Preguntas de los lectores
● Primera a los Corintios 7:14 declara que los hijos de un padre o una madre creyente “son santos.” ¿Está envuelto el bautismo en tal ‘santidad’ de un hijo a la vista de Dios? ¿Qué hay si mentalmente el niño es retardado?
El apóstol Pablo está considerando aquí problemas en una familia dividida. Estimuló al cónyuge creyente a no abandonar al incrédulo y, como fuerte razón para mantener intacto el matrimonio, dijo esto: “Porque el esposo incrédulo es santificado con relación a su esposa, y la esposa incrédula es santificada con relación al hermano; de otra manera, sus hijos verdaderamente serían inmundos, mas ahora son santos.” (1 Cor. 7:14) Esto muestra que Dios considera a esos hijos según el principio del mérito de familia. Por mérito de familia se da a entender la santidad que Dios acredita, o imputa, a los hijos menores que son obedientes, mientras el niño no llegue al punto de ser responsable de sus actos. Esto se efectúa debido al valioso registro de santidad y buenas obras que a la vista de Dios tienen los “padres en unión con el Señor.” (Efe. 6:1) Este mérito de familia aplica aunque solo uno de los padres sea creyente, como indican las palabras supracitadas de Pablo.
¿Qué hay, entonces, del bautismo? El niño joven al cual se enseñe fielmente la Palabra de Dios sin duda progresará en conocimiento y entendimiento, y con el tiempo llegará al punto en que el espíritu de Dios lo impela a hacer su propia dedicación a Jehová y a pedir el bautismo. (1 Ped. 3:21) A fin de estar preparado para el bautismo, tiene que comprender que le es necesario arrepentirse, convertirse y entrar en una relación apropiada con Dios. (Hech. 3:19; 8:34-36) Después del bautismo, ya no estaría bajo el mérito de familia, sino que sería considerado como “santo” por su propia cuenta, y ante Dios sería responsable de seguir una vida de dedicación.—1 Ped. 1:14-16; Col. 1:21-23.
¿Deberían pensar los padres de hijos mentalmente retrasados o retardados que en todos los casos el bautismo es un requisito para que Dios considere dignos de su protección a los niños en tiempos de juicio, como en la predicha “grande tribulación”? Está claro que el grado de retardación es un factor determinante, puesto que algunos de esos niños permanecen con la mentalidad de un niño de cuatro o cinco años cuando están plenamente desarrollados. Quizás la criatura pueda entender ciertas enseñanzas fundamentales de la Palabra de Dios y repetirlas cuando se le pregunte. Él (o ella) puede ser obediente a los padres y abstenerse de hacer ciertas cosas que se le hayan señalado como incorrectas y contrarias a la voluntad de Dios. Pero ¿puede el niño tomar decisiones personales, puede decidir por su propia mente y corazón (no por la mente y corazón de los padres) el derrotero que desea emprender en la vida? ¿Puede comprender y buscar una relación personal con Dios, una relación que no dependa de sus padres? ¿Pudiera presentarse ante un cuerpo judicial, para responder de algún mal que hubiera cometido? Si no, entonces ese niño o niña evidentemente no está en condición de bautizarse, sino que continuaría bajo el mérito de familia a los ojos de Dios, considerado por él como “santo” en ese sentido.
Por consiguiente, este asunto no debe considerarse emocionalmente, sino con las enseñanzas bíblicas como base. Si el retardo no es grande y el niño en realidad puede hacerse discípulo del Hijo de Dios, sirviendo a Dios con su propio ‘corazón, alma, mente y fuerzas,’ entonces se le podrá ayudar a llegar al punto de poder bautizarse. (Mar. 12:30) Entonces debería poder ‘llevar su propia carga’ de responsabilidad espiritual. (Gál. 6:5) Los padres pudieran buscar el consejo de los ancianos si están en duda.
¡Cuán fortalecedor es para la fe y qué consolador es saber que a los niños jóvenes, así como otros de más edad en los cuales hay retardación mental, se les puede considerar “santos” debido al mérito de familia!