¿Son tóxicas estas bellas mariposas?
POR EL CORRESPONSAL DE ¡DESPERTAD! EN ÁFRICA DEL SUR
¿HA OBSERVADO alguna vez extasiado a una mariposa revoloteando? ¿Le impresionaron su belleza, dibujo y colorido? Con su vuelo de flor en flor parece que quiera reírse de usted y atormentarlo. Le gustaría verla de cerca, incluso fotografiarla, pero nunca se detiene suficiente tiempo en ninguna flor, y siempre está batiendo las alas. Pero ¿sabía que algunas de estas preciosas criaturas son, según se cree, venenosas?
Echemos un vistazo a las dos especies que aparecen en estas páginas: la mariposa monarca (Danaus plexippus, derecha), de grandes alas negras y pardo-anaranjadas, y la mariposa virrey (Limenitis archippus, arriba), de aspecto casi idéntico a la monarca, aunque por lo general más pequeña. ¿Qué las convierte en tóxicas, y cuál es el objetivo de que lo sean?
Las mariposas, de las que se conocen más de quince mil especies, pasan por cuatro fases de desarrollo hasta transformarse en esas gráciles maravillas aladas que contemplamos en los jardines. Una de estas etapas es la larvaria o de oruga. La oruga de la monarca se alimenta del ponzoñoso algodoncillo, lo que, al parecer, acaba convirtiéndola en “una mariposa muy tóxica, potencialmente letal para cualquier pájaro que se la coma y no la vomite”, escribe Tim Walker en Science News. La sustancia mortífera es el cardenolido, un veneno cardíaco. ¿Y la mariposa virrey?
Walker afirma: “Por más de un siglo se ha creído tradicionalmente que este insecto alado esconde un sabroso cuerpo tras los colores de la tóxica mariposa monarca”. Como puede apreciarse en las fotografías, el dibujo de ambas mariposas es muy parecido, con la salvedad de la línea negra interior de las alas posteriores de la virrey. Durante los últimos cien años, los evolucionistas han creído que la virrey desarrolló un dibujo semejante al de la venenosa monarca a fin de evitar los ataques de los pájaros, que habían aprendido a mantenerse alejados de esta mariposa de sabor repulsivo. Se pensaba que, a no ser por su similitud con la monarca, la virrey sería un bocado apetitoso para los pájaros.
¿Qué han descubierto recientemente los investigadores? Walker apunta: “Nuevos estudios indican, sin embargo, que a quienes ha logrado engañar la mariposa virrey es a los científicos, no a los pájaros. [...] Dos zoólogos han demostrado que para los pájaros sagaces la virrey puede saber tan mal como la nociva monarca”. ¿Por qué les resulta desagradable la virrey, si su larva no ingiere plantas tóxicas, sino las inocuas hojas del sauce? Walker explica: “Esto parece indicar que las mariposas virrey de algún modo producen sus propias defensas químicas”.
De hecho, los conocimientos actuales en el campo de la entomología sugieren que los entendidos todavía tienen mucho que aprender y que tal vez deberían fiarse menos de sus ‘creencias tradicionales’. Un crítico escribió respecto a una publicación reciente sobre la mariposa monarca: “Este extraordinario libro nos muestra que cuanto más aprendemos de la monarca, menos seguros estamos de lo que ‘sabemos’”.
Como bien señala la Biblia: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas”. (Revelación [Apocalipsis] 4:11.)
Es evidente que al hombre todavía le queda mucho por aprender sobre todas las diferentes formas de vida de la Tierra. Un obstáculo importante para adquirir conocimiento exacto es la negativa de muchos científicos a aceptar la existencia y el papel activo de un Ser que lo haya concebido y creado todo. Paul Davies, profesor de física matemática, indicó en su obra La mente de Dios: “No cabe duda de que muchos científicos se oponen temperamentalmente a cualquier forma de metafísica [...]. Desdeñan la idea de que pueda existir un Dios, o inclusive un sustrato o principio creativo impersonal que sostiene la realidad [...]. Personalmente, no comparto su desdén. [...] No puedo creer que nuestra existencia en el universo sea un mero capricho del destino, un accidente histórico, un destello fortuito en el gran drama cósmico”. (Traducción de L. Abellanas.)
El salmista David escribió: “El insensato ha dicho en su corazón: ‘No hay Jehová’. Han obrado ruinosamente, han obrado detestablemente en su trato”. La persona sensata, en cambio, reconoce humildemente la existencia del Creador, como hizo el profeta Isaías al decir: “Esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella, Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: ‘Yo soy Jehová, y no hay ningún otro’”. (Salmo 14:1; Isaías 45:18.)
[Fotografías en las páginas 16, 17]
Mariposa monarca (arriba), mariposa virrey (página 16). Se las distingue fundamentalmente por la línea negra que atraviesa las alas posteriores de la virrey. (No están representadas a la misma escala.)