BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g88 8/1 págs. 16-18
  • Bangkok, una mezcla de pasado y presente

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • Bangkok, una mezcla de pasado y presente
  • ¡Despertad! 1988
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • Ciudad de contrastes
  • Vida religiosa
  • Una ciudad cambiante
  • Aumento de la Teocracia en Asia sudoriental
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1951
  • Llegué a apreciar la verdadera sabiduría
    ¡Despertad! 1988
  • ¿Es realmente feliz la vida en las ciudades?
    ¡Despertad! 1994
  • Proclamando libertad en la “Tierra de los Libres”
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1977
Ver más
¡Despertad! 1988
g88 8/1 págs. 16-18

Bangkok, una mezcla de pasado y presente

LOS tailandeses la llaman Krung Thep, es decir, “Ciudad de ángeles”. Los visitantes occidentales del pasado la llamaron la Venecia del Oriente. Para el resto de nosotros es Bangkok, la capital de Tailandia, el antiguo reino de Siam.

Cuando en el siglo XVI los europeos llegaron por primera vez a Tailandia, Bangkok era solo un pequeño poblado de pescadores, ocupado por mercaderes y artesanos chinos. Hoy, los dos millones de turistas anuales se encuentran con una bulliciosa metrópoli de más de cinco millones de personas que es una fascinante mezcla de pasado y presente.

Ciudad de contrastes

En 1782 el rey Rama I, primer rey de la presente dinastía Chakri, trasladó la capital de Siam de la ciudad de Thon Buri, al otro lado del río Chao Phraya, a Bangkok. En este lugar, situado en la orilla oriental de un meandro del río, construyó su residencia real, hoy conocida como el complejo del Gran Palacio. Rodeada por el río por tres de sus lados, a la ciudad la atravesaba una red de canales —llamados klongs—, que servían de carreteras, así como de suministro de agua, de mercado y para bañarse. El nombre “Venecia del Oriente” ciertamente era adecuado.

No obstante, hoy el visitante ya no encuentra escenas idílicas a lo largo de relucientes y pacíficos canales. También han desaparecido la mayoría de las casas construidas sobre pilotes a lo largo de los canales, así como las balsas de bambú. En su lugar, encontramos una gran metrópoli de hormigón y neón, con interminables embotellamientos de tráfico donde incluso el cruzar la calle puede ser una angustiosa experiencia. La mayoría de los canales han sido rellenados y se han convertido en las calles de la ciudad. Y las casas que había a lo largo de los canales han sido reemplazadas por centros comerciales de dos, tres y hasta cuatro plantas.

De muchas maneras Bangkok ha adoptado un carácter occidental, con altos edificios de oficinas y centros comerciales con aire acondicionado. Pero, yuxtapuesto a lo ultramoderno, está lo tradicional: templos budistas, santuarios y casas de espíritus. Dentro de un monasterio budista, los monjes meditan y cantan, y la gente intenta encontrar paz y tranquilidad. Fuera, interminables caravanas de automóviles, ruidosos samlors (taxis abiertos de tres ruedas), motocicletas y humeantes autobuses y camiones obstruyen las calles, algunas de las cuales eran sendas de elefantes solo unos cien años atrás.

En las zonas residenciales de la ciudad, la gente vive en apartamentos de estilo occidental con aire acondicionado. Pero en las afueras y en los sectores más pobres, las familias, a menudo de varias generaciones, viven en pequeñas casas de madera con pocos muebles, aunque normalmente con una antena de televisión en el tejado.

Vida religiosa

Cerca del 95% de los tailandeses son budistas, de modo que lo primero que los visitantes pueden notar es una profusión de brillantes templos o wats, con sus tejados inclinados superpuestos que se reducen con la altura y aguilones muy ornamentados. Unos cuatrocientos de los treinta mil monasterios budistas que hay en el país están en Bangkok. El más famoso es el templo del Buda de esmeralda. Es la Capilla real, y alberga el objeto más reverenciado de Tailandia: una imagen de Buda de 61 centímetros de alto hecha de piedra cristalina verde. Se la considera tan sagrada, que el mismo rey tiene que cambiar sus tres diferentes vestiduras a principio de la temporada de lluvias, de la más fresca y de la calurosa.

En una de las intersecciones más bulliciosas de la ciudad se encuentra el santuario más popular de Bangkok, con una estatua dorada de Brahma, el dios tetracéfalo hindú. Aquí, desde el principio, el budismo se ha mezclado con el hinduismo.

Otra faceta de la mística oriental son las muchas casas de espíritus que se ven por toda la ciudad. Para los tailandeses, cada terreno está ocupado por un espíritu guardián que tiene que ser aplacado. De modo que se erige una casa de espíritus al lado de prácticamente todo edificio, ya sea una residencia, un hotel, un banco, un complejo de oficinas o incluso un monasterio.

La mezcla de creencias y de ideas religiosas ha conformado de muchas maneras las actitudes de los tailandeses y su modo de pensar. Aunque los budistas consideran la vida principalmente como un sufrimiento, los tailandeses creen en sanuk (placer o diversión). Eso crea en ellos un espíritu despreocupado y de trato fácil. Aunque esto puede ser beneficioso en algunos aspectos, ciertamente no contribuye a un tráfico ordenado ni a la observancia de las leyes. Actitudes como mai pen rai (no importa; es igual) y tam sabai (tómalo con calma) no contribuyen mucho a eliminar problemas como el de la suciedad en las calles, ni tampoco a la planificación a largo plazo.

Por otra parte, la aceptación de los efectos del karma (hechos pasados) como responsable de las desgracias parece explicar el aguante paciente de los tailandeses ante circunstancias adversas. No solo es el campesino el que parece estar contento con su dura porción en la vida, sino que ni siquiera el automovilista se suele molestar demasiado cuando alguien le corta el paso. Los pasajeros de un autobús atestado no se perturban si el vehículo queda atascado en uno de los muchos embotellamientos de tráfico en una tarde calurosa. A todo ello se hace referencia aptamente como jai yen (cabeza fría).

Una ciudad cambiante

El estilo de vida tradicional está desapareciendo gradualmente. Aun así, desde la niñez se sigue dando importancia al respeto a los mayores. Es agradable ver a los estudiantes jóvenes saludar a sus maestros con un wai, inclinando la cabeza con las palmas de las manos juntas en la barbilla.

También es común ver en Bangkok a los monjes con sus vestiduras de color azafrán pidiendo sus limosnas por la mañana. Muchos jóvenes aún honran la tradición y emprenden la vida monacal durante una temporada de excedencia que sus patronos les pagan.

Todas las carreteras de Tailandia convergen en la capital, trayendo con ellas lo que el periódico Bangkok Post llama “el tráfico más congestionado de Asia, posiblemente del mundo”. Muchas de estas carreteras fueron construidas rellenando los canales que antes existían. El resultado es problemas de drenaje, salida de aguas residuales e inundaciones frecuentes, especialmente durante la temporada anual de los monzones.

Para agravar el problema, Bangkok se está hundiendo, ¡a un ritmo de más de cuatro centímetros por año! Así, ¿se convertirá pronto la “Venecia del Oriente”, una mezcla tan fascinante de pasado y presente, en la “Atlántida del Oriente”?

[Reconocimiento en las páginas 16, 17]

Fotos: Tourism Authority of Thailand

[Recuadro/Fotografías en la página 18]

El mercado flotante de Bangkok

Imagínese ir al mercado sentado en un barco estrecho y alargado, y, al llegar, comprar frutas y verduras de otros barcos similares. ¿Le parece extraño? No si usted vive en el exótico Bangkok y frecuenta su mercado flotante.

Es cierto que esta gran metrópoli también tiene mercados modernos, pero ninguno es más fascinante que el mercado de los klongs (canales) de Bangkok, que acordelan de agua esta ciudad.

En el mercado flotante se pueden ver barqueras vestidas con sus trajes tradicionales, coronadas con el clásico sombrero de bambú de ala ancha. Estas vendedoras ofrecen sus mercancías a los ávidos clientes. Un barco está lleno de exuberante fruta tropical; otro, de una gran variedad de verduras; el próximo, de un buen surtido de mariscos.

No se preocupe si todo esto le despierta el apetito o la sed. Solo tiene que remar hacia otro barco. En este, la jefa de cocina mece una humeante olla que despide un grato olor a especias. Está cocinando unos platos exquisitos. ¡Pruebe uno! O vaya al barco que está al otro lado del klong, donde se venden zumos refrescantes. Apagarán su sed mientras sale lentamente de este atolladero de barcos que se balancean.

[Reconocimiento]

Tourism Authority of Thailand

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir