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  • Fondo de la Sociedad para Salones del Reino
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  • CÓMO FUNCIONA EL FONDO DE LA SOCIEDAD PARA SALONES DEL REINO
  • ¿QUIÉN RECIBE AYUDA DEL FONDO DE LA SOCIEDAD PARA SALONES DEL REINO?
  • LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA
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Nuestro Ministerio del Reino 1985
km 4/85 págs. 3-6

Fondo de la Sociedad para Salones del Reino

1 Por todas partes los testigos de Jehová a menudo expresan sincero agradecimiento por el Salón del Reino de su localidad. Esto se debe a que cumple un propósito importante en nuestra adoración a Jehová.

2 En el Salón del Reino disfrutamos de afectuoso compañerismo cristiano y de un intercambio de estímulo (Sal. 133:1; Heb. 10:24, 25). El Salón del Reino, centro de la adoración verdadera, sirve como símbolo de los intereses del Reino de Jehová en la comunidad y como lugar donde las personas recién interesadas en la verdad pueden familiarizarse con la organización de Jehová.

3 Desde 1935, cuando realmente se empezó a juntar a la grande muchedumbre de otras ovejas, la adquisición de Salones del Reino en todo el país ha sido un asunto de cada vez mayor importancia (Juan 10:16; Rev. 7:9). Especialmente ahora, cuando Jehová está acelerando la obra de recogimiento, en ciertas zonas se ha hecho crítica la necesidad de más Salones del Reino (Isa. 60:22). Esto se debe al aumento asombroso en el costo de construcción y el valor de las propiedades, lo cual hace que sea casi imposible disponer de financiamiento adecuado localmente. En un esfuerzo para prestar la ayuda necesaria, se estableció el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. Este arreglo, que se anunció por primera vez en la Asamblea de Distrito de 1983 “Unidad del Reino” y que se explicó más detalladamente en Nuestro Ministerio del Reino de diciembre de 1983, ofrece al pueblo de Jehová en todas partes la oportunidad de mostrar de manera sobresaliente su amor los unos a los otros y su unidad del Reino. (Juan 13:35.)

4 No es extraño que el pueblo de Jehová muestre su amor mediante compartir cosas materiales. Así era entre los cristianos primitivos, quienes se unieron para atender a las necesidades de los hermanos en Judea (Hech. 11:27-30). Los empobrecidos macedonios, junto con los más acaudalados corintios, participaron con otras congregaciones de Europa y Asia en proveer las necesidades de las congregaciones de Jerusalén y de otras partes de Judea (2 Cor. 8:1-4; 9:1, 2). Hoy día, cuando surgen emergencias debido a catástrofes naturales, la ayuda financiera hace posible que se suministren ropa y otros artículos necesarios a los hermanos de ciertas regiones. Puesto que la actual situación económica impide que algunos de nuestros hermanos tengan lugares de reunión que sean adecuados para las congregaciones de la localidad, el mismo espíritu de generosidad nos mueve a apoyar el arreglo para adquirir Salones del Reino. (Pro. 3:27.)

5 La necesidad actual es muy diferente de las necesidades anteriores que se acaban de mencionar, las cuales se han atendido mediante contribuciones generosas de los hermanos. El Fondo de la Sociedad para Salones del Reino no paga incondicionalmente por los Salones del Reino. No es eso lo que los hermanos necesitan. Cada congregación paga por su propio Salón del Reino. El Fondo de la Sociedad para Salones del Reino se ha establecido para proveer adecuado financiamiento económico para construir nuevos Salones del Reino o adquirir edificios y reconstruirlos a fin de usarlos como Salones del Reino. A las congregaciones se les conceden préstamos monetarios bajo ciertos términos que permiten que los hermanos locales los paguen sin que esto se haga una carga pesada para ninguna congregación en particular. Por lo tanto, el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino ofrece posibles beneficios para los hermanos en todas partes.

6 Aunque no consideramos los Salones del Reino de la misma manera como el antiguo Israel consideraba el tabernáculo y el templo de Jehová, es apropiado pensar en los relatos históricos que destacan el espíritu de generosidad que manifestaron los adoradores de Jehová durante el tiempo de aquellos proyectos de construcción. Tan abundante fue la contribución de materiales para la construcción del tabernáculo, que Moisés mandó que se hiciera un anuncio por todo el campamento de Israel para decirle al pueblo que no ‘produjera ya más material para la contribución santa’. (Éxo. 36:6, 7.)

7 Los israelitas manifestaron este mismo espíritu en los días de David y Salomón (1 Cró. 29:3-7). La Biblia también menciona el hecho de que el pueblo contribuyó gozosamente y de toda alma (1 Cró. 29:9). Muchos años después, al escribir a la congregación de Corinto respecto a la contribución de ésta para ayudar a los cristianos necesitados de Judea, Pablo declaró que el que siembra liberalmente, “liberalmente también segará”. Añadió lo siguiente: “Que cada uno haga así como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre”. (2 Cor. 9:6, 7.)

8 El mundo refleja una actitud muy diferente. Manifiesta una actitud de “yo primero”. Aun entre los del propio pueblo de Dios, ha habido quienes han mostrado tal espíritu. Un ejemplo de esto se puede hallar en el libro de Ageo. Los asuntos personales y el vivir una vida holgada absorbieron tanto a los judíos repatriados que desatendieron la adoración de Jehová (Ageo 1:4, 9). Jehová no bendijo sus esfuerzos ni su tierra. Para ayudarlos a reajustar su modo de pensar, Jehová mandó a su profeta Ageo. Debido a que nuevamente emplearon su tiempo, recursos y energías en reedificar la casa de Jehová, los israelitas otra vez experimentaron el gran gozo de dar generosamente, y recibieron abundantes bendiciones procedentes de Jehová. La urgente necesidad que actualmente hay de más Salones del Reino en este país ofrece al pueblo de Jehová hoy día una maravillosa oportunidad de experimentar semejantes bendiciones y gozo. (Mal. 3:10.)

CÓMO FUNCIONA EL FONDO DE LA SOCIEDAD PARA SALONES DEL REINO

9 El Fondo de la Sociedad para Salones del Reino funciona a manera de un “fondo rotativo”. Es decir, las contribuciones que se reciben se depositan en una cuenta que se utiliza únicamente para dar préstamos a las congregaciones de los Estados Unidos para ayudarlas a financiar sus proyectos con respecto a Salones del Reino. Aunque los fondos que se reciben son considerados como contribuciones al Fondo de la Sociedad para Salones del Reino, no llegan a ser una “donación” para completar un proyecto de cierto Salón del Reino en particular. Más bien, las congregaciones que obtengan préstamos deben efectuar pagos de reembolso. A medida que se hace esto, el dinero de reembolso que se acumule, junto con las contribuciones que se sigan recibiendo de las congregaciones, se prestará a aún otras congregaciones para sus proyectos de construcción.

10 La Sociedad sufraga los gastos de administrar los fondos, como la correspondencia, los aspectos legales, bancarios, etc. Por lo tanto, cada dólar que se contribuye al Fondo de la Sociedad para Salones del Reino se utiliza exclusivamente para proveer dinero para el fondo común de préstamos a fin de ayudar a las congregaciones.

11 Estos préstamos se reembolsan al Fondo de la Sociedad para Salones del Reino a razón de 6% de interés. ¿Por qué se cobran intereses? Básicamente, la pequeña cantidad de interés que se carga protege de la inflación a las contribuciones. Cada año la inflación disminuye el poder adquisitivo del dólar mientras que el costo de construir Salones del Reino aumenta. Así que, el interés que se paga permite que el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino mantenga su potencial de ayudar a las congregaciones ahora y en el futuro.

¿QUIÉN RECIBE AYUDA DEL FONDO DE LA SOCIEDAD PARA SALONES DEL REINO?

12 Como ya se ha mencionado en números anteriores de Nuestro Ministerio del Reino, por el presente solo se pueden satisfacer algunas de las necesidades más críticas; esto se debe a lo escasa que se halla actualmente la base financiera del Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. En 1983, los superintendentes de circuito, con la ayuda de hermanos capacitados de cada circuito, efectuaron una encuesta para determinar cuál congregación de cada circuito era la que más necesitaba un nuevo Salón del Reino.

13 Pero debe tenerse presente que el que se haya alistado a cierta congregación como la primera por orden de prioridad en el circuito no significa que califique para recibir ayuda al presente. Puede que en otras zonas haya congregaciones que tengan aún mayor necesidad. Se consideran todos los factores que tengan que ver con el asunto, y sobre la base de tal información, la Sociedad procura asignar los fondos disponibles.

14 A las congregaciones se les advierte que no vayan a “crear” una emergencia. Por ejemplo, quizás cierta congregación ocupe un edificio que sea pequeño o esté atestado y, por eso, desee construir o renovar, aunque el edificio actual esté en buenas condiciones y sea conveniente en otros aspectos. A menos que la congregación misma pueda financiar el proyecto, sería prematuro pensar en vender el edificio actual y suponer que del Fondo de la Sociedad para Salones del Reino se pueda conseguir dinero para ayudarla a construir un Salón del Reino más amplio. Tampoco aconsejamos que pidan prestado dinero a los hermanos ni a las instituciones financieras a corto plazo, esperando que la Sociedad ponga a su disposición fondos para cubrir esas deudas. Sea lo que sea que se planee respecto a la construcción y el financiamiento de un Salón del Reino, el principio que se expresa en Lucas 14:28-30 ciertamente debe aplicarse.

15 ¿Se quiere decir con esto que no se debe buscar financiamiento aparte del Fondo de la Sociedad para Salones del Reino? No. Si una congregación opta por valerse de financiamiento local, puede hacerlo. Sin embargo, no debe hacerse con la intención de luego volver a financiar mediante el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. Así mismo, del Fondo de la Sociedad para Salones del Reino no se pueden obtener afianzamientos de préstamos.

16 En ciertas zonas, las congregaciones han podido alquilar edificios adecuados que se han podido usar como Salones del Reino. Aunque quizás sea ventajoso ser dueño de propiedad, no hay ningún inconveniente en alquilar cierto edificio que sea adecuado para un Salón del Reino. Siempre que sea posible, debe firmarse un contrato de alquiler que declare la responsabilidad del propietario, así como la de la congregación.

LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA

17 El Fondo de la Sociedad para Salones del Reino no está afiliado a ninguna agencia comercial de financiamiento. Más bien, la organización de Jehová ha hecho posible que se nos presente a cada uno de nosotros la oportunidad de contribuir regularmente a este fondo. Sí, nuestra generosidad cristiana, impulsada por el espíritu de Dios, puede satisfacer muchas de las necesidades de más Salones del Reino. (Compárese con 2 Corintios 9:8-15.)

18 Toda congregación de los Estados Unidos debe designar una caja de contribución para el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. Asegúrense de que esté bien situada, al alcance de todos. Si la congregación decide a favor de un proyecto de construir un Salón del Reino, se puede establecer una caja de contribución para ese proyecto de construcción. Tal arreglo hará posible que los publicadores decidan cómo quieren que se utilice su contribución. Podemos estar seguros de que Jehová bendecirá nuestros esfuerzos para atender a las necesidades de los muchos. (Heb. 6:10.)

19 Quizás la congregación en conjunto desee ayudar a satisfacer la creciente necesidad de más Salones del Reino. Si la congregación ya ha terminado de pagar por su propio Salón del Reino, puede que decida contribuir mensualmente cierta cantidad de dinero al Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. Con este fin, puede presentarse una resolución a la congregación. Al ser aceptada, la cantidad de dinero que se apruebe puede sacarse mensualmente del dinero en efectivo de la congregación y enviarse a la Sociedad. Por supuesto, cualquier congregación que desee puede tomar tal resolución; y la cantidad de dinero que se decida contribuir puede enviarse junto con el dinero que se reciba de la caja de contribución para el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino. Esto puede hacerse mensualmente o tan a menudo como la congregación desee.

AYUDA LOCAL

20 Como sugerencia, una congregación puede ayudar a que otra congregación vecina o de la localidad obtenga un Salón del Reino apropiado mediante convenir en ayudar con los pagos mensuales de la hipoteca. Por supuesto, nunca debe solicitarse tal arreglo. No obstante, congregaciones vecinas o las que no tengan que pagar mucho o nada de su hipoteca quizás deseen ayudar a aliviar la carga financiera de las congregaciones que ocuparán el nuevo Salón del Reino. Si una congregación vecina se ofreciera voluntariamente para hacer esto, debe ponerse por escrito la cantidad de dinero que esa congregación desea contribuir cada mes y por cuánto tiempo se propone dar tales contribuciones mensuales. Una copia de este convenio escrito debe mantenerse en los archivos de cada congregación envuelta en el arreglo. Seis congregaciones de una comunidad reconocieron que sería muy difícil para los hermanos envueltos en un proyecto de construcción cumplir con los requeridos pagos de la hipoteca. Decidieron colectivamente dividir entre todas las congregaciones los pagos de la hipoteca. Así, todos en la comunidad se beneficiaron, y los hermanos compartieron la carga financiera.

21 En cierta zona metropolitana se necesitaba con urgencia otro Salón del Reino. No obstante, el coste de propiedad exigía cientos de miles de dólares. Las tres congregaciones simplemente no podían hacer los pagos extremadamente altos de la hipoteca. Siete congregaciones cercanas, aunque todavía estaban pagando por sus propios Salones del Reino, decidieron ayudar mensualmente para que se pudiera proveer el Salón del Reino que se necesitaba. (Véase 2 Corintios 8:14.)

22 En muchos casos varias congregaciones ocupan un mismo Salón del Reino. ¿Qué se puede hacer si una o más de estas congregaciones hallan que es necesario adquirir un Salón del Reino en su propio territorio? Las congregaciones que van a quedarse con el existente Salón del Reino quizás deseen contribuir una suma considerable al nuevo proyecto. Pueden efectuar esto mediante hacer un préstamo y donar la suma al proyecto del nuevo Salón del Reino. (Debe tenerse presente que tales préstamos deben hacerse en la localidad, ya que el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino no se ha establecido con ese propósito.)

23 En tales casos, la congregación que decida adquirir su propio Salón del Reino no debe suponer que las otras congregaciones están obligadas a “comprarle su porción” del edificio existente. Ninguna congregación es “dueña” de cierta porción del edificio, de modo que pueda “venderse” a las congregaciones que seguirán ocupando el edificio existente.

24 Desde que se estableció el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino, se ha prestado dinero para financiar los proyectos de construcción de Salones del Reino en 17 estados. Se están concediendo más préstamos a medida que hay más fondos. A las congregaciones todavía les falta hacer mucho, sea por su cuenta o con la ayuda disponible del Fondo de la Sociedad para Salones del Reino.

25 Como promedio, cada dos días y medio se forma una nueva congregación en este país. La cantidad total de nuevas congregaciones que se forman cada año pone aún más carga sobre los Salones del Reino que tenemos actualmente. Por eso, el desafío que está delante de todos nosotros hoy día incluye no solo satisfacer la necesidad de más Salones del Reino adecuados para las congregaciones existentes, sino también hacer lo que podamos para ir al mismo paso que el rápido aumento en la cantidad de nuevas congregaciones.

26 Este asunto verdaderamente importante debe llevarse ante Jehová mediante oraciones sinceras. Personalmente y como congregación, se nos pide que calculemos nuestros recursos materiales y determinemos hasta qué grado podemos dar apoyo al Fondo de la Sociedad para Salones del Reino a fin de ayudar a adquirir los edificios para Salones del Reino que se necesitan. El paso acelerado de la obra de recogimiento está en armonía con el horario de Jehová. Él ciertamente nos bendecirá a medida que cuidamos debidamente de los que se apresuran a entrar en su organización del Reino durante la parte final de estos últimos días. (Isa. 60:8, 10, 11, 22.)

[Ilustración en la página 3]

Luisiana: Salón del Reino construido en poco tiempo

[Ilustraciones en la página 5]

Nueva York: Edificio que fue adquirido y convertido en Salón del Reino

Kentucky: Salón del Reino construido en poco tiempo

[Recuadro en la página 6]

¿Cuál es la necesidad?

Durante los últimos diez años, se ha visto en los Estados Unidos un aumento de 35 por 100 en la cantidad de publicadores, y se han formado más de 1.400 congregaciones. Al presente, este aumento continúa a un paso acelerado.

Estamos contentos de que durante los años pasados se hayan construido miles de excelentes Salones del Reino. El pueblo de Jehová ha obrado con diligencia al hacer esto posible. Sin embargo, en vista del aumento que continúa, nos enfrentamos con un desafío.

Más de 300 circuitos de este país necesitan por lo menos un nuevo Salón del Reino. Muchos circuitos han informado que necesitan urgentemente nuevos Salones del Reino. En una zona metropolitana grande hay 26 Salones del Reino, en cada uno de los cuales se reúnen cuatro o más congregaciones. En tales circunstancias, uno puede fácilmente comprender las dificultades que surgen durante la visita del superintendente de circuito, en el día de la Conmemoración y cuando se conduce la Escuela del Ministerio del Reino.

Se ha comprobado que, además de los fondos que se reúnen localmente, se necesitan alrededor de ochenta mil a cien mil dólares para completar el proyecto de construcción de un Salón del Reino. En algunas zonas, se puede construir un Salón del Reino por unos cuarenta mil a cincuenta mil dólares, pero en otras puede que cueste cien mil dólares, o más, solo comprar el terreno en el cual construir un Salón del Reino.

Basándose en estas cifras, uno puede tener una idea de lo que se necesita para que el Fondo de la Sociedad para Salones del Reino y el programa de expansión sigan adelante.

Algunos de nuestros hermanos se reúnen en sótanos húmedos o en almacenes que han sido parcialmente convertidos en Salones del Reino, y otros todavía se reúnen en hogares de hermanos. En otros sitios, el único recurso que los hermanos han tenido ha sido alquilar locales que originalmente eran tiendas. Hay zonas en que los hermanos no pueden hallar ningún local apropiado en absoluto. Utilizan edificios cívicos u otros edificios que grupos mundanos también usan. Así que, para cada reunión, tienen que traer al local la literatura y todo el equipo que se necesita para el funcionamiento de la congregación, y después de la reunión tienen que llevárselos.

En aún otras zonas el vecindario ha cambiado tanto que ya no es un sitio apropiado para un Salón del Reino, y por eso la congregación tiene que mudarse. Otros locales de Salones del Reino no tienen suficiente área de estacionamiento. En otros lugares los hermanos se esfuerzan por enfrentarse al constante problema de atestamiento; hay quienes tienen que estar de pie durante las reuniones. Esas condiciones indeseables usualmente desacreditan a la verdad.

Aunque reconocemos la magnitud de la tarea que tenemos a mano, debemos confiar plenamente en la ayuda de Jehová para satisfacer la actual necesidad de Salones del Reino. (Pro. 3:5, 6.)

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