de diligencias antiguas y los venden. Si el que está por jubilarse es granjero estadounidense, podría considerar el proyecto gubernamental “Green Thumb,” como lo han hecho miles de granjeros jubilados. Tres días de la semana plantan césped y árboles, limpian lagos y estanques y construyen mesas y chimeneas en campos de excursión, por lo cual reciben unos 40 dólares a la semana.
Si uno verdaderamente se apega a la realidad al hacer planes para la jubilación, hallará que hay muchos modos disponibles para resolver el problema de ingresos.
Planes acerca de domicilio
El hacer planes para la jubilación también incluye el asunto de decidir dónde desea vivir al jubilarse. Hay muchas personas en los Estados Unidos que al jubilarse se mudan a algún estado que tenga un clima favorable, como Florida, California o Arizona. Así no solo escapan del rigor del invierno, que ocasiona grandes molestias a toda la gente de edad, sino que muy probablemente efectúan un ahorro en combustible para calefacción y en el vestido.
Algunas personas se mudan a países de América Latina cuando se jubilan. Así no solo gozan de un clima tropical moderado sino también de una ventaja económica que esos países deseosos de dólares ofrecen en la forma de una condición libre de impuestos a los jubilados. Los testigos de Jehová que se han valido de ofertas como esta para los jubilados disfrutan de la oportunidad adicional de llevar las ‘buenas nuevas del reino de Dios’ a esos países donde la necesidad posiblemente sea mayor.
Para ahorrar no solo en trabajo sino también en gastos puede ser aconsejable mudarse a una casa o apartamiento más pequeño. Pero hay algo que decir en contra de mudarse a una comunidad compuesta enteramente de jubilados. Al menos eso es lo que han hallado ciertos planificadores sociales europeos. Además, sería bueno considerar las ventajas y desventajas relativas de vivir en la ciudad, en los suburbios o en el campo. Entre otros factores que uno debe tener en cuenta están los del transporte y la distancia a que estará de sus amigos y parientes, y del lugar de adoración y los centros comerciales.
Manteniéndose en buena salud
Una vez que uno se ha jubilado, su salud es de primera importancia. ¿Quién desea morir? La salud no solo le hace desear vivir sino que le permite vivir tanto tiempo como sea posible. Las dos cosas que deben preocuparlo principalmente respecto a su salud física son la dieta y el ejercicio, la actividad. Al ir envejeciendo uno necesita menos alimento, y esto es especialmente cierto porque probablemente lleva una vida menos activa. Pero si tiene tiempo libre y carece de intereses, puede que coma más y eso lo llevará pronto a la tumba.
Sin embargo, si vive solo, puede que lo contrario sea su problema. Se ha dicho que un hombre disfruta de sus comidas cuando tiene a alguien que cocine para él, y que una mujer disfruta de comer cuando tiene a alguien para quien cocinar. Si vive solo tal vez no esté comiendo suficiente alimento nutritivo. Asegúrese de comer suficiente cantidad de proteínas y también de vitaminas y minerales. Puede que obtenga las vitaminas y minerales que precisa de las frutas y hortalizas pero, por otra parte, pudiera hallar que le sería provechoso tomar suplementos de estos.
De igual importancia que una dieta correcta, si no más importante, es el hacer suficiente ejercicio. Por eso el presidente del Comité de la Asociación Médica Americana sobre Envejecimiento declaró en una ocasión: “La ociosidad puede matar . . . Cuando uno se retira, deja de trabajar y se va a casa. Y ahí es cuando empiezan los problemas.” Los que se mantienen activos después de los sesenta y cinco años viven más tiempo... esa es la conclusión a la que llegó el Dr. R. M. Hamblin, un científico investigador que condujo un estudio en cuanto a esto para la Administración de Veteranos de los Estados Unidos. También expresó sentimientos similares el Dr. J. F. Montague, difunto, que fue una autoridad prominente en desórdenes gástricos e intestinales. Continuó activo hasta su muerte, mucho más allá de los setenta. Sostuvo que un hombre robusto y sano no debiera “retirarse nunca.” En vez de retirarse, dijo, “un hombre puede dedicarse a actividades que son menos arduas y que le agraden más, pero no creo que un hombre debiera retirarse.” En cuanto a esto, es interesante notar que Dios no le dijo nada a Adán en el Edén acerca de retirarse. Habría de seguir trabajando ‘hasta que volviera al polvo.’—Gén. 2:15; 3:17-19.
Uno sencillamente tiene que tener alguna actividad física si desea permanecer bien después de jubilarse. Esta actividad puede ser ejercicio de alguna clase, como el nadar o caminar o darle a una pelotita en una cancha de golf. Sería ideal, por supuesto, si dicha actividad fuera el resultado natural de hacer algo útil o con un fin determinado. El hecho de que esa actividad podría ser aun más eficaz para evitar los ataques cardiacos que la dieta de uno es la opinión que expresa el Dr. Walter C. Álvarez, notable autor médico. Dice él: “Puede que el caminar uno o dos kilómetros al día le ayude más [a un hombre] que el pasar hambre . . . la peor cosa que una persona puede hacer después de pasar la edad mediana es no hacer suficiente ejercicio. Quizás nuestro enemigo no sea tanto la glotonería como la pereza.”
Manteniéndose joven de espíritu
El bienestar físico, sin embargo, es solo una cara de la moneda. La otra cara es el bienestar mental y emocional, el mantenerse joven de espíritu. Eso requiere que uno tenga cosas que le interesan; que siga teniendo curiosidad, deseando aprender y atribuyendo importancia a los asuntos, queriendo hacer cosas. Y es interesante que estas cualidades pueden extenderse hasta la vejez como lo mostró un artículo que apareció en el Times de Nueva York, del 23 de enero de 1974, bajo el título: “Vejez: Un caso de espíritu, no de cronología.” Hablaba de cinco neoyorquinas, todas de más de setenta y cinco años de edad, que estaban llevando una vida ocupada, rica y muy satisfaciente. Una de ellas viaja y divierte a clubes femeninos y grupos estudiantiles y religiosos relatando cuentos; otra sale a entretener huéspedes seis o siete noches a la semana y está aprendiendo español; otra hace trabajo voluntario con jóvenes dos días a la semana y no le importa caminar cuatro o cinco kilómetros para hacerlo; y así por el estilo. Como dijo una de ellas: “Estoy demasiado interesada en las cosas que estoy haciendo para tener tiempo de ser anciana.”
Sí, los que se ocupan en mejorar la suerte de los jubilados subrayan la importancia de mantener vivo su interés y curiosidad en las cosas. Informan que muchas personas retiradas que se quejan de estar aburridas son tan perezosas que sencillamente rehúsan dar paso alguno para hacer interesante la vida para ellos mismos y de beneficio para otros. Resultó pues que los que se quejaban de estar aburridos eran demasiado holgazanes para visitar el centro de ciudadanos mayores aunque este estaba a pocos pasos de ellos. Y cuando se les ofreció la oportunidad de hacer cosas remuneradoras que no exigían demasiado esfuerzo, dijeron que estaban demasiado ocupadas... ¿demasiado ocupadas? ¿haciendo qué? ¡Nada más que holgazanear!
El hecho es que no se puede pasar todo el tiempo en recreación así como no se puede pasar todo el tiempo comiendo o descansando o durmiendo. Estos son meramente medios para un fin. Es por eso que un profesor de medicina retirado se opone a la mismísima palabra “retiro,” que significa retraerse o retroceder, y encierra la idea de no hacer nada. En su lugar él prefiere sustituir la expresión “los años electivos,” puesto que uno está libre para elegir lo que quiere hacer, así como también cuándo hacerlo y cuánto hacer.
Amor a Dios y al prójimo
Aquellos cuya profesión es ayudar a las personas retiradas a sentirse más felices y contentas informan que los retirados más infelices son los que llevan una vida extremadamente egoísta, egocéntrica; aquellos que tienen como interés principal las cosas materiales. Ahora —puesto que ya no pueden persistir en sus metas codiciosas— tienen que aprender a pensar en otros si desean sentirse felices y contentos. Se ha dicho que las palabras más importantes para el retirado son “mantenerse ocupado.” Pero tiene que ocuparse en algo remunerador, porque el Creador nos dio un sentido moral, una conciencia, la capacidad para razonar y tomar decisiones correctas. El doctor que a la edad de noventa y un años todavía sigue efectuando visitas a domicilio ilustra este punto. Ciertamente no tiene necesidades financieras, pero su corazón y su mente lo incitan a seguir sirviendo a otros. Confirma esto el Dr. Hamblin al declarar que las personas retiradas viven mientras creen que se les necesita.
Expresa este mismo punto de vista el jubilado Henry Legler, que fue activo en relaciones públicas. En su libro How to Make the Rest of Your Life the Best of Your Life, dice: “El retirado que abre su mente y su corazón a alguna forma de servicio religioso o social puede hallar satisfacciones que son mucho más duraderas que los triunfos de una carrera comercial.” Él habla por experiencia.
Y también el Gran Maestro Jesús hizo notar el hecho de que ‘no solo de pan vive el hombre,’ sino que tiene necesidades espirituales. (Luc. 4:4) En armonía con eso se nos informa que “la conferencia de la Casa Blanca sobre el Envejecimiento ha sugerido que las iglesias —que quizás estén haciendo más para los ancianos que ninguna otra organización— no están haciendo lo suficiente . . . Las iglesias, indica el informe, están cuidando más de las necesidades sociales de los ancianos que de sus necesidades espirituales. Están proveyendo conferencias, cine, giras en autobús y cenas en las iglesias, pero no están haciendo casi nada en cuanto a ‘nutrir la vida espiritual de nuestra población anciana.’”—El Press de Cleveland, 5 de enero de 1974.
Pero hay un grupo religioso que no está cometiendo este error, a saber, los testigos cristianos de Jehová. Ellos dan énfasis al lado espiritual de la vida: estudio bíblico personal, asistir a reuniones cristianas, servir a Dios y al hombre. Lejos de estar aburridos, los retirados que son Testigos se sienten felices, están ocupados y son productivos. En la oficina central de la Sociedad Watch Tower hay unos cuarenta miembros que tienen más de sesenta y cinco años de edad, de estos, trece tienen más de ochenta años de edad. Éstos siguen trabajando varias horas cada día y se sienten felices al hacerlo, porque se atiende bien a sus necesidades espirituales. Igualmente, alrededor del 5 por ciento de los 20.000 publicadores del Reino de tiempo cabal en los Estados Unidos tienen más de sesenta y cinco años de edad. ¡Entre estos estuvo una que murió en 1973, que se había mantenido ocupada hasta cumplir noventa y nueve años de edad!
Sí, usted puede hacer “del resto de su vida, lo mejor de su vida.” Pero eso requiere que se prepare, que haga planes, dando la debida consideración a factores prácticos como ingresos, domicilio y bienestar físico. Y más que todo, requiere que dé servicio altruista a Dios y a sus semejantes.