En gira para ver la química intestinal
ARRELLÁNESE en su sillón, y venga con nosotros a una gira imaginaria de uno de los más interesantes establecimientos para procedimientos químicos del mundo. La gira es gratis y sumamente educativa. No le quitará mucho de su tiempo... solo de diez a veinte minutos, dependiendo de cuán rápidamente pueda usted adquirir la información.
El hombre ha diseñado muchas clases de plantas o establecimientos químicos automáticos y semiautomáticos para elaborar y refinar toda clase de materia prima. Pero ninguno ha igualado jamás a esta planta que usted está a punto de recorrer. La simplicidad de su diseño, y al mismo tiempo la complejidad de las muchas reacciones que se efectúan simultáneamente, junto con su elevada eficacia, su autoconservación, y su automatización casi perfecta son cosas por las cuales los bioquímicos nunca dejan de maravillarse.
Esta insólita planta química está situada en nuestro propio abdomen. Consta de un tubo que mide unos nueve metros de largo, al cual muy bien se le ha llamado “el tubo de la vida.”
Por supuesto, debido a su índole realmente no podemos entrar en esta planta química para verla, pero si usted mira los diagramas que tiene ahora enfrente, lo llevaremos a una gira visual.
Al comenzar nuestra gira, sírvase notar que la primera parte de esta planta es conocida como el intestino delgado. Tiene un diámetro de dos y medio a cuatro centímetros, y una longitud de aproximadamente siete metros. Esto parece aplicar a todo adulto sin importar su altura o peso. Más tarde vamos a ver la segunda parte de esta planta química... el intestino grueso. Le queda bien el nombre porque como promedio su diámetro es dos veces el diámetro del intestino delgado. Este tubo más grande mide entre un metro y medio y un metro ochenta centímetros de largo. E imagínese: ¡el edificio en que está alojada toda esta planta química tiene menos tamaño que la tercera parte de un pie cúbico! Es interesante, también, que las paredes de este edificio pueden ensancharse para hacer lugar para presiones de gas que pueden agrandar secciones de los tubos de la planta al doble de su tamaño... en diámetro, no en longitud.
Sus componentes
Ahora echemos un vistazo a la ‘tubería’ de esta planta química. No está hecha de metal, sino de elementos orgánicos, flexibles y ensanchables, de carne y sangre, que constan de cuatro capas. La capa exterior es una membrana delgada, realmente una extensión del peritoneo o revestimiento interior del abdomen. Luego llegamos a la segunda capa; y notamos cuán extraordinaria es. Consta de dos capas de fibras; la capa exterior corre longitudinalmente y la capa interior es circular. Las fibras que corren longitudinalmente ejercen cierta clase de presión en el contenido del tubo, mientras que las fibras circulares aplican otra clase de presión. Las dos capas están programadas de tal manera que su actividad se coordine. No hay ninguna confusión ni se está involuntariamente en pugna, y no se requiere que nosotros dirijamos las operaciones. ¡Hablando de automatización! ¡El hacedor de esta máquina, el Creador, ciertamente fue el primero en tenerla!
La tercera capa consta de tejido conectivo areolar o formado sueltamente que une la capa muscular con la capa más interna. La más importante es esa cuarta capa más interna que examinaremos ahora. Es una membrana mucosa que forra el interior del tubo. Este revestimiento es especialmente importante en el intestino delgado. ¿Por qué? Porque aquí la capa interior está equipada para derramar jugos digestivos al tubo por una parte, y por otra parte está equipada para absorber elementos alimenticios digeridos en el caudal sanguíneo donde alimentan a todas las células del cuerpo.
Su actividad química
Pero antes de continuar adelante en esta gira, digamos unas cuantas palabras acerca del estómago y su relación con el intestino delgado. Muchas personas tienen un concepto erróneo en cuanto al papel que desempeña el estómago en la digestión de los elementos alimenticios y la absorción de nutrimentos digeridos. El estómago solo comienza a digerir las proteínas y casi no hace nada en cuanto a los hidratos de carbono (los almidones y los azúcares) o las grasas. La absorción en el estómago parece estar circunscrita a cantidades mínimas de azúcar y alcohol. De hecho, algunas personas lo han pasado bastante bien habiéndoseles extraído casi todo el estómago. En esos casos esta maravillosa planta química automáticamente se adapta a las nuevas circunstancias... el intestino delgado ensancha su parte delantera a proporciones semejantes a bolsa y así se las arregla para sustituir, de hecho, al estómago.
Lo que el estómago hace es preparar el alimento que recibe de modo que quede en condición adecuada para más elaboración en los intestinos. Tanto por acción química como por acción mecánica desintegra las partículas alimenticias hasta que llegan a ser como una sopa de chícharos semiespesa de color grisáceo a la cual se llama “quimo.”
A intervalos regulares, y automáticamente, el estómago hace salir parte de este quimo a través de su válvula inferior (también tiene una válvula superior). Ahora déle un vistazo a esta válvula inferior del estómago; impide que el quimo de los intestinos regrese al estómago. Debido a que la cantidad de jugos digestivos agregados a la masa alimenticia en esta planta química es más o menos igual a la cantidad de nutrimentos absorbidos en el caudal sanguíneo, el quimo mantiene aproximadamente la misma consistencia al avanzar a través de los siete metros del intestino delgado.
En esta planta química no solo se suministran jugos digestivos a través de la capa más interna del intestino, sino que también se reciben jugos digestivos de otras dos fuentes. El hígado, por medio de un tubo, suministra la bilis para desintegrar las grasas. Y el páncreas, por medio de dos tubos, suministra básicamente tres clases de enzimas.a Estas se utilizan para digerir las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. Ciertas glándulas de esta planta química sirven para neutralizar la acidez del quimo que se recibe del estómago. Sí, el trabajo que efectúa el estómago requiere un medio ácido, mientras que el que se lleva a cabo en el intestino delgado requiere un medio alcalino.
Después de haber sido digerido el alimento, es necesario absorberlo. De hecho, la digestión y la absorción progresan al mismo tiempo sin estorbarse una a otra. La absorción se efectúa por medio de estas diminutas proyecciones cónicas que usted ve en el revestimiento más interno de este tubo. Obran como bombas de succión. Por medio de ellas los elementos proteínicos y de hidratos de carbono digeridos entran directamente en la sangre. Sin embargo, las partículas de grasa digeridas primero entran en la linfa, y de allí entran en el caudal sanguíneo.
Para cuando el quimo ha sido digerido plenamente y casi todos sus nutrimentos han sido absorbidos, la masa ha llegado al fin de la primera parte de esta planta química, el fin de los siete metros. Pero nuestra gira no termina allí, porque entonces se abre una válvula, permitiendo que esta masa semejante a sopa de chícharo pase a la primera parte del intestino grueso, conocida como ciego, que ahora usted puede observar. Al avanzar la masa por el intestino grueso, se absorbe el agua y varios elementos minerales. Hay bastante actividad bacteriana aquí. Para la buena salud esta ‘flora,’ como se le conoce, es absolutamente esencial.
La acción mecánica
Para la digestión y absorción de la masa de alimento, y para que ésta viaje desde el principio hasta el fin a través de esta planta química, se necesita algo más que la gravedad. Se requiere acción mecánica. Aquí es donde las dos capas de músculo, descritas previamente, entran en juego. Producen básicamente dos clases de acción: mezcla y propulsión. Tan pronto como algún quimo pasa del estómago al intestino delgado, comienzan unas contracciones rítmicas... automáticamente. A distancias regulares una de otra, bandas circulares de fibras musculares comienzan a contraerse y así dividen el quimo en segmentos. Entonces estos músculos se relajan y otros, equidistantes entre los que acaban de relajarse, se contraen. Así la mitad de cada segmento previo llega a formar parte de un nuevo segmento, con el resultado de que constantemente nuevas superficies del quimo quedan expuestas a las acciones químicas y superficies absorbentes de los intestinos. Estos músculos circulares siguen contrayéndose y relajándose bajo condiciones normales de siete a diez veces por minuto por aproximadamente media hora a la vez, todo automáticamente. Entonces, ¿qué?
Entonces entra en función automáticamente el otro conjunto de músculos. Por perístole lenta el quimo es impulsado hacia adelante, nunca hacia atrás. Después que el quimo ha sido impulsado hacia adelante por cierta distancia la perístole se detiene automáticamente y se reanuda la “segmentación rítmica,” como la llaman algunos. Se necesitan de dos a cuatro horas para que el quimo viaje los siete metros de longitud de la primera parte de esta planta química. De nuevo, periódicamente, se abre la válvula que protege la entrada al intestino grueso. Entonces por medio de vigorosa acción peristáltica, todo automático, por supuesto, el quimo, ahora casi sin nutrimentos, es empujado al colon o intestino grueso.
Ahora observemos lo que sucede en el colon. De aquí en adelante, mientras la masa se va librando del exceso de humedad, acción peristáltica adicional la obliga a pasar por el colon. Primero va hacia arriba, entonces de un lado a otro y después hacia abajo en el abdomen hasta la hora en que se dé la señal de que debe expulsarse del cuerpo. Esa señal la da el hipotálamo, en el cerebro. Es un sistema asombroso, ¿verdad?
Habiendo estado en esta gira hoy, usted puede entender mejor la manera de cuidar de su propia planta química intestinal.
Cuando algo resulta mal
Si cosas como úlceras, infecciones a causa de virus o amibas parasitarias, y la temida enfermedad del cáncer se pueden evitar, rara vez sucede algo malo en esta maravillosa planta digestiva durante la mayor parte de la vida de uno. Siempre que, por supuesto, uno coma bien, haga ejercicio apropiado y descanse suficientemente, y controle sus emociones.
Uno de los problemas más comunes que tiene mucha gente tiene que ver con los gases. Esto pudiera ser causado por alguna enfermedad seria o solo por nerviosidad sencilla. Pero también puede originarse de hábitos de comer incorrectos o de participar de ciertos alimentos que probablemente produzcan gas, como los de la familia de las coles y ciertas leguminosas.
Otro problema que tienen muchas personas, especialmente las de ocupaciones sedentarias, es el estreñimiento. En este caso, también, quizás la dificultad estribe en malos hábitos de comer, no tener una dieta equilibrada, o no beber suficiente agua para que esta planta química funcione apropiadamente. El comer alimentos no refinados y bastante fruta, especialmente ciruelas e higos, y hortalizas hojosas puede ser provechoso. Por otra parte, para casos agudos algunas personas quizás prefieran obtener remedios de la farmacia.
A veces sucede algo malo en esta planta química y el resultado es exactamente lo contrario al estreñimiento, a saber, diarrea. Quizás esto se deba a envenenamiento con alimentos, infección a causa de virus o quizás a hábitos de comer poco juiciosos. Un remedio sencillo que la experiencia ha mostrado que es útil es el té negro al cual nada se le haya añadido. Otro remedio es pulpa de manzana, cruda o cocida, a la cual nada se le haya agregado. Algunos han descubierto que el jugo de uva sin endulzar es útil. Y hay otros remedios.
Puesto que el apéndice es parte de esta planta química, también hay la posibilidad de apendicitis, probablemente la más frecuente enfermedad grave del sistema intestinal. Mientras más moderados y sanos sean los hábitos de vivir de uno, mientras más regulares y normales sean los movimientos de los intestinos, menos probabilidad habrá de que el apéndice cause dificultad.
Mostrando aprecio
Los biólogos han pasado mucho tiempo estudiando esta planta química, especialmente su primera parte, y todavía hay muchas cosas que no entienden. Pero de esta breve gira hemos aprendido algunas cosas muy interesantes. Una cosa es segura... la automatización y la programación de las diversas acciones químicas y mecánicas, trabajando juntas en coordinación perfecta, jamás pudieran haberse producido por la casualidad ciega. Esto es testimonio elocuente de que nuestra planta química intestinal tuvo un Hacedor muy sabio, nada menos que a nuestro Creador, el Dios Todopoderoso, Jehová. Verdaderamente hoy, con el aumento en el conocimiento de nuestros órganos, tenemos mucha más razón que el salmista de la antigüedad, el rey David, para decir: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy hecho maravillosamente. Tus obras son maravillosas, como muy bien se da cuenta mi alma.”—Sal. 139:14; 100:3.
Muestre aprecio, entonces, por su planta química intestinal. Entre otras cosas, no coma demasiado. Es mejor que se levante de la mesa sintiendo que pudiera haber comido más que sentirse hartado. Cuando uno come demasiado coloca una carga adicional sobre su corazón, su hígado, sus riñones y otras partes de su cuerpo así como sobre esta planta química intestinal. El que uno coma más de lo que necesita también puede resultar en que llegue a tener exceso de peso, lo cual tiene sus propias desventajas.
También hay el factor psicosomático al que ya se aludió. No se apresure a comer, y manténgase en un estado de ánimo alegre. ¿Por qué participar en riñas de familia a la mesa o relatar todas las pruebas y desilusiones del día?
Emociones perjudiciales como preocupación, cólera y temor consumen mucha energía y pueden causar estragos en los procesos automatizados de su estómago y sus intestinos. Como bien se ha dicho: “Lo que se está ‘consumiendo a uno’ puede causarle más daño que lo que uno esté consumiendo.” Es un proverbio verdadero el que dice que el gozo es como buena medicina pero que el espíritu abatido mina la fuerza del hombre.—Pro. 17:22.
Nuestro Creador, el Hacedor de la planta intestinal, efectuó un trabajo excelente al producir este ‘tubo de la vida’ en el cual acontecen asombrosas funciones químicas y mecánicas. Muestre aprecio por él y por el resto de su cuerpo por medio de cultivar hábitos de vivir sabios. Al proceder así, usted tendrá un mínimo de incomodidad y dificultad y habrá más probabilidad de que disfrute de buena salud y años de vida. En cuanto a nosotros, ha sido un placer llevarlo a usted de gira para ver la química intestinal.
[Nota]
a Las enzimas son diminutas partículas de proteína que sirven de catalizadores. Es decir, hacen que acontezcan cambios en la masa alimenticia digerida sin que ellas mismas entren en las reacciones químicas.
[Ilustración de la página 17]
El quimo del estómago entra en el intestino delgado por la válvula pilórica (magnificada arriba)
[Ilustración de la página 18]
La absorción la ejecutan proyecciones diminutas
[Ilustraciones de la página 16]
INTESTINO GRUESO
INTESTINO DELGADO
Las cuatro capas del intestino delgado